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17 de Septiembre del 2018
Historias
Lectura: 18 minutos
17 de Septiembre del 2018
Fermín Vaca
Periodista político. Es editor de PLANV. Ha trabajado en los principales periódicos de Ecuador en la cobertura de política y actualidad. 
Las cuestionadas sentencias que frenan el matrimonio igualitario

Foto: Diario El Universo

Un grupo de activistas protesta ante el Palacio de Justicia, en Cuenca, previo a la resolución de dos demandas por matrimonio igualitario en esa ciudad. 

 

Dos salas de la Corte Provincial del Azuay revocaron la semana pasada las acciones de protección que obligaban al Registro Civil de Cuenca a inscribir el matrimonio de dos parejas de homosexuales. Las decisiones fueron cuestionadas por activistas de la diversidad sexual y judiciales, quienes han señalado que las sentencias ignoran los estándares y la jurisprudencia internacionales. Hablamos en exclusiva con uno de los demandantes.

En dos sentencias de segunda instancia,

se negó el pedido de registrar dos matrimonios homosexuales. 

El intento de dos parejas homosexuales en Cuenca de que la justicia del Azuay obligara al Registro Civil a inscribir su matrimonio igualitario fue resuelto por la Corte Provincial de esa capital provincial. Aunque en primera instancia, sendas juezas habían dado la razón a las dos parejas, ordenando al Registro Civil que inscriba sus matrimonios, amparadas en la Opinión Consultiva 24 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que ante una consulta del Gobierno de Costa Rica, exhortó a los estados de la región a regular e implementar el matrimonio igualitario, la apelación del Registro Civil y la Procuraduría General del Estado fue aceptada por la Corte, que revocó lo actuado. Eso significa que el caso deberá ser conocido por la Corte Constitucional -actualmente en vacancia y a la espera de la designación de nuevos magistrados- y se suma a otros procesos legales similares, como el que impulsaron Pamela Troya y Gabriela Correa, dos lesbianas de Quito a las que la justicia de Pichincha negó en las dos instancias su reclamo y que esperan por varios años un pronunciamiento de la Corte Constitucional. 

La decisión de los jueces de Cuenca fue cuestionada por el  Colectivo Jurídico Feminista, que agrupa a académicos de la capital y patrocinó el proceso. Para el Colectivo, las sentencias "no solo que son regresivas, sino que parecen sacadas de un álbum de fotos del siglo pasado". "Las motivaciones son retóricas, tergiversan la doctrina, desconocen los principios básicos que rigen en garantía de derechos y sobre todo hacen caso omiso de las sentencias de la Corte Constitucional, en las que se dictan reglas generales", dijo el Colectivo. 

 

La coyuntura, tanto local cuanto internacional, es distinta, destaca Pamela Troya, lo que ha facilitado que las sentencias de primera instancia de las juezas de Cuenca hayan sido favorables.

Para Pamela Troya, el proceso que se realizó en Cuenca es muy similar al que realizó con su pareja en Quito en 2013, si bien la diferencia es que hubo una sentencia favorable en primera instancia. La coyuntura, tanto local cuanto internacional, es distinta, destaca Troya, lo que ha facilitado que las sentencias de primera instancia de las juezas de Cuenca hayan sido favorables. Troya sostiene que, en el Caso Satya ya se declaró que la Opinión Consultiva ha sido reconocida por el Ecuador, en lo referente a que el Estado debe conceder a las parejas homosexuales todos los derechos. La activista cree que habrá que esperar que la nueva Corte Constitucional resuelva tanto su acción cuanto la presentada por las parejas cuencanas. El recurso presentado por ambas lleva más de cuatro años en la Corte Constitucional sin ser resuelto. Troya no comparte el criterio de los jueces del Azuay sobre que es indispensable una decisión de la Asamblea Nacional reformando la Constitución para poder aplicar este criterio, pues se estaría ignorando por completo el Caso Satya. "La Corte Constitucional debe interpretar la Constitución, y se debe interpretar la Constitución en su conjunto", recuerda.

