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24 de Noviembre del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
24 de Noviembre del 2020
Mateo Ordóñez
¿Qué es lo que realmente sabemos de las vacunas contra la COVID-19?
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Foto referencial

 

Hay por lo menos 160 vacunas en estudios pre-clínicos (animales), mientras que en ensayos clínicos con humanos hay 40 en fase I, 20 en fase II y 12 en fase III. El actual Gobierno ha anunciado sus intenciones de traer un primer lote de vacunas para el primer trimestre del próximo año.

“Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para temer menos.”
Marie Curie

¿Cuáles son las que lideran y en qué se diferencian?

Vacuna Oxford/Astrazeneca (UK): Se encuentra en fase III y usa un vector viral atenuado, un adenovirus que causa resfriado en chimpancés, el cual es modificado genéticamente para que exprese la proteína espiga, la responsable de generar la respuesta inmune. Se necesita doble dosis y la evidencia actual nos muestra que la eficacia en promedio es del 70%. En los ensayos clínicos la eficacia fue del 62% en el grupo que recibió dos dosis completas, mientras que en otro grupo la eficacia fue del 90% al usar la mitad de la dosis en la primera inyección, por lo que podría optarse por esta segunda estrategia. Esto demuestra la necesidad de concluir la fase III y así poder tener datos estadísticos confiables e identificar la dosis más conveniente. En su última publicación del 18 de noviembre de la fase 2/3 en la revista The Lancet, se evidenció una buena respuesta inmune y seguridad tanto en adultos jóvenes como en ancianos mayores a 70 años, quienes son los más vulnerables a esta enfermedad, así como también se comprobó que ningún efecto secundario grave fue causado por la misma. Esta vacuna puede producirse de manera rápida y en grandes cantidades, puede mantenerse en hospitales sin necesidad de usar ultracongeladores, a una temperatura de 2-9 °C, con un costo de 3-4$ dólares en donde ya son 10 países involucrados en su producción, permitiendo expandir el suministro a más países.

Vacuna Moderna (USA): En fase III y usa una tecnología basada en el ARNm encapsulado en nanopartículas lipídicas, el cual usa la maquinaria de ciertas células para generar la proteína espiga responsable de la respuesta inmune, para esta vacuna son necesarias dos dosis. La nota de prensa anunció una eficacia del 95%. Las últimas declaraciones por parte de la farmacéutica muestran que no necesita ultra congeladores, simplemente refrigeración lo que le da una gran ventaja frente a otras vacunas con la misma tecnología.

Vacuna Pfizer/BioNTech (USA/Alemania): En fase III y usa la tecnología en base al ARNm, la nota de prensa indicó una eficacia del 95%, la cual necesita dos dosis y ultra congeladores a -70 °C.

Vacuna del Centro de Investigaciones en Epidemiología Gamaleya, ¨Sputnik V¨¨ (Rusia): En fase III y combina dos vectores virales atenuados modificados genéticamente (adenovirus) para generar la proteína espiga responsable de la respuesta inmune. Las fases 1 y 2 han sido publicadas en la revista The Lancet con algunas controversias; desde muy pocos voluntarios, no usan placebo, es abierto y no es aleatorio. La nota de prensa indicó una eficacia del 95% en su fase III.

Vacuna Sinovac (China): En fase III, se basa en el virus SARS-CoV-2 inactivado.

Vacuna Johnson y Johnson (USA): En fase III y usa un vector viral, un adenovirus modificado.

Novavax (USA): Fase III, es una vacuna de nano partículas recombinantes construida a partir de la proteína espiga, la cual es optimizada al producirse por células de la polilla de un gusano cogollero, que sirven como fábricas de esta proteína.

Sinopharm (China): Fase III y usa virus inactivos purificados.

CanSino Biological (China): Fase III y usa virus inactivados.

En la actualidad existen vacunas aprobadas contra otros coronavirus responsables de enfermedades en animales, y por esos estudios se conoce que la generación de anticuerpos neutralizantes contra un coronavirus ofrece protección, es decir a mayor generación de estos anticuerpos mayor protección.

Vacunas para Ecuador:

El presidente Lenin Moreno junto al ministro de Salud anunciaron que empezaría la vacunación a la población a partir de enero, a no menos de 9 millones de personas hasta finales del 2021. Ecuador es parte de la iniciativa Covax la cual fue lanzada en abril por la OMS, la Comisión Europea y Francia con el objetivo de garantizar el acceso a una vacuna contra la Covid-19 de manera más equitativa. Los anuncios por parte de las autoridades no suelen reflejar la realidad, como hemos sido testigos durante la pandemia. Esto puede cambiar ya que toda la logística que involucra la vacunación, es decir la producción, el traslado y el mantenimiento son factores muy importantes por las diferentes tecnologías y condiciones óptimas que necesita cada vacuna para su correcto funcionamiento. Este es un reto que necesita una alianza entre los gobiernos en general, organizaciones mundiales de salud, fabricantes, sector privado, científicos y la sociedad civil.

