Back to top
25 de Junio del 2018
Historias
Lectura: 16 minutos
25 de Junio del 2018
Susana Morán
Periodistas asesinados: El calvario de las familias que no se cansan

Foto: Luis Argüello

En la gráfica: Ricardo Rivas, Yadira Aguagallo, Galo Ortega y Raúl Borja, parte de las familias de los periodistas secuestrados en Ecuador y asesinados en Colombia.

 

El Fiscal General de Colombia confirmó que los cuerpos hallados en Tumaco corresponden a Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra. Pero las familias han insistido en que este es solo una etapa más en su camino por la búsqueda de la verdad. Expertos afirman que el trabajo de la CIDH en este caso será fundamental para obtener transparencia en las investigaciones. Pero las familias no terminan de indignarse por el trato recibido. Una crónica.

El anuncio llegó este lunes 25 de junio a las 14:10. El Fiscal General de Colombia confirmó que los restos hallados corresponden a los periodistas ecuatorianos asesinados. En una breve rueda de prensa afuera del Instituto de Medicina Legal de Cali, informó que los exámenes concluyeron esta madrugada. Con esos resultados, la investigaciones de la Fiscalía del país vecino seguirán su curso. “Este horrendo crimen no va a quedar en la impunidad”, dijo el fiscal y con eso cerró su intervención ante decenas de periodistas.

Del lado de los familiares, solo habló su abogado, Xavier Andrade, quien recalcó el compromiso de la Fiscalía Colombiana de dejar a las familias tener acceso directo al expediente. Pidió una vez más que la comunicación sea directa con los parientes. Esa ha sido una permanente solicitud del grupo, que indignado ha reclamado a Ecuador y Colombia para que la información llegue primero a ellos. “Javier, Paúl y Efraín se merecen más que un tuit”, han dicho. Esta es la crónica de sus tres días en búsqueda de recuperar lo que quedó de sus seres queridos tres meses después de su secuestro.


El viernes llegaron los cuerpos de los periodistas a Cali desde Tumaco. Los exámenes de su identificación demoraron tres días.

El padre indignado

Galo Ortega alzó la mano y dijo: “lo sentimos, pero tenemos que hablar todos”. Él es el padre de Javier Ortega, el periodista del equipo de El Comercio que viajó a Mataje, en la frontera con Colombia junto al fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra. Durante esa cobertura fueron secuestrados y posteriormente ejecutados durante hechos que aún no han sido esclarecidos por los gobiernos de Ecuador y Colombia. Las familias desde entonces han llegado hasta la CIDH, en Washington, para pedir apoyo en su búsqueda por respuestas.

Pero el pasado viernes, a una semana de su regreso de EE.UU., les tocó otro viaje, pero esta vez inesperado: a Cali. Un día antes las familias de los periodistas se había enterado por un tuit del presidente Juan Manuel Santos sobre el hallazgo de cuatro cuerpos y que tres de ellos podrían ser de los comunicadores, desaparecidos desde el 26 de marzo pasado. Otros como Ricardo Rivas, hermano de Paúl, conoció del hecho por una llamada que le hiciera un medio colombiano que buscaba su reacción. Ninguna autoridad les había contado de lo sucedido.

“Rechazamos todo esos intentos de quebrarnos psicológicamente porque el lema de estas familias es: Nadie se cansa. Ellos no se merecen un tuit, merecen que se homenajea su memoria”, Yadira Aguagallo.

Ese viernes, en rueda de prensa antes de la salida hacia Cali, el padre de Javier cogió por primera vez los micrófonos para hablar de su indignación. El señor Ortega, un hombre de pequeña estatura, lentes y caminar pausado, ha estado en tanta vigilia y acto que tenga como fin exigir respuestas sobre el crimen de su hijo. Acude siempre con una pancarta impresa con la imagen de un Javier sonriente, sentado frente al mar, con gafas y su credencial de diario El Comercio colgada en el cuello. Galo Ortega ha sido el menos visible, el que menos declaraciones ha hecho, el más callado en esta vía crucis.

Solo un quebranto en su salud hace tres semanas lo sacó momentáneamente del trajín que significa buscar justicia en Ecuador. Ingresó por urgencias al hospital del IESS en Quito para ser operado de la vesícula. Pues —en el Ecuador— una persona es atendida en el sistema de salud solo cuando está al borde de una crisis. Y aunque el Gobierno ofreció a las familias ayuda en salud, el padre ha recibido únicamente apoyo psicológico que el diario donde laboró su hijo le está costeando.  

El padre de Javier es de los familiares que menos se ha expuesto a la prensa. Buscó soporte en su sobrino Raúl Borja, quien lo acompaña a todo acto público y a veces él ha actuado como vocero de la familia. “Tenía que ser un soporte más para él en este proceso”. Pero el viernes pasado ante decenas de periodistas que cubrían el viaje a Cali, el padre fue quien se puso al frente. Reclamó a una funcionaria que los apuraba para que dejaran la sala y abordaran el avión. “Tenemos que hablar, gracias”, dijo. Previamente, Yadira Aguagallo, pareja de Paul, anticipó a los periodistas que las autoridades estaban demorando la rueda de prensa para quitarles tiempo para hablar.