  TESTIMONIO  

Luis, demandante de matrimonio igualitario en Cuenca 

"Te pediría que guardes mi nombreen reserva no por miedo, pero sí nos han dicho cosas muy feas en Cuenca, que somos degenerados, que somos unos enfermos. Yo soy un cuencano de 27 años de edad, mi pareja es un hombre de Guayaquil de 33 años, que es ingeniero agrónomo. Vivimos en Cuenca, nos conocimos hace cinco años, aquí en Cuenca, vivimos juntos desde hace cuatro años y seis meses. Ambos estamos fuera del clóset.

"Yo me considero un activista GLBTI, he militado en el activismo desde los 16 años, y tengo una perspectiva política, más allá de lograr un contrato de matrimonio, creo que debemos proponer el debate sobre que ya existimos, de que somos personas, de que somos compañeros y amigos".

Yo trabajo en la Función Judicial, cuando se publicó la Opinión Consultiva 24 de la Corte Interamericana, hablé con Claudia Storini, profesora de Derecho de la Universidad Andina en Quito, y ella nos ofreció su apoyo jurídico. Yo me considero un activista GLBTI, he militado en el activismo desde los 16 años, y tengo una perspectiva política, más allá de lograr un contrato de matrimonio, creo que debemos proponer el debate sobre que ya existimos, de que somos personas, de que somos compañeros y amigos. La idea de mi pareja, en cambio, es totalmente desde el amor, él quiere casarse y formar una familia conmigo. Para el amor no se necesita un contrato, es algo que ya está ahí, ya estamos existiendo y amándonos, mientras el Estado nos quiere invisibilizar. Pensamos que nuestros cuerpos deben autodeterminar qué figura nos regule, ya sea el matrimonio, la unión de hecho o ninguna de las dos. Y que un contrato no pueda ser  viciado en función de nuestra identidad sexual o de una identidad de género. Mi pareja piensa que el matrimonio nos puede visibilizar como cualquier otra. Otros abogados de Quito, como Nataly Yépez, Elsa Guerra, también nos asesoraron. Yo he cabildeado en Cuenca, he auscultado los criterios de los jueces. Además de la decisión que tomamos como pareja, hay otra pareja, conformada por una mujer trans y un hombre gay, que se sumaron y también presentaron otra demanda por separado. Ella es de Cuenca y el compañero es de Lago Agrio, han pedido total reserva sobre su identidad. 

La demanda la prepararon en Quito y yo conversé con mi pareja, con mi madre y mis hermanas sobre el paso de presentarla. Les preguntabamos si nos apoyan, mi madre me dijo lo mismo que cuando salí del clóset: yo te di a luz desde mi corazón, hazlo con la cabeza en alto. Pero antes de presentar la demanda habíamos ido al Registro Civil. Para evitar incidentes, hablé con la abogada del Registro, le anticipé que habíamos tomada esa decisión. Aquí se va a una ventanilla en donde los hombres suelen pedir el turno. La funcionaria siempre pregunta ¿cuál es el nombre de su esposa? y para que no pase eso, nos hicieron entrar directamente a la sala. Fuimos con dos mujeres como testigos y la funcionaria pensó que éramos dos parejas heterosexuales. Cuando sacamos las cédulas y les dijemos que éramos dos hombres que nos queríamos casar, la funcionaria se puso nerviosa, salió y habló con la abogada, y luego volvió y dijo que no se podía, que no había ni ley ni reglamento y que el sistema informático del Registro Civil tampoco les permite, porque está programado solo para ingresar un matrimonio entre hombre y mujer. La joven sudaba, estaba super nerviosa, y nos propuso hacer una unión de hecho. Estuvimos desde las 11:00 hasta las 13:00 con los funcionarios del Registro Civil hablando sobre esto. Le grabamos a la chica sus explicaciones. Las dos parejas estuvimos ese día en el Registro Civil, con el mismo resultado. 

"La demanda la prepararon en Quito y yo conversé con mi pareja, con mi madre y mis hermanas sobre el paso de presentarla. Les preguntabamos si nos apoyan, mi madre me dijo lo mismo que cuando salí del clóset: yo te di a luz desde mi corazón, hazlo con la cabeza en alto".

