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7 de Noviembre del 2016
Historias
Lectura: 18 minutos
7 de Noviembre del 2016
Celiner Ascanio
Venezuela o la dictadura inédita

Foto: Reuters Media Express

Instantes de una protesta: varias mujeres en la última movilización en favor del Referendo Revocatorio.

 

Cuán difícil es escribir hoy sobre Venezuela. Y más si a lo nos referimos es al plano político y social, tan variable de un día a otro, de una hora a otra. El mundo sabe que el panorama político venezolano es complejo, pero en muchos casos no está clara dicha complejidad. La razón es que lo que sucede en Venezuela es inédito, no solamente para el país, sino también para Latinoamérica. ¿Qué sucede hoy en Venezuela? ¿Por qué cuesta tanto definirlo? ¿Por qué recién se está hablado de ruptura del hilo constitucional, de crisis humanitaria?

Comencemos por lo último: la suspensión de firmas para la segunda fase del Referendo Revocatorio contra el Presidente de la República, Nicolás Maduro, dejó caer el semblante de una dictadura que se fue instalando desde hace algunos años; ya muchos, para toda una población que incluye a los todavía afectos al oficialismo.

Esta dictadura tuvo sus orígenes en un discurso que se conformó mediante ciertos términos asociados con la izquierda que jamás encontraron un referente real en el contexto social (Socialismo, Revolución, empoderamiento, justicia social, poder popular, entre muchos otros) y que fue a la par con actos populistas centrados en la identificación afectiva y falaz con el poder del Estado, representado en la figura de Hugo Chávez. Lo anterior devino en un funcionamiento autoritario, delictivo y alejado cada vez más de las políticas sociales y de la Política, en su acepción de praxis y de acuerdo mediante el cual se dirimen las diferencias.

La suspensión del Referendo Revocatorio, derecho contemplado en la constitución, fue apenas la última gota que derramó el exceso de la dictadura chavista que se mantenía con la máscara electoral a nivel internacional, pero que en la realidad venezolana iba mermando, cada día, cada hora, la vida del ciudadano. ¿Qué hizo que el vaso se fuese llenando poco a poco sin que el derrame alcanzara a la opinión internacional?

Lo más difícil de establecer un orden para hablar del caso venezolano es que no nos asisten los datos oficiales: las dictaduras, los regímenes autoritarios, al poseer de manera absoluta el poder, manejan cifras en forma discrecional o ni siquiera las manejan. De allí que ninguna institución, universidad u organización no gubernamental tenga acceso a cifras oficiales sobre la inflación, los homicidios en manos de la delincuencia común, el número de presos políticos, las torturas, las desapariciones, la desnutrición causada por la escasez, el alto costo de los productos de la cesta básica, el número de personas afectadas por enfermedades, como la difteria, antes erradicadas a principios del siglo XX y a los porcentajes de medicina inexistente (desde antigripales hasta tratamientos para enfermedades crónicas como el cáncer, el VIH, la psicosis, la depresión o la diabetes), entre otros, lo que acrecienta los niveles de impunidad de los que debería verse librada toda sociedad.

¿Cómo podría haber cifras oficiales sobre la delincuencia organizada, si es el Estado, secuestrado por el gobierno, el actor principal de la delincuencia en el país?

A lo anterior, habría que sumar los altos niveles de corrupción proveniente de los representantes gubernamentales y militares que actúan de manera conjunta, y que van desde el enriquecimiento ilícito basado en la renta petrolera hasta el contrabando y el narcotráfico. ¿Cómo podría haber cifras oficiales, si es el Estado, secuestrado por el gobierno, el actor principal de la delincuencia en el país? ¿Cómo podría haber cifras si absolutamente todas las instituciones del Estado, excluyendo el Poder Legislativo y las Universidades Autónomas, fueron cooptadas por el poder total del Estado, entiéndase en el caso venezolano, del gobierno?

