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5 de Marzo del 2018
Historias
Lectura: 33 minutos
5 de Marzo del 2018
Redacción Plan V
¿Qué es la coparentalidad y por qué provoca un debate intenso?

Para algunos padres divorciados o separados, hay todo un andamiaje legal y social que les separa de sus hijos y les reduce al rol de meros proveedores. 

 

Un movimiento de padres separados promueve reveer el esquema de custodia de los niños y de asignación de las pensiones alimenticias, que tradicionalmente son encargados a las madres. Tras dos eventos en universidades de posgrado de Quito, algunos de los activistas denuncian campañas de intimidación y matoneo en redes sociales. Varios abogados se pronuncian sobre la necesidad de actualizar la legislación y superar los estereotipos de género sobre qué deben hacer los padres y las madres.

El divorcio es una realidad en el Ecuador. Según datos del Instituto de Estadísticas y Censos, "entre el 2006 y 2016, los divorcios se incrementaron en un 83,45% al pasar de 13.981 a 25.468, mientras los matrimonios cayeron un 22,01% al registrar 74.036 nupcias en el 2006 frente a 57.738 del 2016, según los últimos datos del Anuario de Estadísticas Vitales: Matrimonios y Divorcios". 

El INEC agrega que "según datos de este registro administrativo, las principales causas del divorcio en 2016 fueron: por mutuo acuerdo con 15.995 casos, seguido de abandono voluntario e injustificado del otro con 8.157 casos e injurias graves o actitud hostil con 895 casos. Esta publicación anual presenta que los matrimonios que terminaron en divorcios en el 2016 tuvieron una duración promedio de 15 años. En el 2006 el promedio era de 13 años".

Pero además del fin de muchas parejas en el Ecuador, el INEC registró con quién se quedaron los hijos frutos de esas uniones, que dado el promedio de duración del matrimonio, suelen ser menores de 18 años y, por tanto, requieren todavía de la custodia y manutención de sus padres. El propio INEC consigna que "De los matrimonios que se divorciaron, 1.249 hombres se quedaron con la custodia de los hijos frente a 14.669 mujeres en esa misma condición".

El INEC consigna que "De los matrimonios que se divorciaron, 1.249 hombres se quedaron con la custodia de los hijos frente a 14.669 mujeres en esa misma condición".

Las cifras demuestran que la custodia, en una proporción de uno a cada diez casos, les es entregada las mujeres, que son preferidas por sobre los hombres. Al mismo tiempo, éstos quedan obligados a pagar pensiones de alimentos. La situación parece seguir el esquema tradicional en el Ecuador: los hijos de las parejas divorciadas casi siempre terminan bajo la custodia y cuidado de las madres mientras los padres, como proveedores, deben cumplir obligaciones económicas y atenerse a un régimen de visitas, que normalmente consiste en que pueden ver a sus hijos en los fines de semana o en pocos días al mes. 

Pero un grupo de activistas cuestiona este esquema. En octubre del año pasado, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, un debate académico cuestionó que casi siempre sean las madres las que deben hacerse cargo de los hijos, mientras que, la semana anterior, en la Universidad Andina Simón Bolívar, se repitió el ejercicio. 

La tesis de quienes cuestionan el esquema es la coparentalidad. Esto, según explican académicos como Andrés Ortiz, de la Universidad Central del Ecuador, y Salim Zaidán, catedrático de la Universidad Católica, no significa desmerecer o disminuir el papel de la madre con relación a sus hijos, sino permitir que los padres separados, tradicionalmente excluidos de la relación con sus hijos tanto por sus ex parejas cuanto por las familias ampliadas de éstas, puedan estar más pendientes de las necesidades de sus hijos. 


