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24 de Noviembre del 2021
Historias
Lectura: 14 minutos
24 de Noviembre del 2021
Redacción Plan V
Los Latin Kings hablan: ‘Es posible la reinserción y bajar la violencia’
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Henry Sarez es el vocero de la Asociación Almighty Latin Kings Queens Nation que tiene más de 500 socios. Fotos y videos: PlanV

 

Miembros de la Asociación Almighty Latin Kings Queens Nation creen que es posible llegar a la paz en las calles a través del diálogo y la mediación. Esta es una, de las dos organizaciones de Latin Kings, que está legalizada en el país. Aunque reconocen que en sus filas hay integrantes que han cometido delitos y están pagando sus condenas, creen que esa imagen ha invisibilizado su trabajo a favor de la paz y la reinserción de los suyos a la sociedad en los últimos 14 años.


Al encuentro llegaron puntuales. Vestían de forma casual y su vocero estaba con traje formal. Era un grupo de cuatro personas que pasaban los 30 años. Todos son miembros de los Latin Kings. Son profesionales, licenciados o trabajan para la empresa privada. Pero la historia de algunos ha estado marcada por la adversidad. Uno de ellos, que prefirió mantener en reserva su identidad y al que llamaremos Felipe, dijo haber pasado por todas las cárceles de máxima seguridad. Cumplió más de una década de su vida en prisión. Reconoce sus errores, pero asegura que ahora es un ejemplo viviente de que en el país es posible la reinserción: es abogado.


Los Latin Kings creen que la principal causa del incremento de la violencia es la pobreza, el desempleo y la falta de opciones para una mejor calidad de vida.


La corona de cinco puntos es uno de lo símbolos más importantes de los Latin Kings.

Los Latin Kings (LK) llegaron al Ecuador en 1994. Esta agrupación es originaria de EEUU. Se establecieron primero en Guayaquil. En la actualidad tienen entre 30.000 y 40.000 miembros activos a escala nacional, según los cálculos de la Asociación Almighty Latin Kings Queens Nation que tiene más de 500 socios, a la que pertenece el grupo que acudió a la entrevista con PlanV. Esta es una de las dos organizaciones de los LK que están legalizadas. La otra es la Corporación de Reyes Latinos y Reinas Latinas del Ecuador.


Los Latin Kings están orgullosos de pertenecer a esta organización y de ser ejemplos vivientes de que otra opción es posible fuera de la violencia.

Se consideran una organización urbana más antigua del país y rechazan que los llamen bandas delictivas porque aquellos años de violencia en las calles quedaron atrás. En 2005, los Latin Kings y los Ñetas acordaron una tregua, en Guayaquil, y entregaron sus armas públicamente, un proceso en el que intervino la Policía de Guayaquil de entonces. La paz entre los LK y Los Ñetas sigue, manifiestan. “Caminamos tranquilos donde quiera”.

Aquello abrió un camino para su legalización. Pero antes, aseguran, ya habían empezado un proceso de cambio interno. Recuerdan que su primer emprendimiento en Guayaquil fue una cerrajería que la abrieron con el apoyo de la Fundación Ser Paz y de la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil. Los registros de ese proyecto quedaron en la prensa de esa época que narran las dificultades que tuvieron para encontrar clientes. Hasta que fueron contratados por el Municipio del Puerto Principal para fabricar los tachos de basura de la ciudad. De ese grupo, ahora hay miembros que tienen mini markets, servicio de catering y otros negocios. Su primera organización legal se llamó Fundación Reino de Vida que se orientó a fomentar microempresas.

La legalización de los LK que ocurrió en 2007 durante el gobierno de Rafael Correa los hizo más visibles y tuvieron más oportunidades para crear emprendimientos o estudiar, por ejemplo, algunos pudieron ingresar en la Flacso, afirman. La Asociación estima que 20.000 miembros, sobre todo de Quito y Guayaquil, se beneficiaron de este proceso. Pero no todos los LK participaron.

A partir de su reconocimiento oficial, se abrieron campo en la política: de sus filas han salido jefes políticos, funcionarios y un asambleísta, Ronny Aleaga. En enero de 2019, Alegada dijo estar orgulloso de ser un LK y negó que este grupo sea parte de amenazas o intimidaciones como lo sugirió la entonces asambleísta Ana Galarza. Los defensores de este grupo aseguran que la reinserción no fue un asunto ideológico. En los primeros años estuvo la derecha de Guayaquil, luego la izquierda de Correa y hasta la Iglesia. Esta es la única experiencia de que otra es salida viable, insisten.

