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17 de Octubre del 2016
Historias
Lectura: 14 minutos
17 de Octubre del 2016
Tania Orbe Martínez
Jama, el cantón del olvido

Foto: Tania Orbe Martínez

Alrededor del parque central funcionan negocios al aire libre. La recosntrucción de Jama es un proceso largo.

 

Fotos: Tania Orbe Martínez

En los albergues la información se actualiza en una tabla todos los días.

 

La escultura gigante de u mono negro aullador da la bienvenida a Jama.

 

Tras seis meses del terremoto, la gente sigue viviendo en albergues y la mitad de la ciudad luce vacía con carpas para negocios temporales. Desde siempre, no hay agua potable tratada.

Jama no parece una ciudad sino una parroquia rural. Tras 17 años de su cantonización (1999), la mayoría de los 11 kilómetros de sus calles internas es de segundo nivel, con el sistema doble riego (mitad lastre, mitad asfalto). Las grietas de los caminos parecen efectos del devastador terremoto del 16 de abril, pero no lo son. Ya estaban allí, desde antes. Son la muestra de un alcantarillado inconcluso en este cantón.


Un grafiti motivador en una de las casas que no se cayeron.


Una casa en construcción en el centro de Jama.


Una casa afectada por el terremoto que aún no ha sido demolida.

Tras seis meses del sismo de 7.8 grados en la escala de Richter, la mitad de las edificaciones de Jama ya no está en pie. En su lugar, se han levantado carpas con pequeños negocios, restaurantes y tiendas de abastos para los lugareños. Alrededor del parque central, solo un edificio de tres pisos luce como nuevo. Es el hostal de Esteban Medina, en el cual funciona también una peluquería y una farmacia. “Mi casa es la primera pintada y reparada con negocios abiertos después del terremoto”, dice este adulto mayor orgulloso de ser un pionero.

Pero, en sus alrededores, poco o nada ha mejorado. Ni en el parque central ni en otro espacio público hay juegos recreativos para niños. Más bien, en algunas comunidades rurales, donde la ayuda que ha llegado ha sido de ONGs privadas e internacionales, se han montado lugares de esparcimiento infantil. 

Más de 23 000 personas viven en Jama, según el último censo de 2010. Ninguna de ellas tiene acceso a agua potable tratada. En el área urbana, el líquido vital es entubado. Y en el área rural, es recogido directamente de ríos y acequias.


Playa El Matal de Jama. Foto cortesía Luis Alfredo Maldonado


Playa Paraíso de Jama. Foto: Cortesía Luis Alfredo Maldonado

Dedicado a la agricultura, la ganadería y la producción camaronera, este cantón tiene un potencial turístico poco conocido. De sus 579 kilómetros de extensión, 40 son de playas entre acantilados y montañas. Jama ofrece 12 balnearios, 8 frente al océano y 4 saltos de agua dulce. Desde Quito, la distancia es de 336 kilómetros, un promedio de 6 horas de viaje.

El agua potable es un sueño remoto


En la zona rural no hay agua entubada, menos potable. Foto: Cortesía CARE

El acceso al líquido vital ha sido un problema permanente para toda la región. Con el terremoto, los sistemas comunitarios de agua colapsaron y casi toda la población de Jama se quedó sin agua. Ricardina Sabando es una de esas lideresas que ha llegado a las 46 comunidades rurales olvidadas desde siempre, pero ahora tomadas en cuenta en algo después del sismo.

“La realidad que encontramos es que los problemas de acceso a agua segura venían desde antes. Con el sismo, estas dificultades se hicieron totalmente evidentes. Fue muy duro ver a los niños con sus madres caminar entre los escombros buscando agua y sentir la impotencia de no poder ayudarlos”, recuerda Sabando. El terremoto dejó 27 muertos en Jama del total de 660 fallecidos, según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.


Donación de materiales de trabajo en la zona rural. Foto: Cortesía CARE

Ella empezó como voluntaria y ahora es técnica de recuperación en CARE, una de las organizaciones internacionales que sigue trabajando en la zona. Esta entidad no solo ha donado víveres y bienes de consumo, sino también ha propiciado talleres comunitarios de resiliencia a través del arte y promueve la rehabilitación de al menos 10 sistemas de agua comunitarios en la zona rural.


