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28 de Marzo del 2018
Historias
Lectura: 17 minutos
28 de Marzo del 2018
El riesgo constante de dar cuenta de la realidad

Foto: Luis Argüello

Cerca de 250 periodistas, fotógrafos, camarógrafos, amigos y familiares de los secuestrados, cuya identidad sigue en reserva, se manifestaron en la Plaza de la Independencia de Quito por su liberación. 

En el Ecuador, hay una larga tradición de ejercicio periodístico en la Frontera Norte. Relatamos en esta nota cómo muchos periodistas en diferentes salas de redacción en todo el país hemos vivido y reportado el secuestro de tres compañeros en Mataje, y ofrecemos una disección de la rueda de prensa ofrecida por las autoridades, donde se ha insinuado la "exposición de los periodistas a situaciones y lugares complejos".

Las ediciones digitales de medios de comunicación informaban en sus redes sociales apenas pasadas las 00:00 horas del martes 27 de marzo, el presunto secuestro de tres trabajadores de Diario El Comercio: un periodista, un fotoperiodista y el conductor del vehículo quienes se encontraba en San Lorenzo, cantón de la provincia de Esmeraldas realizando una cobertura. Pasadas las 06:00 las ediciones matinales de informativos de radio y televisión ya comentaban ésta información, confirmada también por las autoridades, a quienes por supuesto consideramos fuentes oficiales.

Fueron 45 minutos de espera y solo 15 minutos de información oficial. Esto es lo que reporteros y periodistas convocados a la rueda de prensa en el Salón Azul del Palacio de Gobierno recibimos desde las 10:30, hora a la que fuimos convocados. Hemos compartido decenas de ruedas de prensa con el ministro del Interior, César Navas, en los últimos años en todos sus cargos de responsabilidad, pero esta vez pudimos notar su nerviosismo. Podemos entender que el talante y el ánimo no son los mismos para pronunciarse sobre los ataques a objetivos militares acaecidos desde el 27 de enero, que para pronunciarse sobre el primer ataque a objetivos civiles, como es el caso de los tres secuestrados.

Este matiz es central: los periodistas somos civiles. Ciudadanos que al igual que los trabajadores humanitarios nos encontramos en zonas de conflicto en Esmeraldas, en la Frontera Norte, y en decenas de lugares en todo el mundo.

Este matiz es central: los periodistas somos civiles. Ciudadanos que al igual que los trabajadores humanitarios nos encontramos en zonas de conflicto en Esmeraldas, en la Frontera Norte, y en decenas de lugares en todo el mundo. Nuestra misión es acompañar y dar cuenta de las acciones del Estado, de los testimonios de las poblaciones locales, del contexto socioeconómico, e informar a los lectores, televidentes y radioescuchas sobre el desarrollo de los hechos, asegurando una diversidad de fuentes, preservando el derecho a estar informados. Independiente de las empresas y medios para los que trabajamos, compartimos mandante con las autoridades y funcionarios gubernamentales: los ciudadanos. Entendemos que una ciudadanía vasta y plenamente informada es capaz de resistir al miedo, de no ceder a los entusiasmos enardecidos e irresponsables que se aúpan y regodean en el miedo y la especulación.


Controles fronterizos en la zona de Mataje. Foto: Diario el Telégrafo

Los periodistas entendemos que la responsabilidad de las autoridades es compleja, como compleja es la situación de Esmeraldas y la Frontera Norte. Los periodistas, informamos desde los años 80 el tráfico de especies madereras, desde los 90 de la aniquilación de la tierra con el monocultivo de palma y el consecuente desplazamiento interno de poblaciones afroecuatorianas, el sicariato y tráfico de combustible en Borbón. Informamos sobre las afectaciones de la violencia del crimen organizado que preocupa a la nacionalidad indígena Awá en Mataje y Guadualito, y a la nacionalidad Chachi en las cercanías al río Cayapas. Informamos desde 2001 sobre las olas de refugiados, civiles atemorizados que huyeron con sus familias desde Tumaco hacia San Lorenzo en los años donde recrudeció la guerra contra el narco del Plan Colombia. No es la primera vez (ni será la última) que periodistas como nuestros colegas secuestrados están en la Frontera Norte para dar cuenta de la realidad. Esta propia experiencia nos ha permitido formular nuestros propios protocolos de seguridad personal, de nuestros compañeros y compañeras y de nuestras fuentes.

