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31 de Octubre del 2023
Historias
Lectura: 10 minutos
31 de Octubre del 2023
Manuel Novik
La Casa del Alabado exhibe un viaje a los sabores precolombinos
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La cultura Valdivia representó distintos símbolos en su cerámica dependiendo de la región ecuatorial en la que se ubicaron. Fotos: Luis Argüello. PlanV

 

El Centro Histórico está lleno de espacios culturales y artísticos. Un museo de arte exhibe cómo comían las culturas precolombinas. El cacao, la yuca, el maíz, el ají y el maní son algunos de los alimentos que ya se consumían hace casi 10 mil años.


Es viernes y el tráfico en el Centro Histórico de Quito se detiene. A medio día y con apagones el tráfico ha colapsado. Hay gente que desciende de los vehículos y camina unos pasos para revisar que sucede con la fila de autos, que no se mueve. Los parqueaderos públicos han colocado conos y letreros para evitar más ingresos de vehículos.

En las veredas, vendedores ambulantes, transeúntes y rubios turistas colman el espacio. En cada esquina, grupos de policías y uniformados metropolitanos han sido desplegados. Como es tradicional por este sector, los peatones caminan por las calles y las cruzan sin importar los autos.

En el barrio de San Roque, a pocos metros de la plaza de San Francisco, la música urbana de los locales comerciales, los pitos y el smog de los buses azules contrastan con el silencio en el interior de la Casa del Alabado. Una de las construcciones más antiguas del Centro, hoy es un museo de arte precolombino.

En 1671 se talló en la fachada del inmueble la frase, "Alabado sea el Santísimo Sacramento".

La Casa del Alabado es un museo de arte precolombino. Exhibe una colección arqueológica que estaba en manos de privados.

Hace 13 años nació desde la esfera privada la idea de mostrar al mundo una colección de 5000 piezas arqueológicas de 21 culturas precolombinas. Pero este no es un museo arqueológico, sino uno de arte. En las exposiciones, prima el factor estético por sobre el orden cronológico.

Gracias al análisis de laboratorio, los fragmentos de cerámica son una oportunidad para viajar al pasado.

En el lugar se puede hacer un viaje en el tiempo: se presume que en el siglo XVI fue habitado por familias acomodadas para pasar a ser una casa rentera con tiendas y bodegas en el siglo XX.

Carlos Montalvo, curador del museo, dice que están integrados en San Roque, “nos conocemos con la gente del barrio y ellos conocen el espacio”, dice.

Montalvo, arqueólogo que estudió en la Universidad de la Sapienza de Roma, llega cada día hasta la Plaza Grande y camina al museo. “No es verdad que esta sea una zona conflictiva, el Centro tiene su encanto, a pesar del tráfico”, sostiene entre risas.

Sabor y Saber precolombino: cacao, calabaza, yuca, ají y más…

Comer un buen ceviche con ají o con maní o tomar un buen chocolate en un día frío, son experiencias que han sido marcadas por la cultura precolombina. A lo largo de un año, en cada solsticio, la nueva exhibición del museo se transformará en torno al cacao, la yuca y la calabaza, el maíz, y finalmente el maní y el ají. 

“Sabor y Saber, un viaje al interior de la alimentación precolombina” es el nombre de la exposición que ofrece una conexión con una tradición de gente que empezó a domesticar plantas en nuestro territorio hace 9000 años.

“Se busca que sus materialidades, tecnologías, decoraciones y elementos llamen la atención de la audiencia hacia el mundo precolombino”, dice Montalvo. 

En el patio principal de esta casona colonial, Montalvo disfruta de café y pan hecho por manos locales, mientras recuerda que el cacao fue el primer producto de exportación del país hasta 1930. También sostiene que fue en nuestro territorio donde se desarrollaron las primeras cerámicas.

Para mantener viva esa tradición, Montalvo colabora con ceramistas modernos y promueve la comercialización de este arte en el museo, en donde se pueden comprar modernos productos nacionales.

En colaboración con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, el museo ha recolectado muestras y ha hecho análisis en laboratorio de restos de plantas para determinar qué y cómo se comía hace casi 10 mil años. Todas las exhibiciones también son parte de investigaciones científicas de largo aliento.

