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22 de Marzo del 2017
Historias
Lectura: 17 minutos
22 de Marzo del 2017
Susana Morán
La historia sin fin de David Romo

Fotos: Luis Argüello

Alexandra Córdova pidió a la Fiscalía que el exministro José Serrano rinda su versión en el caso de su hijo. Serrano afirmó en una entrevista que David Romo estaría muerto.

 

El Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU evaluará por primera vez a Ecuador, este 8 y 9 de marzo. Hasta allá han viajado abogados y defensores de DDHH para denunciar la desaparición involuntaria de más de 4.300 personas en Ecuador. Asfadec e Inredh enviaron el primer informe al Comité el 9 de septiembre de 2015. En mayo de 2016, la Universidad de San Francisco de Quito se sumó al informe y lo actualizó con 10 casos para demostrar la grave situación que vive el país en el tema de desapariciones. En estos documentos se encuentra el caso de David Romo. Su madre Alexandra Córdova ha escrito personalmente a los comisionados para informarles sobre la indolencia de fiscales y autoridades durante sus tres años y 9 meses de búsqueda. “Están violando nuestros derechos de verdad, justicia y reparación”. Su testimonio.

“En enero de este año, el exministro José Serrano (hoy asambleísta nacional electo) reconoció la deuda con mi familia y la sociedad. Reconoció los errores que hay en la investigación y la demora injustificada. Pero lo más grave que dijo es que David está muerto. ¿Por qué no hizo nada para solucionar esos errores cuando fue ministro, cuando estaba a cargo de ordenar a cada uno de sus investigadores, y entregarnos una investigación eficiente, adecuada, ágil, profesional? Sino que sale en un medio de comunicación  y lo anuncia (se refiere a la entrevista del 2 de enero en Canal Uno, en el programa “Candidato a bordo”). Si el exministro dijo eso es porque alguien le dijo. Él no es quien va a investigar. A él le informan de sus actividades los agentes investigadores. Primero el exministro tendría que responderme cuáles son esos errores que él reconoció en la entrevista. Le preguntaría por qué dice que mi hijo está muerto, ¿quien le dijo?, ¿acaso lo vio?, ¿acaso tiene la constancia de que está muerto? Pero nada de eso se hace siguiendo el debido proceso. Un sin número de veces me han llamado: cada cuerpo que se encontraba decían que era David. Pero yo conozco a mi hijo y no era ninguno.

El Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU analizará dos informes enviados por activistas y defensores de DDHH de Ecuador: el primero es del  9 de septiembre de 2015 y el segundo de mayo de 2016.

He presentado algunos escritos desde enero en la Fiscalía General, hice una rueda de prensa y un plantón para llamar al exministro y a esas personas (del bus) a que rindan su versión sobre qué saben de la desaparición. Pero no hay respuesta. Me dijo el fiscal del caso que cuando estime conveniente los llamará. O sea nunca. Porque hasta ahora no ha estimado nada conveniente en hacer algo en la investigación de mi hijo.

Pese a que han transcurrido 3 años y 9 meses, la desaparición de mi hijo sigue como al inicio. No hay avances. Hay elementos para actuar, pero se ve claramente cómo fiscales e investigadores han manipulado esa información a conveniencia —no sé— si de las autoridades o de terceras personas. David desapareció el 16 de mayo del 2013 mientras se trasladaba de la universidad a mi casa. En ese entonces cursaba el cuarto semestre de Comunicación Social de la Universidad Central. Su rutina de todos los días era tomar el Metrobús que pasa por la avenida América, hacer el trasbordo en la estación de la Ofelia y allí trasladarse hasta la Mitad del Mundo.

Esa noche, como todas, David y yo nos comunicamos. Hay esa constancia de la llamada de mi hijo. Incluso un pasajero escuchó. Posteriormente David no contestó. Pero él estaba en ese bus, en la unidad 4 de la compañía Transhemisféricos. Habían tres personas en el bus: el chofer, el controlador y el aprendiz de controlador. Con las investigaciones se llegó a conocer que el aprendiz de esa unidad robó su teléfono celular. Esto se supo 10 días después de las supuestas investigaciones, porque desde el inicio no me aceptaron la denuncia. Desde allí hubo trabas. Esto pese a que el exministro José Serrano había oficiado que se haga de inmediato la investigación. No solo en el caso de David, sino en cualquier caso de desaparición.

A esta persona (el aprendiz de controlador) la detuvieron, pero únicamente por el robo del celular. Cuando fueron a hacer el allanamiento en esa casa no fueron a buscar algo más de David, no hicieron una prueba de luminol (para detectar trazas de sangre en las escenas del crimen) en esa casa, en los carros que estaban en esa casa. Fueron únicamente por un teléfono. Esta persona estuvo detenida, ahora está libre.

