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14 de Junio del 2021
Historias
Lectura: 35 minutos
14 de Junio del 2021
Redacción Plan V
LGBTI: Sin diversidad no hay democracia
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Activistas como Danilo Manzano de Dialogo Diverso, sostienen que debe haber condiciones más propicias para la participación de la comunidad LGBTI. Fotos: Luis Argüello / PlanV

 

Tres activistas de los derechos de la población LGBTI destacan los logros del movimiento, desde la despenalización de la homosexualidad hasta el matrimonio igualitario. Pero la discriminación, en todo sentido, sigue siendo sistemática y estructural. Efraín Soria, Mateo Ruales y Danilo Manzano hablan desde su experiencia, sobre su lucha y el futuro.


EFRAÍN SORIA:

"Ya nos podemos casar, pero sigue habiendo violencia, maltrato e incluso asesinatos".

Efraín Soria dirige la Fundación Equidad. Es un personaje histórico, porque fue, junto a Javier Benalcázar, el protagonista del primer matrimonio homosexual en el Ecuador, luego de una larga lucha judicial que culminó con éxito en la Corte Constitucional, en junio del 2019. En su relato, a dos años de esta conquista, que es parte de un largo camino de lucha, dice que es apenas un gran momento de lo que aún queda por hacer. Este es su testimonio:

"En Ecuador tenemos dos cédulas"

Los movimientos de la comunidad LGBTI, a partir de la despenalización de la homosexualidad, en 1997, hemos tenido algunas conquistas que son muy interesantes en el campo, específicamente de la igualdad formal. Esto es: cambiar algunas disposiciones legales o crear otras.

Podemos ver, por ejemplo, el tema de la Ordenanza 244 de la ciudad de Quito, con la cual se aprobó por primera vez en el país una norma que protegía los derechos de la comunidad LGBTI.

No podemos dejar de mencionar que en la constitución de 1998 hubo un importante avance, que fue prohibir la discriminación por orientación sexual, convirtiendo al país en el segundo que protegía este tipo de categorías.

Tenemos en la Constitución del 2008 que se amplían esas posibilidades; como por ejemplo la no discriminación por identidad de género, se reconocen a las familias diversas, el acceso a las uniones de hecho independientemente del sexo y del género.

Es muy importante también mencionar las reformas que se hicieron al Código Penal de ese entonces, en el 2009, que tipifican los delitos de odio y los delitos de discriminación; los mismos que en la reforma del 2014 se ratifican y se mantienen hasta hoy.

Un hito muy interesante son las reformas que se hacen en la Ley de Identidad y Datos Civiles. Es la posibilidad de que las personas puedan cambiar el campo sexo por el campo género. Parece muy interesante, pero en realidad lo que hizo la Asamblea fue marcar un tipo de discriminación hacia las personas trans.

En el Ecuador hoy contamos con dos cédulas de identidad: una para las personas, si es género, como cualquiera de nosotros, y otra que se llama la cédula rosa que es la cédula que tienen las personas trans, que nacieron con un sexo pero que se identifican con el género contrario, entonces transitan y estas personas tienen la posibilidad de cambiar. Pero siguen siendo dos cédulas. Lo bueno sería que todos los ciudadanos tengamos una misma cédula, sin el campo sexo y sin el campo género. Eso debería pasar, pero la Asamblea de ese entonces no entendió bien ese mensaje.

Creo que el hito más importante que tenemos es cuando en el año 2019 se aprueba, a través de la Corte Constitucional, el acceso al matrimonio de personas del mismo sexo. También se reconoce, a través de una sentencia de la misma Corte Constitucional el derecho a la filiación de hijos e hijas de personas del mismo sexo. Algo que se negó durante mucho tiempo.


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Tal vez el último hito, y del que poco se habla, es la posibilidad —a través nuevamente de una sentencia de la Corte Constitucional— del cambio del campo sexo para las personas trans. Es una sentencia que tiene que ver con el caso Bruno Paolo, en que la Corte ordena a la Asamblea Nacional hacer las reformas. La Asamblea ha tenido un papel bastante mediocre, porque no ha cumplido lo que le manda la Corte Constitucional.

