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9 de Diciembre del 2013
Historias
Lectura: 15 minutos
9 de Diciembre del 2013
Redacción Plan V
Manual politécnico para la excelencia

Foto: Gianna Benalcázar

El rector politécnico explica que su institución cumple con muchos de los requisitos de acreditación internacional. 

 

Alfonso Espinosa Ramón, rector de la Escuela Politécnica Nacional, explica por qué esa institución está entre las mejores del país.

TESTIMONIO

Alfonso Espinosa Ramón es rector de la Escuela Politécnica Nacional. Tiene un posgrado en la Universidad Técnica de Berlín, y es ingeniero por la propia Politécnica. Ha sido rector por dos periodos. Experto en microcomputadoras y sistemas digitales. 

"Estar en la categoría A del ranking de las universidades es fundamentalmente un compromiso. La nueva evaluación estipula que quienes están en esa categoría están en capacidad de ofrecer doctorados. El reto es incrementar nuestros doctorados. Nosotros hemos presentado al Consejo de Educación Superior cuatro proyectos de doctorado. Es un esfuerzo bastante grande pero creo que la Politécnica puede hacerlo.  Desde los años 80 del siglo pasado ofrecíamos doctorados. Naturalmente son a escala internacional, que implica la publicación de al menos dos artículos indexados en revistas internacionales con revisión de pares. Es un trabajo que vamos a seguir haciendo.

"La evaluación que el anterior Conea (Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación. Ndlr) publicó en noviembre del 2009 tenía un criterio distinto a la actual. Ahí sencillamente se puntuó a las universidades en función de los parámetros que se determinaron y las agruparon de acuerdo al puntaje. En aquella ocasión, la Politécnica estaba en categoría A, junto con 11 universidades. Estuvimos en el primer lugar. En esta ocasión no hay orden de prelación. Solamente hay los grupos. El criterio para poner en los grupos es diferente: las universidades A son las que pueden dar todos los niveles de formación hasta doctorado (o PhD); las B ya no pueden dar  doctorado, solamente hasta maestrías académicas y de investigación, maestrías profesionalizantes y las carreras de grado; las universidades C ya no pueden dar ni doctorados ni maestrías de investigación, solamente maestrías profesionalizantes y carreras de grado. El criterio es absolutamente diferente. Por eso es que he recalcado que no se pueden comparar las dos evaluaciones. Porque de las 11 que estuvieron en  la A y de las cuales han quedado tres, no es que las otras 8 universidades han bajado de calidad, sino que simplemente esas universidades no están en capacidad de ofrecer cursos de doctorado. Puede que incluso hayan incrementado su rendimiento y calidad. Lo cual trae confusión a la ciudadanía.  Porque si seguimos calificando A, B, C o D pero con distintos criterios, la gente cree que si antes estaba en la A y ahora está en la B ha bajado. Pero nadie se pone a discutir cómo son ahora los criterios de evaluación.

"Hay otro problema. Incluso en lo que es investigación, hacer un doctorado implica tener capacidad de investigación en determinadas áreas, porque un PhD sin investigación no existe. Pero eso no quiere decir que en determinadas áreas algunas universidades sean fuertes. Por ejemplo, la Universidad Católica tiene la mejor escuela de Biología del país.  La Universidad de Cuenca es muy fuerte en recursos hídricos. Hay universidades que tienen ciertos núcleos valiosos de investigación, y están en la B, porque no están ofreciendo aún el nivel de doctorado.

"¿Cómo se sostuvo la categoría A para la Politécnica? Ya en el 2006 se comenzó a plantear en la Politécnica esto de las acreditaciones. Había el interés de hacer alguna acreditación internacional y algo más. Pero luego de varias discusiones llegamos a la conclusión de que lo fundamental no es obtener una acreditación determinada; lo fundamental es cumplir con la misión que uno tiene con los mejores estándares. Y para ello dijimos que era necesario realizar procesos de mejoramiento continuo. Ya en el 2006. Y por eso hicimos el plan estratégico, los planes operativos anuales en los diferentes campos: docencia, investigación, proyección social, gestión… Se determinaron cuáles eran los problemas fundamentales y en función de ello qué teníamos que hacer para obtener los mejores estándares. Y así comenzamos a trabajar. Fue una decisión correcta, en la medida en que eso nos permitió mejorar los estándares independientemente de la evaluación que viniera. Para el 2009, cuando vino la evaluación del Conea con diferentes parámetros ya estábamos preparados, pero no en función de los parámetros del Conea sino en función de la misión de la Politécnica. Nosotros somos una institución dedicada a ciencia y tecnología. Qué tenemos que hacer: formar profesionales en ciencia y tecnología al mejor nivel, y realizar investigación que sea pertinente en función de las demandas sociales, y eso en las mejores condiciones.