Cuando al padre tímido le tocó su turno en la rueda de prensa resumió en una frase el trato que han recibido los familiares: “hemos sufrido tantas palizas desde el principio y todavía no terminamos de recibir los golpes”. Su mano izquierda le temblaba. Ese día sobre el bolsillo de su camisa tipo jean tenía un botón con la imagen de los tres periodistas. Las familias somos las víctimas, dijo. Y contó que a su hija no le permitían subir al avión oficial que se había dispuesto para llevar a toda la comitiva. Javier era el último de tres hermanos. Su padre quería llevar a sus dos hijos restantes y a su esposa a Cali. Finalmente permitieron abordar a su hija.

Dentro de la delegación oficial ecuatoriana viajó el fiscal del caso, Wilson Toainga. Según la familia, él se reunió con su par en Colombia y compartieron información.

Días antes, en una entrevista con Plan V, Galo Ortega insistió en que irá a donde deba ir para recuperar los restos de su hijo periodista. “Por lo menos queremos que nos devuelvan los cuerpitos, o los huesitos como digo yo”. Pero el tuit de Santos no sería la única sorpresa en la búsqueda de las familias.

El tuit que provocó un roce entre Ecuador y Colombia

La noche del viernes pasado terminó con un misterioso tuit publicado en la cuenta del Ministerio de Defensa de Colombia. En ese texto afirmaba que el examen de cartas dentales “dan más certeza sobre las identidades de los cuerpos de los periodistas ecuatorianos encontrados, al 99%”. La familia que desde el inicio del secuestro pidió que sean los primeros en ser informados de cualquier hecho relacionado con sus parientes asesinados, terminó su primer día en Cali con todo lo contrario a lo que les habían prometido.

Yadira Aguagallo reclamó: “es inaudito lo que nos hacen”. Contó que salieron del Instituto de Medicina Legal de Cali a las 21:00 y media hora después se lanzó el tuit con la información supuestamente de los forenses y de la Policía.  “El trato de Colombia para los familiares es de absoluta insensibilidad y falta de humanidad”. Pero un día después, Jairo Silva, director regional de Medicina Legal en Cali, dijo que esa información no pudo salir de esa entidad porque ni siquiera han concluido los exámenes. “No sabría decirle cómo llegó esa información”, dijo al responder a la prensa.

Las familias informaron que Édison Lanza, relator por la libertad de expresión de la CIDH, también presentará una nota de protesta contra de Colombia por el manejo de la información.

Los familiares pidieron al Gobierno ecuatoriano que presente una protesta y este reaccionó con un comunicado. “El Gobierno nacional expresó su rechazo ante la Cancillería de Colombia por dicha información precipitada, antes de confirmar los resultados de los exámenes realizados a los cuerpos”.

La respuesta de Colombia abrió más interrogantes. En el remitido oficial sostuvo que antes de que se publique el tuit de Santos, la información fue transmitida a la Cancillería, a los ministerios de Interior y Defensa y al Encargado de Negocios de la Embajada de Ecuador en Bogotá. “Sorprende la nota del Gobierno ecuatoriano”, expresó la Cancillería del país vecino sin aclarar la información que Defensa había publicado.

“Este delegación familiar ha soportado por 88 días ocultamiento de información”, recalcó Yadira, quien fue pareja del fotógrafo Paúl Rivas y se ha convertido en una de las voces más firmes de los reclamos de las tres familias. En cada una de sus alocuciones no deja de mencionar que la CIDH considera a este caso como emblemático en la lucha contra la impunidad de los crímenes de los periodistas. Ella en la rueda de prensa emplazó a las autoridades colombianas: “Hay 30 minutos que nos separan desde Bogotá y si nos quieren comunicar algo, aquí estamos”.

Ricardo Rivas, en cambio, se dirigió a Luis Carlos Villegas, ministro de Defensa colombiano. Él, quien también fue fotógrafo, se ha dedicado a tiempo completo al caso de su hermano Paúl. Si algo debe contar el funcionario es sobre cómo se recuperaron los cuerpos. “Eso sí nos puede transmitir”. “¿Por qué no se llamó al Comité Internacional de la Cruz Roja para hacer el levantamiento de los cuerpos? ¿Desde cuándo se sabía la ubicación de los cuerpos de los periodistas? ¿Cómo se realizó la recuperación y qué tipo de protocolo?”, son las preguntas de las familias para el ministro que hasta el fin de semana pasado no se había comunicado con ellos.

Solo en la tarde del domingo, la Defensoría del Pueblo del país vecino llegó a Cali para acompañar a las familias. Su titular, Carlos Alfonso Negret, se reunió con los parientes y dijo.”Colombia tiene una Constitución muy fuerte. Y de los ciudadanos ecuatorianos asesinados se tendrá la verdad, se tendrá de parte de la Fiscalía General las investigaciones necesarias para (las familias) tengan la opción de indagar en esos expedientes”.

