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28 de Julio del 2020
Historias
Lectura: 21 minutos
28 de Julio del 2020
Redacción Plan V
Los pesqueros chinos volvieron y encontraron al Ecuador igual que en 2017
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Barcos chinos como el que de la gráfica han sido avistados al sur de las Islas Galápagos. Foto: Twitter Armada del Ecuador

 

Cada año, en junio y julio, las flotas chinas de pesca se hacen a la mar para conseguir más capturas, cada vez más lejos de las aguas asiáticas en donde la sobreexplotación ha liquidado los recursos marítimos. Este 2020, los chinos volvieron como todos los años a las aguas cercanas a las zonas económicas exclusivas del Ecuador y el país estuvo en la misma situación que en 2017. El actual Gobierno no ha tomado ninguna medida para aumentar la protección de las islas Galápagos.


Todos los años, a mediados de julio, con metódica paciencia asiática, decenas de barcos chinos se acercan en una gran flota al borde sur de la zona económica exclusiva ecuatoriana que rodea, como un cinturón, las islas Galápagos.

Según los términos de la Convemar, ratificada por Ecuador en 2012, el mar territorial ecuatoriano es de 12 millas naúticas contadas desde la costa, y hay 188 millas de zona económica exclusiva en donde los barcos internacionales pueden navegar y transitar, pero no realizar labores de pesca. Es posible extender esa zona económica hasta 150 millas más, pero para ello se requiere un informe de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la Convemar.

Pero como la distancia del continente a Galápagos es de 525 millas naúticas, de todas formas va a quedar, aun cuando eso se logre, un corredor de aguas internacionales entre la zona del continente y las islas. Es en ese corredor y en el borde sur de la zona exclusiva de Galápagos en donde los buques chinos navegan y pescan, según afirman, respetando totalmente el derecho internacional. 

Y aunque la Armada de Ecuador da la alerta de su presencia, si bien los marinos chinos se cuidan de traspasar el límite de la zona exclusiva. La Armada despliega algunos de sus recursos, como un barco de guerra o un avión de reconocimiento, para vigilar a los asiáticos, mientras se apoya en imágenes satelitales que restrean los equipos de localización de los buques chinos o las potentes luces que usan en las noches para atraer a los calamares.

La Armada despliega algunos de sus recursos, como un barco de guerra o un avión de reconocimiento, para vigilar a los asiáticos, mientras se apoya en imágenes satelitales que restrean los equipos de localización de los buques chinos o las potentes luces que usan en las noches para atraer a los calamares.

Esto porque se sabe que los chinos, para evitar ser detectados, usan en otras aguas, como las del Mar del Japón, la práctica de apagar de plano el dispositivo de localización. Esto obliga a tratar de ubicarlos por las luces nocturnas, aunque en el caso del Ecuador, según explica Global Fishing Watch, el satélite pasa solo una vez al día por esta parte del globo, lo que hace muy aproximada la detección. 

Las gigantescas flotas son capaces de causar un impacto significativo en las aguas en donde operan. Según estimó la revista Science Advances, entre  2017 y 2018, en el Mar del Japón, los barcos chinos capturaron una cantidad de calamar superior a la de Japón y Corea del Sur juntas, por lo menos 160.000 toneladas, con un valor de más de 440 millones de dólares anuales.

Si todo va bien, los chinos, que alegan estar en aguas internacionales en donde los barcos de guerra ecuatorianos no tienen jurisdicción, pasan varias semanas en el punto, mientras desde las propias costas de Sudamérica, les proveen de combustibles y vituallas. Cuando terminan la faena, los chinos empiezan a regresar al Asia, llevando el pescado congelado en grandes cuartos fríos, pues la flota está compuesta por barcos factorías además de las naves que tienen redes de arrastre de kilómetros de extensión. Y en esas redes no solo caen los peces comerciales, sino, también pueden ser atrapadas especies protegidas, en especial, como las que habitan en las cercanías de Galápagos. 

Entre  2017 y 2018, en el Mar del Japón, los barcos chinos capturaron una cantidad de calamar superior a la de Japón y Corea del Sur juntas, por lo menos 160.000 toneladas, con un valor de más de 440 millones de dólares anuales.

Depredación global

La receta la aplican en mares tan lejanos como los nuestros, pero también en los de sus vecinos, como son Corea del Norte, Corea del Sur, Rusia y Japón. 

La flota china no tiene escrúpulos para depredar, según destacan medios internacionales, las aguas de su empobrecido vecino y aliado, Corea del Norte, sobre cuya pesca pesa un embargo dictado por la ONU.

