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4 de Noviembre del 2019
Historias
Lectura: 14 minutos
4 de Noviembre del 2019
Susana Morán
‘Se está generando una situación de riesgo para los pueblos de frontera’
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Fotos: Luis Argüello

Lina María es abogada y defensora de derechos. Trabaja en la Amazonía con poblaciones indígenas.

Para María Espinosa, de Amazon Frontlines y quien trabaja en la frontera norte desde hace 10 años, los cuestionamientos a la guardia indígena han incrementado la situación de vulnerabilidad que esas poblaciones afectadas ya por un contexto de violencia. En su opinión, no hay evidencia de que pueda existir un grupo subversivo en Ecuador.

La guardia indígena se ha vuelto un blanco. Entró al escenario del debate nacional después de las protestas de octubre. Sobre todo cuando el presidente de la Conaie, Jaime Vargas, hablara de la necesidad de un ejército indígena propio y luego aclarara que se refería a la guardia indígena. Pero en medio de la resaca que dejaron las manifestaciones más grandes de los últimos años en Ecuador, las miradas se enfilaron hacia esos grupos formados para defender el territorio indígena. A Vargas se le levantó una investigación previa por esas declaraciones y el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, dio por hecho que existen grupos subversivos en el país.

María Espinosa, abogada y parte de la organización Amazon Frontlines, explica en esta entrevista qué es la guardia indígena y cómo actúan en las comunidades sobre todo de frontera donde ella ha vivido por 10 años. También recuerda que Victoria Tauli-Corpuz, Relatora Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de la ONU, en su informe de septiembre pasado manifestó su preocupación por las denuncias sobre la criminalización de instituciones indígenas, como las guardias indígenas e hizo un llamado para apoyar “los sistemas de guardia y control de los propios pueblos indígenas”. Espinosa insiste además que la guardia indígena está amparada en la Constitución y en los tratados internacionales.

 Tras las protestas, las guardias indígenas empezaron a ser cuestionadas en medio de un contexto donde las FFAA han instado a luchar contra grupos terroristas en Ecuador. ¿Qué implica este escenario contra esos grupos?

 Hay un discurso estatal de algunos sectores como los ministerios de Gobierno y de Defensa arraigado en un desconocimiento voluntario de las dinámicas de organización y de gobernanza de los pueblos indígenas. El Ministerio de Gobierno tiene pleno conocimiento de la existencia de las guardias indígenas y comunitarias, así como de su funcionamiento. Saben que persiguen una lógica de proteger sus territorios, que son orgánicas y debidamente estructuradas y están amparadas en su derecho consuetudinario. 

 ¿Estas guardias desde cuándo han existido?

 Desde siempre. Todos los pueblos indígenas tanto de la Sierra como de la Amazonía tienen sistemas de gobernanza propios. Y diferenciados: los kichwas de una forma, los shuar de otra forma y los waoranis de otra manera. Pero todos tienen una concepción común: cuidar y defender el territorio que es su casa, que es su bien colectivo y del que dependen para vivir. Además con una mirada que supera el territorio como un elemento meramente formal: no defienden 5 hectáreas sino todo. Esa defensa tiene que pasar por temas espirituales y culturales; y por una defensa física y de control de ese territorio. Ese es el papel de la guardia indígena. Ahora el Estado con el ánimo de incrementar la fuerza y la militarización de esos territorios, usa un discurso amparado en la discriminación y en el estigma. Eso no solo es vergonzoso sino gravísimo. 

"El Estado con el ánimo de incrementar la fuerza y la militarización de esos territorios, usa un discurso amparado en la discriminación y en el estigma".

¿Por qué es grave para esos pueblos?

 Porque se está generando una situación de riesgo para esos pueblos indígenas, especialmente en contextos de frontera, donde la única presencia estatal es la militar, donde la única respuesta estatal es la militar. Si esos militares van predispuestos sobre la lógica de esas guardias, lo que significa ese discurso interno es un Estado contra un colectivo que de manera milenaria ha tenido sistemas de protección y de defensa de sus territorios. Es grave el discurso estatal, pero también es grave que algunos medios y periodistas estén replicando esos discursos sacando de contexto esas dinámicas comunitarias. Hacemos un llamado al Estado y a los medios para que se apeguen a la verdad para que no incrementen situaciones de riesgo sobre la integridad física y cultural de los pueblos indígenas, en especial de aquellos que están en zonas de frontera. 

