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8 de Marzo del 2015
Historias
Lectura: 17 minutos
8 de Marzo del 2015
Redacción Plan V
Una cumbre con mantras, sahumerio y smartphones

Fotos: Luis Argüello

El humo del sahumerio es el ropaje que los shamanes dan a algunos de los asistentes a la Cumbre de los Pueblos.

 

Dos días duró la cita de los movimientos indígenas, el ex MPD y Pachakutik, así como algunos sectores sindicales, en Quito. Al final se produjo un documento final con 14 puntos y se ratificó el apoyo a las movilizaciones de marzo de 2015. El ambiente conjugó tecnología con ritos andinos, indígenas, afroecuatorianos y extranjeros en un coliseo de la Universidad Central.

El coliseo de la Facultad de Educación Física de la Universidad Central huele a sahumerio. El ambiente está saturado de humo. Entrar al local de la Cumbre de los Pueblos es contagiarse de espiritualidad indígena mezclada con cosas bastante mundanas, como comerciantes que venden artesanías, collares, pulseras, y hasta discos y DVDs de Víctor Jara y otra música protesta. 

La fachada del coliseo está decorada con una gran bandera del arcoiris. En el interior, además de la concentración de humo, hace calor. Hombres y mujeres se abanican con las carpetas que les han dado al ingresar al evento. El escenario deportivo tiene un graderío en un costado, como para recibir a unas mil personas, y en el otro, una gran cancha de básquet en donde se ha montado una tarima. En el centro de la cancha, las ofrendas ceremoniales de alimentos, semillas, agua y tierra destacan en el centro de un círculo, frente al cual los jerarcas del movimiento indígena han colocado unas sillas. Está la plana mayor del movimiento indígena: Carlos Pérez, Marlon Santi, Nina Pacari, Leonidas Iza, entre otros.

Confundidos entre el grupo de la congregación indígena están también algunos dirigentes del desaparecido MPD: Natasha Rojas y Geovanny Atarihuana, entre otros, así como dirigentes mestizos como Napoleón Saltos, el sindicalista Mesías Tatamuez y el médico Alberto Narváez.

Es cerca del mediodía del 6 de marzo de 2015 y empieza a ser hora de almuerzo. Los asistentes aplacan el hambre con chochos y tostados, mientras por lo menos la mitad de la concurrencia pasea por las afueras del coliseo. Desde las 09:00 se han instalado en nueve mesas de trabajo, en su mayoría, en las cercanas aulas de la Facultad de Comunicación Social.


Pancartas con consignas de rechazo en la entrada del evento


Este cartel mostró las mesas y dónde debían ir quienes querían aportar en los distintos temas

En la puerta de entrada, un pliego de papel escrito a mano indica las nueve mesas de trabajo de la cumbre sus temáticas. Los temas que enumera el letrero son los siguientes: 1) problemática agraria y lucha por la soberanía alimentaria, 2) situación de la educación, 3) defensa de los derechos laborales y seguro social, 4) lucha por la vigencia de los derechos humanos, 5) casa de la Conaie y situación legal de las organizaciones frente al Decreto 16, 6) Buen vivir versus alto costo de vida, 7) defensa de los territorios versus extractivismo, 8) mujeres, incremento de las violencias y lucha por derechos, y 9) asamblea de la juventud.


En la entrada, los asistentes reciben carpetas y ejemplares de prensa política.


Con las carpetas en las manos, los asistentes escucharon las presentaciones.

Durante toda la mañana, algunos de los participantes se han ido sumando a algunas de las mesas. Otros han permanecido en el interior del coliseo o en el patio ubicado en la entrada. Hace un fuerte sol y otros más buscan sombra bajo unos árboles.

Durante toda la mañana, algunos de los participantes se han ido sumando a algunas de las mesas. Otros han permanecido en el interior del coliseo o en el patio ubicado en la entrada. Hace un fuerte sol y otros más buscan sombra bajo unos árboles. Junto al coliseo se ha colocado un stand inflable del Gobierno provincial de Zamora Chinchipe, del que es prefecto el líder indígena Salvador Quishpe. El stand entrega información turística de la provincia amazónica. El propio Quishpe, vestido de negro, supervisa a varios funcionarios mestizos del Gobierno provincial. Esa es la única presencia de una entidad del Estado. Están también algunos jóvenes del cuerpo de seguridad de Sarayaku, que han llegado a bordo de una moderna buseta. Junto al stand de Zamora Chinchipe, se puede apreciar varios puestos que venden collares y adornos. Otros indígenas venden artesanías, como gorros de tela para niños.

En el interior del coliseo, Jorge Herrera, el presidente de la Conaie, atiende a algunos medios de comunicación. Es posible ver un equipo de extranjeros con cámaras de televisión grabando lo que ocurre en la cumbre. La gran mayoría de los asistentes son indígenas de la Sierra central, a juzgar por su indumentaria y la forma en la que llevan el pelo. Hay grupos más pequeños de indígenas amazónicos, con grandes plumas de color rojo en la cabeza y afroecuatorianos. Son más pequeños todavía los grupos de extranjeros, de acentos variados, que están sentados en el graderío. Hay desde latinoamericanos como chilenos y colombianos hasta norteamericanos y españoles. Los extranjeros caminan por todo el lugar, escuchando lo que dicen los asistentes y saludando con algunos de ellos. 


