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20 de Abril del 2021
Historias
Lectura: 16 minutos
20 de Abril del 2021
Redacción Plan V
Una salud pública, herida de muerte y con menos camas, ha enfrentado la pandemia en el mandato de Moreno
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El número de camas para pacientes Covid ha disminuido. En agosto de 2020 había 2.105 camas. Mientras que en marzo pasado, ya solo se registraron 1.867. Foto: Francisco Garcés @panchogarces

 

La pandemia se ha convertido en el espejo de la salud pública del país. El manejo del gobierno de Lenín Moreno de la crisis ha recibido críticas desde todos los sectores de la salud. Esta es una radiografía que hacen los gremios de médicos, epidemiólogos y enfermeras sobre su situación y sus propuestas para cambiar el rumbo de la epidemia. Pero todos coinciden en que sin salud no hay economía, ni recuperación.



La infraestructura: menos camas para hospitalización y UCI en plena pandemia 

Uno de los principales retos del país en el año de la emergencia ha sido incrementar la capacidad hospitalaria. En el Ecuador, en el 2019, habían 14.343 camas en el sector público y 9.711 en el sector privado. En las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), en ese año se disponía de 1.050 camas para adultos, 174 para niños y 429 para neonatales.

Para entonces, Ecuador ya estaba por debajo de los estándares internacionales que recomienda al menos 2.7 camas por cada 1.000 habitantes. Pero el país llegó a 1,4 camas hospitalarias disponibles por cada 1.000 habitantes, según los datos del 2019 del INEC

¿Cuánto incrementó el Ministerio de Salud este recurso durante la pandemia? La última información oficial disponible es de agosto del 2020. En un boletín de prensa, la web coronavirusecuador.com publicó estos datos: “En marzo había 1.019 camas Covid para hospitalización y 145 para UCI. A la fecha hay 2.105 camas para hospitalización (un aumento de más del 106%), y 513 para UCI (un incremento superior al 253%)”. 

Las siguientes cifras oficiales sobre camas para Covid aparecieron en el Decreto Ejecutivo 1282, del 1 de abril pasado, que declaró el estado de excepción en ocho provincias. Allí se informó que antes del Carnaval habían 1.717 camas para la hospitalización de pacientes Covid. Al 24 de marzo, esta cantidad aumentó a 1.867. En ambos casos la ocupación pasaba el 40% y 50%, respectivamente. Sobre las camas en UCI, a mediados de febrero habían 475 y para el 24 de marzo ya solo se contaban 467. Es decir, entre agosto de 2020 y marzo de este año, disminuyeron las camas para infectados del virus. PlanV solicitó al Ministerio de Salud las cifras sobre el aumento de camas en este año de pandemia, pero hasta el cierre de esta edición no llegó la respuesta. El médico salubrista Esteban Ortiz publicó la brecha que existe entre Ecuador y la región en cuanto a camas UCI por cada 100.000 habitantes. Mientras Ecuador tiene 3.8, Colombia llega a 28.8.

Andrea Gómez, epidemióloga, en una rueda de prensa de varios gremios de la salud, contó el domingo pasado que es difícil saber cuál es la capacidad hospitalaria en la actualidad porque Salud no entrega esas cifras. Aseguró que es complejo mejorar la infraestructura en los hospitales. Por ejemplo, citó el caso de Cuenca, donde en los dos principales hospitales ya no habría la posibilidad de incrementar camas porque tampoco hay tomas de oxígeno.

Enrique Terán, médico farmacólogo de la Universidad San Francisco de Quito, sostuvo en ese mismo espacio que además de mejorar la capacidad hospitalaria en infraestructura también es necesario el abastecimiento de insumos, caso contrario no se podrá controlar la mortalidad de la enfermedad.

En agosto de 2020 el Gobierno dijo que invirtió un total de 219 millones de dólares en la adquisición de dispositivos médicos, equipamiento, estrategia epidemiológica, medicamentos, pruebas rápidas y PCR para contener el crecimiento de la pandemia.

Pero según la revista Gestión, el gasto en salud hasta el primer semestre del año pasado  decreció en -16,3% respecto al primer semestre de 2019. “Todos los meses, con excepción de enero y marzo, han tenido una caída significativa de gasto en salud”, informó. 

El gremio de médicos, con grandes bajas 

Hasta el 18 de abril, 407 médicos habían fallecido durante la pandemia. El último fue un nefrólogo de Quito, informó Santiago Carrasco, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana. Asimismo agregó que más de 70 psicólogos y odontólogos han fallecido en esta emergencia, así como paramédicos, enfermeras y demás profesionales de la salud. Estimó que 126.000 médicos están atendiendo la pandemia a escala nacional. “Muchos de ellos están enfermando. Tenemos que lamentar el fallecimiento de médicos todos los días”. 

Por profesión, los médicos son los más afectados en Ecuador, representando al menos el 9,3% de todos los casos contagiados notificados, según un estudio realizado por varios médicos sobre las características epidemiológicas de la fase inicial de la epidemia en Ecuador.

