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17 de Febrero del 2020
Historias
Lectura: 14 minutos
17 de Febrero del 2020
Redacción Plan V
¿Qué pasará con Ser Bachiller, tras el escándalo de la filtración?
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Foto: Diario El Universo

A pesar de la reserva sobre las claves y los aplicativos, se habrían filtrado las respuestas en por lo menos tres colegios de la Costa. 

 

Por lo menos 3000 estudiantes de secundaria deberán rendir nuevamente la prueba Ser Bachiller, tras la filtración de respuestas en varios colegios de la provincia de Los Ríos. El Ministerio de Educación aún no logra determinar cómo se produjo la filtración, pero se nombró un nuevo director en el INEVAL. Desde 2017 que hay criticas a que el examen Ser Bachiller tenga la doble función de examen de grado y de prueba de ingreso a la universidad pública.

Eduardo Salgado es de Latacunga y es el nuevo director del Ineval. Se trata de un educador con un PhD en astrofísica, una maestría en sicometría y una licenciatura en Ciencias de la Educación. La ministra de Educación, Monserrate Creamer, lo presentó la semana anterior, luego de que el propio presidente Lenin Moreno pidiera la salida del director anterior, Edwin Palma.

La salida de Palma estuvo marcada por la polémica: se descubrió que en Los Ríos se habrían filtrado las respuestas del examen Ser Bachiller en varios colegios, lo que motivó que el Ineval decida que se tome de nuevo la prueba a no menos de tres mil estudiantes. 

Salgado explicó que ha sido profesor en colegios y universidades del país y del exterior y que en Chile estuvo involucrado en el sistema de medición de calidad educativa. Su propuesta es mejorar las pruebas de evaluación que se toman en el sistema educativo ecuatoriano. Pero el escándalo de la filtración puso en evidencia las críticas que arrastra el sistema plasmado en la prueba Ser Bachiller, que cumple con la doble función de ser un examen "de grado" del colegio y una prueba de ingreso a la universidad pública. 

"Es posible arreglar los problemas que existen", sostuvo el nuevo funcionario, bajo la atenta mirada de la ministra Creamer. Salgado dijo que se deben mejorar la calidad de las preguntas, y que en el caso de los exámenes que se habrían filtrado en la Costa, se procederá a una reprogramación de esos exámenes.

La salida de Palma estuvo marcada por la polémica: se descubrió que en Los Ríos se habrían filtrado las respuestas del examen Ser Bachiller en varios colegios, lo que motivó que el Ineval decida que se tome de nuevo la prueba a no menos de tres mil estudiantes.

Esta reprogramación tendrá lugar luego de que se terminen las investigaciones sobre cómo se vulneró la seguridad del sistema, en donde expertos del Ministerio de Educación instalan un aplicativo en las computadoras de los sitios en donde se toma la prueba y éste se activa con contraseñas que son entregadas a los rectores de las instituciones pocos minutos antes de que inicie el examen. 

Un complicado sistema de seguridad

Una profesora de un colegio del sur de Quito, consultada por este portal, confirmó que son los rectores quienes reciben las claves del aplicativo que se instala en las computadoras en donde se rinden las pruebas, y sin ellas es imposible tomar la prueba. La clave está encriptada, en teoría, hasta tres horas antes de la prueba, pero se han dado casos en que no ha llegado con los estudiantes ya sentados en los computadores, lo que les ha restado tiempo para realizar la prueba, indicó la docente. Una hora antes, las autoridades reciben una clave maestra que permite habilitar la computadora de cada estudiante, pues el aplicativo muestra un cuestionario distinto para cada persona, lo que hace inútil el intento de copiar a quien esté cerca. 

Según la ministra Creamer, “Ineval ha frenado la retoma, iba a convocar esta semana para los estudiantes en los laboratorios donde se había visto un comportamiento atípico”, pero no lo hará hasta que no se concluya la investigación de cómo ocurrió el presunto fraude en las pruebas. 

“Lo que se está haciendo es más bien una mayor investigación de seguimiento de las cadenas de custodia, de las personas implicadas y hay casos identificados como sabemos de las aplicaciones, están en Fiscalía...”, explicó la ministra de Educación. Para Creamer, “hay que identificar a los responsables. Primero, de la aplicación de la prueba y, a partir de ahí, ver el nivel de responsabilidad de los estudiantes, cuando tengamos totalmente claro se les llamará a retomar el examen, si fuese el caso con las evidencias en la mano”, dijo en una entrevista radial.