Activistas, catedráticos y estudiantes participaron en un foro en la Universidad Andina

Batalla por debatir 

Ortiz Lemos explica que han tenido lugar dos debates en las universidades de posgrado y otro en la Universidad Central. El académico sostiene que "no hay indicadores" en el país sobre temas de género, pero que este tipo de debates han abierto una brecha. Para Ortiz, es importante señalar una categoría, la "obstrucción de vínculos parentales" que se produce cuando los padres separados no pueden ver a sus hijos y son excluidos de su crianza. En los debates, tanto en la Flacso cuanto en la Andina, no hubo posturas académicas que contradijeran a los activistas. Ortiz señala que, ni desde el público, ni de parte de otros integrantes de ambos paneles, hubo cuestionamientos de fondo sobre la problemática. 

Pero hay una pugna subterránea en torno al tema. El año anterior, colectivos feministas amenazaron con un boicot contra el evento en la Flacso, lo que motivó un amplio despliegue de seguridad por parte de los organizadores del foro. Lo mismo ocurrió en la Universidad Andina, en donde se conoció que los organizadores recibieron presiones para simplemente cancelar el evento, a las que no cedieron. Sin embargo, ninguno de los críticos de ambos debates concurrió personalmente a presentar sus reparos, ni como parte del panel ni desde el público. 

A la Universidad Andina, en cambio, fue la abogada Lorena Grillo, quien no era parte del panel, pero que pidió la palabra desde el público para defender algunas de las tesis de los padres separados.

Para la abogada Lorena Grillo, quien se autodefine como simpatizante feminista, "las personas que están en contra de la coparentalidad son machistas, punto, así se traten de apoyar en gigantes "estudios y doctrina"... Buscar perpetuar los roles históricos utilizando la victimización".

Según Grillo, quien se autodefine como simpatizante feminista, "las personas que están en contra de la coparentalidad son machistas, punto, así se traten se apoyar en gigantes "estudios y doctrina"... Buscar perpetuar los roles históricos utilizando la victimización (es que eso nos ha tocado a nosotras) es vergonzoso". La abogada, quien también se identifica con causas de derechos humanos y animalistas, agregó que "decir, como justificativo al machismo que tratan de ocultar tras títulos y estudios y libros leídos, que lo que pasa es que ya hemos generado destrezas en el cuidado de niños, porque nos han obligado, somos mejores cuidadoras, no elimina lo de fondo: tras el velo de súper feministas solo buscan que las leyes nos den prebendas porque somos mujeres (débiles, inútiles, bobas y precarizadas) con lo que realmente terminan por probar que piensan como todo machista: que somos menos, menos iguales, menos capaces, menos inteligentes. Y respecto a perpetuar el cuidado de los hijos en la mujer, es más evidente aún: nos creen incapaces de ser proveedoras al nivel del hombre, piensan que no seremos capaces de ganar igual. En el fondo estas personas que se dicen feministas, lo que tienen es miedo, porque nos ven inferiores a ellos (se ven así a sí mismas). He pasado meses tratando de entender por qué esa contradicción (feminismo-imposición de roles) y he llegado a esa conclusión. Luchan tanto contra ellos que han terminado por parecérseles, y lo mejor, se apoyan en conocidos machistas (codificador/insultador) para que les aplaudan sus "justificaciones" para perpetuar el rol impuesto por el patriarcado falocentrico. Por último al verse sin forma de explicar la contradicción, los llaman misóginos y los acusan de agresiones; he buscado las agresiones no hay una. He pedido que me las pasen y solo hay un "cri cri"... La agresión es decirles que están siendo contradictorias con su discurso "patriarcado falocentrico heteronormativo" (¡que además suena super intelectual! ) Yo apoyo la coparentalidad porque no acepto roles preimpuestos, porque considero al hombre capaz de cuidar al hijo igual que yo, porque me considero capaz de proveer igual que él, porque para salir del machismo y la misoginia debemos propender a una igualdad real más que a prebendas que protejan nuestra desigualdad".

¿Puerta al chantaje?