La abogada nos dijo luego que el sistema no se podía cambiar, entonces pedí por escrito que me dieran una explicación. El Registro me contestó, a los quince días, citando los artículos de la Constitución que establecen que el matrimonio es entre hombre y mujer y que se debe realizar una reforma constitucional para aplicar la Opinión Consultiva. 

Entonces presentamos la demanda, y el trámite fue discreto y no se conoció mucho el caso. Cuando las juezas fallaron a nuestro favor en primera instancia, los medios de Cuenca hicieron una amplia cobertura. Creo que ha sido una cobertura bastante imparcial, ni los titulares ni la redacción han sido ofensivos. Pero entre la gente hay división, hay muchas personas que argumentan desde la religión, pero hay jóvenes intelectuales que lo consideran solo un contrato y un derecho. He escuchado a una jueza de la Costa que cree que Argentina está mal por el matrimonio igualitario, que es como casarse con animales. 

Las iglesias se han manifestado en contra. La Iglesia católica, que en Cuenca está desprestigiada por el escándalo del cura Cordero, no ha dicho nada oficialmente, pero grupos católicos y abogados se han hecho presentes. Sin embargo, quienes sí intervinieron directamente son los creyentes de una Iglesia evangélica, quienes inclusive presentaron un amicus curiae e hicieron ruido en redes sociales.

El pastor Braulio Álvarez, de una Iglesia evangélica local, es quien encabezó la propuesta. En la primera instancia, se nos concedió el recurso, reconocimiendo plenamente la validez de la opinión consultiva. Pero el Registro Civil apeló ambas sentencias y el caso pasó a la Corte Provincial. Yo he hecho cabildeo con todos los jueces de la Corte Provincial. Una jueza, inclusive, siempre apoyó a los grupos GLBTI y a las feministas, pero luego cambió de parecer y firmó la sentencia más dura y visceral. Creo que el caso del cura Cordero, quien niega ser homosexual, ha puesto algunos temas en la palestra en Cuenca. Cordero era un hombre de mucho poder por ser parte de la élite local, y la crítica a ese escándalo se centró en quién era y lo que sus acciones representaron. 

Fuimos a la audiencia de segunda instancia, hubo una gran acogida de los medios locales. Se presentaron 36 amicus curiae de catedráticos, una carta de activistas nacionales y otra de europeos. Se escucharon en la audiencia a siete de los amicus. Pero en las sentencias solo se tomó en cuenta el amicus curiae presentado por el pastor. El pastor Álvarez llegó a decir que si eso se permite, se deberá permitir que las personas se casen con sus padres o con animales. El amicus inclusive fue citado en varias partes por la Sala Penal de la Corte Provincial. 

 

"Se presentaron 36 amicus curiae de catedráticos, una carta de activistas nacionales y otra de europeos. Se escucharon en la audiencia a siete de los amicus. Pero en las sentencias solo se tomó en cuenta el amicus curiae presentado por el pastor. El pastor Álvarez llegó a decir que si eso se permite, se deberá permitir que las personas se casen con sus padres o con animales".

Luego recibimos las sentencias de la Corte Provincial. Si bien he perdido la confianza en la justicia, no me esperaba semejantes argumentos. Se realizaron evaluaciones sicológicas a los jueces por parte del Consejo de la Judicatura anterior, se supone que se toman pruebas para detectar la homofobia y otros prejuicios, creo que en estos casos no dieron resultado. 

En especial, me llamó la atención la que emitió la Sala Penal, que trató el caso de una mujer trans y un hombre gay que también nos acompañaron en esta lucha. Se pusieron a citar un diccionario para definir qué es un hombre y qué es una mujer. Son sentencias discriminatorias y violentas. Nos acusaron de que no queremos respetar la Constitución, que es una obligación de todos los ciudadanos. Se insiste en que el fin del matrimonio es procrear, lo que también discrimina a quienes no quieren tener hijos. En Cuenca se iniciaron las luchas por la despenalización de la homosexualidad, curiosamente, fue el cura Cordero quien se dedicaba a presentar denuncias a la Policía contra los homosexuales para aplicar el Código Penal de la época. En esa ocasión, se arrestó a una mujer trans junto con gais de clase media. A las personas de clase media le dieron su libertad en cuatro horas, a la mujer trans la humillaron y le dijeron que era un payaso. Hoy, en 2018, los argumentos son casi los mismos, argumentos morales de los que debe desprenderse. 