En Venezuela, el día a día se vive sin cifras, es decir, se vive desde lo real. La gente sufre, hace colas entre 6 y 10 horas para adquirir lo básico de su depauperada alimentación a un costo económico muy alto, se enferma sin poder sanar por la falta de medicinas y vive la potencia de la violencia y la muerte por la inseguridad que acecha las calles. Este mundo real, sin cifras, impune y desolador, ya es causa suficiente para hablar de una flagrante violación de los derechos constitucionales y humanos.

Lo real venció la polarización política que se había profundizado en 2002, con el golpe de Estado en el que asumió el poder de facto, por unas horas, Pedro Carmona Estanga, y al que se sumó la renuncia oficial del presidente elegido Hugo Chávez, anunciada, en ese momento, por el inspector general de la Fuerzas Armadas, Lucas Rincón Romero (video). Hoy, la polarización política en Venezuela ha sido difuminada por la hiperinflación y la crisis social que se viven diariamente, sobre todo en los sectores medios y en los económicamente menos favorecidos. Ya no es solo la oposición la que reclama un cambio de gobierno, sino una mayoría afectada en lo más esencial de su vida privada.


La última movilización en una avenida de Caracas, tras la cual el gobierno llamó a un diálogo con la oposición, con el apoyo del papa Francisco.

Las políticas sociales que en un momento inicial determinaron beneficios muy superficiales para la población, y que, como en todo régimen populista buscaron una satisfacción material que generara resultados electorales para el poder (misiones como “Mi casa bien equipada”, “Barrio Adentro”, “Barrio Tricolor”, “Plan Venezuela Móvil”, y tantas otras que variaron sus nombres), progresivamente fueron desapareciendo por la corrupción y la baja en los precios del petróleo.

Ni políticas sociales, ni sustento básico, ni medicina, ni garantía de vida; fueron estas ausencias, más allá de la simpatía o no por los partidos de oposición, lo que empujó cada vez más a la población venezolana a exigir un cambio de gobierno que se agudizó con la muerte del “carismático” Hugo Chávez y con el crecimiento de la crisis económica y política desde que asumió el poder Nicolás Maduro; crisis que no fue designada nunca como tal por el gobierno y que tuyo como significantes vacíos los términos “guerra mediática” y “guerra económica”.

La llamada “guerra económica” a la que se refieren los actores del gobierno tuvo su origen en una serie de medidas impuestas de manera autoritaria por Hugo Chávez y que violaron los derechos a la propiedad privada.

La llamada “guerra económica” a la que se refieren los actores del gobierno tuvo su origen en una serie de medidas impuestas de manera autoritaria por Hugo Chávez y que violaron los derechos a la propiedad privada. Por cadena de radio y televisión se efectuaron cientos de expropiaciones a empresas e industrias agropecuarias privadas, que de algún modo, garantizaban la distribución y venta de alimentos en el país. Las expropiaciones, se realizarían con la finalidad de que el Estado asumiera el control de estas empresas e industrias y se nacionalizaran, pero lo que se obtuvo fue la quiebra de estas y su desaparición. De manera que, sin producción nacional y sin materia prima, las empresas e industrias que quedaron, se vieron en la necesidad de importar todo aquello que ya no se producía. Nos convertimos así en un país importador en un nivel mayor que en períodos anteriores y que, además, dependía de un control cambiario sumamente selectivo, regido por las subastas que realizaba el gobierno de acuerdo con los rubros de consumo, y ciertamente de manera arbitraria. De las subastas surgieron las denominadas “empresas de maletín”, que obtenían dólares a través del soborno y del tráfico de influencias.

La hiperinflación aceleró de manera veloz la subida del precio del dólar y el gobierno aplicó medidas mucho más complejas para la adquisición de divisas con fines de importación. Hiperinflación, subida del precio del dólar, burocratización del control cambiario resultaron en una escasez que hoy alcanza niveles hiperbólicos.


El presidente Maduro, durante un mitin oficialista en Caracas.

