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28 de Marzo del 2016
Historias
Lectura: 12 minutos
28 de Marzo del 2016
Oscar Gallardo Moreno

Ex vicepresidente ejecutivo de TAME, coronel (r) de la FAE

Las verdades sobre TAME

Más que fines de lucro, la empresa creada por la FAE, valoraba la oportunidad de mantener entrenados a sus pilotos militares, sostienen los oficiales en retiro. 

 

Es un secreto a voces que la deuda de TAME por combustible de aviación, estimada en USD 60 millones, fue condonada por Petrocomercial. Que la deuda del Gobierno venezolano con TAME es de más de USD 40 millones y que las pérdidas de la aerolínea ascienden a más de USD 100 millones de dólares. Desde el 2011, la nómina de personal aumentó de 960 a 1600 empleados, las gerencias pasaron a 26, con un indeterminado número de asesores.

La creación de TAME surgió de la necesidad de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) de mantener a las tripulaciones militares en actividad de vuelo y también para contribuir al exiguo presupuesto que no permitía mantener las aeronaves disponibles por el costo elevado de partes y repuestos de sus aeronaves.

Esto hace que oficiales visionarios de los años sesenta propongan establecer un servicio de transporte aéreo inicialmente entre Quito y Guayaquil y posteriormente a otras ciudades del país. La idea se concretó en la propuesta del entonces capitán Luis Ortega de crear una aerolínea, planteada en su tesis para ascender al grado de mayor.

La propuesta fue acogida por el alto mando de la FAE, el 16 de mayo de 1962 se iniciaron las gestiones y el 17 de diciembre de ese mismo año el entonces miembro de la Junta Militar de Gobierno, coronel Guillermo Freile Posso, viabilizó el decreto de creación de la empresa estatal de transporte aéreo con el nombre oficial de Transportes Aéreos Militares Ecuatorianos (TAME), con autonomía administrativa y financiera. Inició sus operaciones el 4 de diciembre de 1962, con aviones Douglas C-47 que debieron ser acondicionados de su versión militar original, en la ruta Quito-Guayaquil, para progresivamente cubrir las rutas a Tulcán, Esmeraldas, Manta, Cuenca, Loja, Machala, Pastaza, Macas y Tena, y el 6 de junio de 1963 el vuelo inaugural a las islas Galápagos, al aeropuerto de Baltra.

Con TAME se produjo una real y positiva integración nacional, destacando que muchas de esas rutas no eran rentables y atractivas para las aerolíneas comerciales.

Con TAME se produjo una real y positiva integración nacional, destacando que muchas de esas rutas no eran rentables y atractivas para las aerolíneas comerciales.

Debido al éxito alcanzado, el 18 de junio de 1963, con decreto 1020, promulgado en el Registro Oficial 272, se legalizó y oficializó la existencia de TAME.

En septiembre de 1964 y marzo de 1965 llegaron a la empresa los primeros dos cuatrimotores Douglas DC-6B que luego, en 1975 fueran reemplazados por los aviones Electra L188 que dejó de usar Ecuatoriana de Aviación.

Página oscura

El 6 de septiembre de 1969 fueron secuestrados y desviados a Cuba por fanáticos terroristas ecuatorianos, dos aviones C-47 que cumplían las frecuencias Quito-Manta y Quito Esmeraldas, con el saldo trágico del asesinato al copiloto, subteniente José E. Báez y gravemente herido el mecánico sargento Gerardo Amaguaña.

El éxito de TAME

Es fácil determinar cuáles han sido los factores para el exitoso inicio y funcionamiento de esta joven empresa, pues, cuando existen sanos propósitos y buenos deseos de servir a la comunidad todo debe salir bien.

En julio de 1970 se adquirieron tres aviones ingleses HS AVRO 748 de fábrica, para remplazar a los viejos C-47, de los cuales uno sería el avión presidencial y que estaría al servicio exclusivo de la Presidencia por largos años y que estuvo en uso hasta el año 2014, volando con la sigla FAE001

En 1980 TAME adquiere una flota de 7 aviones Boeing 727-100 y 200, usados, a la empresa alemana Lufthansa, flota con la que alcanzó su máximo desarrollo.

Estos factores del éxito de la empresa, en mi criterio,  los resumo en los siguientes:

Existía la necesidad de un transporte ágil y cómodo para unir las principales ciudades, la red vial nacional era deplorable y con alto índice de accidentes en las carreteras.

Solamente las ciudades de Quito y Guayaquil contaban con el servicio de transporte aéreo y por empresas extranjeras con elevados costos y escasos cupos.

Más que fines de lucro, la empresa creada por la FAE, valoraba la oportunidad de mantener entrenados a sus pilotos militares.

Más que fines de lucro, la empresa creada por la FAE, valoraba la oportunidad de mantener entrenados a sus pilotos militares.

Las tripulaciones pilotos, copilotos, navegantes y mecánicos eran personal en servicio activo y por lo tanto no recibían sueldos de TAME, sino tan solo una modesta bonificación por horas voladas.

Las actividades de mantenimiento se realizaban en los hangares y talleres de las Bases militares.

Los bajos costos de operación permitieron establecer tarifas bajas para los pasajeros. Constituyéndose en un factor regulador de las tarifas aéreas.

Como consecuencia de lo anterior, no hacía falta  publicidad costosa.

Se logró el principal objetivo: los pilotos y tripulaciones militares de FAE se mantenían en constante actividad de vuelo, lo que representó un ahorro significativo para la institución militar.