"En la Corte Constitucional hubo una gran argumentación a favor y en contra"

Tenemos que recordar que a inicios de la segunda década de este siglo, en Argentina se aprobó el tema del matrimonio igualitario. En ese entonces se planteó la necesidad de hacer lo mismo en el Ecuador. En el año 2013 un grupo de organizaciones presentamos esta iniciativa. Recordemos que Pamela Troya presentó su pedido al Registro Civil para poder alcanzar este derecho. En ese tiempo estábamos hablando de la presidencia de Rafael Correa y teníamos muy claro que él estaba totalmente opuesto a este tipo de reivindicaciones.

Y lamentablemente, y esto debemos recordar siempre como ciudadanos, es que los poderes del Estado tienen que garantizar su independencia. En el periodo de Correa no había independencia de funciones, tenía captadas todas las funciones del Estado y eso impidió que se llegue a materializar esta demanda.

Nosotros, las organizaciones de activistas, entendimos que no era el momento adecuado para hablar de este tema. Y es a partir del año 2017 que se dieron hechos fundamentales que nos permitieron cambiar esta situación.

Por un lado se emite desde la Corte Interamericana de Derechos Humanos la Opinión consultiva 2417, en la cual se pide a los Estados que hagan todas las reformas legales necesarias para garantizar el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo y el tema del reconocimiento de las familias diversas. También en esa época tuvimos cambio de gobierno, entró el señor Moreno a gobernar el país, entonces vimos la oportunidad de retomar esta situación.

Es así que las organizaciones, fundamentalmente de la sociedad civil, retoman esta iniciativa y se la lleva nuevamente a las cortes. Lo que hicimos nosotros fue buscar más parejas para que apoyen el caso de Pamela Troya; se hicieron algunas parejas en Cuenca, otras en Quito y otras en Guayaquil. Una de las parejas fue la de Javier Benalcázar y yo.

Lo que hicimos nosotros fue buscar más parejas para que apoyen el caso de Pamela Troya; se hicieron algunas parejas en Cuenca, otras en Quito y otras en Guayaquil. Una de las parejas fue la de Xavier Benalcázar y yo.

Lo que nos topamos en el camino es que la Corte Provincial, donde se discutió en segunda instancia nuestro caso, no nos dijo ni sí ni no, sino que elevó esta consulta a la Corte Constitucional. Eso permitió que los casos no sean represados, sino directamente pasen a la Corte Constitucional. En el Ecuador la Corte Constitucional puede tomar los casos de manera cronológica, es decir conforme van llegando, pero en el caso de una consulta a la Corte, esta solo tiene 45 días para pronunciarse a favor o en contra.

Lo que hizo la actual Corte fue analizar esa situación y hubo una gran argumentación a favor y en contra. Se presentaron en la primera audiencia 46 intervenciones de activistas, organizaciones, instituciones de derechos humanos y también un poco más de 20 de grupos opositores, conservadores y religiosos que estaban en contra de esta normativa.

Finalmente, el 12 de junio del 2019 la Corte dio un fallo a esta situación, aprobando el acceso al matrimonio a las personas del mismo sexo. En ese sentido tenemos que recordar que la mayoría de las acciones y conquistas que tiene la comunidad LGBTI han sido a través de la vía judicial. Es decir, ni el ejecutivo ni el legislativo han cumplido con sus promesas de legislar y de garantizar los derechos humanos.

La misma despenalización, la sentencia Bruno Paolo, el caso Satya y el matrimonio han sido a través de la vía judicial. Eso es interesante, pero no da mucho para pensar en las otras dos funciones del Estado que no están cumpliendo con su obligación de defender y garantizar derechos.

"El acceso a la justicia es para todos nosotros un trámite engorroso"

Efraín Soria, lucho en las cortes por su derecho a casarse con la  persona que amaba.

Creo que lamentablemente si bien hemos alcanzado casi el cien por ciento de la igualdad formal, en relación con la igualdad material, que significa gozar de esos derechos, existe una brecha bastante grande. Ya nos podemos casar, y eso no significa que no siga habiendo violencia, maltrato incluso asesinatos.

La gente sigue siendo víctima del bullying homofóbico en el sector educativo, de recibir maltrato en los servicios públicos, especialmente en el sector salud, donde hay que trabajar muchísimo más, sobre todo en el tema de seguridad; no hay acceso a la justicia y los operadores de justicia, como la policía y la fiscalía, todavía no tienen guías ni protocolos de atención.