Para el año 2014 la escasez ya estaba en un nivel muy alto. La oposición, liderada por el partido político Voluntad Popular propuso una protesta de calle denominada “La salida”. Durante esa semana, entre el 14 y el 18 de febrero de ese mismo año fueron asesinadas 43 personas, la mayoría estudiantes, mientras que el número de detenidos, en su mayoría víctimas de torturas, alcanzó hasta el mes de marzo de ese mismo año, la cantidad de 3.306 manifestantes apresados y 973 heridos. Desde esa fecha y hasta mayo del 2015, 3.718 personas han sido detenidas por los cuerpos de seguridad del Estado por protestar, entre los que se encuentran 360 menores de edad (https://foropenal.com/noticias/balance-de-detenidos-producto-de-manifest...) y solo en el primer semestre de 2014 el número de protestas de calle aumentó un 278%, del cual el 72% fue en rechazo al presidente Nicolás Maduro.

Las protestas en Venezuela constituyen otra arista de este complejo panorama político y social. Cuando pensamos en dictadura, pensamos también en la represión que ejercen los cuerpos de seguridad del Estado sobre los ciudadanos. En el caso de Venezuela, los actores de la represión no solamente son los cuerpos de seguridad; junto con estos, grupos parapoliciales armados, la mayoría de las veces contratados por el gobierno, también actúan, produciendo la mayoría de los asesinatos en las manifestaciones. Según la organización no gubernamental de derechos humanos PROVEA, la participación represiva de la Guardia Nacional Bolivariana corresponde al 47%, la de civiles (grupos parapoliciales armados) al 22%, mientras que el 14% corresponde a las policías regionales, el 11% a grupos no identificados y el 6% a la Policía Nacional Bolivariana. El registro de estas actuaciones ilegales y violentas proviene, casi siempre, de los propios manifestantes: testimonios, fotografías y videos que dan cuenta de una realidad que niega, por conveniencia, el gobierno. Así se dispersa, se difumina, se hace prácticamente intangible –con excepción de las vidas y los cuerpos afectados por estos grupos– el amedrentamiento, la ejecución y la muerte en la dictadura del chavismo.

Las fosas comunes de las pasadas dictaduras del Cono Sur no existen actualmente en Venezuela; existe el asesinato selectivo que promueve el amedrentamiento y el miedo de salir a protestar.

Las fosas comunes de las pasadas dictaduras del Cono Sur no existen actualmente en Venezuela; existe el asesinato selectivo que promueve el amedrentamiento y el miedo de salir a protestar. No existen los campos de concentración que tuvieron lugar en la Cuba del Periodo Especial; existe El Helicoide: centro de reclusión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en donde existen áreas denominadas La Tumba y La Cueva. Allí permanecen sin contacto con el sol y con luz artificial las 24 horas del día, en espacios sin baños de 2x3 metros (aplicación de “la tortura blanca) y sin las mínimas condiciones humanas, los presos políticos que, en su mayoría, sin haber tenido un juicio para comprobar su inocencia o culpabilidad, no han sido trasladados a las cárceles comunes, en donde también permanecen otros ciudadanos por el hecho de protestar.

En las cárceles comunes de Venezuela no existen ya ni la autoridad estatal, ni la garantía de humanidad porque se encuentran bajo el control de reclusos que representan el poder económico, despótico, real e imaginario de las cárceles: los pranes. Son estos líderes negativos quienes, tras el cobro de una mensualidad (“la causa”) a los reclusos (“la población”), determinan las condiciones y la vida misma dentro de la cárcel. Recluso que no paga, es apartado de la “población” carcelaria o asesinado. Estos reclusos son denominados “las brujas”;  seres que no “disfrutan” de la “comunidad” de la cárcel que incluye “beneficios” que van desde piscinas construidas por orden de los pranes y conciertos organizados por estos, hasta la garantía de la vida misma. La más conocida de estas cárceles fue recientemente clausurada en febrero de 2016: el Internado Judicial de San Antonio, en el Estado Nueva Esparta, quizás debido a la difusión de testimonios y videos proyectados, sobre este exceso, incluso a nivel internacional.