Ricardina Sabando empezó como voluntaria, hoy es técnica de recuperación. Foto: Cortesía CARE

Gracias al verano, los caminos vecinales hacia las comunidades rurales están habilitados. Y, por eso, tampoco han proliferado epidemias tropicales como el zika o el chikungunya. Pero los accesos siguen siendo escabrosos pues llegar a una comuna puede tomar hasta más de dos horas, el doble de tiempo que demora el recorrido entre Jama y Pedernales. Hay que pasar por ríos y acequias, algunos malolientes por los desechos de la ganadería y las camaroneras, las principales actividades económicas del cantón.

En las zonas rurales, las personas toman el agua de los riachuelos sin ningún tratamiento. Allí lavan su ropa y se asean. Sus casas son una suma de tablas cubiertas con un techo de plástico, algunas con carpas donadas por Unicef o USAID. La mayoría se asienta cerca de los ríos y cada una tiene un nombre más curioso que otra, característica propia de Manabí, como Huele en medio, Huele Arriba y Huele Abajo, tres comunas que comparten el acceso a un río.  


Los niños se divierten en el agua poco salubre de los esteros. Foto: Cortesía: CARE

El sueño de la alegría llega a los niños  

A pesar de la desolación por la incipiente infraestructura y la falta de servicios básicos, la gente de Jama se ha organizado por sus propios medios para salir adelante. Esneyda Rosales, por ejemplo, aprovechó la llegada del programa “Retorno a la Alegría” de Unicef para sumarse como voluntaria y apoyar a su comunidad.  

Su hijo Josué fue su gran motivación. El niño estaba tan nervioso después del terremoto que tenía que llevarlo con ella incluso al baño. “Empezamos el proyecto el 23 de julio con juegos recreativos en un espacio temporal con carpas de Unicef. Los primeros días asistían 250 niños, ahora hemos alcanzado a 2500”, cuenta Rosales con la alegría del deber cumplido.


Niños haciendo manualidades. Foto: Cortesía Esneyda Rosales


Entrenamiento en césped. Foto: Cortesía Esneyda Rosales

Con las guías preparadas por el Ministerio de Educación y Unicef, el programa se dividió en tres etapas: la primera de desahogo, la segunda de juegos y recreación, y la tercera de juego en la currícula o enseñanza. El proyecto culminará el 16 de noviembre de 2016.

Actualmente, en Jama hay el apoyo de 60 voluntarios adolescentes, 6 facilitadores, una sicóloga clínica y una técnica de protección. Todos brindan atención a 600 niños dentro de la cabecera cantonal y en las comunidades El Matal, Don Juan, Tabuga y La Mocora.

El presupuesto del cabildo y la promesa del agua

El presupuesto anual de Jama en 2015 fue de casi 16 millones de dólares, según la página web oficial del cantón. En su mayoría, este dinero proviene de impuestos, donaciones y financiamiento del Estado central. Los montos para 2016 aún no han sido publicados.

Sin embargo, en la web del GAD sí consta el Plan Anual de Compras para 2016 en el cual están al menos 4 proyectos de inversión en agua potable por 5,3 millones de dólares. Además, el pasado 7 de octubre, los alcaldes Ángel Rojas, de Jama, y Gabriel Alcívar, de Pedernales, firmaron un convenio con representantes de la empresa Ecuador Estratégico. El objetivo del acuerdo es la construcción de dos sistemas de agua potable, uno para cada cantón manabita, por un monto de 20 millones de dólares.

En la última década, en Jama y otros cantones de Manabí se han hecho estudios sobre la disponibilidad de acuíferos para dotación de agua potable. Las fuentes existen pero es necesario construir sistemas de captación, líneas de impulsión, plantas de tratamiento, red de distribución, tanques de reserva y mejoramiento de vías de acceso. 

En la alcaldía reina el cacicazgo familiar

Las fuentes de agua existen, pero es necesario construir sistemas de captación, líneas de impulsión, plantas de tratamiento, red de distribución, tanques de reserva y mejoramiento de vías de acceso.

