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24 de Octubre del 2016
Historias
Lectura: 29 minutos
24 de Octubre del 2016
Redacción Plan V
Venezuela: el monstruo desatado

Fotos: AFP. Juan Barreto y Federico Parra

Un escenario de caos en Caracas, cuando seguidores chavistas toman violentamente la sede de la Asamablea Nacional, de mayoría opositora.

 

El régimen chavista está viviendo su crisis final. El intento ilegal de Maduro y los suyos de perpetuarse en el poder puede tener éxito o, por el contrario, puede saldarse con su salida. En este último caso no sería descartable un gobierno militar de transición que permita la convocatoria de nuevas elecciones. Por el contrario, de concretarse la continuidad del chavismo, con o sin Maduro al frente, el gobierno “popular” habrá devenido lisa y llanamente en una vulgar dictadura, cada vez más aislada internacionalmente.

Cada vez son más estrechos los caminos democráticos para Venezuela. Con la decisión de 20 juzgados la justicia chavista de declarar, en distintos lugares de la república, nulos los procesos de recolección de firmas, el gobierno echó abajo el proceso revocatorio, deconoció al parlamento y cavó más hondo el pozo de la crisis política y económica en la que se haya hundido el país del Libertador. La crisis se ahondó, sin embargo, tras la reunión de la Asamblea Nacional para buscar caminos para la destitución de Nicolás Maduro, presidente de ese país. Hasta el papa busca evitar el caos con el llamado al diálogo, que ha sido aceptado por lo pronto para este 30 de octubre, pero antes, la oposición ha anunciado una marcha con la toma de Caracas, para este 27 de octubre.

Cuando, el domingo 23 de octubre, Asamblea Nacional, de mayoría opositora, se autoconvocó para reaccionar frente a la suspensión del proceso revocatorio, decenas de personas identificadas con el chavismo en Venezuela irrumpieron en el recinto cuando los diputados discutían vías para una posible destitución del presidente del país, Nicolás Maduro.

Mientras hablaba el primer vicepresidente del Legislativo, el opositor Enrique Márquez, empezaron a ingresar en el salón de sesiones varios hombres y mujeres casi todos vestidos de color rojo, un símbolo del chavismo.

Los chavistas portaban fotografías del libertador venezolano Simón Bolívar, banderas del país y del movimiento de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Inter Sexuales (LGBTI).

Bajo el grito de “el pueblo unido jamás será vencido” varios de ellos lograron burlar las cuatro alcabalas que existen para ingresar al salón de debates del Parlamento, dos de ellas controladas por funcionarios de las Fuerzas Armadas.

El jefe de la bancada minoritaria del gobierno, Héctor Rodríguez, intentó contener a los chavistas que fueron abandonando el lugar paulatinamente.

Una vez dentro del foro, comenzaron los empujones principalmente entre el personal de seguridad de la Cámara y los simpatizantes del oficialismo.

El jefe de la bancada minoritaria del gobierno, Héctor Rodríguez, intentó contener a los chavistas que fueron abandonando el lugar paulatinamente.

Entretanto, el presidente del Parlamento, el opositor Henry Ramos Allup, suspendió el debate por espacio de media hora, y decidió reanudarlo luego de ordenar la expulsión de todas las personas salvo diputados, periodistas y el personal ordinario del Legislativo.

A la Asamblea llegó el alcalde del municipio Libertador, el oficialista Jorge Rodríguez, quien conversó con los chavistas y los conminó a abandonar el sitio, a lo que finalmente accedieron.

Según informaron medios digitales, al menos dos personas resultaron heridas en medio de la irrupción.

El Parlamento declaró que Maduro rompió el hilo constitucional luego de que el Poder Electoral decidiera suspender el proceso para un referendo revocatorio presidencial, algo que venía promoviendo desde hace meses la oposición venezolana.

Por ello, la Cámara ha dicho que estudiará vías para una posible destitución del jefe de Estado, que pudiera ser sometido a un juicio político o a quien le podrían declarar un supuesto abandono del cargo.


Una secencia de la toma de la Asamblea. Los militares permitieron el paso de las turbas.