Gómez afirmó que es muy difícil tener los datos exactos sobre cuál es el déficit de profesionales de la salud por el hermetismo del Ministerio de Salud. A la pandemia, Ecuador llegó con 23,44 médicos por cada 10.000 habitantes, según las últimas cifras disponibles del INEC que corresponden al  2018. El país está en la línea de lo mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que refiere que es necesario al menos 23 médicos por cada 10.000 habitantes.

Pero, hacia dentro, las desigualdades son marcadas. El Observatorio Social del Ecuador, en un análisis publicado en noviembre pasado, explica cómo eso afecta la salud pública. Entre médicos y enfermeras la tasa mínima debe ser 25 por cada 100.000 habitantes. Ecuador, al 2018, llegó a 38 por cada 10,000 habitantes. Pero, la situación es asimétrica en las provincias, dice el Observatorio. “Mientras que Pastaza [57], Napo [56] y Pichincha [50] tenían las tasas más altas; en el otro extremo estaban Santa Elena [22] y Los Ríos [23] por debajo de la recomendación; junto con Cotopaxi [28], Sucumbíos [29] o Guayas [35], todas ellas debajo de la tasa promedio nacional”. 


Durante la pandemia, el gobierno de Moreno ha despedido a profesionales de la salud con contratos ocasionales. Eso ha generado protestas en los hospitales, como el del personal del Teodoro Maldonado Carbo (foto) en agosto de 2020. Foto: EL COMERCIO

También contó que tiene escasos insumos para la atención de los contagiados. Por ejemplo, Farfán denunció que existe un tanque de oxígeno para 500 personas y hasta 3.000 habitantes de una parroquia rural.

Pero Gómez recuerda que en el 2019 también hubo despidos en este sector. En ese año, los gremios denunciaron la desvinculación de entre 2.500 y 3.500 trabajadores de la salud con contratos ocasionales y provisionales. Médicos, enfermeras y administrativos fueron notificados en el feriado de Carnaval de 2019. 

En la pandemia, Gómez estimó que se han contratado 1.3 profesionales de la salud por cada cama hospitalaria que Salud ha aumentado. “Eso no es suficiente, eso significa que probablemente se aumentaron más camas de las que puede estar a cargo un profesional de la salud”. Por cada cama, explicó, se necesita un equipo que incluya un médico, una enfermera, auxiliares y personal de limpieza.

Diego Farfán, representante de los médicos rurales, contó en la rueda de prensa que hay aumento de casos en las comunidades. Por eso, han recibido la orden de realizar hisopados y de hacer búsqueda activa de pacientes Covid. Pero denunció que hay profesionales que no han cobrado el bono geográfico. Este es un dinero adicional que reciben para su traslado y alimentación pues trabajan en áreas alejadas o de difícil acceso. También contó que tiene escasos insumos para la atención de los contagiados. Por ejemplo, Farfán denunció que existe un tanque de oxígeno para 500 personas y hasta 3.000 habitantes de una parroquia. “Hacemos un trabajo extenuante y complejo”. 

Enfermeras olvidadas en la pandemia 

Este gremio ha pasado cuatro años con una exigencia: la reclasificación de puestos. Es decir, que se les reconozca sus especialidades o maestrías para mejorar su escalafón en el sector público. También han reclamado para que bajen las cargas horarias, pero tampoco han sido escuchadas. Patricia Gavilánez, presidenta de la Federación Ecuatoriana de Enfermeras y Enfermeros, dijo a PlanV que estos profesionales trabajan días y noches, sin pagos por horas extraordinarias.

En la pandemia, su trabajo ha sido invisibilizado, según Gavilánez. “Somos las que cuidamos y estamos al lado del paciente”. Las enfermeras del país son el segundo grupo de profesionales más afectado por el virus, según un estudio científico. En los registros de esta Federación constan los nombres de 68 enfermeras y enfermeros que han fallecido en lo que va la pandemia. 

Al 2018 había 19.752 enfermeras a escala nacional. El estándar internacional establece que por cada ocho pacientes no críticos debe haber una enfermera. En Ecuador, la relación es de 14 a 20 pacientes por enfermera. Gavilánez explicó que se necesitarían 6.000 enfermeras adicionales para cubrir la demanda nacional.

Según Gavilánez, en algunas provincias se mantiene el mismo número de personal que había antes de la emergencia. “Debe haber relevos para que no se agoten los profesionales”.

La Ley Humanitaria dispuso nombramientos definitivos para el personal sanitario que ha trabajado en la pandemia. Hasta diciembre pasado, Salud confirmó que 5.429 profesionales fueron beneficiados. Pero Gavilánez informó que estos nombramientos en el caso de las enfermeras ha sido mínimo, el mayor número ha sido para médicos. “Salió el reglamento de esta ley donde decía que solo era para la primera línea. ¿Pero a qué llamamos primera línea?”, se preguntó y respondió que no solo es trabajar en emergencia o en UCI, sino laborar en cualquier servicio en un hospital. “Estamos directamente con los usuarios, que van a un área de salud y usted no sabe si tiene o no tiene Covid, porque no van con el examen en la mano”

Adicional, hay un bono de 200 como reconocimiento por laborar en la pandemia. Gavilánez contó que ha pedido a Salud se informe cuántos de estos bonos han sido entregados a su gremio. Denunció que 1.400 enfermeras del sector privado y jubiladas aún no acceden a la vacuna.