Vacunas de Emergencia

Es importante que se concluyan los ensayos en fase III para la aprobación de una vacuna, ya que estos involucran al menos 30.000 personas, ancianos, personas con enfermedades previas, de diferentes etnias, lo que permite obtener un dato estadístico confiable en cuanto a su eficacia y seguridad. Hay que distinguir las notas de prensa de los artículos científicos, y por esa razón hay que esperar la publicación de la fase III en revistas científicas, ya que esto garantiza que la misma ha sido sometida a una revisión exhaustiva por pares. La eficacia de la que se anuncia puede variar, ya que se analizó únicamente un grupo reducido de voluntarios de la fase III de manera preliminar.

La aprobación de una vacuna de emergencia por agencias reguladoras como la FDA para Estados Unidos con resultados preliminares de la fase III pueden comprometer la misma. Los efectos a largo plazo de la vacuna pueden comprometerse especialmente, ya que a una parte de los voluntarios en los ensayos clínicos se les administra un placebo (sustancia farmacológicamente inerte) de manera aleatoria, a quienes puede ser particularmente difícil hacer que permanezcan en ese grupo por ética y quienes por iniciativa propia pueden querer vacunarse. Si esto se produce a gran escala, puede evitar tener datos estadísticos confiables.


Foto ilustrativa: Reuters

¿Qué nos informa la literatura científica sobre las vacunas hasta la fecha?

En la actualidad existen vacunas aprobadas contra otros coronavirus responsables de enfermedades en animales, y por esos estudios se conoce que la generación de anticuerpos neutralizantes contra un coronavirus ofrece protección, es decir a mayor generación de estos anticuerpos mayor protección. De acuerdo a los artículos científicos publicados en The New England Journal of Medicine y The Lancet observamos que las vacunas han demostrado tener diferente capacidad para generar esta respuesta inmune tanto en una dosis como a doble dosis, en donde se observa que a doble dosis la generación de estos anticuerpos es mayor y por esta razón se opta por esta estrategia de doble dosis con un periodo de 21 días en promedio entre cada una.

Otro punto importante, es que van a autorizarse distintas vacunas con diferente tecnología, y diferente eficacia. Tenemos vacunas que muestran una eficacia de alrededor del 95% (falta información) y otras que pueden tener una eficacia del 50-60% y que protegen solo de manera parcial. Para muchos países es posible que lleguen solo ciertas vacunas y que no ofrezcan la misma protección que otras en el mercado. La expectativa es que la vacuna sea muy eficaz, pero esta puede verse afectada por la vacuna que llegue a un determinado país, y por esa razón es necesario la divulgación sobre las diferentes vacunas y evitar las fake news.

La eficacia puede medirse en tres factores principales: la enfermedad, la gravedad de la enfermedad y la transmisión. La evidencia actual nos muestra que la eficacia es alta en disminuir la gravedad de la enfermedad, lo que a su vez puede impactar la transmisión al reducir las infecciones asintomáticas. Para conocer con certeza estos datos, es necesario seguir con la fase IV una vez aprobada una vacuna de emergencia, en donde la vacuna es sometida a una nueva fase de evaluación para obtener más información de su seguridad y eficiencia al ser administrada en la población.

¿Cuál es la mejor manera de lograr la inmunidad colectiva?

La inmunidad de grupo se basa en el beneficio producido por una alta cobertura de vacunación. Los registros históricos nos muestran que para la mayoría de enfermedades mientras mayor es el número de personas vacunadas (inmunizadas) mayor es la protección para cada una de las personas de una población, sencillamente porque la transmisión se reduce o se detiene. Se podría decir que se produce una barrera protectora de manera especial para aquellas personas que no han sido vacunadas o que no pueden ser vacunadas por su condición.

Las mejores estimaciones ubican al umbral para esta enfermedad en alrededor del 67%. Este umbral puede cambiar al tener en cuenta los patrones específicos por edad, por lo que podría ser menor. En Europa de acuerdo a pruebas serológicas (anticuerpos), en promedio solo se ha infectado alrededor del 8% de la población por lo que podría ser imposible llegar a este umbral en un tiempo relativamente corto. No se conoce cuanto tiempo dura la inmunidad adquirida de forma natural a este virus, con especial atención en aquellas personas que tuvieron una forma leve de la enfermedad, por lo que podrían ser necesarias varias rondas de reinfección antes de lograr una inmunidad sólida. Siendo optimistas en cuanto al umbral de inmunidad colectiva con un 60% para poner un ejemplo, en USA equivale a 600000-2.200000 muertes, y esto se puede extrapolar a todo el mundo, lo que implica una enorme mortandad. Una vacuna eficaz presenta la forma más segura y moral de llegar al umbral de inmunidad colectiva necesario para detener la propagación de esta enfermedad.