Tres posibles salidas

La salida a la crisis venezolana no se antoja fácil ni corta, incluso si cayera de forma inmediata el régimen chavista o el gobierno de Nicolás Maduro aplastara a la oposición. De todas formas, en el corto plazo, se atisban tres posibles salidas: el establecimiento de un diálogo entre el gobierno y la oposición; el final controlado, o no, del régimen; y el establecimiento de una dictadura.

Se viven los momentos culminantes de una crisis larvada hace tiempo pero que ahora se ha desencadenado en sus más preocupantes facetas cuando el Poder Electoral de Venezuela paralizó la organización del referéndum para revocar a Nicolás Maduro  luego de que se anunciara un supuesto fraude en la primera etapa del proceso, que consistió en la presentación del 1% de las firmas del padrón electoral ante el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Lo cierto es que esta decisión del 20 de octubre del Consejo Nacional Electoral no solo se ha llevado por delante el referéndum revocatorio sino que ha cambiado el panorama político del país.

La analista y académica Margarita López Maya apunta que, ante la pregunta sobre ¿cuáles son las implicaciones políticas de la suspensión del proceso revocatorio?, la respuesta es que “el juego político acaba de cambiar drásticamente. ¿Por qué? Porque el gobierno, arrastrado aparentemente por un ala dura –¿y desesperada?– del chavismo pateó el tablero y ahora el juego es otro. Sin duda, el chavismo liderado por Maduro avanzaba sin pausa hacia una creciente autarquía y militarización, pero la decisión del 20 de octubre del Consejo Nacional Electoral (CNE), motivada por el dictamen de cinco tribunales regionales en estados controlados por cinco gobernadores duros del chavismo, provocó un cambio cualitativo”.

Las instituciones venezolanas no responden a la constitución sino a la revolución. Entonces la batalla no será institucional sino política.

El duelo entre el régimen y la oposición es una lucha desigual que entra en su fase decisiva: el gobierno es extremadamente impopular pero controla las instituciones y la fuerza. Una encuesta de Venebarómetro indica que el 64 % de los venezolanos votarían contra Maduro de forma mayoritaria en un revocatorio ya que.sólo el 29,3 % quiere que termine su mandato. La consulta también refleja que el 73,4 % de los venezolanos valoran negativamente al Gobierno, el 92,9 % de la población considera que la situación del país es muy mala y el 75,5 % declara que sus tres principales problemas son la escasez de comida, medicinas y productos básicos, de lo cual culpan al gobierno de Maduro.

El analista Luis V. León subraya que “el debate actual en Venezuela no es sobre quién tiene la razón y la mayoría. Eso es obvio. Es sobre quién puede ganar un pulso de fuerzas. La oposición venezolana es claramente mayoritaria. Tiene derecho a solicitar un referendo y lo ganaría de calle. La incertidumbre es otra. Las instituciones venezolanas no responden a la constitución sino a la revolución. Entonces la batalla no será institucional sino política. En la batalla política venezolana la oposición tiene la razón y la mayoría, mientras el gobierno controla las instituciones, la plata y las armas. ¿Es obvio quien ganará el pulso de fuerzas en Venezuela? No. El éxito dependerá de la inteligencia, el compromiso, la organización y el liderazgo”.

Por el momento, al menos tres caminos se abren como posibles salidas para la crisis:

1-. El diálogo gobierno-oposición

Sería la solución ideal y es la que patrocina la comunidad internacional pero la líneas rojas de ambas partes lo dificultan sobremanera. Para la oposición la condición sine qua non es la celebración del referéndum revocatorio. Y lo contrario es el único objetivo que persigue el régimen, que no tenga lugar.

De todas formas, la presión combinada de la comunidad internacional, las movilizaciones populares y de sectores del chavismo antimaduristas podría dar como resultado una salida institucionalizada: la celebración del referéndum revocatorio, como desea la oposición, pero en 2017, como quieren los chavistas antimaduristas. Sin embargo, esta posibilidad representaría una derrota opositora difícilmente aceptable si muestra su fuerza en las calles.

La comunidad internacional ya ha comenzado a movilizarse. Varios países miembros de la OEA (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos de América, Honduras, Guatemala, México, Perú y Uruguay) emitieron un comunicado para expresar su preocupación por la situación de Venezuela.

