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11 de Junio del 2020
Historias
Lectura: 19 minutos
11 de Junio del 2020
Redacción Plan V
¿Por qué bajaron los contagios y las muertes en Guayaquil?
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El primer día del semáforo amarillo resgistrado por la agencia API. 

El promedio de contagios diarios pasó de 402 a 45 en las últimas semanas. También el número de muertes diarias por COVID bajó de 34 en mayo a 7 en lo que va de junio. Tres expertos analizan desde un punto de vista científico qué pasó en la ciudad, el comportamiento del virus y el impacto de las medidas tomadas.

Las cifras han disminuido de forma importante. Al revisar los informes del COE Nacional, los contagios bajaron en las últimas semanas. Por ejemplo, en abril el pico más alto se registró el día 27 cuando  hubo 2.670 infectados en solo 24 horas en Guayas. El día 10 de ese mes también se registró un número alto: 1.897 contagiados en un solo día. En promedio ese mes hubo 294 contagiados diarios. 

Pero en mayo, la tendencia cayó de forma considerable en esa provincia. Hasta el 16 de ese mes hubo contagios diarios entre 700 y 1.700. Pero después de esa fecha, las cifras bajaron a mínimos de solo 3 contagios por día. Hay que anotar que el 8 de mayo, el COE reportó 1.045 casos menos en Guayas (y en todo el país) por reajustes en la base de datos. Al hacer un promedio, los primeros 15 días de mayo hubo 402 infectados diarios. Los últimos 15 días ese indicador bajó a 77. Mientras que en los primeros 10 días de junio, en promedio se han registrado 45 casos positivos diarios.

En relación a las muertes, ha sucedido lo mismo. En Guayas, cuya capital Guayaquil fue la más impactada, en abril se registró un promedio de casi 13 fallecidos confirmados por COVID por día. En ese mes, su mayor pico fue el día 28 cuando se registraron 157 muertes en solo 24 horas. En mayo, sin embargo, hubo un aumento a 34 fallecidos por día. Las cifras más altas ocurrieron el 1 de mayo con 134 decesos en solo 24 horas; el 2, 151 muertes; el 10, 295; el 12, 111. Pero en la última semana de ese mes, algunos días no se registraron muertes. En los 10 primeros días de junio, se han registrado en promedio 7 muertes diarias. Hay que mencionar que estas cifras no incluyen los fallecidos probables por COVID. 

Pero, ¿qué pasó en Guayas y sobre todo en Guayaquil para ese descenso tan drástico? El epidemiólogo Pablo Endara, de la Universidad San Francisco de Quito, hace una explicación científica. Dice que al inicio de la pandemia todo el mundo es susceptible a un contagio porque nunca antes tuvo una experiencia con este tipo de virus. Pero las epidemias dependen de factores propios del virus y factores de la población. En los primeros, están las características del virus como el periodo de incubación y su agresividad. En los segundos, el contacto entre personas y la probabilidad de la transmisión. Este último se refiere a que hay personas que pueden estar en contacto con otros enfermos y no contagiarse.

“Es decir, al principio, el número de susceptibles es altísimo, si se infectan rápidamente la mayoría de susceptibles, el número de susceptibles va cayendo”, Pablo Endara, epidemiólogo. 

“En una ciudad eminentemente comercial y turística (como Guayaquil), es posible que la probabilidad de transmisión entre las personas, al inicio de la epidemia, haya sido mucho mayor que otras áreas del país”, afirma. El experto dice que en Guayaquil hubo un inicio explosivo del brote con un incremento empinado de casos. “Pero al suceder eso, el número de susceptibles o el número de personas que potencialmente se pueden infectar va disminuyendo. Es decir, al principio, el número de susceptibles es altísimo, si se infectan rápidamente la mayoría de susceptibles, el número de susceptibles va cayendo”.

El epidemiólogo recalca el papel dinámico de una epidemia. “Van cayendo los susceptibles, van apareciendo más casos hasta un punto en el que el número de susceptibles ya no es suficiente. Y el número de personas que se infectaron y luego se recuperaron, empieza a superar al número susceptibles”.