Según medios internacionales como Infobae, "una gigantesca armada de barcos industriales chinos está saqueando las aguas de Corea del Norte, convirtiendo al régimen de Pyongyang en la víctima más reciente de las ambiciones sin limites de Beijing. La pesca ilegal de cientos de barcos provocó una disminución sin precedentes de la fauna marina y está llevando a la ruina a miles de pescadores. Es que cuando se trata de negocios, al régimen chino no le tiembla el pulso en cargarse hasta sus aliados más leales".

“Este es el mayor caso conocido de pesca ilegal perpetrada por una sola flota pesquera industrial que opera en aguas de otra nación”, dijo Jaeyoon Park, un investigador de Global Fishing Watch, una ONG de conservación oceánica, a NBC News.

Los chinos, según medios internacionales, tienen una flota pesquera de aguas lejanas que fácilmente podría alcanzar los 3000 barcos. Por lo menos 800 operan en las propias costas de Asia, rodeando a Corea del Norte y Japón. Entre 200 y 300, en cambio, se dirigen a nuestros mares ecuatoriales. 

¿Por qué vienen tan lejos? Según el reporte de Infobae, "muchas áreas de pesca más cercanas a las costas de China se han despoblado de fauna marina en los últimos años debido a la sobrepesca y la industrialización, por lo que el gobierno chino subsidia a sus pescadores, que navegan por el mundo en busca de nuevas zonas para explotar". Infobae precisa que, para China, la pesca es un negocio gigantesco y de escala global, acaso del mismo volumen que sus préstamos a cambio de contratar a sus empresas y las obras de infraestructura que han construido en América Latina con ese modelo.


Según ecologistas, esta ballena con un dispositivo de localización desapareció mientras pasaba cerca de la flota china de pesca de arrastre. 

Los chinos, según medios internacionales, tienen una flota pesquera de aguas lejanas que fácilmente podría alcanzar los 3000 barcos. Por lo menos 800 operan en las propias costas de Asia, rodeando a Corea del Norte y Japón. Entre 200 y 300, en cambio, se dirigen a nuestros mares ecuatoriales.

Embajada: los barcos sí son chinos 

El apoyo estatal del país de partido único a sus pescadores fue confirmado por un comunicado de la Embajada de China en Quito. 

En el comunicado, la misión diplomática china admite que los barcos, a los que las autoridades ecuatorianas, como el ministro de Defensa, Osvaldo Jarrín o el procurador, Íñigo Salvador, insisten en llamar una "flota internacional" omitiendo el gentilicio, son efectivamente "buques pesqueros chinos en alta mar". 

Según la Embajada, "China comprende, respeta y apoya las medidas adoptadas por la parte ecuatoriana para proteger el medio ambiente y los recursos marinos. Como país pesquero responsable, China aplica estrictas medidas de vigilancia y control. Tras consultar con las autoridades chinas competentes y verificar con la Armada de Ecuador, todos los buques pesqueros chinos están operando legalmente en alta mar fuera de la zona económica exclusiva de las Islas Galápagos, que no representan ninguna amenaza para nadie y sus derechos legales deben ser garantizado". Según la Embajada, China tiene "tolerancia cero" con los buques pesqueros ilegales. 

Pero según consigna Infobae,"China representa alrededor del 15 por ciento de las capturas mundiales totales de pesca en 2018, más que las capturas combinadas de los países en segundo y tercer lugar, según la agencia de pesca de la ONU. Además, Beijing se encuentra en el último lugar de un ranking publicado el año pasado por expertos en pesca y delincuencia mundial sobre pesca ilegal, no declarada y no reglamentada".

El eterno retorno de los pesqueros 

El 19 de julio de 2017, hace dos años, la Armada anunció que por lo menos 300 barcos de gran calado se encontraban en alta mar, pescando con redes gigantescas en los confines del mar ecuatoriano. 

En ese año, inclusive, uno de ellos se adentró en la zona cercana a Galápagos, en donde fue interceptado por una lancha guardacostas ecuatoriana que lo abordó. Se trataba de un buque factoría, llamado Fu Yuan Yu Leng 999, que fue detenido en las aguas al norte de la Isla San Cristóbal, muy lejos del límite marítimo que no podía sobrepasar en labores de pesca. Un avión de vigilancia tipo CASA detectó al barco chino, que fue interceptado por los marinos ecuatorianos. Los tripulantes fueron detenidos y, en sus bodegas, se encontraron por lo menos 300 toneladas de pesca ilegal -el ex ministro de Ambiente, Tarcisio Granizo, dice que fueron en realidad 600- y restos de tiburones martillo, una especie protegida. Los tripulantes chinos fueron procesados y el barco pasó al Estado ecuatoriano, que lo entregó a la Armada. 