En el documento aseguran que la paralización del proceso para realizar el referéndum revocatorio y la decisión del Poder Judicial de prohibir la salida del país a los principales líderes de la oposición, afecta la posibilidad de diálogo. Asimismo reafirmaron su compromiso con los principios y valores democráticos, así como con la defensa de los derechos humanos, reiterando su llamado al dialogo nacional de manera directa o a través de facilitadores.

La oposición, nucleada en la Mesa de Unidad Democrática, sabiendo que la Asamblea ha sido vaciada de contenido, solo tiene una salida: ganar las calles y desde ellas presionar para que se celebre el revocatorio

Por su lado, la oposición nucleada en la Mesa de Unidad Democrática, sabiendo que la Asamblea ha sido vaciada de contenido, solo tiene una salida: ganar las calles y desde ellas presionar para que se celebre el revocatorio. La MUD ha convocado para este miércoles 26 de octubre, fecha en la que habría iniciado el proceso de recolección del 20% de manifestaciones de voluntad, a una movilización nacional llamada la “Toma de Venezuela”.

María Corina Machado, coordinadora de Vente Venezuela, ha iniciado las movilizaciones que se prolongarán a lo largo de esta semana: “Hoy comienza una nueva etapa de lucha contra la dictadura, la etapa definitiva. En la gran unidad”, publicó a través de Twitter.

La Mesa de la Unidad Democrática ha decidido impulsar tres estrategias para conseguir la puesta en marcha del revocatorio: la movilización en las calles, la reactivación de la Asamblea donde tiene mayoría y la búsqueda de respaldo internacional.

Además de la presión internacional y la interna opositora, el régimen sabe que parte del chavismo teme perder el poder en 2019 si sigue el actual gobierno. Por eso esos sectores apuestan por desembarazarse de Maduro en el revocatorio de 2017 y continuar teniendo las riendas del poder hasta 2019.

El director del Centro de Estudios Políticos, de la Universidad Católica Andrés Bello, Benigno Alarcón, la dijo al diario El Nacional que “el sector moderado del régimen, que ayer perdió el control de la situación, tratará de convencer a la oposición de regresar a la mesa de diálogo para jugar al policía bueno, mientras el sector más radical buscará su posicionamiento como salvadores del proceso. Si no hay una reacción contundente de la oposición que incluya la presión internacional, social y política, el referéndum estaría muerto y la suspensión temporal se convertiría en definitiva por decisión judicial”.

2-. El final (controlado o no) del régimen

Otra salida, puede ser la del colapso del régimen provocado por una “sublevación” popular que vendría dada por la movilización masiva opositora. Para que esto ocurriera el régimen debería verse privado de la capacidad represiva, es decir, que las FFAA acabaran negándose a salir a reprimir a la oposición.

Henrique Capriles, gobernador del estado Miranda, ha mostrado todo su apoyo a este tipo de movilizaciones y este sábado dio su respaldo a la concentración de “Resteadas 2016” dirigida por las activistas opositoras Lilian Tintori, María Corina Machado y Patricia de Ceballos: “¡Las mujeres han convocado para hoy a una movilización en defensa de nuestra Constitución! ¡Acá los puntos de concentración!”, publicó a través de su cuenta en Twitter.

El gobernador aseguró que los venezolanos sienten indignación por lo que ocurre y esto legitima las movilizaciones: “La vida muchas veces es así, pero nos toca lidiar con los obstáculos, nos toca seguir para poder llegar a la meta que queremos, quien tiene a Dios en su corazón nada le falta y tendrá la fuerza para el próximo paso! ¡Vamos Venezuela, demostremos todos los venezolanos de lo que estamos hechos! ¡Venezuela siempre valdrá la pena!”.

El papel de las Fuerzas Armadas va a ser determinante. Si bien es cierto que están politizadas y cooptadas por el régimen, también es cierto que están divididas internamente.

En este contexto, el papel de las Fuerzas Armadas va a ser determinante. Si bien es cierto que están politizadas y cooptadas por el régimen, también es cierto que están divididas internamente. Y sobre todo cada vez es más claro que no desean quedar amarradas a un régimen cuyo futuro es cada vez más inseguro y breve.