En Venezuela, el testimonio se ha convertido en el único espacio de denuncia e información para sus habitantes. Son cientos los registros que se dan a conocer a través de las redes sociales y de la prensa no gubernamental. Sin posibilidad de una “normalidad” comunicativa en el país, son los propios ciudadanos, víctimas y testigos de la constante violación a sus derechos, quienes han encontrado los modos de dar a conocer lo que sucede de manera ya generalizada en el país. Es esta, quizás “la guerra mediática” a la que se refieren los actores del régimen; una manera, una línea de fuga ante la dictadura inorgánica y despótica que se vive. Pero ni este registro se escapa ya del castigo. El Foro Penal Venezolano ha denunciado que existen detenidos por publicar sus opiniones o denuncias en las redes sociales. ¿Queda duda entonces de que el hilo constitucional en Venezuela se ha roto desde hace años ya? Para los venezolanos no quedan dudas.

Retomando el punto final desde el cual iniciamos este informe, el Referendo Revocatorio fue el aspecto que visibilizó, a nivel internacional, una problemática que fue creciendo con los años y que produjo ecos, aún muy débiles, en las organizaciones mundiales. Hoy, en noviembre del 2016, el partido que reúne a la oposición política venezolana (Mesa de la Unidad Democrática: MUD), ha aceptado sentarse con el gobierno en la mesa de diálogo propuesta por El Vaticano.

Hoy, la MUD ha declinado algunos puntos de una estrategia que perseguía insistir en que el Referendo Revocatorio se realizara este año; estrategia que incluía el juicio político del Presidente de la República Nicolás Maduro y una marcha multitudinaria hasta el Palacio de Miraflores (palacio presidencial). Hoy, han sido liberados cinco presos políticos de los cientos que aún permanecen tras las rejas. Esta liberación, más que un acto pacifista denuncia una verdad: si fueron liberados no hubo delito; la gente es encarcelada por pensar diferente, por manifestarse. Hoy, en este presente tan complejo,  el venezolano se divide en dos: una parte se encuentra en la certeza histórica de que el diálogo con el chavismo lo único que ha logrado, hasta ahora, es que se siga enraizando la dictadura. La otra parte se aferra a la esperanza de que el proceso de diálogo contribuya a la restitución de la política en Venezuela. Mientras tanto, los problemas de escasez, violencia e injusticia siguen creciendo día a día. Veremos, con el actual diálogo, si la esperanza y la fe funcionan en la política y con la dictadura…

Referencias

Arimeu, Q. (12 de abril de 2002) Renuncia de Chávez anunciada a Venezuela y al mundo por el Gral. Lucas Rincón Romero [archive de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=M8ZAWErmMyU

Balance de detenidos producto de manifestaciones desde febrero 2014. (10 de mayo de 2015). Recuperado de https://foropenal.com/noticias/balance-de-detenidos-producto-de-manifest...

Carrascosa, L. (30 de mayo de 2016). Helicoide lleno, tumba fría y cueva adentro: lo que no se habla de los presos. Recuperado de: http://elestimulo.com/climax/helicoide-lleno-tumba-fria-y-cueva-adentro-...

Clarembaux, P. (23 de febrero de 2016). Cierran cárcel venezolana con discoteca y piscina. Recuperado de http://www.univision.com/noticias/carcel/cierran-carcel-venezolana-con-d...

Conflictividad social en Venezuela en el primer semestre de 2014. (17 de julio de 2014). Recuperado de http://www.observatoriodeconflictos.org.ve/tendencias-de-la-conflictivid...

Delgado, A. (5 de febrero de 2015). Gobierno de Venezuela otorgó $125 millones a empresas de maletín. Recuperado de http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/...

Detenido por uso de Redes Sociales (s/f) Recuperado de https://foropenal.com/causa-detenci%C3%B3n/detenido-por-uso-de-redes-soc...

Los tentáculos del 'cartel de los Soles' con el gobierno de Maduro (12 de noviembre de 2012). Recuperado de http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/crisis-en-venezuela-cartel-d...

Venezuela 2014. Protestas y Derechos Humanos. (s/f). Recuperado de http://cdn.eluniversal.com/2014/06/10/Informe-final-protestas-provea.pdf

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