Para Ramiro Ávila, catedrático de la Universidad Andina, la sociedad ecuatoriana "no está lista" para la coparentalidad, en la medida en que sigue siendo una "sociedad machista".  Según argumentó Ávila, la preferencia hacia la madre a la hora del cuidado de los hijos debe ser mantenida, precisamente por las características "patriarcales" de nuestra sociedad. El catedrático agregó que para entender la paternidad y las masculinades es necesario partir del feminismo, ya que las capacidades afectivas de los padres se han visibilizado gracias a la teoría de género. 

En diálogo con PLANV, Ramiro Ávila explicó su postura: "no se puede lograr la igualdad por un mandato legal. Es lo óptimo que se comparta el cuidado de los niños, pero en la mayoría de casos las mujeres lo hacen. Esa norma podría ser distorsionada en la práctica, pues ya hay casos de chantaje de padres para pagar menos alimentos. Las madres separadas se ven en la posibilidad de que el padre le cause un sufrimiento muy grande con la amenaza de pedir este esquema, mientras que para el padre no se pierde mucho si es que el juez le dice que no. En una sociedad patriarcal, el hombre se puede beneficiar de eso para pedir otras cosas. En lo formal suena bien, pero puede ser un canal de chantaje".

Para Ramiro Ávila, es importante el pedido de los padres  pues "es un avance enorme en una sociedad patriarcal, los padres están reclamando por más participación en la crianza".

Ávila, al evaluar el foro, destacó que "hubo un ambiente de libertad,  en donde me pareció importante que Salim Zaidán reconociera que su propuesta de ley no reconocía paternidades diversas; también habló una mujer del público que decía que necesitan de los padres de sus hijos para el cuidado adecuado".

Para Ávila, es importante el pedido de los padres  pues"es un avance enorme en una sociedad patriarcal, los padres están reclamando por más participación en la crianza". 

El decano de Jurisprudencia de la Universidad San Francisco de Quito, Farith Simon, también participó en el reciente debate en la Universidad Andina. Tras hacer un recuento histórico de cómo la legislación civil ecuatoriana, desde el siglo XIX, prefería la custodia de la madre por encima de la del padre, salvo casos excepcionales, se mostró abierto a que una reforma legal permita que los jueces, valorando cada caso en particular, tengan la opción de conceder la custodia a la madre, al padre o a ambos en un esquema de copatentalidad, tomando en cuenta siempre los derechos de los niños y niñas. 

El decano de Jurisprudencia de la Universidad San Francisco de Quito, Farith Simon, dijo que los jueces podrían considerar, estudiando cada caso cuál es el esquema de tenencia que podría ser aplicado en caso de divorcio. 

Para Ortiz Lemos, la postura de Ávila es "conservadora", pues "es el mismo argumento de quienes se oponen al matrimonio igualitario, decir que las sociedades no están listas". Ortiz cree que Ávila suscribió en el debate un esquema cercano de aquello que llama "feminismo radical" cuyo propósito, cree Ortiz, es impedir que los hijos vean a los padres tras una separación.

Sobre la postura de Simon, Ortiz Lemos cree que es evidente que la custodia compartida como "tercera opción" con una serie de requisitos podría ser una salida válida, pues es un hecho que no todos los padres estarían interesados en ese régimen. "En Australia, donde hay estudios serios al respecto, solo el 3% de los padres piden el régimen de coparentalidad y cumplen los requisitos", admite Ortiz Lemos. 

Al foro en la Universidad Andina asistieron también dos padres de niños con identidades sexuales diversas, a los que sus padres apoyan, pero Ortiz destaca que "si esos papás fueran excluidos de la vida de sus hijos, si no los pudieran ver, tampoco los podrían apoyar".

Pero el académico muestra su preocupación porque, a pesar del buen ambiente que hubo en ambos debates, habría sido objeto de una campaña de desprestigio por parte de profesoras de la Universidad Andina. "Nos acusaron de ser agresores de mujeres, y cuando les pedimos las pruebas de eso, solo hicieron silencio", relata, al tiempo de afirmar que tanto en redes sociales cuanto en otros ámbitos sufren de ataques, intimidaciones y campañas de difamación por proponer este debate público. Ortiz también dice tener pruebas, como capturas de pantalla, de chats en donde un grupo de personas se estaría organizando para agredirlo físicamente. En redes sociales como Twitter, militantes feministas y neomarxistas se burlan de los activistas, llamándolos "papitos querendones". 