Endara afirma que esa situación sucede en toda epidemia, pero el ritmo y la velocidad de la misma tienen particulares circunstancias de acuerdo a cada población. Dice que Guayaquil fue la primera ciudad atacada por el virus y por eso registró esa cantidad explosiva de casos de llegar a 2.670 infectados en solo 24 horas.


Levantamiento de un cuerpo en una calle e Guayaquil, en abirl pasado. Foto: Expreso

los grupos más afectados fueron los económicamente activos porque eran los que más salían a , según Washington Alemán, epidemiólogo y director de la mesa técnica.

Washington Alemán, epidemiólogo y director de la mesa técnica que asesoró al Municipio de Guayaquil, dice que cuando comenzó la catástrofe sanitaria a fines de marzo y en los primeros días de abril hubo varios factores que influyeron. Por ejemplo, los grupos más afectados fueron los económicamente activos porque eran los que más salían a la calle. Pero a medida que fue avanzando la epidemia y la gente regresaba a su casa con el virus, los contagios aumentaron en los hogares. En estos espacios no se adoptaron medidas de aislamiento y eso provocó que familias enteras fallecieran, explica el experto.

Otro factor es que más del 50% de los trabajadores de la salud se infectaran y por eso en el momento de crisis muchas unidades de salud estuvieron cerradas y sin médicos.


En los exteriores de los cementerios se formaron filas de autos que llevaban a los fallecidos. Foto: Twitter CNN

El exministro de Salud y epidemiólogo, Francisco Andino, sostiene que otra causa fue la densidad poblacional por kilómetro cuadrado. “El COVID atacó a aquellos que viven cercanos, pared con pared, arriba y abajo. Allí hubo un ataque expansivo del virus que colapsó el sistema de salud”.

Alemán cuenta que la mesa técnica, que es un grupo de profesionales de diferentes especialidades, pidió ser escuchada por el Municipio de Guayaquil, porque el Ministerio de Salud les cerró la puerta. Eso les permitió implementar algunas estrategias. Por ejemplo, “sacar la enfermedad de los hospitales y llevarla a la atención primaria de salud”.

Conformaron una red con todos los actores (Municipio, Ministerio) para ir con brigadas a los barrios y hacer diagnósticos tempranos con el objetivo de que los pacientes no lleguen a las terapias intensivas. “El esperar a los pacientes en los hospitales creemos que fue uno de los más grandes errores que tuvimos. Porque cuando fueron a los hospitales, llegaron con una alta mortalidad y muchas veces ya no se pudo hacer nada”, manifiesta Alemán.

Ese cambio de estrategia incluyó también la adaptación del Centro de Convenciones de la ciudad a un hospital con 150 camas con oxígeno. Este funciona como un segundo filtro antes de los hospitales, explica Alemán. “Creemos que fue una estrategia adecuada porque solo el Municipio atendió más de 50.000 pacientes en brigadas médicas. De estos casi 4.000 tuvieron COVID y casi 300 pacientes estuvieron moderadamente graves. Estos pacientes fueron tratados en las unidades de atención primaria y se evitó que estos pacientes vayan a los hospitales a colapsarlos”.


Personal de salud del Centro de Atención Intermedia adecuado en el Centro de Convenciones de Guayaquil. En su interior se habilitaron 150 camas para los pacientes de COVID. Fotos: Twitter Alcaldía de Guayaquil

Pero reconoce que estas estrategias se tomaron después y aunque no son la solución definitiva, adaptarlas más temprano hubiera ayudado a disminuir los contagios. El Centro de Convenciones recién estuvo habilitado a finales de abril.

Andino sostiene que en el inicio de la pandemia el Gobierno central cometió errores en el manejo de la crisis. “El golpe de Guayaquil es histórica. Se eliminaron entidades como el Instituto Nacional de Higiene, que producía diagnósticos y vacunas”.  Guayaquil afrontó una doble epidemia. Para Andino esta puede ser llamada como el ‘coronadengue’ porque al mismo tiempo que enfrentaba el coronavirus había otra pandemia de dengue.

Ahora, Andino explica así la disminución de los contagios en Guayaquil: “Cuando existe una reducción del tiempo de infección en un paciente, es decir, ya no hay pacientes infectados por un lado y por otro ya has tenido 1,5 millones de personas expuestos a la enfermedad, el virus va a tener menos carga comunitaria, y al tenerla definitivamente vamos a ver la disminución de la intensidad de la epidemia. Es decir ya no tienes pacientes y ya no vas a hacer mayor propagación del virus”.