Estéticas del consumo de alimentos

La exhibición Sabor y Saber transporta a los visitantes al año 4000 antes de Cristo. A través de 256 piezas arqueológicas de la cultura Valdivia, que se ubicaba en la costa de la provincia de Santa Elena, las vasijas precolombinas expresan en términos estéticos y materiales las transformaciones en las prácticas alimenticias de las sociedades que las crearon para sus rituales cotidianos y ceremoniales.

La exhibición recorre la representación cerámica en distintas regiones y épocas de lo que hoy es Ecuador.

Las piezas expuestas fueron elaboradas para el consumo y la presentación de alimentos, así como para el acompañamiento funerario.

Los distintos pisos climáticos y ecológicos propios de la geografía ecuatorial acogen distintas especies de alimentos y animales desde hace miles de años. La cerámica ha sido donde se ha plasmado la representación de esa diversidad y de la riqueza de productos que han salido desde los Andes hacia el mundo.

Carlos Montalvo se ha especializado en la aplicación tecnológica y gráfica computarizada a la documentación arqueológica. Abajo, una cerámica representa un cazador y su presa. 

Hoy en día, es común presentar la mejor vajilla a invitados especiales. En visitas de los jefes de Estado, se ve en los palacios también un despliegue protocolar que muestra lo mejor para los invitados. Montalvo sostiene que ese comportamiento ya estaba presente en la cultura Valdivia, mientras apunta a vasijas con elementos referenciales a la yuca, la caza y distintas especies que han sido plasmadas en estas cerámicas.

El cacao, el objetivo de la primera exposición temática, ha sido utilizado históricamente como fuente nutricional, medicinal y hasta como moneda de cambio. Según estudios de arqueólogos ecuatorianos y extranjeros, los restos más antiguos del cacao fino de aroma fueron encontrados en la Amazonía de lo que hoy es Ecuador.

Los shamanes y el axis mundi

Las creencias en esta cultura precolombina son otros elementos que se desprenden del estudio de estas piezas arqueológicas.

El estudio de los ciclos celestes y de la concha Spondylus en la Costa permitió a las sociedades precolombinas acumular los conocimientos necesarios para organizar los calendarios agrícolas, el trabajo colectivo y las celebraciones de siembra y cosecha.

Los shamanes, que vestían con amuletos hechos a base de esta concha, podían “predecir” las lluvias. Aunque su predicción tenía más que ver con la proliferación de esta especie en las playas, que generalmente antecedía un periodo de lluvias.

En los Andes, se cree que los productos de la tierra reforzaban los sentidos de pertenencia y comunidad.

“Los shamanes son depositarios de los conocimientos milenarios de sus pueblos y se encargan de las actividades rituales necesarias para el bienestar común. Cuando participa en el ritual, el shamán se comunica con espíritus poderosos y emprende peligrosos viajes espirituales en el inframundo donde a veces lucha con espíritus malignos”, se relata en la exhibición.

Para los indígenas en el pasado, existió un conducto de comunicación entre los mundos paralelos: el axis mundi. El shamán aprovechaba el axis mundi o eje del mundo existente en la estructura cósmica para establecer la conexión entre su comunidad y los otros mundos.

Una representación del axis mundi es el árbol de la vida, que con sus raíces en el inframundo, atraviesa nuestro mundo para desplegar sus ramas en el supramundo.
A través de tumbas, lagunas, manantiales, cavernas, espejos, troncos de árboles, a los que se denominaba portales, establecía conexiones entre los diferentes mundos.

La agenda para esta exhibición anual es la siguiente:

Octubre a diciembre 2023: Cacao
Enero a marzo 2024: Yuca y calabaza
Junio a agosto 2024: Maíz
Septiembre a diciembre 2024: Maní y Ají

El museo abre sus puertas de miércoles a domingo de 09h00 a 17h00 en la casona de la  calle Cuenca, entre Rocafuerte y Bolívar. Además, para quienes quieran un ambiente privado, se pueden hacer reservas para grupos cerrados los días lunes y martes.

A lo largo de la exhibición se abrirán cursos y talleres especializados para los más interesados en la materia. El personal del museo confirmó que planifican eventos gastronómicos en torno a los cuatro tiempos de exposición.

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