La campaña de difamación llegó al extremo, relata Ortiz, de que el evento estuvo a punto de ser cancelado, aunque, al igual que el año pasado, ninguna de las críticas fue a contradecirlos en el foro. En la Universidad Andina, inclusive, el foro fue trasladado a una sala más grande, ante el aumento del público.

Ramiro Ávila, de la Universidad Andina, admitió presiones internas y externas. "Sí hubo ataques que me parecieron personales de lado y lado, sí hubo presiones en redes sociales para suspender el foro y  hasta hubo una reunión en la universidad en ese sentido. Por suerte no hubo agresiones personales, aunque creo que Zaidán acusó a la moderadora propuesta Elsa Guerra de forma personal e innecesaria". Al final, Guerra no participó, y fue reemplazada por Javier Arcentales. 

Para Ávila, durante el foro "hubo debates importantes  y puntos de vista diferentes, pero creo que no había ambiente para eso y por ello la agenda fue sobre masculidades, para evitar tanto la defensa cuanto los ataques al feminismo. El balance de varias mujeres que asistieron fue muy positivo". 

Ortiz sostiene que es necesario que haya cambios legales para la custodia compartida, pues el propio feminismo sostiene que hay que evitar que la mujer cargue todo el peso del trabajo doméstico. El centro de la argumentación, asegura Ortiz, es que el juez determine qué modelo sea beneficioso para los niños, y que el contacto con los padres no se pierda. Señala que también hay madres que sufren de la obstrucción de vínculos parentales. "Los políticos carecen de información, sostiene Ortiz, pues no hay estudios de género en el Ecuador. En el país tenemos temas morales e ideológicos que se tratan de imponer como aspectos académicos. El tema de los divorcios es un problema social, los niños tienen derecho a ver a sus padres, es una cuestión de derechos humanos que están siendo invisibilizada". 


Un nutrido público obligó a trasladar el debate en la Universidad Andina a un salón más grande del campus. 

La campaña de difamación llegó al extremo, relata Andrés Ortiz, de que el evento estuvo a punto de ser cancelado, aunque, como es habitual, ninguna de las críticas fue a contradecirlos en el foro. En la Universidad Andina, inclusive, el foro fue trasladado a una sala más grande, ante el aumento del público.

¿Qué pretenden las campañas de intimidación que denuncia Ortiz? Para el académico "se están defendiendo discursos conservadores y machistas, se eterniza al hombre como proveedor y a la mujer como cuidadora y ama de casa. Estos grupos mantienen su posición en la sociedad victimizándose. Los nuevos feminismos, para tener de qué hablar en su agenda, quieren perpetuar los estereotipos de género. Hay mujeres presas por pensiones de alimentos y son, probablemente, muchas más que las que están presas por el aborto. Estos son temas que no les interesan a las organizaciones feministas", señala Ortiz. 

Un autor "pedófilo"

Por su parte, la catedrática de literatura de la Universidad Andina, Cristina Burneo, sostuvo en un reciente artículo publicado por el diario oficialista El Telégrafo que "la coparentalidad parece una posibilidad, pero sus elaboraciones carecen de legitimidad. Su mayor representante es Richard Gardner, quien justificó la pedofilia y el incesto en su obra. Hay que leerlo, tenemos la responsabilidad de saber qué herramientas usamos. Gardner nunca usó datos emperícos al crear el síndrome de alineación parental, por ejemplo, y su obra está plagada de deducciones lógicas inválidas. Este no puede ser un fundamento para modificar leyes". En otro artículo, aseguró que "esta no es una guerra de los sexos. ¿Desprestigiando al feminismo vamos a construir respuestas?". 

