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17 de Marzo del 2020
Historias
Lectura: 15 minutos
17 de Marzo del 2020
Susana Morán
Una pista inesperada confirma que Samuel Chambers tuvo una muerte violenta
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Ilustración: Luis Argüello

 

La muerte del joven activista Samuel Chambers fue calificada como indeterminada en el 2018. Dos años después, la familia y los abogados han logrado avanzar en las investigaciones gracias a la ayuda de dos expertos forenses. Pero temen que la investigación se archive. El Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses no contestó aún las preguntas de Plan V.

Una muerte indeterminada es aquella que no puede establecerse si fue natural o violenta, a pesar de haberse realizado estudios forenses. Según algunos autores, son aquellas que generalmente parecen no tener una razón aparente. Se podría decir que es una muerte cuya explicación se deja en el limbo.

Bajo esta categoría fue declarada la muerte de Samuel Chambers hace más de dos años, un joven defensor de los animales, cuyo cuerpo fue hallado sin cabeza ni manos en el barrio quiteño de Guápulo, el 7 de noviembre de 2017. Estaba a días de cumplir 25 años.

El médico legal de la época informó que no halló suficientes indicios en los restos de Samuel que puedan confirmar si su muerte fue violenta o no. Este resultado a su vez fue enviado a un antropólogo forense, quien se mantuvo en ese primer resultado.

En ese momento se estimó que el cuerpo de Samuel fue encontrado dos semanas después su muerte cerca de su casa, en un bosque de Guápulo. Estaba en avanzado estado de descomposición cuando los agentes lo recogieron tras la alerta de una vecina. Fue una temporada de muchas lluvias en la capital y en la zona había animales.


Samuel vivía en una humilde casa, hecha con material reciclado, en un bosque de Guápulo. Siempre prefirió habitar allí. No había otro lugar que le diera paz y una vista magnífica de la ciudad.

Xavier Andrade, abogado de la familia, contó que las primeras explicaciones que recibieron tenían que ver justamente con ese deterioro. El músculo cuando pierde agua se contrae y se seca. El antropólogo les dijo que había tal resequedad que era probable que los animales se llevaran unos restos (como la cabeza), mordido otros y pudieron haber eliminado cualquier huella.

En ese estado, los restos ya no eran idóneos para pericias como las toxicológicas, que podrían haber confirmado o no la ingesta de alguna sustancia. Incluso algunos tejidos fueron rehidratados, pero tampoco ese procedimiento ayudó con nuevas pistas.

Sin embargo, los abogados de la familia no quedaron satisfechos con esas explicaciones y ahora, después de insistencias en las investigaciones, han logrado dar un giro al caso.

Samuel tuvo una muerte violenta

Dos científicos han dado nuevas luces al caso de Samuel. Juan Pozo, otro abogado de la familia, contó a Plan V que pidieron una nueva valoración a los primeros resultados por otro antropólogo forense. Es así que los abogados solicitaron la exhumación del cadáver y esta fue autorizada por un juez. Los restos de Samuel fueron sepultados en un cementerio del norte de Quito, en enero de 2018.

El trabajo del científico duró meses. Su pericia fue solicitada en junio de 2019 y los resultados estuvieron listos en noviembre pasado, a más de dos años de la muerte de Samuel.


Juan Pozo y Xavier Andrade son los abogados de la familia de Samuel. Ellos sostienen que las investigaciones y los avances en el caso han sido gracias a la iniciativa de la familia y de ellos. 

Lo que encontró fueron ciertas características traumáticas en algunas muestras óseas, especialmente en las muñecas, pero esos rasgos eran muy microscópicos. Por eso, el científico recomendó que esos resultados sean analizados a su vez por una histopatóloga forense. Estos profesionales se encargan del estudio microscópico de los órganos extraídos durante la práctica de una autopsia. Según Pozo, ella es la única en su especialidad en el país, con estudios en EEUU, y había llegado tres semanas después del informe del nuevo antropólogo.

La histopatóloga forense pudo determinar que había ciertas características traumáticas ante-mortem. Es decir, Samuel sufrió antes de morir porque posiblemente le cortaron las manos mientras él estaba vivo, explicó el abogado Pozo.