Los Latin Kings aseguran que tiene la autoridad para hablar sobre la actual crisis de seguridad y lo que sucede en las calles porque vienen de los hogares donde el niño no tiene qué comer y se lleva las frutas de las esquinas o de los padres que no tienen para la escuela de sus hijos. También porque han sido parte de una reinserción y ahora han convocado a una marcha por la paz para el 25 de noviembre en el parque Centenario.

Por eso creen que la principal causa de este incremento de la violencia es la pobreza, el desempleo y la falta de opciones para una mejor calidad de vida. “Ese resultado que ahora tenemos, nosotros ya lo veníamos diciendo a las autoridades”, asegura Henry Sarez, vocero de la Asociación, quien acentúa su tono de voz cuando menciona que los gobiernos se han beneficiado cuando les han hecho caso:

En la reinserción, ¿quiénes y qué hacían los Latin Kings en esa época?, ¿por qué empezaron a hablar con el gobierno de entonces?

Nosotros tuvimos un acercamiento por miembros de nuestra organización. Siempre hemos sido tildados como pandilleros o como personas que han estado en actos delictivos (...) (Los miembros) incursionaron y tuvieron un acercamiento con actores políticos del gobierno de Rafael Correa. Tuvimos más acercamiento y más que todo amistad con ellos para (...) desempeñar diferentes funciones dentro de la parte social. Teníamos un antecedente a nivel social que nos vinculaba con diferentes tipos de delitos. Era lógico porque eran adolescentes en ese tiempo, años 2001, 2002, 2004, de entre 12 y 16 años. Ustedes saben que dentro de la adolescencia se maneja el sentir de pertenencia y de aceptación. Entonces veníamos con ese antecedente no bien visto.

Pero si había personas involucradas en delitos.

Dentro de nuestra organización está prohibido muchas cosas que van en contra de la seguridad ciudadana, dentro de la parte social, económica, política. Nuestra organización está enmarcada en hacer lo correcto. Pero como usted sabe, en toda la familia hay personas que ya vienen con un antecedente, que es un núcleo familiar lastimado, con lesiones psicológicas, físicas y otros tipos de trastornos que se presentan dentro de la adolescencia. En este caso, dentro de los miembros y liderazgos de los Latin Kings no tuvieron ese control.

Los Latin Kings han sido mencionados en distintas coyunturas del país. En las protestas de octubre de 2019, Lenin Moreno los acusó de estar infiltrados en las manifestaciones junto a las FARC y los correístas agresivos. Eso fue rechazado por los LK. Esta Asociación de LK afirma que en esa administración fueron perseguidos y estigmatizados. Contaron que el Ministerio de Inclusión Social les quitó una casa, ubicada en la 9 de Octubre y Carchi, que les habían entregado en comodato para sus proyectos. Tenían un estudio de grabación, gimnasio, estudio jurídico, peluquería y hasta un espacio para hacer teatro. Consideran que esa decisión se debió a cuestiones políticas porque los identifican con el correísmo. Lo perdieron todo.

Los ‘jueces de paz’

Los Latin Kings aseguran tener ‘jueces de paz’. Son las personas que actúan como mediadores en un conflicto. Actúan tanto en conflictos familiares o dentro de la ‘familia’ como llaman a la organización.

Felipe, por ejemplo, es un juez de paz. Cuenta que cuando salió de la cárcel presentó un proyecto llamado Gente de Cambio para que los jóvenes no cometan sus mismos errores. Fue al Ministerio de Justicia, donde estuvieron de acuerdo en que visite colegios y escuelas para dar charlas. “¿Pero de qué vivo?, ¿con qué me muevo si recién salgo de la cárcel pagando 12 años?”, les dijo. “Vi que su intención era apoderarse del proyecto, utilizarme unos días y de ahí desecharme”.

Pero los ‘jueces de paz’ también trabajan por los derechos de sus ‘hermanos’. Así se llaman entre ellos en la organización. En relación a las cárceles relatan haber liderado conversaciones a favor de los derechos de sus miembros que han caído en prisión. El juez de paz es el encargado de solicitar a las autoridades del centro penitenciario el respeto a sus condiciones dignas como el acceso a la alimentación, agua, salud. Pero aclaran que ellos no piden beneficios para ‘ningún delincuente que esté sembrando el terror’.

