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17 de Julio del 2020
Historias
Lectura: 18 minutos
17 de Julio del 2020
Susana Morán
Médicos de primera línea preocupados porque no acceden a pruebas PCR
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El Hospital del IESS Quito Sur ha ampliado con carpas la capacidad de atención para esta emergencia. En las carpas militares (derecha) están los pacientes que están por recibir el alta hospitalaria. Foto: PlanV

 

El Hospital del IESS Quito Sur es uno de los más grandes del país. Recibe al 83% de los pacientes de Pichincha y en las últimas semanas ha llegado a atender hasta 240 pacientes diarios. Los médicos y demás personal de salud de primera línea están inquietos por esta alta exposición y temen que existan muchos profesionales asintomáticos, lo que implica un riesgo para sus familias y compañeros. Por eso piden que el personal de las áreas más críticas sea testeado.

Sus voces denotan cansancio, indignación y dolor. Son cuatro meses sin parar desde que empezó la emergencia en Ecuador y cada turno ha puesto al límite emocional y físico a los distintos profesionales de la salud que tratan a los pacientes contagiados de COVID-19. Plan V recibió diversos testimonios del personal del Hospital del IESS Quito Sur que describen lo que significa enfrentar la pandemia desde la primera línea. Pero también se hacen una pregunta: ¿por qué ellos, que están expuestos 24 horas al virus, no han sido testeados con pruebas PCR?

El Hospital del IESS Quito Sur es considerado como el centro más grande del país en atender a estos pacientes. Hasta allí han llegado más del 83% de los infectados de toda la provincia de Pichincha, según cifras del Municipio de la capital.

Las fuentes consultadas, que pidieron mantener su identidad bajo reserva, explicaron que desde que inició la emergencia, en marzo pasado, a médicos, enfermeras y auxiliares que están en las áreas de emergencia, atención intermedia, neumología y cuidados intensivos no les han hecho las pruebas, pese a que este hospital tiene su propia máquina para los análisis. El Municipio de Quito entregó ese equipo el 19 de mayo pasado y el alcalde Jorge Yunda aseguró que con esa tecnología se podía procesar hasta 500 pruebas diarias. Pero el anuncio no ha alcanzado a los galenos, a quienes ahora solo se les realiza el hisopado -técnica que emplea un cotonete largo para tomar una muestra- cuando alguno de ellos presenta un síntoma.

Su preocupación ha aumentado en las últimas semanas pues el número de pacientes que acuden a esta casa de salud ha llegado a niveles nunca antes vistos. Este hospital, ubicado en el sector de El Recreo, recibió 50 personas diarias en abril; en mayo, subió a 80 y 100 pacientes; en junio a 130 y en julio se han presentado hasta 240 pacientes diarios. Es decir, en lo que va este mes, cada tres minutos llegó un nuevo enfermo. Este centro ha recibido a 16.000 contagiados de COVID-19 hasta el momento, según cifras oficiales del hospital. Al 15 de julio, 460 enfermos eran atendidos allí.


El Hospital del IESS Quito sur pasó de recibir 50  a 240 pacientes diarios por COVID, en lo que va de julio. Son niveles de atención nunca antes vistos en esa casa de salud. Foto: Twitter de Francisco Garcés

Esa alta exposición ha generado inquietud en los médicos. Según las mismas fuentes, ante la falta de pruebas, los galenos han recurrido a laboratorios privados para confirmar o descartar si tienen el virus. Por ello, afirman, han recibido reclamos por parte de las autoridades del hospital, pues cuando el resultado es positivo deben aislarse por 15 o 20 días.

¿Cuál es la razón para no hacerles la prueba? Las fuentes comentaron que el motivo es no perder personal sanitario, pues un resultado positivo implica un aislamiento por un par de semanas en un momento donde la crisis demanda más médicos y enfermeras en el país.

