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8 de Abril del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
8 de Abril del 2020
Susana Morán
Médicos e ingenieros ecuatorianos batallan contra el tiempo para desarrollar ventiladores mecánicos
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Equipos multidisciplinarios trabajan a contrarreloj para que Ecuador mejore su capacidad de atención a los pacientes más graves de la epidemia. Foto: Cortesía

 

Los ventiladores mecánicos o respiradores artificiales son el recurso médico que más se agota en el mundo ante la demanda de todos los países para combatir el coronavirus. Pero en Ecuador, expertos de las más variadas disciplinas se han unido para ganarle al tiempo y asegurar la vida de los pacientes. Hay otras innovaciones como cabinas para cuidar al principal aliado en este batalla: los médicos.

Ecuador es uno de los países más afectados por la pandemia del coronavirus en América Latina. Pero en este país, también existe una carrera sin precedentes y contra contrarreloj de científicos, ingenieros, médicos y empresarios por encontrar soluciones a las necesidades más urgentes: salvar vidas de los contagiados y cuidar a los médicos. Son equipos que llevan semanas sin dormir para crear ventiladores mecánicos, aspersores o cubículos para trasladar a los enfermos. Estos son sus relatos y experiencias.

400 manos de América Latina apoyan una iniciativa ecuatoriana

Un tuit ha dado inicio a uno de los proyectos más ambiciosos en la crisis sanitaria por el coronavirus en la región. El proyecto se llama Open Venti y apenas cumplió un mes. Su nombre se debe a su principal objetivo: desarrollar un ventilador artificial que pueda ser fabricado en cualquier parte del mundo y a un bajo costo. Sus planos y códigos están abiertos para que cualquier que necesite replicarlo, lo haga.

Un paciente grave de coronavirus requerirá este recurso médico. Un ventilador o respirador artificial es una máquina que asiste al paciente con insuficiencia respiratoria, ayudándole a introducir y extraer aire de sus pulmones.

Quien empuja esta iniciativa es el ecuatoriano Édgar Landívar, un ingeniero electrónico con experiencia en diseño de producto. Pero su idea, en menos de un mes, ha convocado a 400 colaboradores de Hispanoamérica.

Son expertos en las más variadas especialidades: desde médicos y hasta comunicadores. Participa, por ejemplo, el presidente de la asociación latinoamericana de respiración mecánica, que es de Venezuela. El desarrollo del software está en Argentina, la comunicación y difusión es apoyada desde México. También hay colaboradores de España. Usan herramientas como Slack para intercambiar ideas a través de 15 subgrupos.

Pero si algo ha estresado a este equipo es conseguir que los costos del ventilador sean bajos. Sus esfuerzos se concentran en que esta tecnología no sobrepase los 400 dólares, cuando el precio de los respiradores actuales va entre 4.000 y 40.000 dólares.

Landívar contó a Plan V que acudieron a nueve empresas para la elaboración de las tarjetas electrónicas. Han sido varias malas noches para contactar a fábricas de sensores. O les ha tocado batallar con las empresas que crean las cajas. En todas ellas hay “filas” de otros manufacturadores. Convencer a los fabricantes para que den prioridad a OpenVenti ha sido una tarea difícil. Pues este proyecto no solo requiere ser el primero de la fila sino entregas rápidas. “Porque si nos dan de aquí a tres meses no nos funcionan”, dijo Landívar.

Son más de 300 componentes que tiene un ventilador. Por ahora, las tarjetas electrónicas se están haciendo en Estados Unidos; las cajas se realizarán en fábricas locales que empleen acero inoxidable en Ecuador y aún negocian con proveedores de Reino Unido; las turbinas y las válvulas vendrán de China. “Hay empresas que llevan décadas fabricando ventiladores y nosotros apenas vamos un mes. Es muy difícil. Empresas que han prometido cosas como Tesla o manufacturadoras de autos todavía no tienen nada en los hospitales”.

Pero el estrés ha dado frutos. Para finales de abril esperan tener los primeros 100 ventiladores. Hasta el momento, tienen financiadas 200 unidades gracias a aportes de empresas, pero su meta es llegar a las 1.000 lo más pronto. El siguiente lote será de 5.000. Aunque su ideal es llegar a los 10.000 ventiladores.

El diseño del ventilador de Open Venti es público, así como el grupo de Slack de la iniciativa. Una de las universidades que participa es la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol). Landívar llama a más especialistas a sumar ideas.


Molelos del ventilador mecánico que ha creado la iniciativa OpenVenti. 

Según las estimaciones de este equipo, en el pico más alto de la enfermedad, Ecuador necesitaría 10.500 ventiladores para enfermos con COVID-19 y 9.500 más para el resto de las personas que por otras enfermedades necesiten ventilación. De la información recabada por Plan V, el país cuenta con solo 1.745 ventiladores.