Los colores rojo y azul del buque factoría chino, cuya tripulación alegó haberse "perdido" por lo que ingresó a las aguas ecuatorianas, así como sostuvo que no se les podía probar que los pescados encontrados a bordo fueron obtenidos en las aguas ecuatorianas, fueron reemplazadas por el gris de los buques de guerra.

Algo ha cambiado desde 2017: el Fu Yuan Yu Leng 999 ahora usa la bandera ecuatoriana y el nombre de BAE Hualcopo, lo que le convierte en barco militar. Todo lo demás en esta historia: la gran flota china, la pesca por miles de toneladas, y la mínima presencia militar ecuatoriana en la zona siguen exactamente igual. 


El Fu Yuan Yu Leng 99 fue detenido por la Armada cerca de la Isla San Cristóbal e incautado por el Ecuador. Ahora es parte de la Armada con el nombre de BAE Hualcopo.

Algo ha cambiado desde 2017: el Fu Yuan Yu Leng 999 ahora usa la bandera ecuatoriana y el nombre de BAE Hualcopo, lo que le convierte en barco militar. Todo lo demás en esta historia: la gran flota china, la pesca por miles de toneladas, y la mínima presencia militar ecuatoriana en la zona siguen exactamente igual.

Nueva alerta de la Armada

El 16 de julio de este año, a los dos años de la incusión anterior de la flota asiática y de la captura del Fu Yuan Yu Leng 999, la Armada anunció que había nuevamente detectado a los chinos. Aunque imágenes de la página Global Fishing Watch mostraban una flota gigantesca en el mismo punto que en el 2017, en el extremo sur de la zona económica exclusiva de Galápagos, por lo menos desde el 20 de junio, la Armada anunció la presencia de los asiáticos el día 16 de julio. 

En su comunicado, la Armada omitió informar la nacionalidad de los barcos chinos, a pesar de que estos enarbolan su bandera roja y de los caracteres en mandarín pintados en sus cascos: "como resultado del monitoreo contínuo que realiza la Armada del Ecuador, mantiene el seguimiento sobre la presencia de una flota pesquera extranjera de aproximadamente 260 embarcaciones entre pesqueros, buques de abastecimiento y bodegaje, fuera del límite de la Zona Económica Exclusiva Insular". Según indicó la Armada, en la zona se encuentra la corbeta lanzamisiles "Loja", con 51 tripulantes y con velocidad máxima de 37 nudos, apoyada por aviones de la aviación naval. En la corbeta también hay un helicóptero para sobrevuelos cortos. 


Esta es la sala de control de la  Dirección Regional de Espacios Acuáticos y Guardacostas Insular que monitorea a la flota china, según la Armada. 

La Armada dijo también que su División de Análisis Marítimo del Comando de Operaciones Navales, monitorea de manera remota el movimiento de estos barcos. Para cuando se dio la alerta por parte de la Armada, buena parte de los barcos habían desaparecido de las tomas publicadas por Global Fishing Watch. Y es que los barcos chinos que pescan son los únicos que se mantienen en el sitio, mientras otras naves trasladan la pesca hacia el Asia o son las encargadas de abastecer a los barcos factorías, por lo que se mueven constantemente. Según una toma publicada por Global Fishing Watch el 27 de julio, la flota se mueve ahora hacia el occidente de la zona económica exclusiva de Galápagos. 


La bandera nacional fue izada a bordo del Hualcopo, dos años después de su captura a los chinos. 

El Gobierno reacciona, dos años después

Mientras tanto, en Quito, el presidente Lenin Moreno anunció la conformación de un grupo asesor, integrado por los ecologistas Roque Sevilla y Yolanda Kakabadse. El presidente Lenin Moreno dispuso al canciller Luis Gallegos que se haga un pronunciamiento claro a China con relación a la preocupación del Ecuador por la presencia de los pesqueros. 

En una rueda de prensa conjunta, el canciller Luis Gallegos, el ministro de Defensa, el procurador y el gobernador de Galápagos, Norman Wray, anunciaron algunas acciones frente a la incursión asiática. 

Entre las opciones que se manejan está la ampliación de la plataforma continental hasta 350 millas, tomando en cuenta que hay la posibilidad científica de demostrar la continuidad geológica desde la plataforma continental ecuatoriana hasta Galápagos, por la presencia de cordilleras submarinas de  como las de Cocos, Carnegie y Colón.

Tras suscribir la Convención de las Naciones Unidas del Derecho del Mar (Convemar) en el 2012 el Ecuador tiene diez años de plazo para tal declaratoria. Esto aumentaría la extensión de la zona económica exclusiva ecuatoriana hacia el occidente, acortando el callejón de aguas internacionales que actualmente hay entre el continente y Galápagos, aunque no impediría que los chinos sigan navegando por los bordes de la zona. Según las autoridades, hasta diciembre se podría tener un estudio que respalde ese postura. 

