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15 de Diciembre del 2015
Historias
Lectura: 10 minutos
15 de Diciembre del 2015
David Alomoto*
La cura del mal de espanto aun se practica

Fotos: David Alomoto

En el mercado de San Francisco es común ver a madres con sus hijos en búsqueda de una cura para los males que, según dicen, los médicos no encuentran.

 

Parte de la herencia que existe en la sociedad quiteña es de las curaciones del espanto o de mal de ojo. En la siguiente crónica explicamos como se desarrolla, en el siglo XXI, esta práctica medicinal “popular”.

La señora Rosa Lagla, de ojos color café; pelo color cenizo y recogido para mantener la idea de higiene y buen servicio; piel blanca con varias arrugas que le ha entregado la vida, y un delantal a cuadros en donde mantiene el dinero, fruto de su trabajo, es una curandera que a diario labora en el milenario campo de la sanación. A sus 60 años, aún se dedica a las limpias de niños y adultos todos los días, de 07:30 a 16:30. Heredó el oficio de su madre, Rosa Correa, hace 51 años. Las consultas con la Señora Rosa tienen un costo de 5 dólares para los adultos y 3 para los niños. En este día, no faltaron quienes esperaban su turno para su respectiva limpia. Madres con niños en brazos es lo que más se podía ver...


La medicina tradicional ¿cómo se está desarrollando en Quito?

La famosa curandera afirma que los “interesados” se acercan a los distintos puestos, en los mercados de Santa Clara, Itchimbia y San Francisco, cuando sienten que el espanto está encima de ellos, cuando no consiguen trabajo; o para tener éxito en sus negocios y, principalmente, cuando quieren encontrar el verdadero amor. Dice que su trabajo aflora en diciembre, debido a que las personas asisten a los famosos “baños de suerte” con la intención de dejar las malas energías de lado y empezar bien el año venidero. Para cada ritual de limpieza, Doña Rosa ocupa hierbas, perfumes, el tradicional huevo y lo complementa con oraciones a La Virgen Dolorosa y al Jesús del Gran Poder. Pero según ella cuenta, ninguno de estos productos tendrá efecto en la persona, si esta no tiene fe. La Señora Lagla recomienda regularmente a sus “pacientes” que, si no creen que se van a curar, mejor no pierdan su tiempo y dinero.

Las yerbas básicas en una limpia son las amargas, ruda, santa maría, marco, el trago, una colonia y la Coca-Cola. Desde su preparación empieza la disposición y atención de la yerbatera hacia el cuerpo y espíritu de quien será sanado.

Dejamos suspendida la conversación por un momento porque debía atender a un pequeño que, dijo, tenía mal del ojo. Mientras tanto, caminé por los pasillos del mercado observando los locales. Algunos curanderos comentaron que normalmente utilizan para sus sesiones de limpieza plantas, hierbas y flores. La lista es innumerable, pero entre los más comunes se encuentran: eucalipto, chinchen, hoja de chímbalo, chilca, ruda, la santa maría, rosas, claveles, marco, sauco, medio yuyo, tigrecillo, congona, flores, hierba buena dulce y menta. Sin mencionar a otros productos de sanación no convencional como: velas de sebo (para los problemas estomacales), guayusa (para la fertilidad de la mujer), cabestros (para el mal aire), la Zaragoza (para los cólicos intestinales), “los siete sahumerios” (para aromatizar el hogar y eliminar las malas energías), y el singular brebaje “para baño y riego”, el cual se lo prepara exclusivamente el 31 de diciembre que sirve para “llamar al dinero”. Ellas comentan que, diariamente asisten de 700 a 900 personas de clase media baja, normalmente de sectores como San Juan, San Roque, La Colmena y demás barrios tradicionales de Quito aledaños a estos sitios, que buscan ayuda para distintos males creados por las supersticiones de la opinión popular.

Regresé con Doña Rosa para que me contará los "instrumentos" con lo que ejerce su labor. Explicó que, insumos como el uso del aguardiente, las colonias y esencias florales, acompañan el ritual. Todos estos brebajes son rociados al cliente desde la boca del curandero como un aditamento a la limpia o sanación, que busca combatir el mal aire, el espanto y las malas energías que las personas poseen en su interior. A pesar de que la alcaldía de Quito adecuó a estos mercados para que las personas tengan un espacio para curarse de males no convencionales, los negocios no cumplen con ciertas normas de salubridad y las curanderas no poseen un título que pueda avalar su trabajo, más allá de la experiencia que estas posean. Pude observar una pila bastante grande de plantas marchitas y en descomposición junto con la basura del mercado muy cerca del lugar, algunos negocios que mantenían olores desagradables y, curanderas que no entendían a ciencia cierta el por qué del dolor de alguien.


