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1 de Octubre del 2018
Historias
Lectura: 23 minutos
1 de Octubre del 2018
Redacción Plan V
Un caso de abuso sexual en Ibarra se disputa en tribunales

Foto: PlanV

La madre de la niña de 6 años dice que apelará la sentencia una vez que ésta les llegue por escrito. El juicio fue el 22 y 23 de agosto pasado.

 

Hace más de un mes terminó el juicio de primer instancia por abuso sexual de una niña de seis años. El acusado fue el portero de la Unidad Educativa La Salle de Ibarra. El tribunal declaró inocente al procesado, pero la familia anuncia que apelará la sentencia. La madre de la niña reclama por la falta de apoyo de las autoridades de la institución y de los mismos profesores. La familia denunció el caso en la Comisión Aampetra de la Asamblea y envió una carta a la Presidencia.

Testimonio de Karina (nombre protegido), madre de la niña: 

Me di cuenta de lo que estaba pasando con mi hija, cuando le hice el aseo. Vi que su ropa interior estaba manchada de sangre. Le revisé y me di cuenta que tenía la vagina inflamada. Me asusté y me contacté con una tía que es ginecóloga. Yo no me imaginé que era abuso. Pensé que quizá se cayó. Mi tía me dijo que eso no era normal, que no le limpie y que le lleve con la misma ropa interior a la Dinapen. Eso hice. Allí le hicieron el examen médico. Efectivamente este arrojó que la vagina fue manipulada y que había la huella de una uña y eso le provocó el sangrado. Ella es hija única y siempre con mi esposo hemos estado pendientes de ella. Yo vivo con mis papás.

Al día siguiente nos fuimos a la escuela. Mi hija no nos decía quién era. Nombró a varios niños. En la escuela hablamos con la Vicerrectora y el tutor de mi hija. Pensamos que nos iban  a ayudar. Pero se rieron de nosotros. En forma burlona dijeron: ‘jajaja es que aquí no debe haber sido’. ‘¿Pero qué van a hacer?’, les pregunté. ‘Tenemos que abrir los protocolos’, dijeron. Fuimos a la escuela con agentes de la Dinapen porque quería actuar antes de las 24 horas para detener a la persona. Uno de los agentes habló con uno de los niños que había estado jugando ese día con mi hija. Obviamente le llamaron a la mamá para hablar con el niño que dijo: ‘sí estaba jugando conmigo, vino ese grande y la llevó’.

En la escuela hablamos con la Vicerrectora y el tutor de mi hija. Pensamos que nos iban  a ayudar. Pero se rieron de nosotros. En forma burlona dijeron: ‘jajaja es que aquí no debe haber sido’.

Yo me di cuenta de eso un jueves y el viernes fuimos a la escuela cuando mi hija ya había pasado por el examen médico. Yo pienso que ahí mi nena recién entendió que lo que le estaban haciendo estaba mal. El sábado le dio una crisis. Empezó a llorar, gritar, sudaba, le abrazaba, me decía: ‘mamita, tú ya no me quieres’. Yo la tenía amarcada porque no sabía qué hacer. Le dije a mi esposo que buscáramos una psicóloga porque no dejaba de llorar.

Fuimos donde una conocida que es psicóloga de un centro infantil. Ese día tuvo una terapia que no estuvo dirigida a averiguar quién era (el abusador) sino para calmar a la niña. Pero a la psicóloga le empezó a contar. Le dijo: ‘es el 'Angelito' que trabaja en la puerta de la escuela donde sabemos ir con mi amiga Lady. Y nos da caramelos y le gusta jugar al caballito. Y a la Lady ya no le da golosinas porque ella ya no quiere jugar con él. Él me sigue al baño y me toca, el ‘Angelito’’.

La psicóloga nos dijo que no era un niño, sino un adulto que la niña lo ubica en la puerta donde entran los estudiantes del colegio. A este portero solo le había visto unas tres veces porque trabaja en la puerta del colegio, no en el de la escuela. Pero al lado de él hay una zona que le dicen el gimnasio y hay unos tubos donde los niños se cuelgan. Mi nena ha sabido ir a jugar ahí. No solo la encerraba en los baños sino hasta en las aulas.

Pero no era la primera vez que había tocado a mi hija. Ella se ponía los vestidos de princesa, jugaba, bailaba, cantaba. Pero llegó a un punto donde no quería salir a jugar al parque, quería pasar solo encerrada, lloraba por todo, pero no me imaginé que estaba pasando esto. Los niños entraron en septiembre a clases y yo me di cuenta de esto en noviembre. Quizá estuvo un mes o dos meses haciéndole eso.


La madre muestra el informe psicólogo que Medicina Legal hizo al procesado. En sus conclusiones dice que se trata de "una persona narcisista con inmadurez e inestabilidad emocional". 