El analista Michael Penfold apunta que “los militares enfrentan una encrucijada similar. Las Fuerzas Armadas han venido, deliberadamente, tomando el control de todas las esferas de gobierno para lograr dos objetivos: el primero, aumentar su poder de negociación con cualquiera de los factores políticos (sean chavistas, maduristas u opositores) para poder garantizar así su continuidad histórica y minimizar los daños colaterales que un proceso de cambio pueda producir; el segundo, los militares (en especial los más institucionales) buscan quedar en una posición de poder que les permita definir la modalidad del proceso de cambio que experimentaremos en los próximos meses.Y esa modalidad no es única, sino más bien múltiple y perfectamente puede mutar en el tiempo”.

Ante la ofensiva de la oposición y frente a un Nicolás Maduro encastillado, las FFAA podrían dejar sin respaldo al presidente y encabezar una transición controlada.

Penfold señala que “una de las tantas modalidades de cambio puede implicar un control directo del sistema político y económico por parte de las mismas Fuerzas Armadas, sin ningún tipo de intermediación política una vez que tomen control de la vicepresidencia y, posteriormente, de la presidencia. Todo esto por vía constitucional. Otra modalidad supone una renovación del chavismo con apoyo militar, sin necesariamente permitir una apertura democrática hacia la oposición. Tampoco es descartable que los militares decidan sacrificar al chavismo y precipiten el Referendo Revocatorio, así como unas elecciones presidenciales. Y, finalmente, existe un escenario en el cual los militares pueden convertirse en un factor determinante para impulsar un acuerdo amplio entre el chavismo y la oposición para restaurar tanto la democracia como el estado de derecho. Es difícil anticipar qué opción prefieren los verdeoliva. Lo cierto es que las Fuerzas Armadas se han convertido en el actor silente que va a mover el país por un sendero u otro. Y es indudable que las condiciones objetivas (tanto políticas como sociales) influirán en su decisión, pues su principal objetivo será preservar la institución, así como todos (sí: todos) sus privilegios”.

3-. La dictadura

La posibilidad más complicada, pero no imposible, es que Nicolás Maduro instaure, apoyado en los círculos cívico-miliares que le rodean y le son fieles y en las FFAA, un régimen ya abiertamente dictatorial.

 En este caso, el sucesor de Hugo Chávez no sería sino un hombre de paja, un títere en manos de personajes más poderosos (Diosdado Cabello) o instituciones más fuertes (las FFAA).

Como recuerda Margarita López Maya, en Prodavinci “el inesperado recurso desde dónde se dio la iniciativa que terminaría acatando el CNE pareciera indicar que algo no funcionó bien para el madurismo en el TSJ. ¿Sería que los gobernadores de los estados donde partió la nueva iniciativa se impusieron a la macha ante dudas o pruritos de otros sectores gubernamentales? Los Cabello, El Aissami, Rangel Gómez, tienen mucho que perder si se produce el Referendo Revocatorio. Porque, como mecanismo de democracia directa que es, significa que quien gane, gana todo, y el que pierde, por ende, se queda sin nada. Entonces hicieron como Jalisco, y arrebataron. El CNE y Maduro acataron. Es una hipótesis que pudiera ponerse a prueba en los próximos días. Si fuera cierto, ¿se manifestarán fracturas en el chavismo? ¿Y esas disidencias aunarán esfuerzos con la MUD?”

Lo cierto es que se trata de la alternativa menos viable porque el régimen no solo se enfrentaría a la comunidad internacional sino también a la mayoría de su población.

Además lo haría cuando menos margen de maniobra posee: con el precio del petróleo muy por debajo de lo que estuvo hace un par de años y con una elevadísima inflación. Además condenaría las opciones del chavismo a seguir en el largo plazo y mancharía a las FFAA.

Lo único cierto, sea cual sea el resultado final, es que Venezuela se encuentra al borde de entrar en una nueva etapa de su historia, periodo que se antoja más complejo y en el que estará en juego la democracia, las libertades e incluso la viabilidad de Venezuela como Estado.