La Fiscalía estaría investigando a los autores de una "revelación ilegal de bases de datos" penada con uno a tres años de cárcel, pero quiénes lograron filtrar a los alumnos las respuestas y cómo lo hicieron es algo que aún no se tiene claro. Los fiscales estarían receptando versiones de las autoridades y profesores de los colegios involucrados. 

La Fiscalía estaría investigando a los autores de una "revelación ilegal de bases de datos" penada con uno a tres años de cárcel, pero quiénes lograron filtrar a los alumnos las respuestas y cómo lo hicieron es algo que aún no se tiene claro. Los fiscales estarían receptando versiones de las autoridades y profesores de los colegios involucrados.

Por su parte, Salgado explicó que la filtración habría ocurrido en tres colegios de la Costa. Esta filtración habría beneficiado a por lo menos 3000 personas, y la cifra, explicó el nuevo funcionario, proviene de que habría casos de estudiantes que han sacado notas mucho mejores que las que explican su desempeño académico previo. Inicialmente, el Ineval había estimado en 1500 las personas que se habrían beneficiado de conocer las respuestas por adelantado, pero terminó por duplicar esa cifra. Se había pensado también al principio que serían hasta 40 los colegios involucrados en la irregularidad, pero actualmente se cree que son solo tres. 

Esta interpretación ha motivado críticas de dirigentes estudiantiles, que afirman que no se puede descatar que hayan sacado buenas notas por estudiar, y de la Defensoría del Pueblo, que cree que al tomar una decisión así se estarían vulnerando derechos. 

El director del Ineval es seleccionado por la Junta Directiva que está conformada por el Ministerio de Educación, la Senescyt y Planifica Ecuador.


El rechazo a la prueba se fundamenta en que ha dejado fuera de la educación superior a miles de personas. Foto: Expreso

El escándalo de las filtraciones

Pero el profesor de matemáticas y experto en temas educativos llega al cargo luego de que el presidente Lenín Moreno, por medio de Twitter, dispuso la salida del director anterior. "¡La filtración de las pruebas Ser Bachiller es inadmisible! ¡No se puede jugar con los sueños de los jóvenes ni mancillar su educación en valores! He pedido que el director de @Evaluacion_Ec sea separado del cargo. Conformaremos una terna de alto nivel para asumir ese compromiso", escribió el presidente en la red social.

La prueba se había tomado en la Costa entre el 17 y 23 de enero, pero algunas personas no pudieron rendirla porque se produjeron fallas técnicas. Ese grupo, que alcanzó 4005 personas, rindió la prueba el  6 y 7 de febrero.

El 28 de enero, el propio Ineval había admitido que hubo dos filtraciones del examen y que puso sendas denuncias al respecto en la Fiscalía. El ex director, inclusive, explicó el caso ante la Comisión de Participación Ciudadana y Control Social de la Asamblea Nacional, pero de todas maneras fue cesado. 

Las filtraciones afectaron a dos exámenes, las formas 73 y 106, y se tomaron en colegios de Guayas, Manabí, El Oro y Santo Domingo, probablemente el 21 de enero de 2020. 

Las filtraciones afectaron a dos exámenes, las formas 73 y 106, y se tomaron en colegios de Guayas, Manabí, El Oro y Santo Domingo, probablemente el 21 de enero de 2020.

¿Dividir el examen?

Ante la críticas al examen, la ministra Creamer propuso que los estudiantes de tercero de bachillerato rindan dos pruebas, una equivalente a la nota de grado del colegio y la otra para postular a la universidad. Estas se darán entre junio y julio para el régimen Sierra-Amazonía. Actualmente se toma una única prueba con ese propósito cuyo resultado condiciona qué carrera puede seguir el estudiante sobre todo en una universidad pública.

En lo que el Gobierno no está de acuerdo es en suprimir totalmente la prueba, implementada durante el correato y que reemplazó a los "exámenes de grado" que cada colegio tomaba, así como, en la práctica, limitó el libre ingreso a la universidad, sobre todo pública. El sistema funciona desde 2012 y su base legal es la Ley Orgánica de Educación Superior, aprobada en 2010 durante el correato. 

