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28 de Enero del 2019
Historias
Lectura: 12 minutos
28 de Enero del 2019
Susana Morán
Martha en el país donde existen 13 violaciones al día

Miles de ciudadanos salieron a las calles de Quito, el lunes 21 de enero, en rechazo a la violencia contra las mujeres. 

 

Las investigaciones avanzan en el caso de la violación masiva de la mujer de 35 años, en un bar restaurante del norte de Quito. Al mismo tiempo que aparecen las cifras trágicas sobre violaciones en Ecuador. En solo tres años, hubo 13.959 denuncias. Un recuento de los hechos y las diligencias.

Un ramo de flores de rosas rojas, gerberas y lirios adornaba el escritorio del abogado Fabrizzio Mena. Era un presente para Martha, la mujer de 35 años que fue violada por tres sospechosos en un bar restaurante en el norte de Quito y cuyas secuelas físicas la dejaron incapacitada por tres días. Martha es el nombre ficticio que la prensa dio a la víctima para evitar que sea reconocida en un país donde al día existe en promedio 13 violaciones. Por eso el ramo llegó a la oficina de sus abogados. Ellos a su vez le entregaron la carta de un ciudadano anónimo que conoció de la tragedia por los noticieros.

Es martes, 22 de enero. Un día antes, Mena conoció por primera vez a Martha. La mujer que llegó a la reunión con una expresión de dolor y sufrimiento. Ese día también sus jefes conocieron que ella era Martha. Cristian Arellano, uno de sus abogados, acudió al lugar de trabajo de ella para que tuviera los permisos necesarios para las diligencias judiciales. Martha después del permiso médico de tres días que pidió fue a trabajar normalmente, aún con su cuerpo adolorido. Sus jefes que no habían sospechado nada lloraron y la respaldaron.

Sus abogados son cuatro y dos están a cargo de su seguridad y movilización. En la reunión le contaron cómo avanzará el proceso judicial y que será necesaria su presencia en varias fases. Ese día, por ejemplo, debía acudir a la toma de un testimonio anticipado. En ese tipo de diligencias, la víctima cuenta los hechos a detalle y eso servirá de prueba en un juicio. Su finalidad es evitar que la denunciante vuelva a ver a sus victimarios. En esa reunión, ella lloró.

El martes la voz de Martha salió en el noticiero de la mañana de Teleamazonas. Habló por primera vez a los medios después de una gigantesca marcha en varias ciudades de Quito. Miles de mujeres, hombres, niños y personas de la tercera edad salieron de luto a rechazar la violación  atroz de Martha y la muerte de Diana en Ibarra. Sus voz temblorosa fue distorsionada. Agradeció el apoyo y dijo estar viviendo ‘algo irreal’. Pero dio un mensaje contundente a posibles más Marthas: “no se queden calladas”.

El domingo 13 de enero se concretó la cita que había pactado días antes Martha con su amigo Javier. Era además el cumpleaños de un amigo en común. A la casa de Martha llegó Javier con dos amigos más, conocidos desde hace años. De hecho con ellos, dijo la mujer a sus abogados, había viajado a la playa y fueron muy respetuosos. Hoy, los dos, están procesados.

El grupo hizo una primera parada en una gasolinera donde compraron una botella de whisky. Uno de los acusados bajó a comprar ‘algo’ que luego la víctima infirió que pudo ser droga. Fueron a un bar restaurante con una sala de juegos, del que Javier es uno de los socios. Allí se encontraron con otro amigo, el tercer sospechoso de la violación. Pusieron música. El grupo empezó a beber. Martha recuerda que bebió un vaso. Las bebidas, dijo a sus defensores, salían preparadas desde una barra de licores.


Mujeres que había sido víctimas de violencia sexual o que tenían familiares que habían padecido situaciones así salieron a las calles a expresar su rechazo y a pedir acciones por parte del Estado. 

El delito de violación está sancionado con penas entre 19 y 22 años. Pero por agravantes esta pena podría subir a 29 años con 4 meses. Uno de esos agravantes es que el victimario pertenezca al grupo familiar y social de la víctimas; y el otro tiene que ver con que el delito se cometa entre dos o más personas.

El grupo subió al área de juegos donde está un karaoke y una mesa de billar. Pero esperaban la llegada de dos amigas más de Javier. Él las recibió. Javier y sus amigas volvieron a salir del local porque les faltó comprar cosas para comer y cocinar. Los tres se fueron y Martha se quedó con los tres amigos restantes. Se sentía en confianza. En declaraciones posteriores, ella contó que los conocía desde hace dos años y medio. Con ellos tomó un vaso más de licor. Su siguiente recuerdo fueron las voces de Javier y sus dos amigas. Se miró con una chompa negra que no era suya y al bajar el cierre del abrigo se vio desnuda y ensangrentada. ‘Llevenme a mi casa’, les dijo.

