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6 de Julio del 2020
Historias
Lectura: 15 minutos
6 de Julio del 2020
Mariana Neira

Periodista de investigación, dirigió la redacción de la revista Vistazo en Quito.

¿Quiere vacuna de Estados Unidos, de China o de Rusia? ¿Con chip o sin chip?
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El mercado para una vacuna que prevenga la COVID-19 está listo y cautivo. La ganacia para las farmacéuticas se calcula entre 20 mil y 30 mil millones en dos años. Foto: Reuters

 

Según un estudio de Morgan Stanley el precio estimado de cada vacuna sería de entre 10 y 20 dólares en Estados Unidos, entre 5 y 15 en Europa y de entre 5 y 10 (el precio mínimo posible, según el estudio) en el resto de países, lo que generaría un mercado de entre 10.000 y 30.000 millones en el periodo 2020-2022.


El gobierno ecuatoriano aún no se pronuncia sobre la vacuna para el coronavirus que ya mismo llega. Adelantémonos diciendo cuál queremos: de Estados Unidos, de China o de Rusia.

Muchos dirán que no importa el país, sino que nos salve del coronavirus. Pero en tiempos de tan alta manipulación, no debemos ser tan inocentes. Hay que analizar calidad, precio, condiciones económicas y políticas, y si es verdad que existe el riesgo de que con cada vacuna metan en nuestro cuerpo un chip para espiarnos, para arriarnos como a ovejas.

Calidad

La investigación y producción farmacéutica más avanzada del mundo estaría en los Estados Unidos. El ranking de 2019 coloca a cinco multinacionales farmacéuticas de este país entre las 10 primeras del mundo, por capital y ventas. Esta es la lista: Roche de Suiza; Bayer de Alemania; Pfizer de EEUU; Abbott de EEUU; Merck de EEUU; Sanofi de Francia; Novartis de Suiza; Celgene de EEUU; gsk de Gran Bretaña; abbvie de EEUU.

Y, curioso, en enero 2020 cuando el virus recién se despertaba en China, una consultora preveía que, “en el top ten de empresas que más van a impulsar el mercado… estaría el laboratorio británico AstraZeneca… que seguramente se embolse unos 3.250 millones de dólares adicionales respecto a 2019”. Su alto crecimiento estaba previsto por la venta de un producto oncológico. Para otro que se preveía igual éxito, también por un producto oncológico, era el laboratorio de Estados Unidos, MSD (Merck Sharp & Dohme) que “facturará unos 3.290 millones de dólares”. (Las farmacéuticas más grandes del mundo – año 2019. Wordpress, 1 marzo 2019. ¿Cuáles serán las compañías farmacéuticas y los medicamentos protagonistas de 2020?  elespañol.com, 24 enero 2020.)


En Estados Unidos hay media docena de los proyectos de vacunas para el coronavirus en más de 100,000 voluntarios. Foto: Reuters

Esta proyección cambiaría porque no estaba prevista la llegada del coronavirus, lo cual exige una vacuna urgente. Alrededor de 110 laboratorios del mundo están creándola. De estos, seis llevan la delantera. AstraZeneca está a la cabeza porque ofrece la vacuna para septiembre u octubre 2020. Le siguen Moderna (EEUU), Pfizer/BioNTech, CanSino (China), J&J (EEUU), Sanofi/GSK que, dicen, la tendrán lista a partir del 2021.

La rapidez se justifica porque todos estamos asustados por el coronavirus y queremos que pronto nos inoculen, pero ¿qué garantía de calidad puede dar la rapidez? Por lógica, los laboratorios famosos por su tradición de buena investigación científica y científicos de alto nivel, más un gran respaldo económico, dan esta garantía, no así la China comunista capitalista y la Rusia socialista capitalista que se metieron recién en esta competencia de velocidad, obsesionados por mostrar al mundo que son científicamente mejores que el ‘imperio yanqui’ y los grandes de Europa.

La rapidez se justifica porque todos estamos asustados por el coronavirus y queremos que pronto nos inoculen, pero ¿qué garantía de calidad puede dar la rapidez?

China acelera

Veamos la desesperación de China, donde nació el virus de Wuhan:

“Ordenaron a científicos militares chinos ganar una carrera mundial para desarrollar la vacuna contra el coronavirus”, es el título que acompaña la nota de la periodista Minnie Chan en el South China Morning Post en la que denunció la presión a la que son sometidos los laboratoristas chinos. El martes 17 de marzo, a las pocas horas de que un laboratorio norteamericano y la Casa Blanca anunciaran las pruebas, la televisión estatal CCTV anunció que la Mayor General Chen Wei –conocida como la Terminator del ébola- y la Academia Militar de Ciencias Médicas (AMMS) habían sido autorizados a comenzar con las pruebas luego de haber efectuado un desarrollo ‘exitoso’ de la vacuna. La Comisión Militar Central (CMC) fue la encargada de emitir las órdenes a los laboratoristas”.