"Creo que está confundida", dice Ortiz, quien asegura que Gardner no justifica el incesto. "Quien sí justificó la pedofilia fue Simone de Beauvoir, quien firmó una carta con algunos intelectuales pidiendo la legalización de la pedofilia", asegura. 

La visión de una de las asistentes

Érika Zapata, una de las asistentes al foro que tuvo lugar en la Universidad Andina, sostuvo que algunas de las críticas al evento sí fueron al acto aunque no quisieron generar ningún incidente. Al respeto del tema, ha remitido a este portal al siguiente texto, que publicamos íntegro a continuación:

Resulta fácil pararse frente al operador de justicia de turno y exclamar “exijo mi derecho a ser parte de la vida de mi hijo” y que este funcionari@, responda que sí,  porque es lo que está escrito en leyes y códigos donde se establece que se tiene que cuidar el “interés superior de niños, niñas y adolescentes.

Sí así de simple se construyeran lazos afectivos y responsabilidades con la crianza, a nosotras las mujeres esto de tener que proteger el corazón y la psiquis de nuestros guaguas durante el proceso de separación y después de él, no nos dejaría tan cansadas y desesperanzadas.

Resulta que al derecho de “ser parte de la vida de mi hij@” le corresponde una obligación: ganarme ese derecho mientras vivo con él o ella. Y es esto, justo este “insignificante” detalle, lo que los y las operadoras de justicia y algunos padres  olvidan convenientemente.

Como buenos hijos del patriarcado capitalista, le entregan a otro (madre, abuela, empleada) “el cuidado y la reproducción de la vida” principalmente afectiva. Consideran que con sólo proveer las cosas materiales (algunos ni siquiera eso) cumplen con su rol de padres.

Pues sepan queridos hombres que desde el momento en que ustedes optan por reproducirse (algunos por puro machismo todavía creen que la planificación familiar es responsabilidad exclusiva de las mujeres) son responsables por la vida de un ser humano al que sus prácticas cotidianas le marcarán para el resto de su existencia.

El interés de niños, niñas y adolescentes no se supedita ni a su exigencia, ni tampoco al debate que desde la academia se plantea y que es válido y necesario. Es el resultado del cuidado amoroso que  los progenitores ponen cuando se vuelven acompañantes del proceso de crecimiento de sus hijos e hijas.

Los guaguas, aunque los adultos nos empeñemos en negar su intuitiva inteligencia afectiva, detectan de manera sensible quién les ama, quién les quiere y para quién son una carga o un trofeo.

Ustedes padres, no exijan derechos ante seres humanos ajenos a sus realidades, gánense lo que piden amando a sus hij@s, jugando con ell@s, creando historias, corrigiendo de manera mesurada y oportuna. Ell@s sabrán que no están sol@s; aprenderán a convivir desde la creatividad y la diversidad y sin duda, crecerán más san@s, más segur@s, más alegres.

Respecto del debate que se sostiene dentro de la academia y que obedece a las distintas y complejas visiones de mundo, ya es hora de incorporar el respeto y la empatía a estas conversaciones que, sin duda, intentan mejorar la vida de los que vienen detrás de nosotros.

Es absurdo que la descalificación, el lenguaje violento, las amenazas jurídicas (¿será que también en estos espacios padecemos de una excesiva herencia del gobierno de estos 10 últimos años?) sean el tono y el aporte que ciertas voces –masculinas en su mayoría- le den a sociedades como las nuestras que están obligadas a superar la fractura social, a sanar  para volver a esperanzarse, para volver a ver al otro y a la otra como una extensión de uno mismo.

No es el momento de violentar ni a las abogadas feministas, ni a las mujeres que hablan por la mayoría de madres que tienen que implorar ante los jueces el dinero para sustentar la vida de sus hijas e hijos y los horarios de visita que o no se cumplen o no se logran porque el padre “está muy ocupado”. Es el momento de empezar a tomarnos más enserio eso de dejar seres humanos más íntegros, más corazonados como herencia al país, al mundo de Trump.