Algunos de los principales dirigentes, como Nina Pacari y Marlon Santi, asistieron. 


Sobre la cancha del coliseo se montó una tarima para el foro. 


Ofrendas de alimentos y frutas en el centro de una cruz andina.

 

Poco después del mediodía, Jorge Herrera decide instalar la plenaria final: por medio de los altoparlantes se da la orden de que los asistentes se sienten en el graderío del coliseo. Un joven indígena, que lleva en la mano un acial, es el encargado de pedir a los que están afuera que ingresen al coliseo. El joven recorre el patio pidiendo a los asistentes que pasen al interior. En poco tiempo ya no hay dónde sentarse en el graderío y la gran cantidad de personas produce más calor. El coliseo parece una iglesia por su atmósfera de humo dulce. 

Y la cumbre de los pueblos da paso a las lecturas de las conclusiones de las nueve mesas.

El primero en tomar la palabra es un indígena joven, que ha tomado nota de lo que tenía que decir en su tableta. Blandiendo el aparato se encamina hacia el escenario, y con el micrófono en la una mano, va leyendo las conclusiones de su mesa.

El primero en tomar la palabra es un indígena joven, que ha tomado nota de lo que tenía que decir en su tableta. Blandiendo el aparato se encamina hacia el escenario, y con el micrófono en la una mano, va leyendo las conclusiones de su mesa. No es el único de los indígenas, en especial entre los jóvenes, que hace uso de tabletas, teléfonos inteligentes, cámaras y otros dispositivos electrónicos. Es más, la gran mayoría de los voceros de las mesas ha anotado sus conclusiones en sus laptops. Por ello, al vocero le acompaña una persona que le sostiene el computador. Carlos Pérez tampoco desatiende su smartphone en medio de la plenaria. 

Las voces de algunas mujeres, que han sido delegadas para exponer sus conclusiones, se pierden en medio del ruido que hacen los asistentes, la mayoría de los cuales conversa entre sí o se entretiene en otras cosas.

Aunque la mayoría de los voceros de las mesas son indígenas, no faltan mestizos. Uno de ellos arremete contra el capitalismo con un discurso digno de los años 70.

Otro, alto, blanco y densamente barbado, más parece parte de la cuadrilla de Francisco Pizarro que apresó al inca Atahualpa en Cajamarca que dirigente indígena, pero habla en nombre de los derechos de los indígenas amazónicos. 


El Gobierno provincial de Zamora Chinchipe entregó promoción turística a los asistentes. 


Varios afroecuatorianos se sumaron a la cumbre de los pueblos.


Equipos de prensa extranjera entre los asistentes al evento. 


El prefecto Salvador Quishpe da declaraciones a la prensa.


En estos pliegos de papel se escribieron algunas de las resoluciones.


Mujeres indígenas comentan algunas de las ponencias.


Indígenas de la Sierra fueron el grueso de los asistentes. 

Los indígenas demostraron en la cumbre que saben usar la internet para difundir sus actividades: un canal de Youtube transmitió en vivo la ceremonia de inauguración, una radio en línea también permitió difundir las incidencias, y un grupo de fotógrafos subía a las redes sociales las imágenes del día. 

Las frases se repiten los discursos: la cumbre usa el verbo rechazar como si fuera un mantra. Rechazar el tratado de libre comercio con Europa. Rechazar el "buen vivir" correísta que usurpa una antigua idea andina. Rechazar el alto costo de la vida. Rechazar a este Gobierno. Rechazar el fin del comodato de la casa de la Conaie...

En posesión del micrófono, Jorge Herrera pregunta a los asistentes: "¿están bien compañeros? A ver de pie para que veamos que no están dormidos..." y el auditorio se pone de pie para repetir otro mantra: "el pueblo, unido, jamás será vencido..." Una vez más, pues, como se sabe, el secreto de todo mantra está en la reiteración: "el pueblo, unido, jamás será vencido..."

Y así por el estilo, los delegados de las nueve mesas presentan el esquema de lo que será la declaración final del evento, que consta de 14 puntos:

1. Profundizar la unidad con conciencia de clase y de diversidad cultural entre las organizaciones populares, indígenas, campesinas y sindicales, que es la verdadera base de la construcción de un Ecuador plurinacional, democrático y comunitario.

2. Ratificar que la sede de la CONAIE es patrimonio histórico de los pueblos nacionalidades y organizaciones, que es innegociable y que será defendida por el conjunto de las organizaciones populares, por lo cual esta Cumbre exige el fin de la persecución política a la CONAIE.

3. Exigir la derogatoria del decreto 16 que vulnera el derecho a la libre organización con claras pretensiones de acabar al movimiento social e indígena.

4. Preparar la Cumbre Agraria, Indígena, Campesina y Popular para la construcción de nuestra agenda unitaria y nuestro programa de gobierno para la soberanía alimentaria, la agroecología, la redistribución de los recursos productivos y una propuesta desde el campo y los pueblos indígenas para el conjunto de la sociedad ecuatoriana.