Cuando se dio a conocer el inicio de las pruebas de la vacuna, Chen Wei había dicho: “Si China es el primer país en inventar un arma así (contra el coronavirus) y logramos nuestras patentes, eso demostrará el progreso de nuestra ciencia y la imagen de un país gigante”. (Un laboratorio chino avanza a la segunda fase de pruebas de la vacuna contra el coronavirus: cuáles fueron los efectos adversos hasta ahora. Infobae. 10 abril 2020.)


Un Investigador de la Universidad de Pekín manipula sustancias en un laboratorio durante un ensayo con la vacuna contra la COVID-19. Foto: AFP

Para probar esta  apurada vacuna, desde el 17 de junio China estaría usando a sus militares en las pruebas humanas: “CanSino Biologics, fabricante de vacunas con sede en Tianjín, al norte de China, comunicaron que el ejército recibió el visto bueno de la Comisión Militar Central para que se pueda inyectar a los soldados la vacuna recombinante (vector de adenovirus tipo cinco: Ad5-nCoV) luego de que los ‘ensayos clínicos demostraran que era segura y algo eficiente…

La vacuna del ejército chino es una de las ocho candidatas que actualmente están desarrollando compañías e investigadores en el gigante asiático”. (China aplicará a soldados la vacuna que desarrolló para combatir el covid-19. Milenio.com . Pekín / 30.06.2020)

Rusia

Los rusos también están en la competencia y apurados por  demostrar que científicamente son buenos.
El 17 de junio 2020 empezaron las pruebas de su primera vacuna en civiles voluntarios y el 24 de junio informaban sobre sus efectos: “Leves jaquecas y aumentos de temperatura corporal fueron los síntomas que tuvieron voluntarios —hombres y mujeres de entre 18 y 65 años— a los que se les administró una vacuna experimental rusa contra el COVID-19, que desarrolla la Universidad de Séchenov, Moscú.


Moscú ha puesto a sus científicos a trabajar intensamente en esta carrera geoestratégica por la vacuna.
Foto: AFP

Piotr Glybochko, rector de la universidad de Séchenov, Moscú, señaló que el desarrollo de esta vacuna contra el coronavirus es un objetivo ‘de extrema importancia’ para Rusia

Piotr Glybochko, rector de la universidad, señaló que el desarrollo de esta vacuna es un objetivo ‘de extrema importancia’ para Rusia, y que el estudio se lleva a cabo por especialistas altamente calificados en conformidad con las normativas legales del país e internacionales”. (Estos síntomas presentaron los voluntarios que recibieron vacuna experimental rusa contra el COVID-19. El universo. 24 junio 2020.)

¿Con chip o sin chip?

Pero el riesgo de la nueva vacuna no es solo de calidad, también de que con esta se introduzca un chip en el cuerpo humano. Esta teoría que parece sacada de una película, está dividiendo al mundo. Hay gente que quiere vacunarse para protegerse y proteger a otras personas del coronavirus, y otros que prefieren morir contagiados por el coronavirus (o cualquier otra enfermedad) que vivir chequeados y conducidos por el camino de la vida por un chip.

“Hay indicios preocupantes de que los movimientos antivacunas están organizados y eso podría poner en peligro la inmunidad de todo el mundo. El 26% de los franceses no tomaría la vacuna (contra el coronavirus) si estuviera ahora disponible, según un estudio publicado en The Lancet. En el Reino Unido, el 12% no se vacunaría y más del 18% intentaría que familiares o amigos no se pinchasen, asegura un trabajo de la Universidad de Cambridge”.

Los anti vacuna dicen que el ‘chip’ lo pondrá el multimillonario estadounidense Bill Gates que tiene su Fundación Gates dedicada a la salud. Este rumor se fortaleció durante la pandemia. Al principio de la crisis sanitaria, el polémico gobernador de Nairobi, Mike Kondo, publicó un vídeo que se hizo viral sobre Bill Gates hablando de enfermedades emergentes. Según el político, que llegó a repartir ginebra a sus ciudadanos asegurando que era beneficiosa para evitar la enfermedad, el filántropo ya sabía en 2015 que iba a llegar el coronavirus.


Bill Gates, fundador y CEO de Microsoft, a invertido cientos de millones de dólares a través de la fundación que dirige con su esposa en las investigaciones para vencer la epidemia.

