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1 de Febrero del 2021
Historias
Lectura: 15 minutos
1 de Febrero del 2021
Redacción Plan V
La emigración ecuatoriana no cesa: nuevo estudio revela el impacto del COVID y el olvido estatal de los que se fueron
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Centenares de ecuatorianos durante una protesta en Madrid octubre de 2019. Pese a la distancia y el tiempo que llevan fuera del país, los que emigraron no pierden la conexión con el país y su comunidad, según las autoras de esta investigación. Foto: EFE

 

Un nuevo estudio recoge testimonios de ecuatorianos y ecuatorianas en EE.UU., España e Italia que dan cuenta de la evolución de la migración hasta los últimos años. Uno de los principales hallazgos tiene que ver con la re-emigración. Es decir, quienes retornaron al país volvieron a emigrar por la reciente crisis económica. El ‘sueño ecuatoriano’ tan promocionado por el gobierno de la ‘Revolución Ciudadana’ duró poco.


Todo fue sorpresivo. Nadie estaba preparado para esta situación. Tengo miedo (de enfermarme) porque mi situación no es fácil. No tengo seguro. Ir al hospital es pagar cuentas muy caras. Y yo no tengo. En la casa todos están sin trabajo y aquí no hay apoyo de las autoridades para nosotros porque no calificamos. Se necesita tener papeles o tener un hijo ciudadano y nosotros no tenemos nada. Me hubiera gustado recibir el Alivio, pero nosotros no calificamos, a nosotros no nos toca ninguna ayudas, es como que no existiéramos. Simplemente tenemos que buscarnos como sea, nuestros ingresos y no hay ningún alivio de nada para nosotros”. Este es el testimonio de Alba, una migrante ecuatoriana que vive en EE.UU. Cuando menciona ‘alivio’, se refiere al pago de 1.200 dólares que el gobierno de ese país entregó a los trabajadores, entre abril y julio de 2020, para que puedan enfrentar los impactos económicos de la pandemia. Pero los indocumentados fueron excluidos de este beneficio.

Este es uno de los relatos que se encuentran en “(Sobre) viviedo entre crisis: la diáspora ecuatoriana al presente”, una investigación de Soledad Álvarez, Lucía Pérez, María García y Manuel Bayón, miembros del colectivo Geografía Crítica, que fue lanzada el pasado 21 de enero. Este trabajo hace un recorrido histórico sobre la evolución de la migración ecuatoriana, sobre todo a EE.UU., España e Italia, y busca volver a poner los reflectores sobre un tema que ha sido olvidado por la opinión pública del país.

La portada hace un guiño a ese momento histórico de la salida incesante de los ecuatorianos, sobre todo a España, tras el feriado bancario. Ver PDF

La investigación, que se hizo con herramientas digitales durante la pandemia, descubre la desprotección y mayor vulnerabilidad por la que han pasado los migrantes ecuatorianos durante esta época de crisis sanitaria. García, en una entrevista en el programa en vivo de Plan V, contó por ejemplo que en Nueva York, los migrantes indocumentados no han tenido acceso a la salud. Pero esa situación también se ha dado con quienes sí están regulares o tienen la ciudadanía.

García explica que hay muchos migrantes que han viajado solos, sobre todo trabajadores jóvenes indocumentados que podrían estar fuera de los conteos oficiales de los impactos de la pandemia. “Es una población abandonada, desechable e invisible”. Para las autoras, esta época “ha exacerbado el despojo de sus derechos más elementales como el derecho al trabajo decente, a la salud, a la protección social pública, e incluso el derecho a una muerte y entierro dignos”.

Eso ocurre, además, con el olvido del Estado ecuatoriano de sus migrantes. García dice que aún se desconoce cuántos connacionales han muerto en este país por el virus y por eso las mismas comunidades están tratando de hacer un censo. Mientras que una de las migrantes entrevistadas afirma que el consulado en Nueva York “aparece funcionalmente en tiempos electorales. Pero, en la vida cotidiana éste “brilla por su ausencia””, se registra en el informe. “La mayoría de entrevistadxs observa una distancia y ausencia del Estado ecuatoriano en sus vidas. Únicamente reconocen su presencia en algunos eventos culturales a través de otras organizaciones y en los momentos electorales”, dicen las autoras.

La investigadora Soledad Álvarez afirma que este trabajo busca poner la atención en temas que han quedado fuera de la discusión. Parece que se olvidó que este es un país de emigración.

