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18 de Enero del 2016
Historias
Lectura: 12 minutos
18 de Enero del 2016
Christian Zurita Ron
Universidad Andina: crónica de un desfogue democrático

Fotos: Luis Argüello

"Guerreros Shuar" participaron con una guardia ceremonial en el acto de la Universidad Andina.

 

César Montaño inició sus nuevas funciones como rector de la Universidad Andina, convertida en nuevo símbolo de resistencia al gobierno. Al acto solemne se dieron cita cerca de 1000 personas, y se manifestó el respaldo de 21 universidades, más de 1300 académicos de todo el país, decenas de instituciones y organizaciones sociales. Sin embargo, ante este acto de desafío, el gobierno no ha emitido la última palabra...

“No han venido a un acto social sino al radical expresión de un compromiso  por la defensa de la autonomía y la dignidad de la educación superior del país”, dijo en su discurso Enrique Ayala Mora, ex rector de la UASB.


Una banda de pueblo tocó durante todo el acto.

Por el entusiasmo mostrado en el acto del viernes 15 de enero de 2016, la comunidad universitaria, reunida masivamente en el salón de uso múltiple, mostró un sentimiento de victoria, y a la vez de desafío; una comunidad que había derrotado a pulso democrático al gobierno ecuatoriano, que por más de seis meses buscó apropiarse de la dirección de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB) usando todo tipo de mecanismos, asistía de pie a la entrada en funciones de su nuevo rector, que ya había sido posesionado por el Consejo Superior, el 14 de diciembre del 2015, antes de que una parte de este fuera defenestrado por la acción de un político colombiano, el senador Luis Fernando Duque.


En primer plano los sindicalistas Mesías Tatamuez, Nelson Erazo y Pablo Serrano. Detrás de ellos Paco Moncayo charla con María Paula Romo.

El escritor Simón Espinosa Cordero, presente en la ceremonia de asunción del rectorado de César Montaño Galarza, en el auditorio del flamante edificio José Joaquín del Olmedo, calificó el hecho como un escape democrático. Sentía así, porque desde hace mucho tiempo ninguna entidad universitaria del país había logrado un ápice de autodeterminación frente a la intolerancia que pregona el poder gubernamental.

La comunidad académica y universitaria, que lleva ya tres meses de tensión en esta larga y compleja elección, hizo una demostración de que la fuerza no la doblegará. No estuvo sola: la Andina  concretó el respaldo de no menos 21 entidades de educación superior del país, de más de 1300 docentes universitarios que publicaron una página de respaldo en El Comercio, de decenas de organizaciones sociales, gremiales, sindicales e indígenas que se aportaron durante cuatro días seguidos a ofrecer un respaldo político y físico; de Boaventura de Sousa Santos, ícono de la izquierda continental, de decenas de instituciones que enviaron cartas de respaldo y felicitación, entre ellas la Fiscalía General del Estado...


El público aplaude de pie frente a la mesa directiva, durante el acto en el cual Montaño asumió el rectorado. 

El salón, con capacidad para 800 personas, estaba repleto hasta las banderas. En la mesa central Fernando Sempértegui, rector de la Universidad Central, la más grande del país; Carlos Larreátegui, de la Universidad de las Américas; Vicente Véliz, de la Universidad Técnica de Manabí; Rubén Vélez, presidente del Consejo Superior de la UASM. También León Roldós, ex rector de la Universidad de Guayaquil y Gustavo Vega, quien ocupó la presidencia del Consejo de Educación Superior. 


Una vista general de la sala de uso múltiple de la UASB.

La vicealcaldesa de Quito, Daniela Chacón, acompañó a los protagonistas y se ganó los aplausos del público porque demostraba nuevamente una postura clara frente al gobierno. El rector saliente, Enrique Ayala Mora, en un gesto diplomático, aseguró que ella representaba al alcalde de Quito, Mauricio Rodas, que mantuvo discreción frente a los intentos del gobierno de coptar la entidad.

Entre el público: políticos de derecha, izquierda, centro. Activistas, líderes sociales e indígenas. Sacerdotes, ex jueces, ex fiscales, académicos críticos al régimen, también cercanos al pensamiento de Alianza Pais y otros que ahora prefieren desentenderse del presente.

No faltaron delegados del gobierno, jóvenes que en silencio, concentrados en sus smartphones, detallaban por chat los hechos a sus jefes en la Secretaría de Planificación, Consejo de Educación Superior, Cancillería, Consejo Nacional Electoral, Senain, Secom...


Alberto Acosta, entre otros dirigentes, asistió al acto.

Fue un evento alegre. Enrique Ayala, el académico que construyó esa Universidad desde una oficina prestada hace 25 años, sintetizó en sus primeras palabras la fuerza que impulsó el desarrollo de la Andina: “atreverse a soñar hasta lo imposible, es un derecho humano irrenunciable y ponerle cimientos a los sueños es el desafío que estamos obligados enfrentar”.

Luego se tomó tiempo para demostrar que el intento de sacar a Montaño del rectorado fue una derrota gubernamental. “No renunciamos a la libertad de pensamiento y libertad de cátedra. Hemos asumido la función crítica con solides y valentía, sabiendo que la verdad fastidia al poder, irrita a los déspotas y desata las fuerzas del autoritarismo”.