Lo cierto es que Gates solo se hacía eco de las investigaciones que centenares de científicos venían realizando desde hacía años sobre la transmisión de patógenos entre animales y humanos. Algo que ya pasó con el SARS o el VIH.

“Nunca he tenido nada que ver con un microchip. Es difícil desmentir esto porque es tan estúpido y extraño”. Bill Gates, intentando desmentir las teorías de conspiración sobre el origen del nuevo coronavirus y su vacuna

Una parte de los millones de usuarios que compartieron el vídeo prefirieron optar por teorías como que Bill Gates quiere controlar a la humanidad con microchips implantados o con tatuajes digitales. También comentaron que el filántropo ya patentó hace años un tratamiento y después fue él mismo el que liberó el coronavirus…

En Nigeria, el exministro de Aviación Femi Fani-Kayode compartió multitud de publicaciones que sostenían que Bill Gates forma parte de una élite poderosa secreta que quiere dominar el mundo a través del coronavirus y la tecnología 5G.

Ndapewoshali Shapwanale, locutora en Namibia dijo: “La gente inicialmente creía que el 5G había causado el coronavirus, o que estaba hecho por el hombre o que los chinos estaban trayendo intencionalmente el virus a nuestro país”. (Bill Gates nos quiere controlar con un microchip y otras engañifas sobre la pandemia que circulan por África. El país.com 3 junio 2020.)

Pero estas creencias no tienen solo los africanos, también norteamericanos, europeos. En Roma, donde los conocidos como ‘chalecos naranjas’ se manifestaron para convencer al mundo de que la pandemia es un invento de los poderosos para dominar a la humanidad,  “una mujer coge el micrófono y empieza a gritar fuera de sí: ‘Cuando Conte (primer ministro italiano) llame por teléfono a Bill Gates y decida inyectar mercurio en las venas conectadas al 5G nos convertiremos en pequeños robots. Y si quieren matarme, todo lo que tienen que hacer es elevar la temperatura de mi cuerpo”.

Bill Gates que en plena pandemia se ha dedicado a “recaudar 7.400 millones de dólares para dar continuidad a las campañas contra el sarampión, la polio y la fiebre tifoidea, alteradas debido a la crisis sanitaria, y a través de su Fundación Gates ha donado 1.600 millones”, respondió a las acusaciones: “Nunca he tenido nada que ver con un microchip. Es difícil desmentir esto porque es tan estúpido y extraño”. (Bill Gates responde a las teorías de la conspiración: “No tengo nada que ver con un microchip. Es muy estúpido tener que negar esto”. Elpais.com Madrid 4 Junio 2020.)

Precios y negocios de vacuna: un negocio de hasta 30 mil millones

El cuento del chip que no muestra un análisis equitativo, desde todos los ángulos, con pruebas sólidas, parece parte de la ‘guerra sicológica’ que viven los ‘imperios’ porque  solo se ataca a Bill Gates, un millonario símbolo de los Estados Unidos y del capitalismo, no a los comunistas capitalistas y los socialistas capitalistas que también están haciendo la vacuna con tecnología del capitalismo e igual podrían ponernos un chip.

Atrás de una ‘guerra’ siempre están los intereses económicos (la economía es poder). Hay una disputa por los miles de millones que generarán la vacuna y todas las medicinas para curar al coronavirus.
“Según un estudio de Morgan Stanley el precio estimado de cada vacuna sería de entre 10 y 20 dólares en Estados Unidos, entre 5 y 15 en Europa y de entre 5 y 10 (el precio mínimo posible, según el estudio) en el resto de países, lo que generaría un mercado de entre 10.000 y 30.000 millones en el periodo 2020-2022. Posteriormente a la pandemia, el estudio calcula un mercado endémico, es decir, el que se abrirá después para vacunar a los recién nacidos de todo el mundo, que oscilará entre los 2.000 y los 25.000 millones, con una vacunación media de entre el 10% y el 60% y una ligera alza en los precios”. (Así va la vacuna: seis proyectos prometedores, podría estar en 2020 y costaría 10-15 dólares. As.com  19 mayo 2020.)

El inventor de la vacuna que más dinero se embolse, no sería precisamente el que más rápido ponga la vacuna en el mercado, sino el que ofrezca mejor calidad, mejores condiciones económicas (atadas a coimas y a condiciones políticas). Por ejemplo: si me compras la vacuna te doy un crédito, te renegocio la deuda, te doy armas más esto y lo otro, te apoyo en tal o cual cosa. Es la ley del mercado que ahora manejan por igual capitalistas, comunistas, socialistas. Y ahora que vemos tanta corrupción, debemos estar atentos al negocio de las vacunas.

GALERÍA
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