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18 de Junio del 2016
Historias
Lectura: 11 minutos
18 de Junio del 2016
Cristina Calderón Peralta
Los perros, los animalistas, y los Chatos Castillos

El abandono y maltrato de animales, como perros y gatos, en la calle es una práctica común en las grandes ciudades del Ecuador.

 

Es necesario y urgente que los municipios realicen campañas masivas de esterilización en todas las ciudades y en todos los sectores, ya que esa es la única manera humanitaria y científicamente comprobada para evitar que continúen reproduciéndose sin control. Es importante realizar campañas que promuevan la adopción de animales, y considero que debería prohibirse totalmente la venta, y multar a quienes compren.

José Bolívar Castillo, alcalde de Loja.

Sin duda, una de las virtudes que nos acerca a los demás, que nos hace dejar de pensar egoístamente solo en nosotros, y que nos hace capaces de conmovernos por circunstancias ajenas, es la compasión. ¡Qué bueno sería que quienes nos gobiernan, quienes ostentan cargos desde los cuales ejercen poder, tuvieran ese sentimiento y gobernaran compasivamente.

Días atrás, muchos quedamos atónitos después de escuchar las declaraciones del burgomaestre de Loja al referirse al problema de la fauna urbana en su ciudad. Qué poquito vale la vida para ciertas personas; qué fácil les resulta “desechar” lo que estorba, sin una gota de remordimiento. Y qué terrible además que siquiera haya considerado que la carne de perro podría servir como alimento, y si no está buena, entonces por lo menos como abono. Para muchos de nosotros, los animales con quienes compartimos nuestro espacio son parte de la familia, son un miembro más, y es absolutamente impensable “comerse” a uno de nuestros fieles acompañantes.

"Quedamos atónitos después de escuchar las declaraciones del burgomaestre de Loja al referirse al problema de la fauna urbana en su ciudad. Qué poquito vale la vida para ciertas personas; qué fácil les resulta “desechar” lo que estorba, sin una gota de remordimiento".

Hay que exponer el problema tal y como es: los animales que viven en la calle no están ahí por decisión propia, sino que el ser humano, con sus malos hábitos, inconsciencia e insensibilidad los ha dejado ahí, y la naturaleza simplemente ha seguido su curso: las hembras entran en celo, los machos las dejan preñadas y miles de miles de animalitos nacen en las calles sin control. Su destino es incierto, pero la mayoría de las veces mueren a muy temprana edad, víctimas de enfermedades o atropellamientos; pocos tienen la suerte de ser rescatados y encontrar una familia que los cuide y los proteja.

Siendo ese el panorama, ¿matar a todos, culpar a las víctimas, “recoger a todos los perros de la calle, que no quede uno solo” es en verdad una solución? Definitivamente no. Existen ciudades y países que han logrado mantener un número aceptable de animalitos viviendo en la calle. Si ya conocemos que hay una receta que funciona y que ha dado buenos resultados, ¿por qué pensar en medidas drásticas, crueles y sobre todo ilegales a la hora de pretender resolver el problema de los perros callejeros?

José Bolívar Castillo, alcalde de Loja, se refirió a este asunto, no solo desconociendo por completo que la fauna urbana es competencia del Municipio que preside, sino que lo hizo con absoluta indolencia, evidenciando su total desinterés por el bienestar animal, discriminándolos por el solo hecho de no pertenecer a la misma especie que él, olvidándose de que ellos también sienten, también tienen derechos, también merecen y anhelan vivir.

Las críticas hacia sus declaraciones llegaron de inmediato, y además no vinieron solas, sino que muchas organizaciones locales e internacionales han ofrecido asesorarlo, con el único fin de evitar una matanza que, además de inhumana y antiética, no solucionará el problema.

A mi criterio, la fauna urbana del Ecuador está en emergencia, no solo la de Loja, y de hecho, creo que ha sido lo único bueno que se produjo tras las tan desatinadas declaraciones del mencionado señor, ya que más del 80% de la población rechazó la propuesta, y los comentarios en redes sociales no se hicieron esperar; tanto es así que #ChatoNoLosMates y  #AltoSeñorMatanza fueron tendencia más de dos días. Esto demuestra que, aunque el país no cuente con una ley de bienestar y protección animal, la población en general la pide a gritos.

Después de ver todo lo que sus declaraciones provocaron y como queriendo arreglar el problema de otra manera, se le ocurrió, al más puro estilo de “veamos qué pasa”, “hacer vaca” y pedir que entre todos donaran cierta cantidad para poder comprar alimento para tanto animalito. Acalde, sepa usted que dos errores no hacen un acierto y lo que se necesita es un plan técnico y bien elaborado, que considere el bienestar de los animales. 