Una disección necesaria por el rigor y el sentido común

En varias salas de redacción hemos repasado una y otra vez las declaraciones de la rueda de prensa de hoy. Muchos periodistas hemos transcrito literalmente las declaraciones para leerlas y releerlas. El secuestro de los tres colegas nos impacta personal y profesionalmente como un colectivo de comunicadores que entiende claramente su responsabilidad, y que todo lo que tenemos para responder a esta responsabilidad es: rigor y sentido común.

Es un hábito adquirido entre los periodistas demostrar poco afecto por las entrevistas en las que el entrevistado nos pide conocer previamente el cuestionario, por las ruedas de prensa sin preguntas de la prensa, y las ruedas de prensa donde se van a contestar solo dos preguntas “en honor al tiempo”. Es también un hábito adquirido diseccionar declaraciones. A continuación, proponemos una disección necesaria a las declaraciones de la rueda de prensa de hoy.

Ministro César Navas (CN): “Nuestro gobierno combate frontalmente y sin tregua al crimen transnacional organizado”. “…a partir del último trimestre del año pasado se ha reforzado nuestra presencia en la Frontera Norte y hemos tenido resultados muy positivos (…) y sobre todo la detención a miembros de estos grupos armados organizados, disidentes vinculados directamente con el narcotráfico. Hemos debilitado sus estructuras criminales”.

Es un hábito adquirido entre los periodistas demostrar poco afecto por las entrevistas en las que el entrevistado nos pide conocer previamente el cuestionario, por las ruedas de prensa sin preguntas de la prensa, y las ruedas de prensa donde se van a contestar solo dos preguntas “en honor al tiempo”.

Y la prensa lo ha informado. Y dependemos del acceso a fuentes, la pluralidad y transparencia en las informaciones que entreguen las autoridades. El propio oficio demanda investigación y contraste de fuentes, con la clara comprensión de la complejidad del tema. A la vez que el Estado se ha especializado en mecanismos de lucha contra el crimen organizado, el periodismo ecuatoriano y de la región también se ha especializado en los mecanismos de cobertura del mismo tema, tenemos el ejemplo de nuestros colegas en Colombia, México y Brasil por mencionar ejemplos. Estamos en la capacidad de informar sobre temas complejos con un profundo sentido de la responsabilidad, como ya lo hicimos en 1996 durante la guerra del Cenepa o en 2016 tras el terremoto de abril.

CN: “…tres trabajadores del medio de comunicación Diario El Comercio fueron secuestrados el día de ayer (lunes 26 de marzo). Esto sucedió en horas de la mañana en la parroquia Mataje, del cantón San Lorenzo, provincia de Esmeraldas. Tenemos un registro de que los tres ciudadanos pasaron por el retén militar y que recibieron las advertencias correspondientes al riesgo de circular por esta zona de límite político internacional. Una vez conocido el hecho del secuestro de los conciudadanos, nos reunimos los ministros de Defensa, Interior, Fiscal General del Estado, Defensor del Pueblo, autoridades militares y policiales; con los representantes legales del medio de comunicación, los familiares de los ciudadanos secuestrados, a quienes se les brindó más detalles de lo ocurrido y se les dio información sobre los protocolos que se deben seguir en estos casos”.