Pero este trabajo ya no es posible porque ahora las cárceles tienen una ‘política de puertas cerradas’. Cuando tenían acceso a la Penitenciaría, daban charlas religiosas y sobre emprendimientos. Podían acceder en horarios fuera de visita y ver las condiciones en las que pasaban sus miembros. Y no solo ellos sino también organizaciones de derechos humanos, instituciones públicas y hasta personal de los consulados.

No niegan que entre los Latin Kings hay personas que han cometido delitos. La Policía, por ejemplo, ha afirmado que Geovanny Mantilla, mejor conocido como alias ‘Gorras’, fue un Latin King. Mantilla, quien falleció en 2020 por Covid, estuvo al mando de Los Lagartos, una banda enemiga de Los Choneros. Pero los entrevistados aseguran que no fue miembro.

Pero explican que en las cárceles ha pasado un fenómeno que también los afecta. Cuando un LK cae preso, se convierte en un formador y en un protector del resto de miembros de la organización pues se asumen como una familia. Hay internos, afirman, que buscan ingresar a los LK para tener esa protección. Pero dicen que estos nuevos miembros ‘no salen bien formados’ de la cárcel porque su objetivo fue solo asegurar su vida. Eso es un problema para las organizaciones legalizadas de los LK porque al salir de la cárcel estas pueden volver a cometer un delito.

Esas personas están separadas de su trabajo social porque, afirman, no pueden meter a esos presos -que pagaron una condena- directamente en la reinserción. Para ello, deben pasar por un proceso y deben demostrar un cambio.

En los últimos episodios de violencia, los LK han sido relacionados con el liderazgo de tres pabellones de la Penitenciaría del Litoral. Pero durante la entrevista lo negaron y aseguraron que los LK no lideran la conmoción en los centros penitenciarios. Dicen que les resulta difícil saber cuántos miembros de los LK están en la cárcel porque no han logrado hacer un censo dentro de las cárceles.

Pero Sarez informa que los LK están trabajando por la paz en este contexto de violencia.

¿Es posible la paz en su opinión?, ¿Es posible que estos niveles de violencia bajen?

Sí, la paz no solamente es decir la paz. La paz es una acción que se debe hacer.

¿Ustedes podrían hablar con todos estos grupos para llegar a un acuerdo final de la violencia?

Nosotros tenemos dentro de nuestro liderazgo, dentro de la organización, personas especializadas y profesionales y que han pasado un estilo de vida distinto, que pueden ser parte de esa solución. Es más, yo diría que son la solución, que lo que el gobierno y la ciudadanía desean, lo tenemos. Tenemos la solución, pero hay que hacerlo bien.

¿Ustedes ayudarían a un proceso de diálogo entre todas estas organizaciones para bajar los niveles de violencia?

Nosotros ya estamos trabajando en eso. Tenemos tres fases: la primera fase es el diálogo de las conversaciones y llegar a las autoridades. Ya hemos dado oficios y hemos hablado con ellos. La segunda fase es que nuestros líderes de la organización a nivel nacional y provincial tomen la práctica, lo invisible lo vamos a hacer visible. Por eso nosotros estamos planificando una marcha en Guayaquil.

Los miembros de la Asociación se han reunido con asesores de los ministros de Inclusión Social, Salud y también con asambleístas. Aseguran tener la experiencia para ayudar en estos conflictos. Lo importante es la confianza y el cumplimiento. La entrevista finaliza con esta pregunta a la que responde Sarez:

¿Es posible que esto llegue pronto a un fin?

El gobierno gasta muchos recursos porque veo un sin número de personas sentadas en una mesa de diálogo para hablar de seguridad ciudadana. Cuando hay miembros de nuestras organizaciones urbanas que son profesionales y que han tenido un roce con esas personas que es más fácil de llegar. Que ha sido un ejemplo, un cambio de estilo de vida. No solamente es un profesional, sino que es una persona que ha vivido y ha superado eso. No puedes hablar con el panadero de soldadura cuando él sabe cómo hacer pan. Eso es lo que está pasando. O sea, no están las personas adecuadas allí.

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Los Latin Kings hablan: ‘Es posible la reinserción y bajar la violencia’
 


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