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1 de Febrero del 2022
Historias
Lectura: 10 minutos
1 de Febrero del 2022
Redacción Plan V
‘Quito ha aniquilado sus quebradas’ y otras explicaciones sobre por qué ocurrió el aluvión en La Gasca
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Los vecinos de La Gasca hicieron mingas, con la ayuda de militares, para evacuar el lodo que inundó sus casas. Fotos: Luis Argüello

 

Emilio Cobo, ingeniero ambiental especializado en gestión de paisajes, cuestiona los argumentos del Municipio de Quito de que la tragedia de La Gasca se debió únicamente a las fuertes lluvias que desbordaron el embalse de la quebrada El Tejado. El experto menciona, al menos, dos factores más. En este contexto, se ha vuelto a cuestionar el Cenizario Urkupamba. ¿En qué consiste?


¿Por qué ocurrió la tragedia de este 31 de enero en La Gasca? A la 01:43 del 1 de febrero, Othon Zevallos, gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps), explicó en su cuenta de Twitter las causas de la mayor tragedia que se haya registrado en Quito por un fenómeno natural. Según el funcionario, las intensas lluvias que hubo este lunes en la capital sobrepasaron la capacidad del embalse que se encuentra en la quebrada El Tejado o Guanga Huaycu.

Este es el argumento que ha sostenido el Municipio desde la noche del lunes. La mañana de este martes, el alcalde de Quito, Santiago Guarderas, dijo que, tras un sobrevuelo por las zonas afectadas, comprobaron que hubo una acumulación de agua de lluvia desde las 00:00 del 31 de enero hasta pasadas las 18:00, del mismo día, cuando se produjo el aluvión. Esa acumulación de agua llegó a 75 litros por metro cuadrado, cuando el pronóstico del Inamhi fue de dos litros. Esto causó una “sobresaturación del suelo”, manifestó Guarderas en rueda de prensa desde el Ecu 911. Eso a su vez provocó un deslizamiento de las laderas que derivó en el aluvión que dejó más de 20 muertos.

Zevallos, que también estuvo en la rueda de prensa, añadió que la quebrada El Tejado empieza en la cima de Cruz Loma, a 4.000 metros sobre el nivel del mar y baja hasta la cota de 2.270. Es decir, tiene una caída aproximada de 1.700 metros. “Es un tobogán”, concluyó el funcionario.

El embalse en la quebrada El Tejado tiene una capacidad de 4.500 metros cúbicos, pero el lunes llegó a 20.000 metros cúbicos. La torre de captación, que es de 9 metros de altura, se llenó de lodo y árboles, y se desbordó por debajo de la Av. Mariscal Sucre y llegó hasta la avenida La Gasca. Esta obra de captación fue construida por el Proyecto Laderas del Pichincha, en 1995, que edificó diques, colectores y torres de captación para un desfogue seguro del agua en la ciudad, según Zevallos.


La devastación que dejó el aluvión alcanzó, al menos, dos kilómetros a la redonda. El fenómeno arrastró personas, vehículos y demás escombros por varios kilómetros. En la imagen, la calle José Berrutieta a la salida del túnel que está en la Av. Occidental. 

La quebrada El Tejado tiene una caída de aproximadamente 1.700 metros. Las intensas lluvias colapasaron el embalse y cruzó hasta los barrios de La Comuna y La Gasca.

Con esos argumentos, tanto el Alcalde como el gerente de la Epmaps han salido a defender al Cenizario Urkupamba y han negado que este haya tenido alguna incidencia en la tragedia. Este proyecto consiste en la construcción de un crematorio en las faldas del volcán Pichincha. Los moradores de barrios aledaños se han opuesto a esta obra porque la tala del bosque podría traer más deslaves en la parroquia Belisario Quevedo, a la que pertenece La Gasca. El entonces alcalde Jorge Yunda suspendió este proyecto a inicios de 2021 ante los reclamos ciudadanos. Zevallos sostuvo que esta construcción pertenece a otra cuenca. Mientras que Guarderas afirmó, con un mapa en sus manos, que Urkupamba está más al norte y por lo tanto no tiene que ver con la tragedia del lunes.

Pero estas tesis han sido puestas en duda, sobre todo en relación a la gestión de los bosques y de las quebradas de Quito. Emilio Cobo, ingeniero ambiental especializado en gestión de paisajes, cuestiona sostiene que el desastre en La Gasta tiene su origen en el crecimiento de la ciudad sin planificación y no solo es un problema de lluvias intensas.