Con la referencia de quién era, hablamos con el fiscal y nos dijo que tienen que ir la niña a la escuela y reconocerle porque no sabemos quién es. Fuimos con el fiscal, la psicóloga de mi hija, mi esposo y yo. En la escuela, la psicóloga le dijo a mi hija que indique quién le estaba tocando y la niña señaló al portero, quien estaba sentado. Los agentes lo detuvieron. Él no puso resistencia ni dijo nada, no preguntó por qué lo llevaban. Ese mismo día hicieron el reconocimiento en la cámara de Gessel. Mi hija sin ninguna duda lo reconoció por dos ocasiones. Primero entró con el número y luego con el 10.

Se dio la audiencia y le dictaron prisión preventiva. Ese día estuve enferma y solo fue mi esposo. Él me contó que en la audiencia estuvo la profesora de mi hija y otros profesores de la escuela apoyando al portero. No podía creerlo. Y se habían acercado a mi esposo con los familiares del acusado y le dijeron que era una trampa de la escuela porque ya querían botarlo.

La escuela fue intervenida porque mi hija nombró más niños que jugaban con él. Yo di sus nombres. Pero cuando llegaron los psicólogos del Ministerio de Educación, sus compañeros dijeron que no conocían a mi hija. Me imagino que la profesora les dijo que no hablen.

Después hubo dos audiencias. Él quiso declararse culpable para someterse al procedimiento abreviado, pero la juez no lo aceptó. Ella le dijo que este caso no había atenuantes, sino agravantes porque ocurrió en la escuela donde la niña debía ser cuidada. La jueza decidió que el caso vaya a juicio. Los familiares fueron a mi casa, que es difícil de llegar, con una funda con 8.000 dólares justamente el día de la cena de Navidad. El papá, la hermanas llegaron llorando. Que tome ‘estito’ que le ayudará a la guagua para que supere lo que le ha pasado. Yo les mandé hablando. Luego el portero pidió habeas corpus, también le negaron.

Mientras mi niña era abusada cogió un tic de hacer sonar sus labios como si estuviera tomando teta. Y aprendió a meterse debajo de mi ropa.

Con mi esposo viajamos a Quito a la Comisión Aampetra e hicimos público este caso en los medios. El día del juicio, el portero llegó con un abogadazo. El tribunal dijo que era absurdo que exista tantos testigos en un caso de abuso sexual. Estaban todos los profesores de la escuela, exalumnos, había hasta una señora que vendía caramelos fuera de la Judicatura para hablar de la honorabilidad del señor. Entonces el tribunal pidió a las partes que escojan a los testigos que necesitan de verdad.

De mi parte testificaron mi esposo, mis papás que estuvieron presentes el día que me di cuenta, la psicóloga y una testigo clave, una madre de familia. El portero decía que no le conocía a la niña. Pero un día cerraron la puerta de la escuela y nos hicieron dar la vuelta por la puerta del colegio para retirar a los niños. Salió primero la señora con su hija y luego mi hija conmigo. Y ella le escucha que mi hija le dice a él ‘chao Angelito’. Y la señora le regresa a ver y le dice: ‘él no se llama Angelito sino Josesito’. Y mi hija le responde: ‘sí se llama Angelito’. La señora testificó.

Luego le tocó hablar a la psicóloga que le tomó el testimonio anticipado a mi hija en la Fiscalía. Primero debo anotar que el caso se supo en noviembre y recién en enero le tomaron el testimonio anticipado. Ya le cambiamos de escuela y por recomendación de la psicóloga optamos por no mencionar nada de este tema en la casa. Antes de entrar a la cámara de Gessel para el testimonio anticipado nos hizo entrar a la oficina de la psicóloga y ella me preguntó qué pasó. Mi hija estaba al lado. A breves rasgos le conté. Mi hija ya estaba cansada y harta y le dije: ‘esta es la última vez que alguien te va a preguntar esto y tienes que decir todo lo que te acuerdas’. En la audiencia pasaron el video del testimonio anticipado. Fue un testimonio contundente, aunque se la ve ansiosa, molesta, cansada.

Entonces habló la psicóloga en el juicio y contó que le ha hecho un examen a este señor y que no tiene ningún rasgo, que más bien es una persona colaboradora y que le gusta ayudar a la gente. El fiscal se sorprendió porque era algo que no estaba en el informe de ella. Sobre el testimonio anticipado de mi hija dijo que la vio ansiosa. Uno de los abogados le preguntó si esa ansiedad era por el abuso sexual y dijo: ‘puede ser’. Mientras mi niña era abusada cogió un tic de hacer sonar sus labios como si estuviera tomando teta. Y aprendió a meterse debajo de mi ropa. Entonces le preguntaron a la psicóloga si esos sonidos son por el abuso sexual y contestó: ‘puede ser’. La psicóloga agregó que a esa edad los niños mienten mucho por agradar a los padres. Cuando ya iba a salir, dijo: ‘por cierto casi me olvido, la mamá le estaba induciendo a la niña antes de entrar a la cámara a que diga lo que tenía que decir’.