Otra particularidad que encontraron es que los cortes tenían un grado de perfección. Pero en una de las manos, el atacante había fallado en la pulcritud del corte. “Fue tan perfecto que fue invisible para las primeras pruebas”, dijo Pozo. También se estableció que se usó un objeto cortante.

Esas fallas vistas a escala microscópica fueron las que abrieron nuevas hipótesis en el caso. Una de ellas es que quien lo hizo tiene experiencia en ese tipo de cortes. 

Ahora la muerte de Samuel ha pasado a la categoría de violenta. Pero a pesar de ese avance, los abogados de la familia temen que la investigación se archive porque ha pasado más de dos años. 

“Tenemos la causa de la muerte que es violenta, pero no sabemos quién es el responsable”, manifestó Andrade. Temen que la investigación pase a un archivo provisional y que la Fiscalía deje de hacer diligencias.

"Parecía un personaje élfico", "daba paz mirarlo", escribieron sus conocidos en Facebook tras conocerse su muerte en 2017. Hay quienes creen que fue un crimen de odio por ser diferente.


Tras el crimen de Samuel, amigos y familiares reclamaron justicia. 

¿Ecuador sin adecuada investigación forense?

No solo el clima y el avanzado estado de descomposición de los restos limitaron las investigaciones del caso del joven. En un principio no se pudo establecer su identidad: no había huellas ni tampoco su rostro. Fue tratado como una persona indigente, clasificado como un NN y las investigaciones iniciales fueron descuidadas, sostienen los abogados. Samuel solo fue reconocido por un tatuaje que tenía en la espalda.

Tuvo que pasar más de dos años y dos expertos más para encontrar esta pista que diera una esperanza a la familia para que las investigaciones no queden estancadas. El arribo de una histopatóloga forense fue otra coincidencia que resultó a favor de la familia de Samuel.

Pero, ¿cómo está la investigación forense en el Ecuador?, ¿qué equipos y tecnologías existe?, ¿cuántos científicos forenses y cuál es su formación?, ¿con cuánto personal se cuenta a escala nacional y por ciudades?, además estos recursos ¿son suficientes para atender todos los casos?, ¿cuáles son las principales necesidades?

Estas fueron algunas preguntas que Plan V planteó en una solicitud de entrevista y de información dirigida al general (sp) Gustavo Zárate, director del Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. La solicitud fue enviada el 26 de febrero, mucho antes de emergencia por el coronavirus, pero hasta el momento no hay ninguna respuesta. 

“Todavía en términos de investigación forense estamos muy retrasados”, sostuvo el abogado Andrade. Él contó a Plan V que dentro de las pericias que se pidieron fue el cotejamiento de cráneos hallados en la basura con los restos de Samuel. Las pruebas dieron negativo, porque se trataban de cráneos de una niña y dos mujeres.

“Tenemos la causa de la muerte que es violenta, pero no sabemos quién es el responsable”, manifestó  el jurista Xavier Andrade. Los abogados de la familia Temen que la investigación pase a un archivo provisional y que la Fiscalía deje de hacer diligencias.

“Lo espeluznante es que nadie reclama esos cráneos”, dijo el abogado y recordó que en Estados Unidos una de las acciones que se toma en esos casos es una tanatoplastia para hacer una reconstrucción del rostro. Pero desconoce si estos procedimientos se hacen en Ecuador. También supo del hallazgo de un brazo en la Av. Patria y 6 de Diciembre.

¿Cuántas personas NN llegan a escala nacional a Medicina Legal?, y ¿cuántas personas tuvieron como resultado muertes indeterminadas en los últimos tres años? Estas cifras también fueron solicitadas a la entidad rectora de este tipo de investigaciones, pero una funcionaria mencionó que esos datos no podrían ser proporcionados porque muchos casos aún está en investigación previa como el de Samuel.

Las estadísticas sobre este tema son escasas en Ecuador. En mayo de 2014, el Ministerio del Interior (hoy Gobierno) reportó que “existe un mínimo porcentaje de muertes que son indeterminadas (5%), las mismas que se van esclareciendo con el transcurso de las investigaciones. En la mayoría de casos las víctimas mortales no tienen arraigo social, lo que dificulta que se resuelva con rapidez”.