Lineamientos del Ministerio de Salud para la atención y toma de pruebas. Ver PDF

Al ser consultado sobre este tema, Danilo Calderón, gerente del hospital, manifestó que ellos se rigen a los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud. “Este lineamiento indica que toda persona sintomática, ya sea cliente interno o externo, debe hacerse el hisopado, no sólo él sino su cerco epidemiológico”, afirmó. Aseguró que a toda persona que ha presentado síntomas en el hospital se le ha hecho la prueba PCR, así como los otros diagnósticos como la placa de tórax y ha sido aislada. “Entonces toda persona que está en la primera línea de atención no necesita inmediatamente la prueba, porque nosotros como hospital no tamizamos al personal, nosotros lo recuperamos o lo asistimos si presenta síntomas. No podemos hacer uso indiscriminado de los recursos. Somos 2.300 personas”.

El lineamiento al que se refiere es al que fue publicado el 5 de mayo pasado. Se llama “COVID-19, Lineamientos generales”. En ese documento se menciona: “En el escenario de transmisión comunitaria si la capacidad de diagnóstico es insuficiente, se implementará toma de muestras a grupos priorizados que cumplan con las definiciones de caso sospechoso (con síntomas)”. En esos grupos están los trabajadores de salud (incluidos servicios de emergencia y personal no clínico) independientemente de si son un contacto de un caso confirmado.

Esa alta exposición ha generado inquietud en los médicos. ante la falta de pruebas, los galenos han recurrido a laboratorios privados para confirmar o descartar si tienen el virus. 

“Pero todos los hospitales han hecho las pruebas a todos los médicos de la primera línea”, refirió una de las fuentes. Plan V conoció que en los hospitales Eugenio Espejo, Pablo Arturo Suárez y San Francisco, el personal más expuesto ha sido testeado. En el Eugenio Espejo, por ejemplo, las pruebas se hicieron el pasado 17 de junio a 485 personas que trabajan en emergencia, anestesia, neumología, medicina externa y terapia intensiva. Incluso en los hospitales con mayor contagio de lo que va en esta emergencia ya se hicieron los testeos como el Teodoro Maldonado.

Quienes han reclamado en el hospital por las pruebas PCR han recibido distintas explicaciones. Por ejemplo, que la máquina que hace los análisis está dando errores y toda prueba está saliendo positiva. También les han dicho que las tomas de las muestras se harían desde este mes de julio, pero aún no pasa.

En una reunión al inicio de la emergencia con directivos del hospital, los médicos que asistieron tuvieron que apagar sus celulares. El tema de la cita fue la aplicación de las pruebas. ‘Si usted es positivo y está sano, ¿se quedarían en casa sin poder ayudar a la gente?’, les preguntaron.


En el ingreso a emergencia hay carpas para la atención a pacientes que llegan contagiados. Foto: PlanV

El riesgo de ser un médico asintomático y no saberlo

En el Hospital IESS Quito Sur hay temor de que existan profesionales de la salud contagiados, sean asintomáticos y no lo sepan. “Los médicos pueden estar contagiados y seguir atendiendo”, dijo una de las fuentes. “El problema es que pueden contagiar a sus compañeros, a su familia y a pacientes que vengan sin síntomas de COVID”, manifestó. 

Es lo que sucedió con una médica que resultó contagiada en las primeras semanas de la emergencia, cuando daba atención en las carpas externas que el hospital instaló para atender a los pacientes COVID. En esos días, estuvo en contacto con 20 personas y luego algunas de ellas tuvieron síntomas, pero no se les hizo el test, asegura una de las fuentes entrevistadas.

En otro caso, un médico de emergencia se infectó, tuvo neumonía y estuvo en aislamiento. Pero a sus compañeros de turno aún no les han aplicado la prueba PCR ni incluido en un cerco epidemiológico, dijo otro testigo. Esta área es la más expuesta, hay pacientes que no se acoplan a los dispositivos de oxígeno y tosen a los médicos.