Sabemos las mujeres que existen hombres que pese a cumplir con su obligación de padres son “víctimas” de injusticias. Alcen la voz y reclamen el derecho que se ganaron a pulso con sus hijos e hijas. Ojalá y puedan hacerlo bajo la representación de una abogada feminista y acompañados por el colectivo de mujeres o por esos hermosos hombres que- codo a codo con ellas- están construyendo nuevas masculinidades. 

Nosotras sabemos y mucho qué significa pelear nuestros derechos. Nosotras, al final del día, sabemos lo que significa para la construcción del otro mundo que sí es posible eso de solidarizarnos con quienes son víctimas de injusticias.

  ENTREVISTA  

"La coparentalidad es un concepto 
concebido desde la óptica de los niños"

Salim Zaidán, 

abogado y activista por la coparentalidad

 

¿Qué balance hace del debate sobre la coparentalidad hasta el momento? ¿Cree que el tema está logrando visibilidad social y política?

Creo que esta causa, que es la de la coparentalidad y la corresponsabilidad parental ha salido fortalecida en estos dos eventos. Tenemos un apoyo ciudadano importante, pero el problema es que en círculos políticos no hay una comprensión adecuada. La corresponsabilidad es un mandato constitucional, es necesario un desarrollo legislativo y políticas públicas para proteger a los niños. La puerta de entrada a los derechos de los niños no pueden ser los derechos ni de la mujer ni de los adultos. Hay sectores que están desnaturalizando el propio feminismo y por eso piden el archivo de la reformas al Código de la Niñez. Hay intereses en los círculos políticos, hay políticos que están proyectando sus experiencias personales en el debate y lo distorsiona. Nuestra propuesta se sustenta en el interés superior del niño, que pueda compartir con ambos progenitores de manera regular. Se debe cumplir con los postulados internacionales.

"La puerta de entrada a los derechos de la mujer no pueden ser los derechos ni de la mujer ni de los adultos. Hay sectores que están desnaturalizando el propio feminismo y por eso piden el archivo de las reformas al Código de la Niñez".

¿Cómo se entienden las campañas de boicot contra estos debates? ¿Qué sectores pueden objetar un debate que podría favorecer a los niños?

Hay grupos feministas que pretenden apropiarse de los derechos de la niñez, pero abordándolos desde los derechos de las mujeres, creo que son dos cosas distintas. Los derechos de las mujeres y sus conquistas no pueden ser desconocidos, pero se deben manejar de manera separada de los de los niños. En la Asamblea hay feminismos extremos que se han dedicado a desinformar, a decir que la coparentalidad se sustenta en la misoginia sin sustento ni evidencias. Eso es irresponsable. Estos grupos hablan de una reforma integral al Código de la Niñez y no se presenta ninguna reforma. 

¿Se podría decir, de igual manera, que la problemática de los hombres gais no es la misma que la de los derechos de las mujeres? ¿Se están confundiendo así las cosas?

Creo que sí, los derechos de las mujeres deberían ser promovidos desde una visión particular, distinta de los de los grupos LGBTI o de los niños. El problema es que se confunden todos, y hay un reto para políticos y activistas, como por ejemplo tomar en cuenta a familias diversas y a niños con diferentes orientaciones sexuales. La clave de todo es escuchar a los niños y estamos escuchando solo a las mujeres. Los cambios sociales se pueden dar desde el Derecho, por lo que la propuesta legal es perfectible y debe incluir a la diversidad sexual y étnica. 

¿Se dice que la sociedad es patriarcal, pero hay quienes piensan que el andamiaje legal blinda un matriarcado, una suerte de ginecocracia?

Hay un control absoluto de ciertas madres sobre la relación de hijos con sus padres al momento de una separación. Nos estamos acercando peligrosamente a eso. Nos estamos despreocupando de los niños como sujetos de derechos, el error principal es asumir que esta es una causa de género. Se llega a decir que es gracias a la teoría de género que los padres podamos demostrar la afectividad con nuestros hijos, simplemente se trata de reconocer nuestras capacidades afectivas  permitiendo que nos involucremos más en cuidados y crianza de nuestros hijos, no tenemos vergüenza de mostrar nuestra sensibilidad. 