Está de acuerdo con que la subida tan rápida de los casos ha hecho también que la caída sea más rápida. Esa situación, según Andino, no va a suceder en la Sierra por dos razones: el clima favorece la permanencia del virus en superficies y los pacientes con neumonías sufren más por la falta de oxígeno en esta región. “La curva de Quito en relación a la de Guayaquil no va a ser la misma. Va a tener una meseta más larga y la caída de la curva será en repicos, bajará y subirá un poco. Podrá tener el mismo drama que en Guayaquil, pero durante más tiempo”.

¿Qué impacto tuvieron las medidas de confinamiento?

En opinión del epidemiólogo Endara, las medidas de distanciamiento colaboraron para disminuir la probabilidad de gente susceptible a un contagio. “En algún punto, los efectos de la cuarentena iban a enlentecer ese ritmo”. Considera que en otras ciudades la situación fue más o menos la misma pero con una velocidad más lenta, sin una curva dramática de casos como en Quito.

Él ha hecho cálculos con los datos disponibles del COE Nacional que confirman que la velocidad de transmisión fue inicialmente muy rápida en Guayaquil y en Quito menos fuerte. Desde la cuarentena ese ritmo de transmisión bajó, pero no ha bajado lo suficiente, afirma. “Es como un auto. Primero íbamos a 100 km por hora y luego bajamos a 50 km por hora, pero sigue avanzando el auto”.

Dice que la gran pregunta es ver qué va pasar en las siguientes semanas y si esa velocidad vuelve a acelerarse o no. “La gran ventaja sería que la sociedad entienda que las epidemias se controlan a nivel de comunidad, lo que hace cada persona responsable. Los hospitales no pueden parar la epidemia. Ellos solo tratan los casos graves”.

Manifiesta que la velocidad de la epidemia puede seguir frenada si las personas respetan el aislamiento, usan mascarilla, están poco tiempo en aglomeraciones, se lavan las manos constantemente y tiene una higiene respiratoria adecuada. “Si la gente sale, los buses se llenan a toda capacidad, no hay distanciamiento, lo que me atrevo a pensar que puede pasar es que vuelva a elevarse esta velocidad de transmisión”.


A los ingresos de locales o entidades se toma la temperatura de los usuarios. Foto: EFE

El semáforo amarillo y sus interrogantes

Endara sostiene que ahora con el semáforo amarillo hay más exposición y estas semanas serán cruciales para saber qué pasa con el número de casos.

Mientras que Alemán asegura que estas semanas han observado que la epidemia está más lenta y menos agresiva. “Está surtiendo más efecto las medidas restrictivas, a pesar de que hay un porcentaje de la población que no las respeta. Pero si uno ve porcentualmente, más del 50% de la población sí implementa las medidas”. En su opinión, habrá hasta un 20% de los habitantes que no las adopten porque viven el día a día. En Guayaquil, más del 50% de personas vive del comercio informal, asegura. Por eso es necesario un equilibrio entre lo técnico y lo económico, priorizando la vida.

Andino asegura que aún falta mucho para entender esta epidemia. En la tercera semana del semáforo amarillo no ha habido mayor repunte. De hecho los nuevos casos, dice Andino, corresponden a casos importados de otras provincias como El Oro, Los Ríos, Manabí. También hay infectados en Guayaquil, pero la diferencia ahora es que hay más atención temprana. “Es por la que siempre peleamos con el Gobierno nacional”.

Andino cuenta que varios sectores en Guayaquil han pedido al Registro Civil que difunda la estratificación de los fallecidos para tener claro lo que sucedió en la ciudad.

¿COVID con menos carga viral?

La semana pasada, el director del Laboratorio de Microbiología del Hospital San Raffaele de Milán, Massimo Clementi, dijo que la carga viral del coronavirus COVID-19 ha disminuido en relación a lo que era en marzo. “La carga vírica del SARS-CoV-2 hoy es hasta cien veces inferior que en marzo”, manifestó Clementi. Él es uno de los principales expertos italianos y encabezó un estuido científico. En ese análisis, comparó la carga viral de 100 pacientes que fueron atendidos en los 15 primeros días de marzo, con la de 100 pacientes que fueron ingresados en un hospital en mayo. “Alguien ha dicho que es como si el virus hubiera envejecido”, dijo.