Pero las familias han dicho que su confianza con Colombia está “menoscabada”. Patricio Segarra, hijo del conductor Efraín Segarra, recordó que existen compromisos de las autoridades colombianas. En un anterior viaje a Bogotá, el procurador Fernando Carrillo les aseguró transparencia en este proceso.

En esta rueda de prensa, el padre de Javier cerró las intervenciones: “Por nuestros tres héroes nadie se cansa”.


Sede del Instituto de Medicina Legal, en Cali, Colombia, donde se hizo las pericias de los cadáveres.


El fiscal general de Colombia, Nestor Humberto Martínez (izquierda) durante una corta declaración, confirmó que tres de los cuerpos encontrados en la zona rural de Tumaco corresponden al de los periodistas y conductor del equipo de El Comercio.

   PUNTO DE VISTA   

“La supervisión internacional es fundamental”

Francisco Quintana, director del Programa para la Región Andina, Norteamérica y el Caribe del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), organización internacional que trabaja de cerca con la CIDH en defensa de los DDHH en la región. 

“En el 2002 hubo una veeduría de la CIDH por el caso de la activista Digna Ochoa, quien fue asesinada por militares. Es el antecedente más remoto de una supervisión por parte de la CIDH. Más recientemente tuvo una actuación relevante en el caso de Ayotzinapa en México. Hay una evolución de hacer una veeduría donde participaba una sola persona a un grupo de expertos independientes.

En Honduras a raíz de la muerte de Bertha Cáceres, CEJIL y otras organizaciones pidieron a la CIDH un grupo de expertos, pero no se hizo porque Honduras no accedió a esta solicitud. Por esa razón se impulsó la creación de un grupo de apoyo independiente e internacional desde la sociedad civil. Lo que hicieron fue apoyar en lo legal a los familiares de Bertha Cáceres. Mientras que en México actuó un Grupo Interdisciplinario de Expertos independientes que actuó bajo mandato de la CIDH.

Posteriormente la CIDH se da cuenta que es necesario hacer un acompañamiento internacional a las violaciones de DDHH que están ocurriendo con mayor frecuencia en el hemisferio y reacciona de esa manera en el caso de Nicaragua por las muertes en las protestas y luego para el caso ecuatoriano.

La CIDH conformó un equipo de seguimiento especial para investigar el secuestro y asesinato de los periodistas. En julio será la primera visita del grupo. Vendrá al país también en septiembre y diciembre.

Los grupos tanto de México como de Honduras fueron integrados por expertos fuera de la CIDH. En el caso de Ecuador es un equipo que está conformado por el secretario ejecutivo, una comisionada relatora de Ecuador y el relator especial por la Libertad de Expresión, Édison Lanza. Las expectativas que tenemos desde la sociedad civil es que este trabajo pueda garantizar mayor transparencia en los procesos. Los familiares podrán tener un apoyo internacional para exigir sus derechos. Que su voz sea escuchada y si quieren ofrecer pruebas, estas sean atendidas.

En la experiencia de CEJIL en más 20 países hemos visto que casos de alto perfil se ven empañados por algunas actuaciones irregulares, ya sean intencionales o por falta de experiencia en la investigación. Dentro de las actuaciones irregulares está el ocultamiento de información en caso de desapariciones o incluso intercambio de cuerpos. En la quema de la Corte Suprema de Colombia en 1985, 30 años después todavía existe duda sobre la identificación de algunos de los cuerpos. El año pasado, el cuerpo del magistrado Emiro Sandoval resultó que no era el que estaba en la tumba.

En el caso de los periodistas hay que garantizar que el manejo de los restos no se vea alterada la cadena de custodia y que además los exámenes forenses que se haga también respeten los mayores niveles de transparencia. Y esto solo se garantiza si hay profesionales que estén haciendo el trabajo, pero además la supervisión internacional es fundamental. Si se dudara de las investigaciones sería conveniente que se acudiera a un tercer laboratorio". 

[RELA CIONA DAS]

Los contactos políticos de Balda
“Rehenes”, el viaje incesante del periodismo de investigación
Gustavo Abad
Las operaciones secretas en la frontera norte y las revelaciones del libro Rehenes
Susana Morán
Javier, Paúl y Efraín: una huelga de hambre para exigir justicia
Susana Morán
Javier, Paúl y Efraín: crece el mutismo oficial
Redacción Plan V
GALERÍA
Periodistas asesinados: El calvario de las familias que no se cansan
 


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Cuidar las semillas es un modo de vida
Susana Morán
Cuidar las semillas es un modo de vida
Susana Morán
Andrés Michelena: tenemos un retraso de 15 años en lo digital
Redacción Plan V
"Hay un discurso guerrerista-templario en el Gobierno": Nelson Reascos
Fermín Vaca Santacruz

[MÁS LEÍ DAS]

El estudio que revela cómo el minero Proyecto Mirador afecta a la salud de los moradores
Redacción Plan V
Sobornos: Pugna entre la Fiscal y los abogados por el cohecho
Redacción Plan V
La crisis de los puertos ecuatorianos: pérdidas por USD 184 millones
Redacción Plan V
La OEA y su elección de Secretaría General
Adrian Bonilla