La nota de Ser Bachiller aporta con el 60 % de la nota para acceder a un cupo, mientras que el 40% restante proviene del récord académico de los años de colegio. Pero en este gobierno se había modificado la prueba, reduciendo el número de preguntas y eliminando la resolución de problemas de pensamiento abstracto, que eran complicados para un gran número de estudiantes.

¿Una universidad para pocos? Un debate pendiente 

Pero las críticas al sistema de admisión a las universidades públicas han sido constantes. En 2017, se publicó el documento “Lineamientos de Políticas Públicas para la Educación Superior (2017-2022)”, donde también se abordó el problema del examen Ser Bachiller y la forma en la que había impactado a la Universidad ecuatoriana y a los estudiantes. 

"Elaborado en conjunto con docentes e investigadores, el documento tiene el propósito de poner en debate el modelo de universidad promovido en el país. Se identifican propuestas para avanzar hacia un sistema de educación superior más justo, más apropiado a nuestra realidad y más coherente con los principios de justicia y de igualdad.

Se abordan algunas propuestas que implican cambios a la LOES, como un nuevo órgano rector del sistema de educación superior que sustituya al CES, mientras que otras propuestas pueden aplicarse sin necesidad de reformas legales, como un nuevo modelo de evaluación universitario, o una política explícita para la promoción de la ciencia y la tecnología.

El documento propone fortalecer el ingreso universal al tercer nivel de la educación superior pública mediante una política vigorosa de bienestar estudiantil a favor de estudiantes provenientes de grupos históricamente excluidos desechando la prueba del ENES (actual Ser Bachiller) como mecanismo de ingreso. Proponen distinguir entre la acreditación y la evaluación de las instituciones de educación superior; la primera permite confirmar que las instituciones cumplen los requisitos que la ley establece para ser considerada una institución del sistema, lo que no requiere ningún ranking; la segunda permite examinar en profundidad cada caso, considerando mejor la función de docencia y una serie de mecanismos alternativos de evaluación de la investigación, considerando los objetivos y la pertinencia local de cada institución de educación superior", dijeron los promotores de la iniciativa, que se concretó en julio de 2017.

Al respecto, el ex rector de la Universidad Andina, Enrique Ayala Mora, fue enfático: "En el tema del ingreso, hay que cambiar la Ley, lo que implica un cambio en la concepción del bachillerato, el ministerio de Educación debe volver a controlar los normales. Estos señores dijeron ser alfaristas y destruyeron el normalismo. El normalismo estaba en todo el Ecuador, y se ampliaba la oferta alternativa a la educación superior. Lenin Moreno ha hablado de crear institutos superiores, pero se debe evaluar los que ya existían, que estaban vinculados a los colegios técnicos. En Imbabura, por ejemplo, grandes institutos superiores de calidad fueron suprimidos, como el Daniel Reyes y el Luis Ulpiano de la Torre, eliminados con una ignorancia digna de Judas Iscariote. Se cargaron al normal de San Pablo, elogiado por la Unesco. Yo siempre he luchado contra el relajo del libre ingreso, pero debemos recuperar nuestras grandes instituciones".

"Se deben reformar políticas de Estado: bachillerato, sistemas de ingreso, entre otros temas. No puede ser que el examen para validar el bachillerato sea el sistema de ingreso, es otra barbaridad. Se desliga a los estudiantes de sus familias, se desconoce la autonomía de las universidades al controlar los ingresos", dijo Enrique Ayala Mora. 

"Se deben reformar políticas de Estado: bachillerato, sistemas de ingreso, entre otros temas. No puede ser que el examen para validar el bachillerato sea el sistema de ingreso, es otra barbaridad. Se desliga a los estudiantes de sus familias, se desconoce la autonomía de las universidades al controlar los ingresos. El daño es tan grande que no va a haber resultados inmediatos, tomará años componer nuestro sistema universitario y ponerlo en el curso que todos esperamos", agregó Ayala Mora, quien ya había cuestionado el formato del actual examen Ser Bachiller en su momento. 

 

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