Algunos testimonios que recoge el informe dan cuenta del miedo y la soledad en la que han tenido que enfrentar la pandemia. Los entrevistados afirmaron haberse quedado sin empleo o sus horarios laborales fueron reducidos. Asimismo, aquellos que continuaron laborando en trabajos, por ejemplo en la industria alimenticia, lo hicieron sin contar con la suficiente protección para evitar un contagio. Sin seguro médico (los indocumentados no lo tienen) ni dinero para enfrentar los altos costos de hospitalización, los ecuatorianas han preferido quedarse en casa.

Esto contrasta con los ecuatorianos que viven en Italia donde tienen acceso a salud sin importar su condición migratoria. Pero en ese país, la crisis sanitaria reveló profundas desigualdades. Allí también la ayuda estatal solo llegó a los nacionales y a los migrantes regularizados. “La comunidad migrante acá en Génova ha sido muy golpeada porque se han quedado sin poder trabajar. No pueden ir a cuidar a los ancianos o a los niños. Ni tampoco a la limpieza de casas. Son justamente esos los trabajos que se han cerrado. El gobierno italiano ha dado un bono para las personas que trabajan. Pero, ojo es un bono que solo te llega y se aplica si tienes papeles. Hay ecuatorianos que no tienen papeles, entonces no reciben esa ayuda”, relató una ecuatoriana.

En la investigación hay un gráfico que permite ver los contrastes de la experiencia entre los ecuatorianos que están en EE.UU. y los que viven en Italia y España. Se puede ver cómo los derechos más fundamentales en Norteamérica no se cumplen versus en Europa donde hay Estados más garantistas de derechos. En EE.UU., los migrantes tienen que cargar con la zozobra de ser deportados en cualquier momento, sin importar el tiempo que han vivido en ese destino. Esto no sucede en Italia o España.

Nueva York es la tercera ciudad de Ecuador por los más de 700.000 ecuatorianos que residen allí.

La re-emigración y el fin del ‘sueño ecuatoriano’

Pero también esta publicación logra desmitificar algunos discursos políticos respecto a la salida de los ecuatorianos en los últimos años. Soledad Álvarez, una de las coautoras, cuenta que con esta investigación se pudo constatar que la migración ecuatoriana ha continuado y que aquel discurso del gobierno de la “Revolución Ciudadana” de que aquello dejó de suceder no es cierto.

Esta investigación demuestra que la respuesta social a las crisis económicas de Ecuador ha sido siempre la emigración. Álvarez explica que esta situación ha sido una constante en la historia del país. Por ejemplo, sucedió en la crisis por la caída de los precios de la paja toquilla (finales de la década de 1960), en la crisis petrolera (1980-1990) y la del feriado bancario (1999); de la misma manera y la crisis inmobiliaria en EE.UU. (2008) fue respondida con emigración de retorno, manifiesta la académica.

Las autoras hablan de una Primera Ola Migratoria que se registró entre 1980 y 1990. En esa década, en promedio, cada año, aproximadamente 20.000 ecuatorianos salieron del país y no registraron su retorno. La Segunda Ola Migratoria empieza desde el 2000, cuando salieron 175.000 ecuatorianos. Hasta el 2007, cada año emigraron en promedio cerca de 98.000 connacionales.

Las autoras afirman que a partir del 2007, la emigración ecuatoriana entró en una fase de desaceleración que se fue revirtiendo a partir de 2014. Esa desaceleración se dio por la restricción del visado en Europa y por la supuesta mejora de las condiciones en el país desde 2008. Las autoras recuerdan que el alza que registró la economía ecuatoriana impulsó a ecuatorianos, que residían sobre todo en España, a acogerse a programas de retorno voluntario. El entonces presidente Rafael Correa lo llamó ‘el sueño ecuatoriano’.

Conversamos con Soledad Álvarez, académica y miembro del Colectivo de Geografía Crítica del Ecuador, y con Maria García, inmigrante ecuatoriana en Nueva York y estudiante de doctorado en Geografa Humana de la Universidad Estatal de New Jersey, sobre el libro que analiza la diáspora ecuatoriana y sus consecuencias. 

Pero ese sueño pronto terminó, como lo señalan las investigadoras. “Por un lado, en 2013 los precios del petróleo se desplomaron en el mercado internacional y una vez más la economía ecuatoriana entró en recesión, y ésta solo se ha ido ahondando en los años siguientes, llegando a niveles inéditos en el contexto de la actual pandemia de COVID-19”. A eso se suma los reveses en materia migratoria, la eliminación de la Secretaría del Migrante y la falta de “atención integral frente a la diáspora ecuatoriana en el extranjero”.

