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11 de Mayo del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
11 de Mayo del 2020
David Lara Novillo y María Belén Lescano
Quito generó 600 toneladas diarias más de desechos durante la pandemia
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Relleno sanitario en el sector de El Inga, al oriente de Quito. Fotos: EMGIRS

 

Según reportes de la EMGIRS, el relleno sanitario de Quito, ubicado en el sector de El Inga está recibiendo aproximadamente 2,200 toneladas de residuos diarios, lo cual es un incremento del 40% a las 1,600 toneladas que se recibían antes de la emergencia, es decir 600 toneladas adicionales.

Durante la actual propagación de la Covid-19 en el mundo, cada país se ve comprometido a realizar la mejor gestión para evitar el incremento de contagios y decesos provocados por este virus. Se han tomado varias medidas y entre las más importantes se ha restringido los desplazamientos y se ha obligado al confinamiento de aproximadamente 3.000 millones de personas en el mundo, según las últimas cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, hay una medida aún más indispensable que todos los gobiernos deben priorizar y es el manejo seguro de los desechos biomédicos y sanitarios como guantes, mascarillas o equipo de protección personal infectados, los cuales deben ser tratados por separado para asegurar la salud de la población y la integridad del medio ambiente. 

Se estima que los países en desarrollo serán los más afectados por esta crisis sanitaria. En lo que respecta a Ecuador, el presidente Lenín Moreno declaró estado de excepción para 17 millones de personas en el país, el cual fue dictaminado el 16 de marzo del 2020, mediante el Decreto Ejecutivo 1017. Esto ha limitado la movilización de la población en todo el territorio, una medida que por más drástica que parezca, sigue siendo insignificante ante la continua propagación del virus. 

El Gobierno ecuatoriano está trabajando en encontrar la mejor solución y fecha para levantar el confinamiento de la población y reactivar el comercio. Inclusive, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, mediante una rueda de prensa dio la competencia sobre el manejo de restricciones a los alcaldes de los 221 cantones del país, basándose en el Artículo 390 de la Constitución y el Artículo 140 del COOTAD. 

Bajo esta ratificación de competencias por parte del gobierno a los municipios, empezamos a evidenciar las nuevas oportunidades que se pueden obtener de esta crisis, especialmente en la ciudad de Quito. Una de estas oportunidades es incentivar al cambio cultural en sus habitantes para mejorar la gestión de residuos en la ciudad, acción que ya era importante, pero que ahora es fundamental mejorar su gestión. El Secretario Ejecutivo de los Convenios de Basilea, Rotterdam y Estocolmo hizo un llamado a todos los niveles, internacional, nacional, municipal, urbano y distrital para que tomen decisiones responsables en lo que respecta a la gestión de residuos incluyendo las fuentes médicas y domésticas, priorizando y garantizando el menor impacto de estos flujos de residuos potencialmente peligrosos sobre la salud de la población y el medio ambiente. 

La gestión de residuos es el proceso que inicia desde la generación de los mismos en diferentes espacios públicos, privados, comerciales, residenciales, entre otros, hasta la disposición final de los residuos o reuso de los mismos. Quito tiene aproximadamente 2,5 millones de habitantes y cada habitante genera 1,1 kg de residuos sólidos por habitante al día, lo que da un promedio de 63.290 toneladas al mes.

Esta emergencia sanitaria ha incrementado los protocolos de sanidad en los espacios públicos, privados y residenciales. Al mismo tiempo, sumando los desechos hospitalarios de riesgo de contagio biológico que no solo se encuentra en los centros de salud, sino también en los hogares, se debe tener un tratamiento y disposición final especial. 

La ONU mencionó que todos los gobiernos deben considerar un servicio público urgente y prioritario la gestión de residuos médicos, domésticos y peligrosos para evitar generar un “efecto rebote” que impacte sobre la salud y medio ambiente durante la actual crisis sanitaria. Es por eso que su correcta gestión y disposición final es de vital importancia, ya que estos residuos médicos y peligrosos deben tener un proceso apropiado de identificación, recolección diferenciada, separación, almacenamiento, transporte, tratamiento y eliminación. En lo que respecta a los residuos domésticos, también deben tratarse ya que desechan mascarillas, guantes, medicamentos u otros artículos contaminados que se pueden mezclar fácilmente con la basura doméstica, pero deben ser tratados como desechos peligrosos para eliminarse por separado.