Posgradistas, una deuda pendiente 

Los médicos posgradistas -médicos generales van a un hospital para terminar de formarse en una especialidad- ha sido otro sector invisible en la pandemia, pese a trabajar 80 horas por semana, bajo condiciones de alto riesgo, sin sueldo ni seguridad social. Santiago Zúñiga, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Médicos Posgradistas (ASEMP), aseguró que su gremio llega a trabajar hasta 130 horas semanales y sus condiciones han empeorado en la emergencia. “La falla humana, a partir de la hora 50, empieza a aumentar”. Por eso, pelean por una ley que pueda garantizar sus derechos, que no avanzó en el gobierno de Moreno. En Ecuador hay 3.500 posgradistas, de ellos 1.800 no tenía una relación de dependencia. Es decir “brindaban salud sin sueldo y sin seguridad social”, aseguró Zúñiga.

Con la Ley Humanitaria, vigente desde junio de 2020, el Gobierno les ofreció un contrato de servicios ocasionales por el tiempo que dure su carrera formativa, un sueldo y seguridad social. Pero en septiembre pasado, los posgradistas protestaron para que el Gobierno les cumpliera sus ofrecimientos. Llegaron a un acuerdo para los pagos atrasados.


Durante la emergencia, los posgradistas han reclamado por sus derechos. Foto: Twitter de André Di Arévalo

Pero en Quito aún existen 113 posgradistas que no han recibido sus pagos y además fueron despedidos de los hospitales públicos más grandes de la capital. Ellos han presentado acciones de protección y todas las han ganado, dijo Zúñiga. Pero el Ministerio se ha rehusado a mantener sus contratos porque no tiene dinero, según han dicho sus representantes en las audiencias.

Zúñiga fue uno de los comparecientes en el juicio contra el exministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, que tramita la Asamblea. “El exministro sabiendo que hay gente en curso de formación - y que está a punto de graduarse- decide expulsarlos de los hospitales como especialistas. Los bota porque dice que no tienen plata. El rato que los sacas del sistema, disminuye la calidad de formación, peor aún si los expulsas por completo. Le niegas al país más médicos”.

Los galenos piden ser escuchados

Los médicos sostienen que si no hay un cambio urgente de las decisiones del Gobierno no mejorará la situación actual. Enrique Terán, médico farmacólogo, explicó que si la variante brasileña del Covid está en el norte (Manabí) y en el sur (Loja) del país, eso quiere decir que está en todo el territorio nacional. Afirmó que esta variante tiene mayor efecto en los jóvenes en edad laboral. “Sin salud no hay economía”, sostuvo. 

Para este experto, si no se logra aumentar el porcentaje de vacunados (alrededor del 2% de la población en la actualidad) va a ser imposible llegar a la inoculación del 60% de la población como ha anunciado el actual Gobierno y el presidente electo Guillermo Lasso. Hasta el 18 de abril, Salud ha colocado 384.093 dosis y 170.276 en segunda dosis.

Al igual que otros profesionales, propuso al Ejecutivo que se realicen más pruebas PCR y de antígenos, que  son más rápidas, versátiles y de bajo costo. Esperar que las personas acudan a los laboratorios privados para hacerse la prueba es algo impráctico, dijo Terán, pues su costo limita el acceso. El Gobierno anunció, después de un año, que el costo de una PCR será de 45 dólares.

Carlos Cárdenas, vicepresidente del Colegio Médicos de Pichincha, puso como ejemplo los recursos que el Estado se ahorraría si masificaran las pruebas PCR. Según sus cálculos, esta inversión llegaría a 30 millones de dólares. Una cantidad menor en comparación a lo que cuesta un paciente en una UCI. Explicó que por día, el costo de hospitalización de estos pacientes graves es de 4.000 diarios, si esta cantidad se multiplica por 15 días -que es el promedio de estancia- y por todas las personas (había 410 camas ocupadas al 24 de marzo) que lo necesitan, los costos son inferiores. Solo para ese grupo de personas, en UCI al 24 de marzo, el Estado deberá invertir 24,6 millones. Pero a escala nacional, las Federaciones Unidas  de Profesionales de la Salud del Ecuador (FUPSE) estimó en 300 los pacientes que estaban en lista de espera para una UCI el 18 de abril pasado.

Terán confirmó que existe un desabastecimiento de medicamentos y los insumos han ido escaseando. “Es paradójico que la autoridad sanitaria no haya podido ejercer control alguno sobre el abastecimiento de estos productos”. Cuestionó que por redes sociales se vendan estos medicamentos, cuando la venta de fármacos no puede hacerlo una persona, sino un laboratorio o una distribuidora farmacéutica validada para ello.

A estas ideas, Terán sumó la necesidad de una campaña de comunicación donde se transparenten las cifras de la pandemia  para que la ciudadanía sienta la presión de la situación. No tiene sentido -coinciden los profesionales de la salud- medidas de confinamiento, si no hay estrategias paralelas.

 
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