Tanto es así que en el año 2020 tenemos que el caso de Javier Viteri en la ciudad de Arenillas, que fue asesinado con 80 puñaladas, para la Fiscalía fue un delito común y nosotros manifestamos que es un crimen de odio. A nadie se le mata con 80 puñaladas. Eso no han entendido los operadores de justicia, y necesitamos legislar y que el Consejo de la Judicatura asuma su responsabilidad de vigilar, capacitar y sensibilizar a estos operadores para que haya un verdadero acceso en igualdad de condiciones.

En principio, uno de los problemas que tiene la institucionalidad ecuatoriana es que se cambian las políticas cada vez que se cambian las personas que ostentan ese cargo. Entonces se han dado cambios en el Consejo de la Judicatura y a pesar de que existe una disposición constitucional que obliga al Consejo a emitir el procedimiento expedito en casos de discriminación, este todavía no ha sido implementado, por tanto, ahí hay una deuda, porque esos crímenes se quedan en la impunidad.

El acceso a la justicia, sabemos, para todos nosotros es un trámite engorroso y nadie quiere seguirlo porque no hay confianza. Esto tiene que corregirse. Mientras no haya eso no habrá una verdadera equidad.

"Antes que aplicar la norma, algunos funcionarios imponen sus criterios personales"

Cada vez la gente se va empoderando de esos derechos, hay más matrimonios. Pero lo que hemos observado es que los servicios consulares, que son territorios del Ecuador en otros países, no están obedeciendo esta norma. Tenemos la denuncia que en Bolivia, a un ecuatoriano que quería acceder a la legalización de su unión de hecho, el consulado le dijo que no.

Los servicios consulares no están obedeciendo esta norma. Tenemos la denuncia que en Bolivia, a un ecuatoriano que quería acceder a la legalización de su unión de hecho, el consulado le dijo que no.

Tenemos que recordar que los problemas estructurales que tiene la sociedad ecuatoriana, es decir los comportamientos, la cultura, las tradiciones, los pensamientos, siguen siendo bastante conservadores y homofóbicos, misóginos en muchos casos. Eso, a veces, se antepone a lo que dice la norma.

Algunos funcionarios, antes que aplicar la norma aplican sus criterios y sus valores muy personales. Eso está muy mal. Entonces ahí existe una debilidad del Estado, porque el Estado tiene que garantizar, educar, sensibilizar y capacitar a los funcionarios públicos para que entiendan qué es lo que dice la Constitución y para que la apliquen.

Recordemos que la misma Constitución del 2008, que fue aprobada por dos de cada tres ecuatorianos, dice que no se necesitará normativa secundaria para la aplicación de la misma. Es lo que a veces nos contestan en los servicios públicos: que no está normado, que no hay el reglamento, no hay disposición, no hay un acuerdo ministerial ni una ley específica, cuando la constitución dice todo lo contrario.

                     

MATEO RUALES:

"El Ecuador sigue siendo un país que discrimina estructuralmente a la población LGBTI"

Mateo Ruales es abogado, coordinador de la Fundación Pakta y fue el patrocinador judicial del matrimonio igualitario. Él y su comunidad siguen luchando desde el sistema judicial para acabar con la discriminación y permitir un acceso igualitario a la justicia. Este es su testimonio:

"Las identidades trans son las más vulneradas"

Una cosa es lo que está en la ley y otra lo que está en la realidad. Las luchas y las conquistas se dan cuando en la vida real, en la persona de a pie genera cambios. Creo que a nivel legislativo y judicial hemos alcanzado ciertas conquistas; está la despenalización de la homosexualidad, y en relativo poco tiempo, hasta el 2019 ya conseguimos la aprobación del matrimonio igualitario, el reconomiciento de la familia lesboparental, como es el caso Satya y el reconocimiento de identidades trans, que probablemente son el segmento más vulnerado.

¿Qué pasa en la realidad? Es importante denunciarlo. El Ecuador sigue siendo un país que discrimina estructuralmente a la población LGBTI. El porcentaje de incidencia de las personas transexuales en los mecanismos y acceso a la justicia es prácticamente nulo.