La investigación no se ha centrado en la desaparición de David, sino en el robo del teléfono. Más adelante, para desviar la atención que había sobre las personas del bus, hablaron de una supuesta clínica para adictos a drogas. Según la hipótesis de la Fiscalía, David supuestamente se fue solo a curarse de su adicción esa noche, a esa hora (22:20). Hicieron un allanamiento en la clínica, pero no encontraron nada de David. Habían 17 internos, de ellos solo a dos se les tomó la versión. Hoy hay un expediente por falsificación de firmas, porque esas firmas no correspondían a esas dos personas. Un expediente por desaparición ahora también es por falsificación de firmas.

Sin embargo las personas involucradas (en la presunta falsificación), fiscales y agentes se acogieron al derecho al silencio cuando fueron a rendir su versión. Yo sé que es un derecho constitucional, pero también es una prueba de que algo están ocultando, que no quieren decir en realidad lo que ocurrió. ¿A dónde quieren desviar la investigación? Simplemente los agentes dicen “no sé”, “no me acuerdo” y queda ahí. El fiscal tampoco está preparado para este tipo de investigaciones. El fiscal no sabe de técnicas de investigación, ni forenses. Si tan solo supiera eso, mi hijo ya estuviera aquí. Yo ya sabría qué pasó con David porque hay tanta pruebas: las cámaras de video del ECU 911, la llamada de David. Esta nunca fue triangulada, cuando eso era indispensable para saber dónde estuvo mi hijo a las 10:20 de la noche. Pero eso es esa falta de preparación de los agente investigadores y fiscales y de ganas de querer actuar.

Después de 3 años y 9 meses se ve claramente que están tapando algo o están encubriendo a alguien. No lo digo solo por todas las peripecias que he vivido en la investigación. Sino que lo dicen los mismos expedientes en la reconstrucción de los hechos. Ahí está la constancia de que el controlador de bus, el aprendiz del controlador y el chofer saben dónde están mi hijo. Dieron un sinnúmero de versiones, pero todas se contradecían. Pero eso jamás investigaron hasta hoy. Ni su círculo social, familiar. Ni sus teléfonos celulares, ni los que tenían cuando allanaron la casa del aprendiz. Ni siquiera la llamada de mi hijo. Yo me puse a investigar cómo se puede obtener la ubicación de una llamada y era tan fácil: solo tenían que hacer una triangulación. Pero no lo hicieron y muy bien lo sabían. Porque al inicio las investigaciones fueron hechas por la Unidad Antisecuestros (Unase), que es experta en comunicaciones. Pero, qué raro, en el caso de David hubo esas “pequeñas” negligencias.

"¿Por qué no hizo nada para solucionar esos errores cuando fue ministro (José Serrano), cuando estaba a cargo de ordenar a cada uno de sus investigadores, y entregarnos una investigación eficiente, adecuada, ágil, profesional?"

Todo está plasmado de irregularidades. David desaparece y primero se hace un expediente por asociación ilícita por robar un teléfono. Luego se cierra y se abre otro por robo del teléfono, opor el ocultamiento de cosas robadas, otro por falsificación de firmas, por extorsión y por el presunto homicidio de David. De la noche a la mañana ya no es presunto homicidio, sino presunta desaparición. Las figuras legales en torno a la desaparición de mi hijo cambian sin que el fiscal nos informe o nos diga el porqué.

Pero no solo es la parte irregular del fiscal sino de todas las autoridades. Son dos años desde que se maneja un expediente reservado. Es supuestamente información de una persona que sabe del paradero de David. Es un expediente que inició en mayo del 2015. Y un expediente reservado se lo inicia cuando hay pruebas contundentes de que las personas o lugares que se están investigando den con el paradero de David. Pero no hay nada.

Lo que consideramos con mis abogados, mi familia y las personas que me ayudan en esta investigación es que se trata de un expediente para tapar las negligencias y los errores gravísimos en las investigaciones. Son 3 años, 9 meses en los que han participado un cuerpo élite de la Policía, agentes exclusivos solo para el caso de David, los mejores agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased). Pero David no aparece. Esa investigación en reserva afecta mis derechos de verdad, de justicia, y sobre todo encubre esos errores que fiscales  e investigadores han cometido durante todo este tiempo. Las autoridades se mantienen en el profundo silencio. ¿Por qué nadie quiere asumir sus errores? Solo me dicen: “estamos atados de manos”. Incluso todos esos agentes y funcionarios públicos que participaron y desviaron la investigación, tienen que ser responsables de sus actos.

He acudido hasta el presidente de la República, Rafael Correa. Tuve una reunión privada con él solamente por el caso de David.  Estuvieron el Fiscal General, los ministros de Interior y Justicia, miembros del Consejo de la Judicatura. Ese día ordenó a todos los representantes de cada cartera que hagan todo lo que sea necesario para que las personas que estén involucradas en la desaparición sean llamadas a rendir versiones. Eso fue en junio de 2016 y hasta ahora no se ha cumplido. No puede ser que pase tanto tiempo, que en un caso tan mediático, todos quieran lavarse las manos. No sé si el Presidente conoce lo que está sucediendo o simplemente todos quieren ocultar qué es lo que pasó con David.