Toma aérea de la calle La Gasca este martes, 1 de febrero. 

Cobo explicó, en una entrevista con PlanV, que la mala gestión de los drenajes naturales de la ciudad interrumpió una serie de quebradas en todo el flanco occidental de Quito, específicamente en las laderas del volcán Pichincha, lo que ha provocado otros eventos con pérdidas humanas y materiales en las últimas décadas. La Gasca ha sido afectada por aluviones desde 1975.

Esto ocurre, afirmó el experto, porque La Gasca se formó donde antes hubo una quebrada. Esa zona se rellenó y eso implica que el cauce natural por donde pasa el agua ya no tenga espacio para pasar.  Entonces, en un evento climático extremo, se producen estos desastres porque el agua no tiene por donde desfogar.

El embalse de la Quebrada El Tejado, que sirve como colector de las aguas lluvias, está ubicado en la parte alta de La Gasca. “Esta obra posiblemente no se diseñó para contemplar precipitaciones de este nivel”, consideró Cobo. Estos eventos se llaman ‘periodos de retorno’ de lluvia extrema, es decir hay ciertos episodios que se producen cada cinco, diez o 30 años, manifestó Cobo. Estos eventos, agregó, deben estar contemplados en el diseño de las obras hidráulicas de la ciudad. Zevallos se refirió a estos ‘periodos’ y dijo que si bien el embalse está técnicamente diseñado, “eventualmente se pueden presentar eventos extremos”.

Antes y después de las canchas de ecuavóley, en La Comuna, donde un grupo de personas fue arrastrado por el aluvión el 31 de enero.

Otro factor es el cambio de la cobertura de suelo en las laderas del Pichincha. Una cobertura boscosa ayuda a frenar la corriente del agua y a reducir el riesgo de aluviones. “Una vez que esto se deforesta, que se degrada las laderas, que empiezan a haber proyectos con movimientos de tierra en la parte alta, obviamente las laderas tienen menos capacidad de retener el agua de la lluvia y provocan una correntía mayor que discurre desde una superficie que está mucho más alta y por lo tanto es más rápida. Por eso, los colectores no tienen la capacidad de lidiar con esos volúmenes de agua, sostuvo el experto.

Zevallos, en la rueda de prensa, mostró además un video para confirmar que no ha existido deforestación en la zona. Pero luego, el mismo Alcalde afirmó que se analiza la reubicación de los barrios que están en estas zonas altas para ampliar el bosque protector.

“Quito es un ejemplo de ciudades que han aniquilado sus quebradas, es decir los cauces naturales de drenaje en una ciudad que está expuesta a eventos climáticos extremos, es una ciudad de montaña, por lo tanto tiene algunas características que la expone más a aluviones, sismos, riesgos volcánicos”, manifestó Cobo.

Una publicación que se volvió viral en la noche del lunes, Cobo publicó un mapa que marca en rojo dos quebradas rellenadas (una es la de El Tejado) en la zona de La Gasca, y en amarillo está la zona histórica de drenaje de este sector, donde se observa la avenida que lleva el mismo nombre por donde bajó el aluvión del lunes por la tarde. “EL agua siempre va a buscar reencontrarse con su causa natural y cuando encuentra una barrera, en este caso un colector mal diseñado, una avenida o la misma ciudad simplemente se inunda”.

Quito, recordó, tenía un plan para que crezca hasta la avenida Occidental, como límite máximo. Pero la ciudad ha seguido creciendo y eso exacerba los riesgos de los fenómenos naturales a los que está expuesta la ciudad. “Hay negligencia de las autoridades por haber permitido un crecimiento sin planificación y por no haber gestionado el riesgo”.

Esta gestión, añadió, significa mantener las laderas del Pichincha con una buena cobertura boscosa y por eso cree necesario un plan ambicioso de reforestación. Además, sugiere prohibir cualquier tipo de intervención y de movimientos de tierra en las laderas, así como evitar incendios que pueden generar degradación de los suelos. Cobo cree que es importante recuperar las quebradas que se han perdido y prohibir estrictamente el crecimiento urbano en zonas de alto riesgo o por impactos ambientales.

También sugiere hacer diseños de colectores de agua lluvia y de los sistemas de drenaje de la ciudad para que puedan soportar estos eventos climáticos. Además, se pueden generar más superficies permeables, más áreas verdes, algo que no lo es el asfalto y cemento y por eso el agua no puede infiltrarse. “El problema que tenemos ahora es que con el cambio climático todos estos eventos extremos van a aumentar a futuro”.

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