Las unidades que OpenVenti pueda producir dependerá del financiamiento que consiga y para eso han emprendido una campaña de crowdfunding en la plataforma GoFundMe (gf.me/u/xsycik). Esperan recaudar al menos 350.000 dólares para poder fabricar los 10.000 ventiladores en Ecuador. “Es toda una ecuación para lograr volumen, porque si no logramos volumen, no bajamos el precio”, dijo Landívar.

Las pruebas de este equipo iniciaron hace una semana con un pulmón artificial. La próxima semana harán pruebas con animales. “Al animalito no le pasa nada”, aclaró el ingeniero ecuatoriano. Países como Perú, Panamá, Alemania, Argentina y México buscan replicar esta iniciativa. El diseño de este respirador intenta buscar una solución más a largo plazo, pues podrá ser utilizado en hospitales incluso después de la emergencia.

Sacar una tecnología de este tipo en un mes es un reto de dimensiones insospechadas. “Pero lo vamos a lograr, por suerte somos muchas manos”, dijo el experto.

Según un informe de la OMS, aproximadamente el 14 % de las personas infectadas presentará síntomas severos, y otro 6 % llegará a desarrollar un estado crítico.

Inventores quiteños en otra cruzada por la vida de los pacientes y de los médicos

Francisco Astudillo y César Naranjo −empresario e ingeniero en Mecatrónica, respectivamente− son parte de otro equipo que ha perdido el sueño en los últimos 10 días. Trabajan también en la creación de un ventilador mecánico. A su idea se han sumado ministerios, gobiernos locales. Ahora son 25 personas entre mecatrónicos, ingenieros mecánicos, biomédicos, intensivistas.

Astudillo explicó a Plan V que su objetivo es crear “un prototipo de guerra”, que solo es usado en las situaciones más emergentes. El primer prototipo les tomó un día. Luego hicieron un segundo prototipo con partes de ventiladores. “Esta es una de las máquinas más sofisticadas del planeta. Es una carrera contra el tiempo”, dijo Astudillo.

El Centro de Convenciones Eugenio Espejo se ha convertido en su laboratorio, donde ahora se produce el prototipo final. Les han llegado máquinas dañadas y por medio de ingeniería inversa están adelantando su modelo.

Esperan la próxima semana empezar con las pruebas con el aval médico. Por eso dentro del equipo hay médicos del Hospital Eugenio Espejo, que tienen gran experiencia en el manejo de estos equipos.

Pero además tienen un plan B. Este consiste en reparar todos los ventiladores mecánicos obsoletos del país y las devuelven a los hospitales que los necesitan. Han llegado 100 máquinas y las reparaciones empezaron el pasado lunes. Todos los días trabajan desde las 07:00 hasta las 23:00.


El Centro de Convenciones Eugenio Espejo fue adapatado para el trabajo de este equipo 


Este es el aspersor que inventaron en especial para lugares como mercados. 


Francisco Astudillo y César Naranjo y un equipo de 25 personas están detrás de esta innovación para los hospitales.

Las pruebas con el arco de desinfección.

No es lo único que han desarrollado. Han creado un arco de desinfección al que llamaron “Guayaquil”, en honor a la ciudad que más ha sido golpeada por la epidemia. Fue usado por primera vez en el Mercado de San Roque, uno de los puntos críticos en Quito por la acumulación de personas. Astudillo afirmó que lo ideal en los mercados es un arco metálico por el cual puedan pasar las personas con sus productos en quintales. Esperan que otras ciudades repliquen esta iniciativa.

Un tercer invento de este grupo será un cilindro de acrílico para el transporte de personas contagiadas de COVID-19 desde las casas hasta los hospitales. Este instrumento tiene como objetivo, sobre todo, cuidar a los médicos y enfermeras para que no se enfermen.

Este grupo de innovadores han estudiado con atención los casos de Italia y España. Astudillo afirma que muchos de los contagios del personal médico fue en el proceso de traslado de los pacientes o cuando entuban a los pacientes. “El médico se convirtió en un soldado importantísimo para ganar la batalla”.

Están convencidos que la pandemia golpeará a todas las ciudades y Quito no será a excepción. Uno de los principales focos de atención deberían ser además los pisos, que al igual que los contagios de persona a persona, son parte del inicio de pandemia. “El virus es pesado, que está hecho de grasa, que cae al piso. La gente debe trapear el piso con abundante detergente”, agregó.

“Nuestra propuesta es convocar a todas las empresas privadas que tengan gran solvencia para que ayuden con sus empresas para producir en serie todos los dispositivos, como visores, mascarillas, guantes, bolsas, cuartos fríos, ataúdes”, manifestó Astudillo para quien es importante hablar claramente sobre el problema.

Su ofrecimiento es terminar los prototipos para que las empresas fabriquen en serie los ventiladores y demás instrumentos para enfrentar la emergencia sanitaria. Para el empresario quiteño las metas son claras: “Nuestra primera misión es cuidar a nuestras familias; la segunda, cuidar a nuestros médicos”.