El de la Unidad Educativa La Salle, de Ibarra, es uno de los 42 casos del informe de la comisión Aampetra de la Asamblea. Es uno de los dos casos de la provincia de Imbabura que consta en ese documento. 

El fiscal se paró y le dijo: ‘¿por qué no me avisó a mí si yo estuve allí? Usted sabe que cuando pasa eso no puede tomar un testimonio anticipado, ¿por qué no puso eso en el informe?’. Ella respondió: ‘se me pasó por alto’. Yo me quedé fría. Cuando la psicóloga estaba por salir de la sala, el juez ponente dijo: ‘me he olvidado de aplastar play en la grabadora’. ‘Díganle a la psicóloga que regrese y vuelva a dar su versión’. Y claro dio su versión y amplió lo que se según ella se estaba olvidando de decir. El fiscal dijo: ‘yo no sé qué pasó’. Era testigo de la fiscalía.

Cuando entraron, el juez ponente repitió las mismas palabras que dijo el abogado de la defensa. ‘Recordemos, afirmó, que el detenido tiene sus derechos’. O sea antepuso los derechos de un viejo de casi 50 años a los de una niña de 6 años.

El primer día el portero se acogió al silencio, pero al final de la audiencia sí habló. Dijo que no sería capaz de hacer eso a nadie. ‘Yo solo me dedico a trabajar’. Acabó su testimonio y en los alegatos el Fiscal pidió la pena máxima. El abogado de la defensa en cambio se refirió a mí: ‘ella lo que quiere es plata’. Y saca todos los recortes de prensa donde salió el caso. ‘Esto hace ella para presionarlos a ustedes’. ‘La señora que dice que le escuchó mencionar a la niña lo del Angelito es testigo falso pagado por ella’, afirmó. ‘Bueno tal vez pudieron haber abusado de la niña, pero también pudo haberse masturbado’. ‘Le han destruido la vida a este hombre, se ha quedado sin trabajo’. ‘Eso es lo que hacen por plata’. ‘Y ella le han inducido a la niña porque si ella no dice lo que la madre le pide pobre lo que le espera en la casa’. Yo estuve sentada llorando. Me sentí impotente por no poderme parar y decirle ‘cállese’.

El tribunal salió a deliberar. Cuando entraron, el juez ponente repitió las mismas palabras que dijo el abogado de la defensa. ‘Recordemos, afirmó, que el detenido tiene sus derechos’. O sea antepuso los derechos de un viejo de casi 50 años a los de una niña de 6 años. Dijo: ‘no sabemos qué le persona le hizo eso a la niña y como la psicóloga de la Fiscalía dice que la madre ha inducido a la niña no podemos tomar ese testimonio como prueba’. ‘Y como dice la psicóloga que los niños mienten a esa edad, pudo haber mentido’. Entonces lo declararon inocente. Pensé que le iban a dar menos años, pero nunca me imaginé que le iban a dar la libertad. No podía creer lo que estaba escuchando. La audiencia fue el 22 y 23 de agosto pasado.

Mi esposo me dijo: sal tranquila, vamos. Pero me acerqué a él y le dije: ‘pedófilo asqueroso dime en mi cara lo que le hiciste a mi hija. Esto no se va a quedar así’. Salí de la sala y me desmayé. Después de un mes fueron a dejar un documento a mi casa. Me habían puesto una demanda por intimidación por lo que dije al final de la audiencia. Imagínese a lo que llegan.

Mi hija va hasta ahora a la psicóloga una vez por semana. Me siento maltratada por la justicia. Se han vulnerado los derechos de mi hija. En la audiencia como víctimas indirectas fuimos maltratados porque fuimos acusados de cosas que no son ciertas. Han dejado suelto a un monstruo que está viviendo en la escuela nuevamente.

   PUNTO DE VISTA   

“Mi cliente ha sido guardián de ese colegio 21 años

Julio César Cueva,

abogado de José F.

La madre dice que descubre en un momento que la niña tenía sangre en su ropa interior. Por recomendación de un familiar la llevan a un médico legista y le dice que pudo haber sido tocada por alguien. Le encuentran el rastro de una uña. Cuando le preguntan a la niña dice que supuestamente se ha golpeado en el baño, la madre le insiste y dice que fue un compañero, pero después da el nombre de otro compañero.