En la ciudad de Quito, las empresas encargadas de la recolección y gestión de residuos son EMASEO y EMGIRS, los cuales reportan un incremento de la generación de residuos en los hogares, esto debido al estado de confinamiento actual. Según reportes de la EMGIRS, el relleno sanitario de Quito, ubicado en el sector de El Inga está recibiendo aproximadamente 2,200 toneladas de residuos diarios, el cual es un incremento del 40% a las 1,600 toneladas que se recibían antes de la emergencia, es decir 600 toneladas adicionales. 

los residuos domésticos, también deben tratarse  como desechos peligrosos para eliminarse por separado, ya que se desechan mascarillas, guantes, medicamentos u otros artículos contaminados que se pueden mezclar fácilmente con la basura doméstica

Los residuos cumplen un proceso de recolección y traslado a las estaciones de transferencias, en donde se procede a su compactación en camiones denominados “bañeras”. Después son transportados hacia el relleno sanitario para ser dispuestos técnicamente en celdas dentro de los cubetos que se encuentran operativos actualmente. Antes de su disposición final, estos residuos reciben una clasificación, separación y reciclaje incipiente, ya que en la estación de transferencia norte se realizan trabajos de reciclaje por grupos de personas pertenecientes a una asociación de recicladores antes denominados “mineros”, los cuales realizan su trabajo bajo condiciones no adecuadas. Por otra parte, la estación de transferencia sur, en la planta de separación y clasificación se recicla tan solo un porcentaje de lo que estaba programado en su diseño inicial. 

Como parte de la gestión de residuos, Quito cuenta con cuatro Centros de Educación y Gestión Ambiental (CEGAM), en los cuales trabajan gestores ambientales para clasificar y compactar los residuos aprovechables. Sin embargo, este proceso no es suficiente ante las 759,482.03 toneladas de residuos generadas en el 2019.

Adicionalmente, los desechos hospitalarios de riesgo biológico infecciosos requieren de un tratamiento especial en autoclaves, en donde son desinfectados y descontaminados para luego ser dispuestos técnicamente. Ahora, estos requieren mayor atención en su gestión integral, debido a que al encontrarse también en los hogares, puede incrementar el riesgo de contagio en toda la cadena de manipulación de los desechos contaminados.

Es entonces donde se encuentra una excelente oportunidad, ya que la clasificación y separación de residuos se debe realizar desde las fuentes, especialmente desde los hogares, ya que solo ahí se produce el 62% de los residuos seguido del comercial con el 16% y de los mercados con el 13%. El proceso de separación se encuentra regulados mediante Ordenanza No. 332, la cual menciona que el generador de residuos sólidos tiene la obligación de diferenciar en la fuente los residuos.

Una encuesta realizada por EMASEO en el año 2012, dio como resultado que el 90% de los encuestados estaban a favor de la separación de residuos en el lugar de origen. Sin embargo, el 77% no realizaba ningún tipo de clasificación y reciclaje de los residuos generados. 

Ejemplos de cómo funcionan los programas de separación de los residuos en los hogares, se puede encontrar en varias ciudades del país, como en Loja. En donde, el Municipio repartió a su población dos recipientes (verde y negro) y se desarrollaron campañas educativas sobre su uso correcto. Entonces cada hogar es responsable de clasificar los residuos biodegradables en el recipiente verde, y los no biodegradables en el negro y cada día los camiones recolectores de basura son los responsables de recoger cada recipiente. Después, este proceso de residuos tiene dos fases importantes, los residuos biodegradables se usan para producir abono, y los residuos no biodegradables son tratados en las infraestructuras de saneamiento seleccionando y clasificando los materiales recuperables para ser comercializados. Este es un ejemplo de proyecto que se debe replicar en todo el país y en los demás países de latinoamérica, ya que según los datos del Banco Mundial, en Latinoamérica solamente reciclan el 4,5% de sus desechos, a comparación del promedio mundial que su cifra alcanza a 13,5%. 


El manejo de desechos en esta pandemia está bajo la responsabilidad de los municipios. Foto: loja.gob.ec

Este tipo de cambio de cultura en la población solo nos puede traer beneficios, tanto económicos, como sociales y ambientales. En el ámbito económico, puesto a que el costo operativo de las empresas se vería reducido y su presupuesto puede ser mejor focalizado, además de generar ingresos por la venta de los materiales reciclados. En el ámbito social, debido a que la separación de residuos ayudaría tanto a las personas que realizan el reciclaje a pie de vereda como a las que trabajan dentro de las estaciones de transferencia y los CEGAM, mejorando sus condiciones de trabajo y reduciendo el riesgo de contagio por su manipulación. Y por último, en el ámbito ambiental, ya que la clasificación de residuos en la fuente permitirá incrementar el porcentaje de material reciclado debido a que el 24% del total de residuos generados son reciclables. 