Hace pocas semanas, el hospital aplicó pruebas a las áreas de hospitalización y administrativa. Calderón informó que a más de 450 personas se les ha hecho el test en el hospital. De ese grupo, 72 personas administrativas y 87 del personal de salud (auxiliares, enfermeras, médicos) salieron positivos. En total son 159 trabajadores, es decir el 35% de los testeados resultaron infectados. Pero el gerente, en entrevista con Plan V, hizo otro cálculo. Para él, los 159 trabajadores representa el 7% del total del personal de ese hospital (2.300) y por eso destacó la baja tasa de contagios en esa casa de salud.


El Hospital Eugenio Espejó testeó a 485 personas que trabajan en emergencia, anestesia, neumología, medicina externa y terapia intensiva en junio pasado. Fotos: Muncicpio de Quito

De esos 2.300 empleados, 1.450 corresponden al personal de salud: 700 enfermeras, entre auxiliares y licenciadas, 500 médicos y 250 especialistas. El funcionario contó que por cada positivo se hizo la prueba a tres personas de su entorno más cercano. Es decir, siguiendo ese cálculo, al menos 261 personas de las áreas de salud han sido testeadas. Sin embargo, eso representa solo el 18% del total de enfermeras y médicos del hospital. En otras palabras, más del 80% del personal de salud no ha sido revisado. Las fuentes acotaron que, por ejemplo, la mayoría de médicos residentes son jóvenes y bien no podrían presentar síntomas.

En el documento de Salud llamado “COVID-19, Lineamientos generales” hay una referencia sobre el personal de salud asintomático. Dice que se les tomará una muestra a aquellos que han tenido contacto de alto riesgo. Es decir, cuando “no utilizó ningún equipo de protección personal”. Si no presenta síntomas, la directriz dice que se les debe tomar una muestra a partir de los 15 días de la exposición de riesgo. Pero en el hospital, una fuente observó cómo un médico dio reanimación cardiopulmonar a un paciente con COVID sin los equipos de protección. “Tampoco se le hizo la prueba”.

Las fuentes del personal de salud que hablaron con esta redacción no reclaman las pruebas con el fin de tener un descanso sino para saber su condición. De esta manera evitarían ir a sus hogares o compartir espacios comunes porque se convierten en contagiadores con altas cargas virales.

Un médico vulnerable, diabético y de más de 60 años también padeció el virus. Estuvo expuesto durante sus turnos en emergencia. Fue hospitalizado, se recuperó y ha vuelto a trabajar al hospital aunque pertenece al grupo vulnerable. Sus compañeros de guardia también resultaron infectados, contaron las fuentes.

más del 80% del personal de salud de ese hospital no ha sido revisado. Las fuentes acotaron que la mayoría de médicos residentes son jóvenes y bien no podrían presentar síntomas..

Con una prueba particular, un médico de cuidados intensivos descubrió que tenía el virus. El hospital hizo las pruebas a sus compañeros de guardia y también estaban infectados. “Muchos están asintomáticos, pero están saliendo a la calle a seguir contagiando”, agregó la fuente.

“Lo responsable es identificar al que está positivo y aislarlo. Un COVID positivo contagia a toda la guardia y al final se pierde a tres o cuatro médicos”, resaltó otra fuente. Otra entrevistada dijo: “Estar asintomáticos y sin saber pueden causar un mayor contagio a la población. Es mejor saber, no tanto por el aislamiento, sino para cuidar a mi familia y a mi entorno”.

“Sí es una deficiencia (no hacer pruebas PCR). Al estar en primera línea nosotros damos el servicio que es el que recibe la mayor cantidad de pacientes”, manifestó otra fuente.

En los espacios comunes, como el comedor, las fuentes contaron que acuden allí después de quitarse el equipo de bioseguridad y con una mascarilla básica que no garantiza su protección y la de los demás. En los testimonios que recogió Plan V también se menciona que hay familiares de médicos contagiados que se han infectado. Por ejemplo, familias de médicos de emergencia han salido positivas, según los testimonios. Una entrevistada dijo: “el testeo no solo es responsabilidad hospitalaria sino comunitaria, porque los médicos se pueden convertir en un foco de contagio”.