  ¿Qué nacionalidades cuentan con guardias indígenas?

 No se trata de cuántas. La guardia comunitaria se activa en determinados momentos. La lógica es ‘guardias somos todos’. Porque el territorio es su casa y esta es de todos. Entonces hay una decisión colectiva de cuidarla.  Me atrevería a decir que esa es una mirada en todos los pueblos. Hay comunidades que tienen guardias estables. Es decir, tiene un número de hombres y mujeres prestando un servicio de protección territorial. Hacen recorridos, limpieza de linderos, relaciones con las comunidades vecinas, prestan protección física a la dirigencia de su comunidad o cuando existen eventos colectivos. Otras comunidades no tienen un grupo fijo sino que son más espontáneas, se organizan para un evento específico. 

 En el caso de Sinangoe, que son cofanes, o en el caso de Wisuya, que son kichwas siona, tienen una guardia permanente y voluntaria. Se reúne la Asamblea de la comunidad y la persona se ofrece voluntariamente. La Asamblea decide si alguien puede ser guardia y se distribuyen funciones. En el caso de Sinangoe, las funciones tienen que ver con los controles para que no haya mineros ilegales en su territorio, vigilan sus linderos, mapean su territorio e identifican las zonas de conservación. También hacen sistemas de control entre personas y de mediación cuando hay algún conflicto entre sus habitantes.  En Sinangoe, el guardia es una persona que está validada por la comunidad y que tiene que tener comportamientos correctos y colectivos. Es una persona que siempre va a la minga, que no es violenta con la comunidad ni con su propia familia. 

 También se ha dicho que la guardia indígena ha llegado a tener formación militar.

 Puedo dar fe que la preparación de la guardia, en el caso de Sinangoe, se deriva del yagé. El guardia tiene que tomar yagé que es una de las plantas medicinales sagradas para los cofanes porque les da valor espiritual. El valor del guardia no radica en la fortaleza física sino en la espiritual. Por eso un guardia no es cualquier persona. En Wisuya hay guardias de 80 años, son los más fuertes porque son los que espiritualmente tienen una mayor preparación y mayor reconocimiento comunitario. 

"El valor del guardia no radica en la fortaleza física sino en la espiritual. Por eso un guardia no es cualquier persona".

¿Qué opinan ustedes de la exposición en fotografías de algunos miembros de la guardia indígena con sus escopetas y vestimenta tradicional?

Parto del caso de la Amazonía. Los guardias indígenas usan vestimentas tradicionales o ropa que les permita moverse por la selva. De ninguna forma esas vestimentas se corresponden o tienen relación con aquellas que se puedan utilizar las fuerzas regulares e irregulares. Usan armamentos de protección que son de uso convencional o tradicional: bastones de mando, lanzas o bodoqueras. Estos, históricamente, son los elementos que han usado para su protección. En las comunidades indígenas y campesinas del país la gente tiene escopetas porque las usa para la cacería. Pretender montar en base a eso las lógicas de un ejército o de grupos subversivos es un acto de mala fe del Ejecutivo y de los medios de comunicación. Si realmente los pueblos indígenas tuvieran la intención de crear estos ejércitos subversivos no hablaría con orgullo de sus sistemas de guardianía. No lo harían público y no pedirían a los medios que vengan a sus territorios para contar su historia de protección territorial. 

 Los sarayacu, sobre quienes ha caído este estigma, han invitado al Estado a su territorio para el cumplimiento de las medidas cautelares de la CIDH, ha estado allí la exministra de Justicia y otras autoridades. Ha sido la guardia indígena quienes los ha recibido y brindado seguridad y protección. 

 En los pueblos de la Amazonía, ¿cómo han recibido estas acusaciones?