Los roles tradicionales parecen ser tan remotos como la Antigua Roma, pero ustedes sostienen que se busca seguir perpetuando el mismo esquema, ¿cómo ocurre esto?

En la Antigüedad había una predestinación de roles muy marcada, el padre era el pater familiae, del que proviene el concepto de patria potestad. El padre debía proveer, la madre criar. No ayuda pretender romper ese esquema milenario defendiendo la preasignación de roles, la preferencia en favor de la madre para la custodia de los hijos. Se habla de brechas como la salarial diciendo que si la madre gana menos no debe aportar, cuando debe aportar según sus ingresos. También hay que eliminar la brecha de cuidado, de manera que los padres podamos compartir más con nuestros hijos y evitar la sobrecarga del trabajo doméstico en las mujeres. Nos deben permitir involucrarnos más a los padres en la crianza y a las madres que puedan hacerlo, en la manutención. Ninguno de los dos se pueden desentender. Por eso estoy de acuerdo con lo planteado por Farith Simon, hay que analizar caso por caso, consultar la opinión de los niños, tomar en cuenta la relación de continuidad para ver la relación de los niños con sus padres antes del divorcio y preservar los vínculos que ya se han generado. La legislación debe propender a estrechar los vínculos no a alejarlos. Los padres estamos en total indefensión porque la justicia avala el rol marginal de los padres separados. 

"No se puede descalificar una idea por solo uno de sus autores. Si queremos respetar la Constitución debemos hacerlo desde la óptica de los niños, hay que estudiar a fondo a todos los autores, veamos por ejemplo la relación de Gardner con sus hijos, y no recurrir al sesgo y la manipulación".

¿Qué opina del criterio de que un autor de temas de coparentalidad tambien defendió la pedofilia, lo que, al parecer, invalida sus opiniones?

Creo que la perspectiva tiene que ser mucho más amplia. La coparentalidad es un concepto concebido desde la óptica de los niños, nace de su interés superior. Si hay o no alineación parental, creo que ni los abogados ni los literatos debemos abordar esos temas con ligereza, debemos dejar que los aborden y los solucionen los expertos. 

¿No es como decir que obras de Oscar Wilde  como "El Retrato de Dorian Gray" no son aptas para los niños porque él fue condenado a dos años por sodomía?

No se puede descalificar una idea por solo uno de sus autores. Si queremos respetar la Constitución debemos hacerlo desde la óptica de los niños, hay que estudiar a fondo a todos los autores, estudiemos por ejemplo la relación de Gardner con sus hijos, y y evitemos recurrir  al sesgo y la manipulación. 

¿Ha sufrido campañas de matoneo, de intimidación por plantear este debate?

Sí, se me ha calificado como un "golpeador", como "agresor" a feministas, pero cuando les pregunto a  qué agresiones se refieren no hay respuesta. Se está desacreditando esta causa, se quiere crear el estigma de que quienes hablamos de esto somos irresponsables, violentos, que queremos controlar la vida de la mujer, que al pedir rendición de cuentas ejercemos violencia patrimonial. Hay que comprender que la paternidad y la maternidad es indisoluble, hay que llegar a acuerdos mínimos por el bienestar de los niños. Se ha llegado a decir que se propone prisión para mujeres que se oponen a la custodia, cuando lo que está en el proyecto es la retención indebida de los hijos que ya existe y aplica al padre, madre o cualquier persona. Se usa la difamación como argumento, y la Ley de Violencia de Género parece ampliar al criterio de violencia a cualquier opinión. Nos quieren llevar a que cualquier conflicto de pareja termine en una privación de libertad sin recabar ni siquiera las pruebas debidas. Se puede violentar el debido proceso y la presunción de inocencia.

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