Asamblea Nacional: el orden constitucional está roto

Ese domingo, la Asamblea aprobó el Acuerdo para la restitución del orden constitucional en Venezuela en el que se incluye los siguientes acuerdos:

1. “Declarar la ruptura del orden constitucional y la existencia de un golpe de estado cometido por el régimen de Nicolás Maduro en contra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el pueblo de Venezuela.

2. Solicitar a la comunidad internacional la activación de todos los mecanismos que sean necesarios para garantizar los derechos del pueblo de Venezuela, en especial su derecho a la democracia.

3. Formalizar la denuncia ante la Corte Penal Internacional y demás organizaciones que sean competentes, en contra de los jueces y rectoras del Consejo Nacional Electoral responsables de la suspensión del proceso de Referendo Revocatorio y demás funcionarios responsables de la persecución política al pueblo de Venezuela.

4. Proceder de manera inmediata y de acuerdo con los mecanismo constitucionales, a la designación de los 3 rectores principales y sus suplentes, que fueron nombrados provisionalmente en diciembre de 2014; así como la designación de los dos rectores principales y suplentes cuyo período de ejercicio culmina en diciembre del presente año, para con ello garantizar el respeto del derecho de los venezolanos a elegir, así como la independencia de poderes y el respeto al estado derecho.

5. Proceder de manera inmediata y de acuerdo con los mecanismo constitucionales, a la designación de los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, para garantizar el respeto del derecho de los venezolanos a elegir, así como la independencia de poderes y el respeto al estado derecho.

6. Iniciar el proceso para determinar la situación constitucional de la Presidencia de la República y convocar a una sesión especial de la Asamblea Nacional para el próximo martes 25 de octubre, para evaluar y decidir sobre la materia.

7. Conformar una comisión especial de alto nivel parlamentario encargada de desarrollar y definir las decisiones emanadas de este acuerdo para restituir el orden constitucional.

8. Exigir a la Fuerza Armada Nacional no obedecer ni ejecutar ningún acto o decisión que sean contrario a los principios constitucionales o menoscaben derechos fundamentales del pueblo de Venezuela, emanados del Poder Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral.

9. Convocar al pueblo de Venezuela, en virtud de los preceptos constitucionales, en especial lo establecido en el art 333 de nuestra Constitución, a la defensa activa, constante y valiente de nuestra Carta Magna, de la democracia y el Estado de Derecho, hasta lograr la restitución del Orden Constitucional”.

  ANÁLISIS  

CARLOS MALAMUD

Carlos Malamud, analista de Infolatam.com

Con independencia del desenlace de la actual crisis que atraviesa Venezuela, nada en ese país volverá a ser como antes. La movilización popular y la tan temida represión posterior resaltarán una vez más el carácter autoritario del régimen, con la diferencia de que esta vez no habrá marcha atrás y será imposible convencer a los venezolanos y a la comunidad internacional de las enormes virtudes del proceso bolivariano. Los sucesos de la última semana han servido para dejar expuestas todas las vergüenzas del chavo madurismo y para que caiga definitivamente la careta de la revolución bolivariana y del gobierno al servicio de los pobres.

Hoy las cosas no son iguales a lo que ocurría años atrás cuando vivía y reinaba el comandante eterno. Para comenzar Nicolás Maduro no es Hugo Chávez. Y si bien el primero sigue contando con el pleno respaldo de Cuba, el descenso en el precio del petróleo limita los márgenes de actuación de unos y otros. En segundo lugar la Asamblea Nacional está en manos de la oposición. Esto compromete seriamente la posibilidad de seguir emitiendo el mensaje del carácter marginal y antisistema de quienes forman la columna vertebral de los “enemigos” del proceso (los tan denigrados escuálidos y pitiyanquis).

El deterioro de la situación interna es de tal magnitud que el respaldo popular del chavismo se ha contraído dramáticamente. Las opciones electorales del oficialismo son tan bajas que han debido postergar a “finales del primer semestre de 2017” las elecciones regionales del próximo diciembre. La vaguedad de la fórmula muestra las dificultades y limitaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) presidido por Tibisay Lucena. Pese a ser teóricamente un poder independiente, el CNE ha demostrado una vez más su total subordinación al gobierno. Sin embargo, el punto más escandaloso y que ha provocado la actual crisis fue la determinación del CNE de aplazar sine die la convocatoria del referéndum revocatorio.