Ángel Rojas Cevallos es el actual alcalde de Jama, electo en 2014. Es sobrino del burgomaestre anterior, Alex Cevallos Medina, quien estuvo en el poder durante 15 años. Plan V intentó tener una entrevista con Rojas en Jama (23 de septiembre), pero se excusó porque estaba de viaje, pues había sido invitado por el presidente Rafael Correa a una de sus sabatinas en Otavalo. Sin embargo, ofreció atendernos en una de sus visitas a Quito. Pero, desde entonces, nunca más contestó.  

El alcalde percibe un sueldo de 4500 dólares y cada concejal recibe 2250, mientras que cada director de área gana 2368. En el cabildo, hay 74 puestos de trabajo que en total suman 87380 dólares en salarios mensuales. En servicios comunitarios municipales se destinan 47448 dólares para 89 cargos que van desde barrenderos hasta choferes, cuyos sueldos promedian los 500 dólares por persona.

La reconstrucción se queda en la publicidad

Un total de 1372 bonos de vivienda se han otorgado en Jama, según el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi). En su reporte del 7 de octubre, se detallan 906 bonos para la construcción en terreno propio, 243 para la reparación de casas afectadas y 223 para la edificación de casas en zonas urbanizadas por el Estado.

En nuestro recorrido por la zona urbana del cantón seis meses después no se cuenta más de una docena de nuevas casas levantadas por el Miduvi y todavía en construcción. En el área rural, el paisaje está lleno de carpas y tablas. A lo lejos, lo más visible son las escuelas emergentes montadas por Unicef. Nada más.


Rosa Pinargote atiende en su peluquería frente al parque central.

Esteban Medina, dueño del hostal del parque central, reparó su casa sin ayuda estatal. En uno de sus locales, Rosa Pinargote puso su peluquería. Desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche está llena de clientes, aunque apenas lleva dos semanas en ese lugar. Pinargote sigue viviendo en un albergue, pero no público, sino familiar. “Mi casa se cayó, todo se perdió y ni siquiera pudimos sacar la comida. Yo estaba afuera. Me caí porque no podía caminar y me lastimé las rodillas. No sé de dónde saqué fuerzas para rescatar a mi familia”. 

Un total de 1372 bonos de vivienda se han otorgado en Jama, según el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. En su reporte del 7 de octubre, se detallan 906 bonos para la construcción en terreno propio, 243 para la reparación de casas afectadas y 223 para la edificación de casas en zonas urbanizadas por el Estado.

Esta mujer emprendedora no sabe cuándo podrá volver a construir su casa pero ya no quiere nada de cemento, sino de madera. “No sé cómo pero me he armado de valor y he sacado fuerzas”. Ella atiende en su peluquería de lunes a domingo mientras su esposo trabaja de guardia de seguridad en Quito y su hija de 6 años queda al cuidado de sus abuelos. 

Johana Herrera acompaña a Pinargote en el salón de belleza. Ella, en cambio, vive en el albergue estatal de Don Juan. Jama tiene tres hospedajes públicos activos: Jama centro (zona urbana), Don Juan y El Matal (zona rural). “Tenemos seguridad y servicios básicos pero los militares no permiten reuniones en grupo sin uno de ellos ni fotos dentro. No he visto violencia pero sí un abuso de autoridad porque debemos firmar que recibimos comida aunque no nos la hayan dado porque los que salimos a trabajar no pasamos allí".

Herrera mira el futuro incierto. “Al principio nos dijeron que darían casa a todos los albergados, ahora hay comentarios de que quienes éramos arrendatarios no tenemos esa opción”. Su única certeza es su familia unida. En la mañana, lleva a sus hijos a la escuela y su papá pescador los recibe en la tarde, mientras ella trabaja todavía. 

Distributivo de remuneraciones administrativas 2016 GAD Jama
 

Distributivo de remuneraciones de servicios comunitarios 2016 GAD Jama
 

Plan Anual de Compras 2016 GAD Jama
 

Memoria técnica de georeferenciación del cantón Jama 2012
 

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