La mano de obra del personal técnico de mantenimiento de la FAE se iba perfeccionando lo que posibilitó posteriormente la creación de la Dirección de Industria Aeronáutica de la FAE.

La solvencia económica de TAME permitió cumplir con los objetivos de su creación: contribuir al desarrollo nacional, subsidiar las rutas nacionales no rentables, regular las tarifas de los pasajes aéreos y mantener a las tripulaciones militares en constante entrenamiento de vuelo y disminuyendo su altísimo costo de mantenimiento.

La misión de la empresa apoyaba a la misión principal de la Fuerza Aérea Ecuatoriana.

Una de las tareas fundamentales de TAME en apoyo a la misión de la Fuerza Aérea es el transporte aéreo de personal y equipo militar de combate dentro y fuera del teatro de operaciones.

Para el cumplimiento de esta tarea, la Fuerza Aérea requería de equipo y personal suficiente y capacitado.  El mantener este equipo y este personal en condiciones de empleo óptimo pudo lograrse con la operación y entrenamiento permanente en tiempo de paz.

A la vez de lograr este entrenamiento y en cumplimiento de la misión adicional de apoyo al desarrollo social y económico e integración del país, este transporte bien puede ser aplicado a todas las regiones del país. 

Declive de TAME

Cuando interviene la política y el manejo ideológico en la administración de la aerolínea, se deterioran los resultados.

Siempre se detectó un interés externo a TAME en asumir su control. Considero un error del Mando de la FAE de ese entonces el haber asumido los rezagos de la quiebra de Ecuatoriana de Aviación y haber caído en la tentación de ampliar sus rutas al exterior, para lo cual una y otra vez se intentó modificar la ley de su creación.

TAME se ganó el cariño y prestigio entre el pueblo ecuatoriano, tal y como fue concebida, y funcionó por muchos años cumpliendo fielmente sus objetivos. Así como la solidez y prestigio de una aerolínea que funcionó bien a lo largo de 45 años administrada por oficiales de la Fuerza Aérea Ecuatoriana. Pero bastaron tan solo cinco años para que funcionarios de este gobierno la lleven a la quiebra.

La principal característica del actual gobierno ha sido intervenir improvisadamente en todos los ámbitos del quehacer nacional. De este modo no podía faltar su intervención en TAME, pero -como podemos observar- con malos resultados. En las noticias nacionales se detallan datos y cifras que no concuerdan sobre las deudas, malas decisiones, pérdidas y constantes cambios en la gerencia, cada administración echando la culpa a la anterior.

Algo importante que el ciudadano ecuatoriano debe conocer, a más de todo este descalabro, es que los gerentes nombrados han sido funcionarios de la institución superior de control. Es el caso de Fernando Guerrero, que antes de ser gerente de TAME, fue director general de la Aviación Civil (DAC) autoridad de control de las empresas aéreas del país y quién lo remplazó fue nada más ni nada menos que la ministra de Transporte, Paola Carvajal, cuya autoridad estaba sobre la DAC y sobre TAME. Ninguno debió ejercer la Gerencia de TAME, de acuerdo al capítulo tercero, sección primera, Art. 153 de la Constitución de la República.

Mientras TAME fue administrada por oficiales de la FAE, jamás se habían dado estas irregularidades y escandalosos informes confusos de los gerentes.

Mientras TAME fue administrada por oficiales de la FAE, jamás se habían dado estas irregularidades y escandalosos informes confusos de los gerentes. Cabe añadir que no es el Presidente de la República el que tiene que estar supervisando el actuar de sus malos funcionarios, sino que hay organismos del Estado ecuatoriano (Estado, no Gobierno) que fueron creados para precautelar los bienes y patrimonio de los 16 millones de ecuatorianos, y estos son: el Consejo de  Participación Ciudadana y Control Social, la Contraloría General del Estado y la Fiscalía General del Estado.

Aparentemente, estos funcionarios han dado muestras de ser obedientes y no deliberantes, ya que reaccionan luego de que la noticia es de conocimiento público, lo que se colige que obedecen a intereses particulares de un movimiento político y no al sagrado deber de precautelar los intereses del Estado ecuatoriano.

En abril del 2011, por disposición gubernamental se declara TAME “empresa pública”. Esto implicó cambios profundos. El último presidente ejecutivo de la FAE , que venía desempeñándose desde junio del 2009, fue el general (r) Gustavo Cuesta, a quién le correspondió ser también el primer gerente general, desde abril de 2011 hasta el 31 de octubre de ese mismo año.  Hasta entonces, TAME contaba con 961 empleados, tan solo 6 gerencias, con estados financieros claros y 4 millones de dólares de utilidades reales. Otro cambio trascendental es la conformación del nuevo directorio, que estuvo presidido por la entonces ministra de Transporte y Obras Públicas, arquitecta María de los Ángeles Duarte.

Es secreto a voces que la deuda de TAME por combustible de aviación, estimada en 60 millones de dólares, fue condonada por Petrocomercial. Que la deuda del gobierno venezolano a TAME es de más de 40 millones y que las pérdidas de TAME ascienden a más de 100 millones de dólares. Que hoy la nómina de personal supera los 1600 empleados, las gerencias pasaron a 26, con un indeterminado número de asesores, todos con sueldos mejorados.

La verdad solo se sabrá cuando termine este gobierno y venga uno nuevo con funcionarios de probada honradez e intachable conducta. Es necesario que se restituya el directorio y se devuelva su administración a quienes fundaron la empresa.

* El autor fue vicepresidente ejecutivo de TAME y es coronel (r) de la FAE

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