Varios productos como jabones, lociones o talismanes, son ofrecidos por las curanderas del Mercado Santa Clara. Ellas dicen que este tipo de amuletos pueden atraer suerte, dinero o amor.

Los locales en Santa Clara, Itchimbia y San Francisco, ofrecen productos similares tras sus vitrinas. Desde jabones y fragancias astrales hasta talismanes y reliquias que aseguran atraer la buena suerte. Productos que van desde los 5 hasta los treinta dólares y, en algunos casos, se sugieren tratamientos de larga duración o el uso de más de un producto. Doña Rosa Lagla explica que entre los más vendidos se encuentran los jabones para todo tipo de necesidad y con nombres tan llamativos como para atraer- y distraer- a la gente que se acerca a echar un vistazo: “Saca-Sales”, “Don Juan Dinero”, “Mano Poderosa”, “Combatiente”, “Atrayente”, “Destrancadera”, “Vencedor-Arrastrador”, “Velo de Novia”. Nombres que de seguro atrapan la atención del cliente y lo animan a comprar el producto con la finalidad de tener un mejor estilo de vida. Además, se venden perfumes y lociones para contrarrestar las malas energías y, como si fuera poco, atraer al amor y la buena suerte al usuario. Para la aplicación de estos productos, se recomienda untar dos gotas en las manos y frotar ligeramente para luego untársela en el cuerpo.

Los productos para atraer la buena suerte.

Se pueden hallar situaciones que, como menciona Rosa Lagla, con la fe en estos métodos se cumplirían. Tal es el caso de las personas que quieren vender o hacer negocios; recomendado “el llama clientes”; o para el mal de aire existe el “extracto de ruda”; para quienes desean encontrar el amor el “Sígueme sígueme” o la “Puzanga”. Son remedios que solamente se escucharían en los cuentos de magia.

Implementos de sanación históricos como: aguardiente, romero, paico, o cuy, son indispensables en las limpias. Los quiteños, considerados como una sociedad curandera, están inmersos en el sincretismo, integrando rasgos de las culturas andinas con varias creencias de la religión católica, impuesta por los españoles. En el puesto de Rosa Lagla, la gente acude en buen número para intentar aliviar sus penas. Además de las curaciones, ella vende hierbas para el corazón y el hígado, bajar de peso, quitar la melancolía, incluso una cura para el “mal de amores”. Son casos que, según el médico alópata y ex director del Patronato San José, Dr. Ramiro Ramadán se originan porque las personas buscan, desde tiempos inmemorables, el bienestar total en su salud mental y física.

Entre velas y remedios mágicos, este local se mantiene prospero y a la espera de clientes. Sus dueñas no pierden la fe en la sanación alternativa.

Quito no es la única ciudad en donde se cree que la suerte está escondida en un jabón, loción o hierba. Por ejemplo: en Cuenca, las hierbas medicinales, las colonias, los jabones para la buena suerte y el dinero se venden en el Mercado 10 de Agosto; Ambato tiene su centro de sanación en el Mercado Cerrado; en Latacunga, en la Plaza de El Salto; en Sangolquí, en el Mercado Turismo y así muchas otras tiendas conocidas por trasmitir sus mágicos poderes para la recuperación de una persona. En cada ciudad hay un lugar establecido para este tema.

Entrevista con el médico y antropólogo, José Sola, quien habla sobre las distintas prácticas de la medicina alternativa y su paso duradero a través del tiempo.

Antes de la invasión a América, existían chamanes o curanderos; personas que podían enchufarse con el mundo espiritual con el fin de cambiar el rumbo de vida de las personas. En la actualidad, la parte popular de Quito mantiene latente la idea de dejar en manos de un curandero su salud, para atraer los buenos espíritus y espantar a los malos, o de limpiar y refrescar energías. En este tema existen charlatanes, personas que intentan sacarle provecho a esta situación, ya que por varios años cientos de clientes han frecuentado estos populares puntos de comercio para dejarse llevar por esta experiencia mística.

Entrevista Mercedes Lagla - Medicina Popular en Quito

*Autor: David Alomoto, estudiante de la materia de periodismo de investigación, de la Facultad de Comunicación de la Universidad Católica del Ecuador. Este es su trabajo final en la cátedra que dirige Tania Orbe.

Puede ver el reportaje en su publicación original aquí: https://elmalespanto.wordpress.com

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