Para comunicarse con este equipo puede escribir al correo equichairfactory@gmail.com o a la página de Facebook No me rindo

En el Hospital de Calderón adaptan sus ventiladores para más pacientes

En el Hospital General Docente de Calderón (HGDC) la innovación ha sido su marca para enfrentar la crisis. Ha sido uno de los primeros equipos en desarrollar un adaptador para el sistema de ventiladores de cuidados intensivos. Este permite que un ventilador mecánico sirva, de forma simultánea, hasta para cuatro pacientes.

El HGDC tomó como referencia la experiencia de los hospitales de Italia y España. Según la explicación del hospital, los especialistas en terapia respiratoria y el personal de cuidados intensivos y emergencias hicieron la adaptación, basados en el “Protocolo de ventilación múltiple con un solo ventilador para situaciones de pandemia sanitaria”, emitido por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid.

Además tomó en cuenta la experiencia de Estados Unidos que ante el desborde del sistema de salud por los casos de COVID, también ha implementado alternativas similares con hasta dos pacientes, con buenos resultados a la fecha.


Ventilador adaptado para 4 personas. Foto: Twitter Hospital General Docente de Calderón

El hospital informó a través de su área de Comunicación que la recomendación de la Asociación Americana de Cuidados Respiratorios señala que puede haber efectos secundarios al respecto, pero también detalla que en la experiencia norteamericana, no existen todavía reportados efectos secundarios hasta el momento, pues solo se han ventilado dos pacientes y en ninguna parte del mundo aún se han ventilado cuatro personas con esta modalidad.

Por esta razón, la Asociación recomienda que en caso de que se aplique, se debe mantener el cuidado y los parámetros minuciosamente.

En el caso del hospital de Calderón, esta adaptación la han hecho con sus propios recursos, utilizando los mismos dispositivos de los ventiladores que tienen. Aclaró que esta modalidad de ventilación se aplicaría como un último recurso. 

También explicó que para que dos pacientes puedan ser ventilados al mismo tiempo, deben tener condiciones similares de edad, peso, etc. Por lo que la conexión simultánea del equipo, debe ser un factor profundamente evaluado antes de realizarlo, por lo cual se recomienda como última opción de tratamiento, solamente en caso de que no hubiera más respiradores disponibles.

Hasta el momento, se ha realizado la adaptación como prototipo en un solo equipo para evaluar su funcionalidad. Los técnicos del hospital tuvieron las recomendaciones de miembros de las asociaciones de fisioterapistas de otros países, que facilitaron la asesoría de terapistas respiratorios de Argentina y Colombia que laboran en Estados Unidos. 

Asimismo, el equipo de mantenimiento del HGDC junto al personal de emergencias desarrolló una cabina de aislamiento para el traslado de los pacientes contagiados con el virus, siguiendo las iniciativas de los hospitales de Tabacundo y el Tena.

“Este implemento, elaborado a partir de una combinación de metal, plástico y sellante, se adapta con facilidad a las camillas de los pacientes, a fin de que puedan ser transportados internamente dentro de las áreas de un hospital, sin que exista riesgo de contaminación por aerosoles o fluidos durante su circulación”, dijo la casa de salud.

Las medidas de esta cápsula son estándar para las camillas, de tal manera que se adapta en todas las camillas de transporte que tiene el hospital. La cabina posee más del 95% de aislamiento durante el traslado y posterior a su uso. Puede ser lavada y desinfectada para volver a ser usada.

Tienesn tres cápsulas de aislamiento, dos para las camillas de transporte interno del hospital, y otras para la camilla de las ambulancias.


Personal del hospital crearon estas cabinas para el traslado de pacientes con COVID-19. Fotos: HGDC

El Hospital de Especialidades de Portoviejo ya está replicando la cápsula de las camillas, y la iniciativa está también siendo analizada para replicarla a nivel nacional del Ministerio de Salud Pública, según esta casa de salud.

Esta innovación ha dado mucha tranquilidad al personal del hospital. En su construcción participaron seis técnicos de mantenimiento para la aplicación de sueldas, encapsulado, acabados y desinfección, previo a su uso.

Los ventiladores aún no los han utilizado porque el HGDC no hospitaliza a pacientes COVID-19 aún. Sin embargo, para ellos, es una medida de contingencia extrema para estar preparados ante un escenario pandémico complejo.

Este hospital es uno de los más nuevos en Quito. Fue inaugurado hace cinco años y tiene cerca de 1.000 profesionales de salud. El HGDC da soporte a los hospitales centinela, es decir, a los hospitales dedicados a esta enfermedad.

Las respuestas de esta entrevista demoraron más de una semana. Los tiempos de los médicos y sus equipos son escasos en esta batalla y se están preparando para el peor escenario. Esto ha tenido un impacto positivo en el personal que se enfrentará a dicho riesgo: se sienten más seguros y capaces de responder a la emergencia.

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