El padre va con la Dinapen a la escuela para entrevistarse con el niño. El colegio pidió que venga el representante legal. Luego la niña dijo que era otro niño. No investigan si ese otro niño es o no. Después la psicóloga particular de la niña le pregunta entrando al colegio quién es la persona, la niña se da la vuelta y supuestamente lo señala a mi cliente, y lo detienen. Lo curioso es que lo llevan a una identificación (en la cámara de Gessel). Primero deben buscar gente que se parezca al señor para que sea una identificación correcta, pero le pusieron gente que no se parece al señor en lo más mínimo.

Además como era una identificación por rostro, la cámara la movieron y se le ve del cuello para abajo. Y cuando ellos se agachan para dejar el número se les ve el rostro, pero era lógico que lo identificara dos veces si cuatro horas antes habían llevado a la niña para que lo vea y a las otras 9 personas nos las conocía. ¿A quién iba a señalar? Al único que acababa de ver. Esa prueba dijo el tribunal que fue mal practicada. Primero porque no pusieron para que sea vea los rostros y segundo no pudieron personas relacionadas con la niña. ¿Por qué no hicieron una rueda de identificación con los dos conserjes más?

En el juicio, la Fiscalía afirmó que el señor tocó a la niña en uno de los baños durante el recreo. En la institución hay tres baños, pero la Fiscalía nunca demuestra a cuál fue. El rector, la vicerrectora y los profesores dijeron que los niños de la escuela y del colegio no salen al mismo tiempo y que en los recreos hay un profesor en cada  baño y demás están en lugares estratégicos.

Le pregunté al médico si puede determinar si esa lesión de la niña es causada por un adulto o por un niño, dijo que no. Le pregunté si me puede decir si esa lesión también se la puede causar la niña, me dijo que también pudo habérsela causado si se hubiese rascado. ¿Cómo es que supuestamente solo él es quien la pudo haber tocado?

Mi cliente es el portero de una entrada y la niña estudia al otro extremo del colegio. ¿Cómo hizo para dejar su puesto sin que nadie lo note?

El mismo perito de la Fiscalía dijo que el colegio es de una hectárea y que para atravesarlo se demora 20 minutos. Yo lo demostré con un plano del colegio. Mi cliente es el portero de una entrada y la niña estudia al otro extremo del colegio. ¿Cómo hizo para dejar su puesto sin que nadie lo note, atravesar por 20 minutos el lugar, no ser visto por ningún profesor y ningún alumno, agarrar a la niña y haberse ganado su confianza para que no grite, meterla en un baño sin que un profesor la vea y regresar por otros 20 minutos caminando hasta su puesto. ¿Cómo hace una persona para desaparecerse 45 minutos?

Pero también la psicóloga de la Fiscalía dijo que ella vio cuando en su oficina la madre le decía a la niña qué tenía que decir y qué nombre debía decir. Y que presenció ella cómo la madre le retó a la niña. Los padres lo que buscaban era plata. Porque cuando le pregunté al padre qué es para usted justicia, dijo ‘que nos indemnicen’.

Después de dar dos nombres de dos niños, la niña aseguró que ellos no son y que es un tal Angelito. Y resulta ser que Angelito le dicen al Vicerrector y nunca lo investigaron. Lo más extraño es que mi cliente ha sido guardián de ese colegio 21 años. La Fiscalía dijo que los depredadores sexuales no pueden contenerse. ¿Me puede explicar cómo un depredador sexual se pudo contener durante 21 años? Fue una chica de 24 años, que estuvo en el colegio desde los cuatro y dijo que en el primer grado, cuando la mamá no le iba a ver, ella se quedaba haciendo su tarea y nunca mi cliente le cogió ni la mano. Este hombre ha tenido más de un millón y medio de oportunidades para tocar a un niño.

A la fecha de estos hechos estaba el ‘boom’ de los delitos sexuales en los colegios, todo el mundo se asustó y por eso se lo metió preso a este hombre, pero no pudieron decir una sola prueba.

En la audiencia, el juez dijo que se había dado cuenta que no puso la grabación y vamos a traer de nuevo a la sicóloga para que que ustedes por lealtad procesal le hagan las mismas preguntas para que quede guardo en el registro. Eso no fue una irregularidad sino un error y los abogados de la otra parte lo aceptaron.

Después de la audiencia, la señora y el esposo se lanzaron a pegar a mi cliente y por eso tienen una denuncia por intimidación y amenaza. Desgraciadamente no pudieron probar que la niña fue tocada por un extraño. Primero el mismo perito dijo que no había forma de determinar si la niña también pudo haberse causado ella la lesión.

Yo recomendé a mi cliente que no volviera a trabajar en un colegio, porque puede pasar algo y al primero que va a meter preso es a él. Le trozaron la vida a este hombre porque perdió su trabajo.

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