Tuvimos una audiencia de juzgamiento por una tentativa de asesinato contra una persona trans, que nos tomó cinco años investigar. Hubo ocho fiscales en la mitad, básicamente porque nadie quiere hacerse cargo de las personas segregadas y discriminadas.

Tuvimos una audiencia de juzgamiento por una tentativa de asesinato contra una persona trans, que nos tomó cinco años investigar. Hubo ocho fiscales en la mitad, básicamente porque nadie quiere hacerse cargo de las personas segregadas y discriminadas.

Para mí es absolutamente evidente que la discriminación es estructural. Viene desde el Estado en sus distintos estamentos y viene también desde la sociedad.

En el poder legislativo es absolutamente evidente la discriminación que vive la población LGBTI. La Corte Constitucional ha ordenado a la Asamblea Nacional que reforme X o Y ley durante varios años, desde la Constitución del 2008 que obligó a la expedición de un procedimiento expedito para delitos de odio y otro tipo de delitos; se reformó en el 2019 el COIP,  pero se excluyeron los delitos de odio.

Lo mismo pasa con el caso Bruno Paolo, que hace más de cinco años la Corte Constitución ya ordenó reformar la Ley de Identidad, pero la Asamblea no lo ha hecho hasta ahora. Idéntico en el caso Satya, en el 2018 y caso matrimonio igualitario en el 2019. Cinco días después que se aprobó el matrimonio igualitario se presentó el primer borrador para la reforma a la Ley Orgánica de Garantías, básicamente para buscar el control de los jueces que garantizaron el derecho. Evidentemente hay una discriminación.

"Reclamamos judicialmente todas las discriminaciones"

Personalmente concibo esta lucha en dos estamentos: uno, educación, educación, educación. Estoy seguro que la igualdad material llega a través de la educación de la sociedad.

¿Cuál es el mecanismo práctico para hacerlo? Nosotros reclamamos judicialmente todas las vulneraciones, y precisamente es una de las razones de la existencia de Fundación Pakta, que es una organización sin fines de lucro, conformada por varios abogados que brindan asesoría jurídica y patrocinio gratuito a personas que están siendo discriminadas.

Creo que somos una sociedad altamente conservadora, con un contenido religioso profundo que necesariamente hereda prejuicios contra las poblaciones LGBTI, contra las mismas mujeres. Y creo que son estructuras sociales que permanecen en el inconsciente colectivo; por lo tanto el proceso de deconstrucción es largo, es probable que no lo vemos en esta generación.

"Las minorías no somos rentables en una democracia que se apoya en la opinión de la mayoría"

Creo que el poco acceso a la participación electoral se debe a un cálculo político. Es evidente que las minorías no somos rentables en términos de una democracia que se funda en mayorías. Más allá de que probablemente esta elección haya sido un hito o punto de quiebre en la medida en que los progresismos fueron los que ganaron las grandes masas de votos, en general, para mi resulta evidente que esta democracia no está diseñada para las minorías, no es rentable.

No sé si una o dos personas abiertamente LGBTI fueron candidatos, no hay un solo asambleísta LGBTI, ningún ministro…

Creo que la educación debe venir de un valor esencial. Y siempre me llama la atención que las personas contrarias a estas conquistas usualmente hablan mucho de valores. Sin embargo creo que es en valores en lo que tienes que educar para mejorar eso; y cuáles valores, básicamente la igualdad y el respeto.

Básicamente es la conciencia democrática de que no necesitamos ser todos iguales para respetarnos, tolerarnos y para poder coexistir en todos los espacios, ese es el valor. Soy una persona que tiene convencimientos profundamente democráticos de libertad y respeto. Mientras no afecte mi esfera vital no tengo por qué estar imponiendo valores.

Creo que el Estado tiene una deuda a través de todo el sistema de educación nacional, pero sobre todo, para mí, es un problema que tiene que entenderse desde los núcleos familiares, desde las personas. Todas las personas que tenemos este convencimiento debemos ir esparciendo e irradiando este mensaje de igualdad.

Básicamente es la conciencia democrática de que no necesitamos ser todos iguales para respetarnos, tolerarnos y para poder coexistir en todos los espacios, ese es el valor.

"Creo fervientemente que hay una oportunidad"

Tuve el privilegio de participar en el patrocinio en el caso del matrimonio igualitario, que definitivamente marcó un antes y un después. Sobre todo, me enseñó que ya no son tan platónicas estas ideas de generar cambios trascendentales.