¿Por qué tanto hermetismo? Lo único que podemos suponer es que, con base en la información que hay en el expediente de estos tres años y 9 meses, se está encubriendo a algo o a alguien. ¿Ese algo o alguien tienen poder? Pienso que sí porque de lo contrario no se explica. David solo era un estudiante de cuarto semestre, no pertenecía a ningún partido, no estaba metido en nada subversivo. 

"Esa investigación en reserva afecta mis derechos de verdad, de justicia, y sobre todo encubre esos errores que fiscales  e investigadores han cometido durante todo este tiempo".

Mi vida y la de mi familia ha cambiado por completo. Mi día es despertarme y encender el televisor, ver las noticias y revisar los mensajes por whatsapp, porque a veces se comunican personas que quieren colaborar. Luego reviso las redes sociales. Si se cumple un mes más de su desaparición, envío un boletín a los medios sobre lo que pasó en esas últimas semanas, con lo que se me ha vulnerado, lo que se me ha negado. Muchas persona me escriben a diario, muchas de ellas ya lo consideran su hijo. Son las madres de David, son personas a las que David las conquistó con sus fotos. Estoy pendiente de una llamada por teléfono que me diga de pronto dónde está David. Voy a medios de comunicación, programo plantones, marchas, foros. Me contacto con personas fuera del país para informarles que la justicia ecuatoriana ha sido muy negligente. Que no he tenido respuestas del Estado y se han basado en un misterioso silencio y en una extraña reserva.  Me dedico a campañas para que la memoria de mi hijo no sea olvidada. Voy a búsquedas en las que debo atravesar ríos pestilentes, subir o bajar montañas por la Mitad del Mundo. He ido a otras provincias, he ido a la morgue varias veces, es algo ya normal estar allí. Antes iba a estos lugares con los investigadores, pero ahora como todo es reservado y no me comunican nada lo hago por mi cuenta. Muchas veces me han llamado personas de la cárcel y he acudido para que me digan qué es lo que saben.

En el 2014, la fiscal que estuvo a cargo me pidió que le entregara cosas para que puedan sacar el ADN de David. Les llevé los dientes de leche de mi hijo. Pero me dijeron que no podían sacar de allí la muestra. Eso me pareció algo ridículo. Así es que les llevé  pantalones, sacos, camisetas, zapatos, desodorantes, una pulsera, una armónica que solo él la tocaba. Pero al final terminaron sacando el ADN de los dientes. Son estas contradicciones que hay en estos servidores públicos. Eso fue en el 2014 y ahora que estamos en el 2017 me parece justo que yo pueda retirar las cosas de mi hijo. Todas las cosas de David para mí son un tesoro.

"Mi lucha es por seguir informando sobre el caso de mi hijo y de las miles de personas desaparecidas en Ecuador. Es una cifra tan alta que debería llamar la atención no solamente al Gobierno sino a las personas que están vigilantes de los DDHH".

Pero cuando acudí a Fiscalía se dieron las vueltas de que no sabían donde estaba, que ya debe estar en la bodega. Fui a criminalística y me dieron ahí los números de cadena de custodia. Eran pertenencias que estaban en mi casa y que yo solo les proporcioné para el ADN. Pero el actual fiscal del caso me dijo a través de su secretaria que no me va a entregar porque está investigando. ¿Qué puede investigar de un pantalón que yo les di? Ese pantalon David no lo tenía puesto el día que desapareció. Pero en vista de que reclamé y publiqué en redes sociales y como la gente se indignó mucho, el fiscal cambió algo y me dijo que va a preguntar qué objetos son los que están allí para ver si me los devuelve o no.

Son esas inconsistencias, esas ganas de querer molestar a los familiares, de no condolerse. Porque al fin y al cabo son cosas que a él no le sirven ni para la investigación. Tanto investigan que los agentes se la pasa en la Fiscalía en un escritorio. Cuando deben estar en el lugar y con las personas (chofer y controladores) que vieron por última vez  a mi hijo. Esas personas son las únicas que me pueden decir donde está mi hijo.  Muchos fiscales me han dicho que ellos no son culpables porque son humildes. No se puede por la condición social y económica de una persona saber si son inocentes o no.

Pienso que por el lado de la Fiscalía jamás voy a encontrar a mi hijo. Yo sé que no lo están buscando, no están haciendo nada, porque sino ese agente investigador no pasaría  en una oficina cruzado de brazos. Por eso estamos haciendo por nuestra cuenta también la investigación. Estamos indagando cada uno de esos pequeños detalles. Me ayudan personas que están por el sector y están buscando cualquier pista. Con la investigación y con lo que viví desde el inicio, estoy segura que las personas del bus saben dónde está mi hijo. Si ya esperé 4 años puedo esperar un poco más, pero sé que con esas pistas lo voy a encontrar. 

Una persona no puede desaparecer y sobre todo una mentira no puede estar oculta para siempre. Algún día va a salir la verdad y esas personas tendrán que responder”.

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