Me dedico a salvar vidas a toda costa, esas mismas vidas que el alcalde quiere matar así nomás, y por eso digo que matarlos no es la solución. ¿Quiere la solución? Hay que educar y crear conciencia en las personas, sobre todo en los niños, acerca del respeto hacia toda forma de vida; inculcar valores en ellos para que crezcan sabiendo que no se debe abandonar a los animales, que tener un animal es un compromiso para toda la vida. Es necesario y urgente que los municipios realicen campañas masivas de esterilización en todas las ciudades y en todos los sectores, ya que esa es la única manera humanitaria y científicamente comprobada para evitar que continúen reproduciéndose sin control. Es importante realizar campañas que promuevan la adopción de animales, y considero que debería prohibirse totalmente la venta, y multar a quienes compren.

Sabemos que no nos gusta cuando nos topan el bolsillo, que ahí sí hacemos caso, y es también una medida que ha sido probada y efectiva. No tiene sentido que en ciudades tan sobrepobladas de animalitos callejeros como las nuestras, su venta indiscriminada siga siendo permitida. Mientras unos hacemos malabares para sacarlos de la calle, curamos sus heridas y les encontramos familias responsables, otros sigan lucrando con sus vidas y los vendan al primero que les ofrece unas monedas, sin importarle nada el futuro de esa vida.

Siempre me he preguntado cómo estarían las ciudades si no existieran las fundaciones, organizaciones civiles o personas que rescatan independientemente a los animalitos que están en las calles; qué pasaría si se hubiera dejado todo esto en manos de los gobiernos autónomos descentralizados..

Siempre me he preguntado cómo estarían las ciudades si no existieran las fundaciones, organizaciones civiles o personas que rescatan independientemente a los animalitos que están en las calles; qué pasaría si se hubiera dejado todo esto en manos de los gobiernos autónomos descentralizados... La fundación que dirijo ha rescatado miles de animales, la mayoría atropellados, abandonados o en inminente peligro; ha esterilizado a algunos miles más, y lo ha hecho con medios propios y con la ayuda de donaciones de personas preocupadas por esta grave temática.

Los municipios deberían, por lo menos, apoyar el trabajo que hacen las organizaciones dedicadas al rescate de animales callejeros, ya que son las que mejor conocen la problemática. Estas organizaciones están conformadas por voluntarios que simplemente aman a los animales y se ponen en hombros un problema que no les corresponde como ciudadanos resolver, sino que ante la indiferencia de las autoridades y ante la falta de políticas públicas que incluyan el bienestar de los animales y su responsable tenencia, se convierten en los protagonistas de la considerable mejoría en las vidas de tantos y tantos ángeles de cuatro patas.

Si algo es cierto, la cantidad de animales que viven en las calles es demasiado elevada, y siendo realistas, veremos cambios profundos y notables por lo menos en 10 años. Por eso es tan importante educar y sensibilizar a los niños, ya que ahora nosotros solo estamos preparando el camino para un futuro mejor, pero son ellos quienes sabrán que los animales no son cosas que se venden ni se compran; sabrán que deben esterilizarlos, ya que el maltrato empieza cuando hacen que vengan animales al mundo de quienes no piensan hacerse cargo; entenderán que son responsables de limpiar lo que ensucien, sin que sea necesario recordarles todo el tiempo que eso está contemplado en la ordenanza, por lo menos la que rige en Quito, sin mencionar que por sentido común deben hacerlo, no porque exista normativa al respecto.

Por un lado, están las declaraciones de un alcalde que nos sacudieron a todos, pero por otro, está la triste realidad que viven cientos de miles de animales diariamente en las calles; recordemos que ellos merecen vivir bajo sus cinco libertades, que son: libres de pasar hambre o sed; libres de sufrimiento e incomodidad; libres de dolor, lesiones o enfermedad; libres para expresar una conducta normal, y libres de temor o estrés. Con seguridad, la gran mayoría de abandonados no cumple con esas condiciones, por lo que está en nuestras manos cambiar esa realidad, y si no serán parte de la solución, por lo menos no lo sean del problema. Esterilicen, adopten, no compren, donen, apoyen a las organizaciones de rescate.

Los animalitos no pueden defenderse, no pueden pedir ayuda ni hacer marchas de protesta para defender su vida. Pero nos tienen a nosotros, quienes velaremos por su bienestar y continuaremos luchando por leyes inclusivas y protectoras, hasta que por fin, algún día, ya no sea necesario que haya personas que los defiendan, ni autoridades despistadas que quieran exterminarlos.

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