Creo fervientemente que hay una oportunidad. Me parece importante que el presidente electo haya materializado ciertas promesas de campaña, que este tema de la igualdad no haya quedado en eslóganes políticos y tenga ya un acercamiento, que haya apertura.

Creo que esto parte del concepto mismo de democracia. Este es un tema que me apasiona. Me parece que la democracia es un concepto que ha evolucionado. Al comienzo teníamos esta democracia de vox populi vox dei, todo lo que decían las mayorías era la voz de dios. Y la historia comenzó a ver los abusos de estas mayorías, en términos de aprobaciones mayoritarias de esclavitud, de no permitir el acceso al voto, de acceso al matrimonio interracial. Y la democracia evoluciona y dice, okey, las mayorías son un elemento importante, pero tienen límites, en términos del respeto a los derechos sustanciales.

DANILO MANZANO:

"La democracia sin diversidad no existe"

Danilo fue un pionero en una acción sistemática por los derechos de participación política de la comunidad LGBTI. Co ejecutor de una de las pocas investigaciones que buscó evidencias de cómo el sistema electoral ecuatoriano actuaba en el caso de la comunidad gay, lesbiana y trans, él trabaja constantemente en garantizar de que el acceso a la participación política sea transparente e igualitario. Este es su testimonio:

"En el 2017 hubo más de 30 candidaturas, en el 2021 no llegamos a cinco"

Mucha gente sobre este tema se pregunta: ¿por qué los LGBTI quieren participar, o por qué creen que, por ser LGBTI, tienen que tener una cuota preferencial o tienen que votar por tí? No es que yo quiera ser candidato y que por ser parte de una diversidad sexo genérica la gente va a votar por mi. Ese no es el objetivo.

El objetivo de lo que se hizo en el 2017: motivar un primer proyecto, para vincular de una manera más activa en el quehacer político a la sexo diversidad, era una manera clara de enviar un mensaje y un manifiesto contundente: la democracia sin diversidad no existe.

Si lo vemos desde una línea histórica, hay que decir: ¿dónde han estado las personas LGBTI en los comicios de elección popular durante la historia del Ecuador?

En el año 2017 tuvimos resultados muy interesantes: una primera lista nos arrojó diez candidaturas de personas abiertamente LGBTI, y candidatos dentro de los partidos políticos que ya tenían un puesto en la lista para el cargo de asambleístas. La lista era mucho más extensa, llegaba a unas 30 personas. Pero hubo este otro grupo de gente que no quería ser público, y esto iba de la mano por el temor a la discriminación. Inclusive por posturas directas de los partidos políticos de “no puedes hacer esto público, no queremos que la gente lo sepa”, lo cual es una forma directa de discriminación. Va muy en contra del desarrollo libre de la personalidad.

Si hablamos de esta participación política en el 2017, que fue uno de los picos más altos que hemos tenido, pudimos visibilizar que, primero: aún cuando podíamos decir, chévere, las personas LGBTI van a participar, el puesto en la participación no te iba a permitir ni de cerca un resultado favorable.


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No es solamente que el partido político te permita un espacio en la papeleta, sino cuál es el orden o lugar en el que te ponen. Y ahí es cuando muchos espacios o partidos políticos pudieron solamente involucrar a una persona LGBTI con el objetivo de ser “inclusivos”. Entonces, esta cuota diversa se volvió el pretexto discursivo para que un partido diga “también tenemos candidaturas LGBTI”. Pero esa candidatura LGBTI no iba a ganar, no tenía opción real de ganar.

Pero más a fondo, hay que preguntarnos si no solamente es el hecho de involucrar a una persona LGBTI. Faltan mujeres, personas indígenas, pueblos y nacionalidades, personas aforecuatorianas… Es que en esta columna vertebral de la democracia, uno de los pilares fundamentales, los partidos políticos, tienen que construir sus planes de gobierno con todos estos elementos de la diversidad.

"La diversidad sexo genérica no solo somos las personas LGBTI"

La diversidad sexo genérica no solo somos las personas LGBTI, es toda esta ciudadanía interseccional que merece política pública, un acceso en igualdad de condiciones, pero sobre todo la posibilidad real de concretar una participación.