El paso de periodistas por retenes militares o policiales en zonas de conflicto es un mandato en nuestros códigos de seguridad de coberturas. Entendiendo que además la zona se encuentra en estado de excepción, y es deber identificarse, en varias ocasiones donde hemos realizamos coberturas además informamos a las autoridades militares y policiales el plan de viaje, horarios de entrada y salida, nombres y números de documentos de identidad del equipo de investigación periodística. La autoridad dice que nuestros colegas recibieron las advertencias correspondientes. Advertencias correspondientes. Esto no ha dejado de resonar en nuestras mentes. ¿Cuáles son estas advertencias?

En situaciones de cobertura periodística en zonas de conflicto, atendiendo estrictamente a los reportes actualizados de las propias autoridades de seguridad in situ, los equipos de investigación periodística han sido escoltados, o se ha informado a las autoridades de seguridad del otro lado de la frontera la presencia de periodistas para el monitoreo de su seguridad. Y cuando las alertas de seguridad así lo dictaminan se impide el paso. Y el paso puede impedirse precisamente por el estado de excepción. Estudios de caso y mecanismos de actuación abundan en guías y manuales para autoridades gubernamentales y periodistas para garantizar la seguridad en coberturas informativas.

CN: “…a los señores periodistas que cumplen su trabajo en la zona de frontera norte debemos reiterar la estricta observancia al protocolo de cobertura emitido por el Ministerio de Interior hace más de un mes atrás, esto en el marco del estado de excepción. Estas normas se emitieron para precautelar la integridad de ustedes señores periodistas, y también garantizar las condiciones propias de su trabajo”.

Manual de Reporteros sin fronteras. Ver el PDF aquí

El protocolo de cobertura, entregado a los medios de comunicación los primeros días de febrero 2018, tras el atentado del 27 de enero, dista mucho de un protocolo. Al menos dista de los protocolos, guías y manuales de seguridad para reporteros que hemos estudiado en nuestras salas de redacción o que hemos recibido de colegas en otros países de la región que han traducido paso a paso sus propias experiencias en guías para actuar en estos contextos. Un ejemplo actualizado es el publicado por Reporteros Sin Fronteras en 2017.

El protocolo entregado, está firmado por la Dirección de Comunicación del Ministerio del Interior. Podemos deducir entonces que está redactado por colegas comunicadores, con la capacidad de imaginar ¿si yo tuviera que hacer una cobertura en zona de conflicto, qué espero que el Estado me advierta, disponga y recomiende de manera precisa?

 En una extensión de dos páginas, este protocolo explica que se basa en la política pública de seguridad integral que ejecuta el Gobierno Nacional (por favor difúndanla); recomienda que las coberturas se enmarquen en el respeto a la privacidad e integridad de los habitantes y periodistas y el respeto a los procesos establecidos (gracias, pero nos recomiendan obviedades que sin lugar a dudas vamos a cumplir); menciona que si bien es responsabilidad del Estado garantizar medidas de seguridad para el ejercicio de la libertad de prensa, los periodistas deben adoptar medidas concretas que permitan continuar informando (gracias, pero detallen las medidas concretas de seguridad, ¡ustedes son la autoridad de seguridad!). En adelante, el documento tiene dos someras secciones: “recomendaciones generales” que se resumen en mantenerse identificado, ser cauteloso y ser respetuoso, y “recomendaciones específicas en la búsqueda de información” que se resumen en diez lecciones de periodismo que aprendemos en segundo semestre de la carrera o que aprendemos por sentido común y rigor en nuestra primera cobertura en zona de conflicto. El protocolo por su estructura y contenido es deficiente.

Protocolo de seguridad preparado por el Gobierno del Ecuador.  Ver el PDF aquí

Hacia el final de la rueda de prensa, escuchamos las preguntas de periodistas. Consultado sobre las garantías para los periodistas en zonas de conflicto según los tratados internacionales, el Ministro responde:

CN: “El Ministerio del Interior emitió una cartilla para acreditar a cada uno de los medios de comunicación y se emitieron ciertas disposiciones básicas para trabajar en conjunto.” “…esto se trata de ser corresponsables. Sin duda alguna ustedes son nuestro aliados y aliados de la ciudadanía para informar de forma correcta lo que está pasando, de forma objetiva. Por eso se emitieron esos documentos. Vamos a revisarlo, vamos a ponernos a trabajar con ustedes para que se dé y se cumplan como deben cumplirse”.