De izquierda a derecha: Pepe Acacho, Lourdes Tibán y Carlos Pérez Guartambel "atrapados" en sus redes sociales.

No olvidó agradecer a los presidentes que impulsaron y fortalecieron la universidad. Fueron aquellos que gobernaron entre 1992 y 2006.  Los del pasado, los de la noche neoliberal; el gobierno de las mentes lucidas, de la meritocracia, de los corazones ardientes no fue parte de la construcción de la Universidad con mayores reconocimientos del país y la única con certificación internacional de cuatro países.

Ayala Mora citó al pensador cuencano Hernán Malo,  recordó a todos que pregonaba que la “universidad es sede de la razón”. Tal vez por eso también se atrevió a decir “que los cascos jamás llegan a la copa de los árboles”.

El ex rector de la Andina, que se desenvuelve con agilidad entre el discurso académico y político, encontró la mejor forma para culminar sus opiniones. Lo hizo en un reconocimiento a todos en nombre de los soldados iwias que combatieron en el conflicto del alto Cenepa en 1995 y que asistieron al evento, con sus lanzas de madera de chonta y su vestimenta ceremonial. Al referirse a estos combatientes, Ayala se dirigió desde el estrado a los generales en servicio pasivo José Gallardo y Paco Moncayo y les dijo: ¡Aquí están sus soldados, a quién le vamos a temer! Fue despedido de pie por una concurrencia que lo ovacionó largamente, luego de 20 años en el cargo.

Con otro derroche de aplausos fue recibido el nuevo rector, César Montaño, quien prefirió centrar sus palabras en el ámbito técnico y académico, con pocos espacios para el enfrentamiento político. Prefirió decir lo que esperaba de su rectorado de cinco años;  fue su manera de apoderarse de la autonomía, un estilo que ignoró la condición autoritaria de todos aquellos que purgaron su perfil para evitar su posesión.


César Montúfar, exlegislador, catedrátido y director de área de la UASB.

Montaño declaró, ante un público atento, que estaba consciente de tomar a cargo una universidad de prestigio nacional e internacional, la cual ha sido reconocida por las instancias de control de la educación superior del país como una de las instituciones universitarias con categoría “A”, y que además ha alcanzado dos acreditaciones internacionales, constituyéndose en la única en el país con esta trayectoria, pese a su juventud y dimensión institucional.

Montaño dijo asumir el rectorado en un momento difícil para la institución debido a los múltiples ataques a su autonomía, de parte del Parlamento Andino y de sectores interesados en silenciarla, lo que rechaza enérgicamente. “Esta universidad se ha caracterizado por ser sensible ante la realidad nacional y regional, nunca ha dejado de expresarse con libertad y con espíritu crítico. Se pretende la apropiación de una universidad importante del sistema nacional de educación superior, no solo porque mantiene una oferta académica única en el país y la región, sino porque somos críticos y sensibles a la realidad, porque formamos a los nuevos líderes tanto del sector público como del sector privado, profesionales que con su preparación y conocimiento de primer nivel, enrumban al país y a la sociedad toda hacia mejores días, con libertad y sin sumisión".

Montaño Galarza finalizó su intervención con una descarga: “Que la democracia, la dignidad, el saber, la naturaleza, la autonomía y el corazón no se extingan jamás. ¡Viva la Universidad Andina!”. En ningún momento se refirió al gobierno. Ignorar al déspota es también una forma de superarlo.

Sólo hubo tiempo para la celebración, los brindis e infinitas fotografías. También para una ceremonia shuar llevada por los ex soldados iwias presentes, que puso a bailar  con lanza en mano,  al rector entrante y saliente.

Tal vez una forma de recordar que la universidad, ante todo es la gente. Sin embargo, la tensión volvió el lunes siguiente. El Consejo de Educación Superior, CES, fue convocado para tratar el tema de la Universidad Andina, en una sesión urgente y extraordinaria, pues sus reuniones se dan los miércoles de cada semana. De esas resoluciones, la USAB estaba pendiente. También, días después, un ejército de funcionarios y discalizadores estatales, del Ministerio del Trabajo y del IESS irrumpieron en las oficinas admisnitrativas de la entidad, luego de un linchamiento mediático contra las autoridades de la Andina por parte de los llamados medios públicos, controlados desde la Secretaría de Comuniación. De igual manera, fue denunciada la suspensión del RUC de la Andina, dado que el representante legal ya no era Ayala Mora, sino César Montaño. El SRI dijo haber recibido cartas de varias autoridades gubernamentales advirtiendo este hecho.

Mientras tanto, el Tribunal Andino de Justicia, entidad en la cual reposan dos demandas en contra del Parlamento Andino interpuestas por las autoridades de la Universidad Andina, no ha notificado las partes. Para las autoridades universitarias, ese es el camino natural y legal que debe seguir esta disputa, en la cual hay dos Consejos Superiores -el uno dirigido por el colombiano Duque y el otro por el ecuatoriano Rubén Vélez- y un sector político, el Partido Socialista, vinculado al gobierno ecuatoriano y al Parlamento Andino, dispuesto a usar todos los recursos del Estado para salirse con la suya.

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