Este es uno de los principales hallazgos de la investigación. Álvarez dice que buena parte de emigrantes habían retornado al país, sobre todo desde España, volvieron a irse por la crisis que inició a partir de 2013. A este nuevo fenómeno, las investigadoras lo llaman re-emigración. En ese contexto, se registró un nuevo repunte de salida de connacionales a destinos tradicionales como EE.UU. y a nuevos países.

Entre 2011 y 2019, además de EE.UU. como el principal destino, México tomó ese lugar para el año 2019. Las autoras explican que este cambio puede deberse a que México retiró el requisito de visado para los ecuatorianos desde noviembre de 2018. “Ese posicionamiento de México como primer destino de salida en 2019, puede revelar nuevas estrategias migratorias para llegar a EE.UU. Al considerar los saldos migratorios positivos entre este último país y México se constata que la histórica emigración al país del norte sigue siendo altamente popular al presente”.

Para el 2019, Ecuador se posicionó entre los tres principales países emisores de migrantes en Sudamérica, solo por detrás de Colombia y Brasil. Según datos de la OIM citados por las autoras, de Colombia emigraron 2’870.000 personas, lo que representa al 5,7% del total de su población; Brasil, 1’750,000 de emigrantes, que es el 0,83% del total de su población; y Ecuador registró a 1’200.000 emigrantes, o el 7% del total de su población. Es decir, en comparación al tamaño de la población, de Ecuador supera a Colombia y Brasil. Estas cifras son incompletas, aseguran las investigadoras, porque no contemplan las salidas de emigrantes sin documentos.

Alcalde de Nueva York saludando a la comunidad Ecuatoriana durante un desfile. Foto: Twitter @BilldeBlasio

“Las políticas estatales deben estar a la altura de la lucha migrante que deben sostener su vida en el país de destino y a los suyos en el Ecuador”, Soledad Álvarez. 

Las deportaciones y las políticas anti migratorias

Otra novedad del estudio tiene que ver con los deportados. Esto se da por el redoblamiento del control migratorio global y en particular en EE.UU. “Entre el 2000 y el 2019, aproximadamente 56,000 ecuatorianxs, en su gran mayoría hombres, un promedio de 3,000 al año, fueron deportados”, afirma la investigación. Sostienen que los riesgos que enfrentan los ecuatorianos indocumentados en tránsito a ese destino, sin duda se han exacerbado.

García, quien vive en EE.UU., ha visto de cerca la política migratoria de Donald Trump. Menciona que sus bases comenzaron desde el gobierno de George Bush. Han surgido nuevas maneras de controlar la movilidad, las cuales se han intensificado tras el ataque a las Torres Gemelas. Sostiene que esta es una política de Estado, que incluye también a los gobiernos demócratas.

Para la investigadora, con Trump la situación empeoró, pero el aparataje antiinmigrante ha sido establecido en los últimos 20 años con la creación de instituciones claves para la deportación y persecución de los migrantes, sobre todo mujeres y niños en los últimos años.

Las mujeres migrantes, por ejemplo, han logrado mantener a sus familias gracias a trabajos dentro de la llamada economía del cuidado. Ahora, además de la limpieza y el cuidado a personas mayores o infantes, ha surgido el cuidado de la belleza como nicho laboral que copta a mujeres trabajadores indocumentadas. Pero sus ingresos se derivan de las propinas y no de un sueldo fijo.

Pese a las dificultades y de la recesión, los y las migrantes ecuatorianas no han dejado de enviar remesas a Ecuador. Las autoras resaltan que estas “incluso han superado en 3.6 veces a la inversión extranjera directa, que junto con los réditos de las exportaciones, son las tres principales fuentes de liquidez para mantener el esquema de dolarización”.

Según Álvarez, ha habido un desvío de atención estratégico respecto a la migración en el país. Dice que las discusiones se han centrado en la llegada de nuevos migrantes como haitianos, cubanos y ahora venezolanos. “Como si nosotros no fuésemos un país emisor desde siempre, desde finales de los 60 al presente. No hemos transformado nuestra condición de país emisor, es más se ha complejizado porque recibimos deportados que no reciben ningún tipo de atención y, sin embargo, siguen saliendo”.  Recalcó que ningún candidato ni ninguna pregunta de los periodistas se refirieron a este tema en los debates presidenciales.

Mientras tanto, no hay un ecuatoriano que no esté pendiente de su país. En ningún caso, durante la investigación, hubo respuestas negativas a los detalles de lo que estaba sucediendo en Ecuador, a pesar de que ellos han salido hace mucho tiempo. Hay una continua preocupación por su comunidad, y con el acceso a redes digitales, esto se mantiene, según Álvarez. “Las políticas estatales deben estar a la altura de la lucha migrante que deben sostener su vida en el país de destino y a los suyos en el Ecuador”.

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