 Con mucha preocupación sobre todo en aquellos pueblos como Sinangoe y Wisuya que están dispuestos a múltiples riesgos, muchos de ellos derivados por la ausencia del Estado y de la respuesta del Estado vinculada a la militarización. Ya no solo tienen la presión de los mineros, de la petrolera, de la expansión de colonización, de actores irregulares ahora van a tener la presión del Estado. Pese a las preocupaciones con las que han recibido estas noticias su decisión ha sido mantener sus sistemas de gobernanza. Primero porque son constitucionales y están protegidas por tratados internacionales. Pero sobre todo porque nacen de su esencia como pueblo. 

 Ustedes han mencionado que no hay evidencia de que pueda existir un grupo subversivo en Ecuador, ¿por qué?

 A mi criterio ninguna. Yo estoy en territorio de frontera y trabajo con comunidades que están en el cordón fronterizo desde hace 10 años. Hoy, en efecto, hay una presión de actores armados irregulares que se mueven en territorio colombiano y que ponen presión sobre comunidades ecuatorianas. Hemos dicho insistentemente que frente a eso la respuesta estatal ha sido militarizar. En casos como de la comunidad kichwa siona de San José de Wisuya hemos dicho que existe una grave situación de riesgo para ellos derivado de esa presión que ejercen esos actores que, si bien están físicamente en el lado colombiano, también se mueven al territorio ecuatoriano. Pero esto no es nuevo, hemos hecho esta denuncia por lo menos en los últimos cinco años. 

Hace menos de cuatro meses tuvimos una reunión en Lago Agrio con miembros de la Secretaría de DDHH con miembros de esa comunidad para hacer la denuncia. Los indígenas les dijeron no tenemos vías de acceso, educación, salud, la única presencia que tenemos es la de militares ecuatorianos llegando a nuestras casas a hacer censos, patrullajes y controles sin contar con nosotros, entran a nuestros tomaderos de remedio (yagé), ayúdennos, protéjannos. Ese ha sido el reclamo de las comunidades. 

En su momento, Correa criticó la guardia indígena de Sarayacu, y ahora nuevamente son blancos políticos. 

Nos preocupa que gran parte de ese discurso y el accionar correísta se repita en el discurso y en el accionar morenista. Se repite este discurso contra los pueblos indígenas y su guardia, contra la movilización y la protesta social, se repite el discurso de crear enemigos internos y de polarizar el país, de ponernos unos contra otros. El uso abusivo del derecho penal para criminalizar y perseguir ha sido usado por el morenismo y el correísmo, que persiguió a los que consideró sus diferentes. Los estigmatizó de manera mediática. El morenismo está haciendo exactamente lo mismo. Lo que existe es una práctica de violar derechos humanos y de imponer lógicas de poder estatal sobre la lógica de las comunidades. 

¿La presencia militar en frontera ha garantizado los derechos humanos de las comunidades?

Primero la presencia militar ha sido histórica. Hoy el Estado está tratando de armar un discurso, de una práctica subversiva y de un enemigo interno para justificar una mayor presencia militar e inversión militar. Esa respuesta militar ha sido constante en las comunidades de frontera. No ha sido una solución.  Su presencia ha exacerbado situaciones de riesgo, ha vulnerado derechos, hay denuncias de personas que viven frontera y que han sido víctimas de la actuación de las Fuerzas Armadas ecuatorianas. Aumentar la respuesta militar y represiva no es una garantía ni para pueblos de frontera ni para el país. 

¿Esas violaciones han que quedado en la impunidad?

Ha sido una constante.  

¿La frontera sigue siendo un territorio abandonado?

Es un lugar donde las comunidades con sus formas propias y con el respeto a sus autonomías ejercen autoridad y protección territorial porque son sus espacios de vida. El Estado de manera integral sigue brillando históricamente por su ausencia. 

Esta entrevista se deriva de las preocupaciones expresadas por organizaciones indígenas y defensores de DDHH sobre el artículo de la periodista Mariana Neira publicado en Plan V, el pasado 27 de octubre. Este medio está abierto a recibir todas las posiciones y a las réplicas cuando nuestros lectores las requieran. Este es un portal que promueve la diversidad y la pluralidad en el abordaje e interpretación de los hechos, y propicia un diálogo democrático.

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