"Todo esto fue un proceso. Siempre se tuvo mucho cuidado en incrementar el nivel de los profesores, la dedicación de tiempo de los profesores. Cómo se puede tener una universidad  de calidad si no se tienen profesores a tiempo completo. En la Politécnica nunca caímos en la desviación que se dio en la gran mayoría de universidades por presión de los gremios. Estos, como una conquista fueron rebajando el tiempo de la dedicación de los profesores a tiempo completo: en un inicio era de 40 horas a la semana, como reivindicación se bajó a 36 horas, luego 28 y ahora el tiempo completo llega  a 22 horas a la semana. El argumento era la "reivindicación" de igual remuneración por menos trabajo. Eso no lo aceptamos aquí y creo que eso nos salvó, porque nosotros conservamos sólidos núcleos a tiempo completo en diferentes áreas.

"En el Sistema Nacional de Admisión, para una carrera que tiene entre 25 a 30 estudiantes tenemos entre 500 y 600 aspirantes. Consecuencia: para ingresar a la Politécnica el promedio está sobre los 900 de 1000 puntos".

"Lo otro fue el nivel de los profesores. Las dos terceras partes de nuestros profesores tienen nivel de maestría o doctorado. Un 15% de los profesores tienen doctorado, que es bastante alto. Tenemos 350 profesores. La otra ventaja son nuestros estudiantes. En la Politécnica nunca caímos en el criterio de admitir más estudiantes de lo que nuestra capacidad tenía, para dar una buena formación. Por ejemplo ahora, en el Sistema Nacional de Admisión, para una carrera que tiene entre 25 a 30 estudiantes tenemos entre 500 y 600 aspirantes. Consecuencia: para ingresar a la Politécnica el promedio está sobre los 900 de 1000 puntos. Recogemos realmente los mejores bachilleres, lo cual es una gran ventaja. Y  es una ventaja porque al dictar una cátedra, el conjunto de estudiantes capta mejor, tiene mayor capacidad de trabajo, no se hace problema en abstraer los conceptos. Entre los estudiantes no va a encontrar gente de pocas capacidades intelectuales, es gente muy capaz; puede encontrar gente que es más o menos dedicada, pero no un mal estudiante. Nuestros estudiantes son a tiempo completo, lo cual  es otra característica que nos hace muy diferentes a otras universidades. No es el estudiante que llega luego de trabajar ocho horas y estudia en sus horas marginales. No, aquí están todo el día. Ese estudiante puede dedicarle más tiempo a la cátedra y por tanto supera los niveles.

"Y la cuarta ventaja es la organización.  Nosotros no nos organizamos en función de las carreras profesionales, nos organizamos en función de áreas de conocimiento en departamentos, y las carreras no son sino programas de estudio sin estructura administrativa, que es la forma de organización de las universidades internacionales.

"Creo que estos cuatro elementos han sido fundamentales, y todos estos dentro de un marco muy claro y que se ha mantenido siempre dentro de la comunidad universitaria, y es la convicción de que la Politécnica debe caracterizarse por la excelencia académica y el compromiso social.

"El compromiso social se refiere a que siendo una universidad pública, procura fundamentalmente trabajar en función del interés de la ciudadanía y no en función del interés particular. Eso significa que en la formación de los estudiantes y en las investigaciones siempre priorizamos la demanda social.

"El tener estudiantes y profesores a tiempo completo nos ha dado, además, un gran sentido de pertenencia institucional. Los politécnicos son muy orgullosos de serlo. Tienen una identificación muy fuerte y eso nos permite superar los conflictos. Los grandes problemas que ha tenido la Politécnica se han superado por esa identificación institucional.