5. Rechazar la Ley de Tierras que impulsa el gobierno en beneficio del agronegocio capitalista, y luchar por una nueva ley que sancione el latifundio y la concentración de la tierra, apoye a los campesinos que sostienen la soberanía alimentaria y realmente acabe con las inequidades que existen en el campo.

6. Luchar contra la ratificación del TLC-UE, que usando como instrumento el cambio de matriz productiva, que va a acabar con las economías campesinas, indígenas y populares, y pretende viabilizar la apropiación de los conocimientos y tecnologías ancestrales de los pueblos originarios, volviendo a la dependencia y la esclavitud.

7. Denunciar el avance de la política de explotación petrolera y minera a gran escala en el país, que ha provocado la intensificación de los conflictos y la violencia en todo el territorio nacional, por lo cual expresamos nuestro enérgico rechazo y responsabilizamos al Gobierno por las consecuencias que genere ese proceso. En ese marco, rechazamos la falsa Consulta Previa que, utilizando la manipulación, pretende legitimar la concesión de los territorios en el centro sur amazónico, Intag y otras zonas en conflicto.


Así se tomó nota de las actividades y resoluciones. 


Esta dirigente afroecuatoriana también tuvo tiempo de tejer.

 

8. Exigir el respeto a los derechos de los trabajadores y trabajadoras, para acabar con la tercerización, la inestabilidad laboral, y exigir la jubilación de la mujer a los 25 años de trabajo sin límite de edad y defender el derecho a la organización. Por ello demandamos un código laboral plasmado por los trabajadores.

9. Defender el Seguro Social Campesino y para los artistas, así como la autonomía e independencia del IESS, exigiendo que éste deje de ser caja chica del Gobierno puesto que es patrimonio de los trabajadores y trabajadoras.

10. Luchar contra las medidas gubernamentales que, golpeando el bolsillo de los sectores populares, pretende eliminar el subsidio al gas y al transporte, poniendo como pretexto la modernización con las cocinas de inducción.

11. Rechazar la nueva estrategia nacional de planificación familiar, que ha mostrado la cara más conservadora de este gobierno, frente a lo cual manifestamos que es nuestro derecho la autodeterminación sobre nuestros cuerpos, la educación sexual y el vivir libres de violencia.

12. Luchar por la defensa de la educación pública y plurinacional. Exigir que la rectoría política de la educación intercultural bilingüe, en un Estado plurinacional, sea asumida por los pueblos y nacionalidades y rechazar el cierre de más de 500 escuelas comunitarias. A su vez, exigir el libre ingreso a la educación superior sin distinción de clases, con respeto a la autonomía universitaria, reformando la LOES y el SNNA.

13. Manifestar nuestra solidaridad activa con los luchadores criminalizados y compañeros trabajadores despedidos, víctimas de la política represiva del gobierno y los empresarios, y tomar el ejemplo combativo de los caídos en defensa de los derechos y el territorio, para inspirar este año de lucha y movilización.

14. Por todo lo anterior, participar activamente, en Quito y en las capitales provinciales, de la jornada nacional y unitaria de movilización del 19 de marzo, la marcha del 26 de marzo y la jornada de lucha del 1 de mayo, para frenar el autoritarismo y defender los derechos de los sectores populares sistemáticamente vulnerados, y avanzar con acciones y pasos firmes en el proceso de la unidad.


Con laptops y tabletas, los más jóvenes recogieron criterios de los asistentes. 


El presidente de la Conaie, Jorge Herrera, junto con algunos simpatizantes.


En la tribuna habían cerca de mil personas.


Más sahumerio, que llenó el lugar completamente.


Jorge Herrera se dirigió a los presentes como un animador.

Los indígenas desde el graderío.


A la espera de las resoluciones de los dirigentes.

 

Un satisfecho Jorge Herrera, al hacer un balance de la convocatoria, señaló que por lo menos 6000 indígenas llegaron a Quito para la cumbre de los pueblos. Otras fuentes estimaron en mil personas a las marchas. 

Pero no todo fue declaraciones y retórica. Un satisfecho Jorge Herrera, al hacer un balance de la convocatoria, señaló que por lo menos 6000 indígenas llegaron a Quito para la cumbre de los pueblos. Mostraron su presencia en las calles, marchando hacia el Palacio Legislativo, para entregar un documento con 18 objeciones a la Ley de Tierras del Gobierno. Otras fuentes, sin embargo, estimaron en mil a los participantes en la marcha y a no más de 400 a los asistentes iniciales al evento, que se instaló el jueves cinco de marzo. En el Palacio Legislativo, dos asambleístas del Gobierno recibieron a los manifestantes y tomaron nota de sus quejas. 

El viernes, en cambio, cerca de mil personas caminaron nuevamente por las calles de Quito, esta vez, rumbo al Ministerio de Inclusión Social, para insistir en su rechazo a las acciones contra la sede de la Conaie. Pero el sol del mediodía se convirtió en aguacero feroz, y los indígenas se dispersaron, anunciando que volverán con su tecnología y sus mantras para el 19 de marzo. 

 

 

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