Los primeros informes del expediente de Martha incluyeron los testimonios de Javier, de las dos chicas, del padre de Martha (quien cuenta que vio salir a su hija) y un examen ginecológico. Los testigos narran que Javier y las chicas cuando regresaron al bar nadie les contestó. Imaginaron que habían salido, pero volvieron y golpearon la puerta con más fuerza. Uno de ellos abrió y estaba con su torso desnudo. Forcejearon con él porque no les dejaba entrar. Asimismo intentó evitar que subieran al segundo piso. Pero una de las amigas, de carácter fuerte, según la descripción del abogado Mena, se impuso y subió. Encontraron a Martha tendida en la mesa de billar y desnuda. La cubrieron con una chompa.

Javier llamó a otro de los socios del bar. Este a su vez llamó a Cristian Arellano, el abogado que le sugirió que diera la alerta al 911. La Policía y Arellano llegaron casi al mismo tiempo. Encontraron a los tres sospechosos en estado etílico. Al verse descubiertos empezaron a culparse el uno al otro. Uno de ellos dijo que se quedó dormido. Pero en el bolsillo de su pantalón se encontró la ropa interior de Martha ensangrentada. En su pantalón, a la altura de las rodillas, habían manchas de sangre. Él, quien es DJ, también fue procesado.

El examen ginecológico fue demoledor. Martha había sufrido cinco desgarres en el ano. Presumen que fue con un taco de billar porque ambos lados de este estaban ensangrentados. También encontraron una botella de cerveza con rastros de sangre. “Esto lo vuelve inhumano”, dijo el abogado Mena. También las manchas estaban en las paredes. En el informe se habla de golpes en los senos, en la espalda y en la pierna. Le tomaron muestras para identificar posibles rastros de semen. Un examen toxicológico para conocer si la mujer fue drogada también fue ordenado. Sus resultados se esperan esta semana.

El jueves pasado, la Fiscalía hizo un reconocimiento al lugar donde ocurrieron los hechos. A doce días de los hechos, los agentes hallaron aún manchas de sangre en la mesa de billar y en las paredes. Ahí se habían quedado las mochilas de dos de los tres procesados. Mena informó que el testimonio de Martha fue confirmado. Ella incluso mencionó que antes de perder la conciencia estaba comiendo galletas. El paquete aún estaba en la escena.


Los tres procesados se encuentran en la cárcel de Latacunga, en la misma celda.  Foto: El Telégrafo

La violación fue grabada. Un policía lo descubrió por casualidad el mismo día de los hechos. Uno de los detenidos pidió ayuda al uniformado para realizar una llamada telefónica. El teléfono estaba con clave, pero el sospechoso la quitó para la llamada. Al tomar el teléfono le apareció la imagen de Martha. Este y otro celular fueron revisados en una audiencia reservada, el pasado viernes. Los peritos y los abogados de las dos partes juraron no revelar lo que vieran en esa diligencia. Encontraron fotos y videos. Esa evidencia está en cadena de custodia.

La audiencia de formulación de cargos fue el lunes 14 de enero. Los tres hombres acudieron al estrado con defensor público, pues un abogado particular llegó tarde a la diligencia fijada para las 15:00 de ese día. Allí, Mena contó al otro defensor particular sobre el caso. “Qué bien que no cogí el caso”, afirmó. De hecho, hasta el día de la toma de versiones, los procesados no tuvieron abogado particular. Cada vez que llamaba un colega a Mena y este le comentaba las circunstancias de la violación, le decían: ‘no hermano, ni para meterme’. Se les asignó defensores públicos, hasta el jueves de la semana cuando finalmente dos juristas afuera de la cárcel de Latacunga hablaron a favor de los sospechosos. Allí estaban detenidos.

El abogado del DJ, Hermes Sarango, dijo que su defendido estuvo en total estado de embriaguez el día de los hechos y que Javier supuestamente les dio la droga.

Edwin Román, abogado de los procesados que son hermanos, dijo que habría un cuarto involucrado: Javier. Dijo que todos estuvieron bebiendo, hicieron bomba y que Javier se había sacado la camisa. El abogado del DJ, Hermes Sarango, dijo que su defendido estuvo en total estado de embriaguez el día de los hechos y que Javier supuestamente les dio la droga. “Por eso perdieron el conocimiento”. El jueves en la tarde, negaron ser culpables.

Al siguiente día, la primera en reaccionar fue Martha. Entre sollozos afirmó: “Estoy devastada, me duele en el alma que los abogados estén intentando implicar a Javier. No es justo que intenten implicar a una persona inocente”, dijo a Teleamazonas. Más tarde, ese mismo día, en rueda de prensa, Martha más tranquila insistió en que Javier no fue parte de la violación. “Lo único que tengo para él es agradecimientos porque dio parte a la Policía. Está hecha la denuncia contra las tres personas”.

La defensa de Martha afirmó que las tres versiones de los acusados fueron contradictorias. Ambas defensas esperan los resultados de las pruebas de ADN. Martha sigue bajo vigilancia médica en un entorno seguro para ella: con su familia, amigos y abogados. Sus defensores dijeron que esa rueda de prensa será la última vez que se escuche a Martha. Ella se despidió dejando el mismo mensaje: “no se callen, denuncien, acérquense a alguien”.

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