Es super interesante en el análisis no solamente ver cuántos han sido, porque no es un tema solo de cantidades; no queremos tener cientos de candidatos LGBTI sino gente con probidad, gente con preparación. Pero esta preparación también va de la mano con los partidos políticos, que tienen por obligación formar en política a la ciudadanía que quiere dar el salto a la participación.

Cuando un partido político te dice: chévere, vamos a tener las elecciones de concejalía, gobiernos locales. Si quieres ir de concejal en el primer lugar tienes que pagar 20 mil dólares. Si quieres ir en segundo lugar tienes que pagar 15 mil, si quieres de tercer tienes que pagar menos. Es que la campaña no se paga sola. Yo, como activista y sujeto político no me como el cuento; para mí esa es una de las primeras firmas de corrupción. La corrupción que se manifiesta desde diferentes artistas.

¿Cómo así la participación política tiene que tener un precio económico al interno de un partido? Cuando el ejercicio debiera ser completamente distinto, transparente por sobre todo. Y ya en pleno siglo XXI debiera ser incluso mucho más innovador.

¿Cómo así la participación política tiene que tener un precio económico al interno de un partido? Cuando el ejercicio debiera ser completamente distinto, transparente por sobre todo. Y ya en pleno siglo XXI debiera ser incluso mucho más innovador.

Hay campañas exitosas no han necesitado gastar mucho dinero. Los partidos políticos se han convertido en maquinarias electorales, ¿en negocios? ¿Si te cobran a ti por participar, entonces qué pasa si hay una persona que ha tenido un proceso de vida, de lucha, de conocimiento, de acciones tangibles en beneficio de la ciudadanía, pero que no tiene los recursos económicos para pagar? Entonces, quienes sí van a poder pagar seguirán siendo las clases económicas pudientes, con poder adquisitivo, que literalmente están pagando para ser electas, gozar de cuatro o cinco años de sueldos…

"La motivación es que podamos mostrar capacidades"

La motivación no es que voten por nosotros por ser una cuota homosexual, lesbiana o trans… Es demostrar las capacidades en igualdad de condiciones para que un partido político considere una apertura tal como lo hace con el resto de la ciudadanía.

La vinculación de una persona LGBTI, que quiere ser candidato o candidata ya no debiera ser visto como este voto de vergüenza o que te resta, cuando ya la ciudadanía nos dejó en claro que el electorado piensa, siente, percibe y consume la política de una manera distinta.

En el año 2025, y estoy ansioso de que eso pase, vamos a sentir a profundidad la capacidad del electorado juvenil. Si en este momento este voto de personas de los 16 a los 18 es facultativo, de aquí al 2025 ya tendremos otro grupo generacional plenamente en la política.

Está claro, en los grupos juveniles —donde no se habla de política a nivel técnico e ideológico, y esto es importante— la gente vota por causas, vota por temas, vota por el candidato que se compromete a cuidar el medioambiente, a reducir la minería y la explotación medioambiental; pero también por quien se pone de lado de los derechos de las mujeres, de los jóvenes, de quien es menos adultocéntrico… Esto no quiere decir: me pongo chévere y bailo en tik tok, no, eso es populismo.

"La responsabilidad de la sociedad civil es enorme"

Que en el año 2021, a diferencia del 2017, hayamos tenido manos candidaturas LGBTI obedece a ciertos temas. Primero, la responsabilidad de los partidos políticos es inmensa. Pero por otro lado también hay un sector que tiene una corresponsabilidad enorme, que somos las organizaciones de la sociedad civil. ¿De qué manera nos articulamos? Al igual que el resto de luchas sociales, ¿dejamos o no nuestros egos, dejamos o no de lado intereses incluso personales? Ha existido mucha gente, no solamente LGBTI, que personalizó las luchas sociales para poder obtener no solamente la participación sino querer ganar un cargo de elección popular.

Si tenemos en este momento 137 nuevos asambleístas, ¿cuántos son de la diversidad sexo genérica? Si es que en el año 2019 se escogieron 23 prefectos, 23 viceprefectos, 221 alcaldes, 867 concejales urbanos, 438 concejales rurales, 4.089 vocales principales de las juntas parroquiales... en total tenemos 11069 autoridades seccionales que fueron electas en el año 2019. De esta inmensa masa de función pública, electa en proceso de elección popular ¿cuántos son LGBTI? Ni siquiera hay un registro.