Humanamente, creo que tenemos algo de miedo, hay comentarios ofrensivos, pero nos sentimos respaldados por mucha gente joven, que se ha solidarizado, mucha gente que aún no sale del clóset. Hemos puesto el tema en el debate en una ciudad conservadora como Cuenca, que está debatiendo sobre esto. Ahora no se discute si existimos o no, sino si debemos tener ciertos derechos. 

Nuestra crítica a las sentencias es que hubo una argumentación discriminatoria, se dijo que la Opinión Consultiva no es vinculante, a pesar de que la Corte Constitucional, en el Caso Satya, ya determinó que esa opinión ya declaró vinculante a esa decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Se olvidaron de eso, y de aplicar las normas más favorables. Argumentan que se debe reformar la Constitución, pero debieron elevar en consulta a la Corte Constitucional. Creo que no resolvieron en derecho, sino en base a argumentos discriminatorios. A nosotros nos negaron, pero creo que la sentencia contra la pareja de la compañera trans, que le recuerda el concepto de hombre y de mujer, es una discriminación porque se trata de una persona trans. En la sentencia de mi caso, creo que no se me ha humillado de la misma manera, en mi opinión, porque soy un hombre blanco mestizo de clase media. Una persona puede en el Ecuador actual cambiar su género en la cédula, pero como la partida de nacimiento dice que es hombre, el Registro Civil le sigue considerando hombre. En el Ecuador no se ha reglamentado aún el cambio de sexo, a pesar de que se resolvió en la Corte Constitucional que la Asamblea reglamente el tema. Eso no ha sido ejecutado por la Asamblea Nacional. 

"Una persona puede en el Ecuador actual cambiar su género en la cédula, pero como la partida de nacimiento dice que es hombre, el Registro Civil le sigue considerando hombre. En el Ecuador no se ha reglamentado aún el cambio de sexo, a pesar de que se resolvió en la Corte Constitucional que la Asamblea reglamente el tema. Eso no ha sido ejecutado por la Asamblea Nacional".

Mi criterio es que la Opinión Consultiva ya es aplicable en el Ecuador, y que no es necesario que se realice una reforma constitucional y del Código Civil como dijeron los jueces. Creo que la unión de hecho, si bien podría brindar ciertas garantías, omite que el matrimonio es un contrato, para suscribirlo se requiere capacidad y voluntad. Si van dos heterosexuales solo se analiza capacidad y voluntad, pero si van dos homosexuales se niega el contrato solo por la orientación sexual. Es exactamente igual que me dijeran que no puedo vender mi carro porque soy homosexual. Sí hay algunas diferencias entre la unión de hecho y el matrimonio. Si tu pareja muere no eres viudo sino que vuelves a ser soltero. De aquello de lo que no se habla no existe: el matrimonio es un simple contrato, no se pueden negar solo por motivos de orientación social. Es verdad que hay una sociedad de bienes en lugar de una sociedad conyugal, y que se podría regularizar a un extranjero como si se hubiera casado con él. Pero en mi opinión, el problema es que no se permita el matrimonio. 

El siguiente paso es presentar una acción extraordinaria de protección ante la Corte Constitucional, y sino lo obtenemos, iremos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Creo que no hay voluntad política real en la Asamblea para una reforma, para que la Asamblea acate la Opinión Consultiva y haga una reforma. Hay un discurso de odio, hay desconocimiento sobre orientación sexual, sobre identidad de género, la Asamblea no cumple con la decisiones de la Corte Constitucional. Ojalá la próxima Corte Constitucional esté conformada por académicos, por jueces progresistas. Las sentencias de primera instancia las dieron juezas con carrera judicial, que no tuvieron miedo ni favores con el correato. Estoy seguro que, con o sin Correa, las juezas hubieran fallado igual, a pesar del temor a un error inexcusable". 

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