"La Politécnica vivió una crisis profunda en los años 2000 al 2003. Aquí se hizo el esfuerzo más grande para aplicar los criterios neoliberales en la universidad. Aquí se crearon las carreras autofinanciadas, en función del  pago que hacía el estudiante podía ingresar. Estas carreras tenían  un Prepolitécnico diferente de sólo pocas semanas, cuando era de seis meses. Y se decía a los profesores que se les pagaba más si es que trabajaban en las carreras autofinanciadas. Era un criterio de manejar la universidad en función empresarial. Quienes estábamos en las llamadas carreras de las ciencias duras nos opusimos, mientras que quienes estaban por el lado de las administrativas estaban en esa línea. Fue una crisis de unos tres años. Se armó un gran lío, y la mayoría dijo no, y prevaleció el criterio de excelencia académica y compromiso social.

"Esta posición dentro del sistema universitario, es consecuencia del proceso permanente de mejoramiento continuo que tuvimos. Luego de la crisis se fue reajustando todo y nos pusimos en orden. Realmente se tuvo un proceso interno que permitió superar los problemas. Por ello confío mucho en la autonomía universitaria. Si no es la misma universidad la que realiza el esfuerzo por llegar  a mejores estándares es muy difícil lograrlo. Si no hay interés del profesor para dedicarse a fondo a una determinada rama del conocimiento, por vocación y conciencia, simplemente no sucede. No es sólo una cuestión salarial, claro que hay que garantizar un salario adecuado,  es sobre todo una vocación.

"La autonomía nos permite tener esa capacidad de trabajo que va más allá del trabajo cotidiano en una función pública, porque la vida académica es completamente diferente. Yo recuerdo que una auditoría se sorprendió porque los profesores de la Politécnica no timbraban tarjeta, e  hizo la recomendación que se instalen tarjetas para todo el mundo. Mi respuesta fue que en ninguna universidad de calidad del mundo sucedía eso.  Y que lamentablemente no podía aceptar la recomendación y dispuse que el jefe de Personal no cumpla con la recomendación.  Y si este momento viene un señor y multa por no aplicar la recomendación, he de ir donde un juez y confío en que habrá un juez que se pregunte si la Politécnica se deterioró o no por no obligar a que los profesores pasen una tarjeta de asistencia. No, voy a contestar, fíjese que estamos en la categoría A.

"En el país no ha habido universidad que haya tenido una posición más crítica frente la Ley de Educación Superior, a los reglamentos dictados por el Estado y a la política científica y tecnológica del gobierno que la Escuela Politécnica Nacional. Somos los más críticos, pero nuestra posición está argumentada y razonada. ¿Por qué tenemos esa autoridad moral? Primero porque el nivel académica es bueno. Segundo porque administrativamente no tenemos un centavo de desvío o despilfarro financiero. Nadie nos puede decir que acá estamos llenos de empleados. Escucho reiteradamente al gobierno quejarse que hay universidades que gastan hasta un 80% de su presupuesto en pagar empleados. Nosotros estamos en el 17% de gasto en personal administrativo. Nosotros tenemos toda la autoridad moral para decir qué es lo que creemos correcto o incorrecto.

"Cuando defiendo la autonomía, nadie me puede decir que estamos usando la autonomía para cuestiones inadecuadas. Al contrario, la recuperación de la Politécnica luego de su crisis es gracias a la autonomía. No hubiese sido solución una intervención externa.  Y se pudo hacer esto por la fortaleza de la comunidad académica. La comunidad universitaria es fuerte. El problema con el gobierno es que tiene una mentalidad controladora que surge por los problemas que han existido en las diferentes universidades.  De acuerdo, pero eso no quiere decir que el gobierno tenga una función controladora para todos. La idea es al contrario: dar la mayor autonomía a todos, y para quien se desvía está el Ceaaces (Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Educación Superior. Ndlr) y deberá cumplir su tarea. Cómo vamos a funcionar si en el Reglamento de Régimen Académico pretendieron incluso dar porcentajes en áreas de conocimiento que debían tener los programas de estudio. Nosotros nos opusimos, eso es autonomía de la universidad. El criterio fundamental es la capacidad y autonomía de la universidad para determinar sus líneas de investigación y áreas de formación profesional. La autonomía no es para subirse los sueldos y bajarse las horas de trabajo, para eso no es. Es para cumplir con su misión".

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