Plan V consulto al gerente del hospital sobre estas situaciones y respondió lo siguiente por videoconferencia:

¿Qué pasa el personal de salud que es asintomático? ¿Cómo ponerlos en un cerco si no se les hace la prueba para saber en qué estado se encuentran?

Los asintomáticos no están en el lineamiento. Solo los que tengan síntomas. Pero si al lado de esa persona, dentro de su cerco epidemiológico, está un sintomático o un asintomático se les hace las pruebas. La mayoría han salido negativos por eso siguen trabajando.

Volvemos al mismo punto. Si una persona no presenta síntomas, obviamente no podrá ser aislada ni ella ni su entorno porque no tienen una confirmación de si está o no contagiada con el virus.

Una persona que está trabajando y no presenta síntomas, tiene que seguir trabajando.

Eso no pone en riesgo a la familia y al entorno del médico, por ejemplo, cuando comparte espacios como el comedor del hospital, donde una persona asintomática puede seguir contagiando a sus compañeros y afectar al hospital porque se queda con menos médicos.

Dentro del hospital existe semaforización, señalización. En el ascensor pueden ir máximo seis personas, de espalda. Todo está señalizado. El comedor tiene puestos para el distanciamiento según lo exige la normativa dentro de un hospital. Las personas trabajan con todas las prendas de protección, son socialmente responsables.

Alguna persona que pueda estar contaminada, que pueda tener el virus, pero anda con todas las prendas de protección, no le da la mano a nadie, no abraza a nadie y carga con todas sus prendas de protección en los momentos que tenga que ir a un lado y más si va a atender a una persona. Esos equipos de protección nos ayudan a que si una persona no presenta síntomas y puede estar contagiado, ella con todas sus prendas de protección no va a transmitir a nadie, no va a infectar a nadie. Ahora sí tú me preguntas ¿por qué no les hago las pruebas a las 2.300 personas? Es porque el lineamiento no lo dice. Si en algún momento me dicen que debo hacerle las pruebas a todo el mundo, tenlo por seguro que lo hago.

"Esos equipos de protección nos ayudan a que si una persona no presenta síntomas y puede estar contagiado, ella con todas sus prendas de protección no va a transmitir a nadie, no va a infectar a nadie", Danilo Calderón, gerente del Hospital. 

El alto costo de ser médico en la pandemia

Juan Carlos Zeballos, ministro de Salud. Foto: Ministerio de Salud

Desde el inicio de la emergencia, el ministro de Salud, Juan Carlos Zeballos, afirmó que las pruebas tendría como prioridad a tres gruposo: el personal médico, policías y militares, y los ciudadanos que han tenido contacto con una persona infectada. Las pruebas que han llegado al país, por compra o donación, han tenido como destino a esos sectores, según lo han anunciado tantos las autoridades nacionales como locales.

Las pruebas adquiridas por el Estado han tenido diversos tropiezos, como compras con sobreprecios hasta falta de insumos o personal para su análisis. Al 17 de julio, aún estaban pendientes 28.182 muestras por analizar.

En un pedido de información, con corte al 20 de abril, el Ministerio de Salud informó a Plan V que a esa fecha se habían infectado más de 1.291 médicos, enfermeras, tecnólogos y otros trabajadores de la salud a escala nacional. Según las cifras disponibles hasta ese momento, 30 de ellos habían fallecido. En ese entonces, gremios médicos ya solicitaban aplicar pruebas de forma urgente al personal de salud. Ahora, según estadísticas de la Federación Médica Ecuatoriana, al menos 5.000 profesionales se han contagiado y 130 médicos han muerto.

La relación de Zeballos con el gremio ha sido espinoza. Su declaración del pasado 8 de abril cuando dijo a la BBC que la gran mayoría de los contagios de los médicos no se producen dentro del hospital, sino fuera, causó la indignación de este sector.

Los galenos han mantenidos sus denuncias por la falta de implementos para su trabajo y han asumido gastos, pues han salido de sus casas para cuidar a sus familias. Los médicos se sienten presionados y olvidados por el Estado.

 

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