Si la cartilla, las disposiciones básicas y documentos son el protocolo que hemos comentado, claramente le tomamos la palabra Ministro Navas: tiene que revisarse para que se convierta en un protocolo eficiente, que garantice el trabajo investigativo de los periodistas y el derecho de los ciudadanos a estar informados. Va a contar con la corresponsabilidad de los periodistas y los medios de comunicación cuando tengamos Estado y prensa, las obligaciones y responsabilidades claramente establecidas en situaciones de excepcionalidad como la de Frontera Norte.

Periodista: El último registro de los periodistas es en el paso por el retén de Mataje, ¿hay narcotraficantes infiltrados que los secuestraron y trasladaron a Colombia? ¿hay corresponsabilidad en el trabajo que vamos a realizar?

CN: “…Presumimos que están en Colombia. La Policía tiene un equipo técnico llevando acciones.” “…vamos a reiterar y revisar con ustedes el protocolo establecido de cobertura. Si hay que revisar lo vamos a hacer porque aquí también es un tema de la socialización y la corresponsabilidad en el cumplimiento de los protocolos que se han dado”. “Y les pedimos que no nos expongamos ante situaciones o en lugares que son complejos también, donde están operando nuestra Policía y Fuerzas Armadas.”

Todo lo contrario. Los periodistas no nos exponemos ante situaciones, damos cuenta de la realidad. No nos exponemos en lugares complejos, los conocemos porque hemos venido informando hace décadas sobre la complejidad de la zona, sobre la actuación del Estado, sobre la propia respuesta de Fuerzas Armadas y Policía. No podemos dejar de hacer coberturas o dejar de informar porque las situaciones o los lugares sean complejos. Podemos actuar en coherencia a un protocolo completo y prolijo, a una relación transparente con las autoridades de seguridad, donde todos podamos cumplir con nuestras misiones y responsabilidades. De hecho, el asesinato en 2014 de los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff, que trabajaban en libre ejercicio en Siria, puso tristemente de relieve los riesgos, cada vez mayores, que corren los periodistas que viajan a una zona hostil, y que no por ello deben estar obligados a dejar de ejercer el periodismo.

Pronunciamiento de periodistas y trabajadores de la comunicación. Ver el PDF aquí

Periodista: ¿Ustedes ya se han puesto en contacto con autoridades de Colombia para que realicen operativos del otro lado de la frontera? ¿Cómo están los periodistas?

CN: “Tenemos comunicación permanente con autoridades colombianas, principalmente en el ámbito operativo, autoridades policiales y militares. Se han hecho ciertas coordinaciones básicas. La operación tiene que desarrollarla las autoridades de Colombia, nosotros estamos atentos y prestos por si esto puede cambiar o modificarse. Son temas que ya se han realizado desde el día de ayer. Tenemos información que están bien.”

Periodista: ¿Alguna prueba de vida?

CN: “Están bien”

Corolario

Es un compromiso y una obligación de los Estados, y por supuesto incluido el ecuatoriano, garantizar la seguridad de los periodistas en zonas de conflicto. Igual que ocurre en el caso de los trabajadores humanitarios, hay disposiciones específicas del derecho internacional que consagran la inmunidad de los periodistas en los conflictos armados. En virtud del artículo 79 del Protocolo adicional I a los Convenios de Ginebra, los periodistas en zonas de conflicto deben ser considerados como civiles y estar protegidos como tales, siempre que no tomen parte en las hostilidades. La resolución 2222, adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 27 de mayo de 2015, recuerda a todas las partes de un conflicto armado sus obligaciones con el respeto y la protección de los profesionales de los medios contra toda forma de violencia. El secuestro es una forma de violencia, y queremos de regreso ya a nuestros colegas.

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