El fin del proyecto hegemónico cubano venezolano de ámbito regional es evidente. Los nuevos gobiernos de Argentina y Brasil han supuesto un cambio cualitativo en la forma de afrontar el problema venezolano.

Cuando el chavismo ganaba una elección tras otra y se erigía en un modelo de democracia, la figura del revocatorio se presentaba como la prueba indudable del compromiso democrático del régimen. La legitimidad de origen de los sucesivos gobiernos chavistas y del de Maduro eran el escudo protector que defendía al movimiento bolivariano de críticas internas y externas. Pero también en el frente internacional (especialmente en América Latina) las cosas han cambiado, y mucho.

Al mando de la “desprestigiada” OEA (Organización de Estados Americanos) ya no está el chileno José Miguel Inzulza, que terminó siendo un cómplice del chavismo, sino el uruguayo Luis Almagro, que contra todo pronóstico se ha erigido en un crítico feroz del madurismo y sus constantes ataques a la democracia. En unas recientes declaraciones, tras la suspensión de la recogida de firmas para permitir el revocatorio, el Secretario General de la OEA llamó a los países de la región a tomar “acciones concretas para defender la democracia”, dado su convencimiento “del rompimiento del sistema democrático”. También dio un paso más en su intento de aplicar la Carta Democrática al señalar que “sólo las dictaduras despojan a sus ciudadanos de derechos, desconocen el legislativo y tienen presos políticos”.

Su actitud es posible por las transformaciones operadas en la región. El fin del proyecto hegemónico cubano venezolano de ámbito regional es evidente. Los nuevos gobiernos de Argentina y Brasil han supuesto un cambio cualitativo en la forma de afrontar el problema venezolano. Del silencio (y hasta la complicidad) de Cristina Fernández y Dilma Rousseff se ha pasado a la actitud mucho menos permisiva de Muricio Macri y Michel Temer. Y quien dice Fernández y Rousseff también dice Kirchner y Lula, por no mencionar a José Mujica y otros mandatarios latinoamericanos. Si bien Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega siguen siendo férreos defensores del régimen, sus voces suenan mucho más débiles y más aisladas que en el pasado.

En esta ocasión, y con una rapidez inimaginable en el período anterior, 12 de los 35 países que integran la OEA mostraron “su profunda preocupación” por la decisión del CNE de postergar el revocatorio. Lo importante de este comunicado es que 10 gobiernos latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala, México, Perú y Uruguay) junto a Canadá y Estados Unidos, sospechosos habituales de intentar deponer al chavismo, se han negado a justificar lo injustificable. Por eso el texto concluye que: “La decisión del Poder Judicial de prohibir la salida de territorio venezolano de los principales líderes de la oposición… afecta la posibilidad de establecer un proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposición, que permita una salida pacífica a la crítica situación que atraviesa esa hermana nación”.

Almagro abunda precisamente en este punto cuando considera definitivamente acabada la misión de mediación de UNASUR integrada por Leonel Fernández, Martín Torrijos y José Luis Rodríguez Zapatero. Para el responsable de la OEA, la misión enviada por Ernesto Samper ha terminado ayudando involuntariamente al gobierno de Maduro en sus intentos de impedir que el referéndum revocatorio se celebre antes del 10 de enero de 2017, lo que podría provocar la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales.

Mientras Almagro habla claramente de dictadura, muchos latinoamericanos siguen callando frente a lo que ocurre en Venezuela. Las múltiples denuncias de golpe por el juicio político contra Rousseff se han convertido en clamoroso silencio en todo lo que respecta a la mal llamada revolución bolivariana. Pese a ello, el régimen chavista está viviendo su crisis final. El intento ilegal de Maduro y los suyos de perpetuarse en el poder puede tener éxito o, por el contrario, puede saldarse con su salida. En este último caso no sería descartable un gobierno militar de transición que permita la convocatoria de nuevas elecciones. Por el contrario, de concretarse la continuidad del chavismo, con o sin Maduro al frente, el gobierno “popular” habrá devenido lisa y llanamente en una vulgar dictadura, cada vez más aislada internacionalmente.

 

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