En julio de 2014, la Dirección de Delitos contra la Vida (Dinased) informó que, en los primeros seis meses de ese año, de 53 desaparecidos que fueron hallados sin vida, 13 fueron declarados como muertes indeterminadas.

Pero un informe de la OMS de ese mismo año, citado por El Universo, ubicaba al Ecuador entre los países de la región donde existe una alta proporción de muertes por causas indeterminadas. En el mapa, el país aparece junto a Perú, Argentina, Bolivia y Paraguay.

El abogado Andrade considera que la cifra de muertes indeterminadas en Ecuador puede ser más alta y podría llegar al 18%. En el 2020 con todo el desarrollo tecnológico en la materia, al jurista le resulta imposible creer que las muertes aún sean clasificadas como indeterminadas.

El de Samuel, en su opinión, también refleja la selección o prioridad que la Fiscalía da a un caso y no a otro. En relación a muertes, dice Andrade, todas deberían ser investigadas por igual porque se trata de seres humanos. Pero también evidencia la falta de personal para análisis más complejos, pues la familia tuvo que esperar dos años para que otros expertos encontraran nuevos elementos.

El coronel Xavier Rosero, coordinador nacional de Criminalística de la Policía Nacional, dijo a Plan V que de los 907 servidores policiales que trabajan en las tres ramas de investigación, 56 laboran en Medicina Legal. Las otras dos áreas son criminalística y la unidad de accidentes de tránsito (SIAT) que están integradas por 586 y 249 policías, respectivamente.


El coronel Xavier Rosero durante la explicación sobre el personal y las unidades que realizan las investigaciones en Criminalística de la Policía Nacional. 

Las morgues del país son manejadas por el Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que está bajo el mandato del Ministerio de Gobierno. Pero los 56 policías son parte de ese equipo y están presentes en Quito, Guayaquil, Ibarra, Cayambe y Chimborazo. Los servidores policiales son profesionales en antropología, química, medicina, psicología y psiquiatría forense. El resto de morgues del país están directamente a cargo del Servicio Nacional.

Son los estudios y análisis de esos equipos los que determinan la causa de la muerte y cuando esta se clasifica como violenta, las autoridades tienen la obligación de investigarla.

Pero Andrade, quien además es abogado de las familias del equipo de El Comercio asesinado en la frontera norte, asegura que en Medicina Legal les informaron que no hubo los reactivos para hacer rápidamente una prueba llamada de fenolftaleína para detectar rastros de sangre en una escena.

El coronel Rosero, en cambio, aseguró a Plan V que Criminalística cuenta con los insumos y los reactivos necesarios para sus investigaciones. “No hubo un desabastecimiento. No ha llegado ningún documento ni denuncia sobre falta de reactivos químicos”, dijo.

Dos años tras las pistas

En los últimos dos años, la búsqueda de pistas no termina. Aproximadamente se han hecho ocho barridos en el bosque donde fue hallado el cuerpo. También se hizo una pericia para ubicar rastros de sangre en algún lugar de la vegetación. Pero no hubo ningún resultado.

Las hipótesis sobre lo que pudo ocurrir con Samuel han variado significativamente y algunas han sido irrisibles. Por ejemplo, la Policía sostuvo que Samuel murió en algún arbusto del bosque, le dio un infarto y que los animales se lo comieron. Pero el abogado Andrade sostiene que en esa zona hay casas y por allí circulan vecinos. “Es complicado que no hayan visto a un humano entre los arbustos”. De hecho, una vecina del sector halló el cuerpo cuando salió a buscar hierba para los cuyes.

Otras sospechas apuntan a que quizá en el bosque no sucedió el crimen. Por eso se pidió una prueba de luminol en una casa cercana para encontrar trazas de sangre, pero dio negativo. Las cámaras de los alrededores tampoco arrojaron indicios significativos, a algunas de ellas se llegó muy tarde y los videos de esas fechas se habían borrado automáticamente.

A esto se suma que han pasado tres fiscales por el caso. “Finalmente es la víctima es la que debe dar las ideas, los impulsos. La iniciativa es más de la familia”, sostiene Andrade.

La familia de Samuel ha pedido justicia insistentemente pues siempre ha estado convencida que se trata de un crimen. Porque al joven lo recuerdan como un alma libre que no debió terminar así.

 

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