El único dato que tenemos sobre la realidad de la población LGBTI en el Ecuador fue hecho en el año 2012. Identificamos en la investigación que para motivar una participación política activa y en igualdad de condiciones se debe reflexional en que la democracia se basa en la diversidad. En esto de cómo interpreto el pensamiento ajeno, si genero o no empatía con un grupo humano que exige derechos y que, de pronto, no los comprendo. Si efectivamente mi condición de crecimiento y educación ha sido distinta, eso no debiera hacerme ver como un ajeno, como un sujeto lejano a estos derechos.

la responsabilidad de los partidos políticos es inmensa. Pero por otro lado también hay un sector que tiene una corresponsabilidad enorme, que somos las organizaciones de la sociedad civil.

Quienes lograron entender la importancia de crear política pública, ponen desde la institucionalidad del Estado una garantía directa para que el trabajo con población LGBTI se planifique, tenga recursos económicos. Y parte de esto es motivar un espacio más abierto para que la población LGBTI se forme en el quehacer político e inclusive que luego pueda participar.

"Para que la ciudadanía pueda participar en el quehacer político tiene que estar en igualdad de condiciones"

¿Qué pasó en Bogotá? La actual alcaldesa es una mujer lesbiana, pero no ganó por lesbiana, ganó porque el electorado vio en ella la capacidad de gobernanza. Qué orgullo que sea una mujer lesbiana, y qué forma más bonita de hacer entender a la ciudadanía de que no se está votando por la mujer lesbiana y que por serlo va a gobernar mejor, si no que es por la preparación que tiene una persona LGBTI.

Si en el 2021 la participación política de personas LGBT disminuyó, ¿quién tiene la culpa? Seguramente los culpables tienen más de un nombre y apellido: partidos políticos, la misma sociedad civil —que no nos hemos terminado de organizar de manera concreta para pelear por esos espacios y, por otro lado—, corrientes altamente conservadoras que hacen que el Ecuador rechacen en estos entornos esta mirada mucho más inclusiva y de vinculación en igualdad de condiciones. Pero, sin duda alguna es un retroceso.

Para que la ciudadanía pueda participar en el quehacer político tiene que estar en igualdad de condiciones. si en el ecuador se viviera y fuésemos  un estado que te garantiza el acceso a esos derechos, la situación fuera distinta.

Para que la ciudadanía pueda participar en el quehacer político tiene que estar en igualdad de condiciones. No solo basta con que constitucionalmente te digan: tú tienes derecho a la libre personalidad. En el año 1997 te dejamos de ver como criminal por ser homosexual, tienes derecho al empleo, tienes derecho a la educación… Si en el Ecuador se viviera y fuésemos un Estado que te garantiza el acceso a esos derechos, la situación fuera distinta.

Si pudiéramos comparar, sería importante poder contrastar cuántas personas de la diversidad sexo genérica terminan el colegio, culminan la universidad.

"Los hombres y mujeres trans llevan la peor parte"

Dentro de esta misma población LGBTI no somos homogéneos, porque también hay gente que se lleva la peor parte, como las mujeres y hombres trans —aquella gente que ha sido empujada por la discriminación, de manera sistemática, a vivir en la marginalidad—.

Hablar de la población LGBTI también tiene que invitarnos a comprender de que podemos tener una mirada de necesidades homogéneas, pero tenemos que ir a la particularidad.

Esta participación política, en el tiempo, puede ser mucho más amplia, en la medida de que el acceso a los derechos sea real. Si no, quienes van a poder participar, inclusive siendo LGBTI, serán las personas que han tenido una situación de privilegio económico, ese que te permite estudiar, formarte en la universidad, incluso salir a estudiar fuera del Ecuador.

Lo más importante no es solamente que las personas LGBTI podamos participar en condiciones iguales que los demás, sino que una persona LGBTI que sea electa, te hable de economía, te hable de política, de finanzas… como lo hacemos desde diferentes espacios.

Sin duda, que en el año 2017 hayamos tenido una participación más activa y que en el año 2021 hayamos retrocedido tiene que invitarnos a reflexionar sobre qué es lo que está pasando con los mismos partidos políticos y con las organizaciones de la sociedad civil.

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