Si se incentiva el cambio cultural de gestión de desechos en estos momentos, se podría empezar con programas piloto en diferentes parroquias y después expandirlos por todo el Distrito Metropolitano.

Sin embargo, la poca tecnificación y falta de recolección diferenciada hace que se recupere menos del 2% de estos residuos. El reciclaje y la reutilización generan a su vez una reducción en los residuos que son destinados hacia el relleno sanitario de Quito que tiene una capacidad de recepción de 1 millón 450 mil metros cúbicos de residuos sólidos. Este actualmente dispone de una vida útil de dos años, pero según las autoridades, su vida útil se puede extender si se incentiva y se mejora la gestión del manejo de desechos. 

Si se incentiva el cambio cultural de gestión de desechos en estos momentos, se podría empezar con programas piloto en diferentes parroquias y después expandirlos por todo el Distrito Metropolitano. Cabe destacar que, en el plan de gobierno del alcalde de Quito, Jorge Yunda, en el literal 4.7.1 Programa Ciudad Limpia, se compromete a combatir las principales fuentes de contaminación de la ciudad con diferentes planes entre los cuales está la “Gestión de residuos sólidos y escombros”. Y por otra parte, en el literal 4.7.3 menciona el programa reusa, reduce y recicla, para conservar el medio ambiente para las futuras generaciones, y promueve varios proyectos para concientizar a la ciudadanía como cero fundas y utiliza la de tela, vecinos que reciclan, reciclar te hace artista, determinación de daños ambientales, entre otros.

Esta oportunidad también puede ser implementada mediante la aplicación de la Ordenanza Metropolitana No. 332, la cual regula el régimen para la gestión integral de residuos sólidos en el Distrito Metropolitano y determina los deberes, derechos, obligaciones y responsabilidades que son de cumplimiento. Entre sus fines y principios determina entre otros, la reducción, el aprovechamiento, reciclaje y la separación en la fuente. También se puede señalar, entre las resoluciones del COE Nacional, emitidas el 21 de marzo de 2020 para Gobiernos Autónomos Descentralizados Municipales, mencionan que se debe implementar y dar cumplimiento al “Protocolo de Manejo de Desechos Generados ante el Evento Coronavirus COVID-19”, el cual fue elaborado y aprobado por la Mesa Técnica de Trabajo No.1 “Agua Segura, Saneamiento y Gestión de Residuos”, para establecer disposiciones esenciales para la recolección, transporte y tratamiento seguro de desechos biológicos e infecciosos para enfrentar este virus. También se pide evitar el acceso de recicladores de base a sitios de disposición final de desechos, botaderos de basura a cielo abierto, rellenos sanitarios o celdas emergentes a filo de vereda y contenedores, hasta que termine la emergencia sanitaria. Cabe destacar, que el Comité de Emergencia Metropolitano de Quito aplicó la nueva normalidad para que el confinamiento de la ciudadanía continúe hasta el 31 de mayo. 

Es momento de concienciar a la ciudadanía sobre la corresponsabilidad que tiene cada ciudadano sobre los desechos y de esta manera reducir la cantidad de residuos que se generan

Por lo tanto, este tipo de iniciativas requieren de decisión política y apoyo ciudadano. En la parte política se debe entender que las oportunidades se presentan en limitadas ocasiones, ya que en estos momentos las personas se encuentran en confinamiento y se puede fomentar a la concientización en esta crisis sanitaria, para generar un cambio significativo que genere un impacto positivo en su periodo de gestión. En la parte social, se debe comprender que solo el cambio cultural en la ciudadanía puede mejorar la calidad de vida y proteger el medio ambiente. Es momento de concienciar a la ciudadanía sobre la corresponsabilidad que tiene cada ciudadano sobre los desechos y de esta manera reducir la cantidad de residuos que se generan, y dar a conocer la importancia del correcto uso de los sistemas de recolección y la separación de residuos. Asimismo, el municipio deberá incentivar el mercado para la utilización de materiales o subproductos provenientes del reciclaje.

Referencias

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Quito generó 600 toneladas diarias más de desechos durante la pandemia
 


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