Sondeo Global

Un artículo publicado en la revista Nature nos muestra un sondeo hecho en 19 países con el fin de conocer las posibles tasas de aceptación a una vacuna contra la COVID-19, en el cual se incluye a Ecuador.  A nivel global el 71,5% informó que sería muy o algo probable que se aplicaran una vacuna y el 61,4% informó que aceptarían la recomendación de su empleador de hacerlo. Existen diferencias respecto al país; en China la aceptación es del 90% mientras que en Rusia es del 50%. En Ecuador la aceptación es del 72% lo cual es bueno.

Reinfecciones

Hasta la fecha no existe evidencia de que haya surgido una variante de este virus como resultado de evasión inmune (vacunas pierdan su eficacia), por lo que por el momento una vacuna podría ser suficiente para proteger contra todas las variantes del virus circulante. Una reinfección por una variante al virus original no implica evasión inmune, los casos de reinfección hasta le fecha son pocos, pero nos dicen que no podemos confiar en la inmunidad adquirida por una infección natural para conferir inmunidad colectiva; esta estrategia no solo es letal, sino que tampoco es eficaz. La inmunidad colectiva requiere vacunas seguras, eficaces y una implementación de vacunación sólida.

¿Qué hay detrás del negacionismo de la ciencia?

Existe una falsa lógica detrás de esto: el filósofo Karl Popper argumenta que el método científico al menos debe poder falsearse. Es decir, una teoría científica debe de cierta forma poder refutarse con contra-ejemplos, pero incluso esto no es suficiente. Un experimento puede fallar por factores que no tienen que ver con la teoría en sí. Un buen ejemplo es la idea de que las mascarillas no funcionan cuando se toma como dato que ciertas regiones con obligatoriedad en su uso tienen altas tasas de contagio. Hay muchos factores adicionales que influyen en la transmisión de esta enfermedad, por ejemplo, la densidad poblacional, la demografía de la población, el nivel socio-económico, los sistemas de salud, la cultura de cada país que incluye el cumplimiento del distanciamiento social, el correcto uso de la mascarilla, el tipo de mascarillas usadas etc.

Los hechos hablan por sí solos; la solidaridad y apoyo entre científicos ha sido algo particularmente notorio durante este tiempo, el libre acceso a artículos científicos ha permitido a un enorme desarrollo en el conocimiento del virus.

Experimentos aleatorios controlados, óptimos en medicina, muestran que las mascarillas quirúrgicas, las Kn-95 son efectivas en disminuir el riesgo de contagio. Con esta información la mejor estrategia es implementar el uso de mascarillas y comunicar sobre su correcto uso, que tipo de mascarillas son eficaces, mientras se aplica el distanciamiento social.

Las falacias lógicas pueden ser difíciles de refutar, pero están en todos lados. Las más usuales son lo que se conoce en ingles como cherry picking o evidencia incompleta, y es cuando se selecciona un dato, una estadística que nos gusta o se acomoda a nuestra posición, sin tomar en cuenta la calidad de los datos, ni todos los puntos de vista, y se ignoran muchas pruebas con información diferente. Otro tipo de falacia es cuando saltamos a una conclusión, cuando levantamos expectativas imposibles (ejemplo: inmunidad de grupo menor al 20%), cuando confiamos en falsos expertos, cuando promovemos teorías de conspiración, entre otras.

Los hechos suelen intervenir con nuestros deseos. Al inicio de la pandemia no se sabía mucho sobre la transmisión del virus, el periodo de incubación, no existía un robusto sistema para hacer pruebas y rastreo etc., por lo que no había una forma conocida de frenar la propagación del virus sin quedarnos en casa. Rechazar la evidencia porque no se acomoda a nuestros gustos implica un riesgo y en este caso la desinformación llega a ser letal.

Los hechos hablan por sí solos; la solidaridad y apoyo entre científicos ha sido algo particularmente notorio durante este tiempo, el libre acceso a artículos científicos ha permitido a un enorme desarrollo en el conocimiento del virus y todo lo implicado con la enfermedad en poco tiempo, un avance en los diferentes tratamientos, al punto de que muchos laboratorios están generando sus vacunas para venderlas a precio de costo.

La ciencia necesita de libertad y de pensamiento crítico, pero sobre todo se soporta en evidencia. A diferencia de las ideologías y la pseudociencia, la ciencia camina con errores y los va corrigiendo, mediante experimentación y observación. Es justamente la refutación el núcleo de la organización científica. Las vacunas por lo tanto se someten a una valoración cuantificable.

 

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