En diálogo con PLANV, Roque Sevilla propuso una gestión diplomática directa ante China para que se controle mejor las acciones de sus pesqueros. Sevilla tiene otras propuestas, como pedir a las Naciones Unidas la aplicación de los acuerdos sobre las poblaciones de peces, relativo a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios,  así como la aplicación de la Convención sobre la Conservación y Ordenamiento de los Recursos Pesqueros en Alta Mar en el Océano Pacífico. Sin embargo, Sevilla admitió que hay instrumentos internacionales de los que no es signatario China. 

Para el ex ministro del Ambiente, Tarcisio Granizo, considera que se debe denunciar en foros internacionales la posibilidad de un mejor manejo y control de las flotas en aguas internacionales. "La situación con los chinos se produce todos los años", destaca, al tiempo que afirma que hay otras flotas depredando las costas de África. Granizo destaca que los chinos hacen lo mismo con Perú, Chile y Argentina, "es una verdadera depredación global", afirma.

Granizo sostiene que en nuestras aguas los chinos pescan "todo lo que cae en las redes", como se pudo constatar en el barco Fu Yuan Yu Leng 999, en donde el ex ministro sostuvo se detuvieron 600 toneladas de pescado: "desde tiburones ballena bebé hasta atunes, absolutamente todo lo que hay en el mar".

Granizo sostiene que en nuestras aguas los chinos pescan "todo lo que cae en las redes", como se pudo constatar en el barco Fu Yuan Yu Leng 999, en donde el ex ministro sostuvo se detuvieron 600 toneladas de pescado: "desde tiburones ballena bebé hasta atunes, absolutamente todo lo que hay en el mar".  "Alguna vez me dijo alguien de la Armada que detectar un barco que entre en la zona económica exclusiva es como buscar una aguja en un pajar", asegura el ex ministro, debido a que se trata de grandes extensiones océanicas en donde el control es tremendamente complicado."Hay especies como las ballenas que son migrantes. Las ballenas vienen a los mares ecuatorianos para reproducirse, luego se van a la Antártida a alimentarse. Ese tipo de movimientos es aprovechado por estos barcos que pescan todo lo que nada en el mar". "Esto es depredación de los mares y no tiene nada que ver con los préstamos. Hay que separar las dos cosas, eso es lo que hace un país soberano", finalizó.

Mientras tanto el régimen convocó para este 29 de julio a delegados de Colombia, Perú y Chile, que forman parte de la Comisión del Pacífico Sur, a una reunión virtual para analizar el problema, que también afecta a los vecinos. El canciller Luis Gallegos dijo también que se ha convocado a Panamá como país invitado. Gallegos dijo que él hablará personalmente con los cancilleres de esas naciones. Según el canciller, se han enviado "advertencias" a la Embajada de China en Quito. Pero el margen de maniobra diplomática del Ecuador es escaso, pues China es de los principales acreedores del Ecuador y uno de los países que facilita efectivo a cambio de preventa petrolera. China, además, bloqueó el camarón ecuatoriano de tres exportadoras tras detectar coronavirus en los contenedores. 

Según el defensor del Pueblo de Galápagos, Milton Castillo, los barcos que abastecen de combustible a la flota china tienen bandera panameña. El defensor pidió a un fiscal de las islas que realice un acto urgente de inspección de las bodegas de los barcos chinos, pero el procurador, Íñigo Salvador, descartó que se pueda hacer por falta de jurisdicción del Ecuador sobre las aguas internacionales en donde están los barcos asiáticos. El procurador dijo que, de momento, dado que no hay constancia de que los chinos hayan cruzado el límite de las 188 millas, no habría motivos para ningún tipo de reclamo legal. 

Para el ministro de Defensa, Osvaldo Jarrín, es una "especulación un tanto incómoda”decir que el combustible para los barcos chinos esté siendo enviado desde el Ecuador, y confirmó que los buques tanqueros usan bandera de Panamá y también de Libia. Jarrín se ratificó en que "ningún barco" extranjero ha pasado el límite. Mientras tanto, asistió la semana pasada a la izada de la bandera nacional en el Hualcopo, el ex Fu Yuan Yu Leng 999, que ahora brindará apoyo logístico a la Armada ecuatoriana.

Los resultados de las gestiones diplomáticas ecuatorianas podrían verse en el próximo gobierno, pues los chinos terminarán sus faenas y volverán en junio o julio del 2021, cuando ya haya una nueva administración en el Ecuador. Un problema que queda en la lista del nuevo gobierno.

 

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