Endara coincide que las enfermedades infecciosas por lo general suelen adaptarse al ser humano. “Lo que al virus le interesa es sobrevivir y mantenerse”. Los virus que suelen ser muy agresivos y letales desaparecen rápido, sostiene. Uno de ellos fue el ébola, que tiene una letalidad muy alta, pero sus epidemias tienen corta duración porque la cantidad de personas susceptibles al virus se acaba rápidamente. “Los virus que tienen más éxito son los que se adaptan para tener mayor transmisibilidad como el coronavirus, que en términos relativos no es tan mortal como otros, lo que ha hecho que se adapte de mejor manera”, agrega.

Endara explica que “en algún momento, este virus podría ser uno más de los circulan cada año o estacionalmente, y podríamos tener brotes localizados cada cierto tiempo. Eso ya ha pasado con los virus de la gripe, que han empezado con epidemias explosivas, y luego han pasado a ser parte de la vida habitual del ser humano”. Añade que el coronavirus ha demostrado ser bastante estable, es decir no muta tanto como otros virus, y eso es una buena noticia pues da esperanza de que una vacuna pueda ser una solución.


Toma de pruebas rápidas para detectar posibles casos de Covid-19 a miembros de las cooperativas de mototaxis de Guayaquil. Foto: Twitter Coordinación Zonal 8

“Aunque esté bajando su agresividad, las personas siguen susceptibles si no hay controles y si no respeta los aislamientos. La epidemia va a persistir”, Washington Alemán, epidemiólogo. 

Alemán coincide con ese análisis. Dice que todas las enfermedades virales tienen una historia natural. Hacen una curva y luego bajan. Al no existir un tratamiento para el virus, son necesarias las estrategias para mitigar y contener su transmisión. “Aunque esté bajando su agresividad, las personas siguen susceptibles si no hay controles y si no respeta los aislamientos. La epidemia va a persistir”. Esta es una epidemia muy dinámica que se comparta diferente a donde vaya.

Para Alemán, aún hay dudas en lo relacionado con la inmunidad. “No sabemos a ciencia cierta si la inmunidad que dejará el virus será permanente o transitoria”. Pero cree que un segundo brote similar al de marzo y abril es poco probable.

Andino es uno de los expertos que habló de la inmunidad de rebaño, que es un fenómeno que muestra cómo decrece la transmisión de una enfermedad después de que una gran parte de la población la ha superado. Dijo que ahora hace un ‘mea culpa’ por haberlo dicho, pero ya no lo menciona porque la epidemia varía tanto.

Ahora habla de ‘expuestos’ y de ellos hay tres tipos. Los primeros corresponden a la población que dio positivo a las pruebas PCR, que ahora es negativa y tiene inmunoglobulina (proteínas que permiten responder ante un agente infeccioso), pero no se sabe hasta cuándo dura. La segunda es la población que tiene PCR negativo e inmunoglobulina negativa, es decir no estuvo expuesta al virus y se puede contagiar. Y la tercera tienen que ver con aquellas personas que han dado positivo, luego negativo y no tienen inmunidad. Andino, quien también se contagió y se recuperó, dice que pertenece a ese último grupo. “Las posibilidades de una infección las tengo”.   

Dice que el Foro Permanente por la Salud de Guayaquil, al que pertenece, hizo cálculos matemáticos que dieron como resultado que 1,5 millones de personas estuvieron expuestos al virus. Para llegar a esa cifra tomaron como referencia los 10.000 fallecidos extraordinarios de Guayas, es decir aquellos que están por sobre el promedio de mortalidad en la provincia, que reportó el Registro Civil. El cálculo fue hecho con el índice de mortalidad del 1,2% al 2%. “Por cada fallecido se tendrá que multiplicar entre 120 y 200. Pero promediando al 1,5%, establecemos que existen 1,5 millones de expuestos en Guayaquil. Entre los que deben estar los portadores sanos”. “Muchos tendrán inmunidad y otros no”.

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