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27 de Agosto del 2015
Historias
Lectura: 15 minutos
27 de Agosto del 2015
Redacción Plan V
Martín Pallares: el mayor pecado es no dar batalla contra esta tiranía del silencio

Foto: Rayuela Radio

Martín Pallares en los micrófonos de www.rayuelaradio.com

 

Yo creo que un hombre libre no puede acallar unas fuerzas que lleva dentro, me parece que lo que me dieron a elegir no era elegible. Cuando me plantearon la opción de dejar el diario o seguir opinando en Twitter, yo pregunté qué había pasado y me mencionaron dos cosas: que le había faltado al respeto al presidente en un tuit y que yo reiteradamente entraba en conflicto con los (hermanos) Alvarado.

Martín Pallares

Reportero, editor y columnista. Trabajó en los diarios HOY y El Comercio.

Martín Pallares es un periodista de larga trayectoria en la prensa gráfica del Ecuador. Sobre todo en la reportería política, Pallares ha sido un constante denunciador de los atropellos, abusos y corrupciones de la clase política ecuatoriana. Cuando trabajaba para el diario HOY cubrió el Congreso Nacional durante varios años. En una de sus investigaciones, él descubrió la forma en que algunos legisladores recibían sobornos de sus "patrocinadores". De él nació la célebre frase "el hombre del maletín", que dejaría huella en el diccionario de la política ecuatoriana. 

Pallares trabajó trece años en El Comercio. Había iniciado su carrera en el desaparecido diario Hoy y en el diario guayaquileño El Universo, así como en el canal de televisión SíTV. Ahí ocupó varios cargos como reportero y editor. Fue también columnista. En el 2014, la familia Mantilla, propietaria del diario por más de un siglo, lo vendió a un extranjero. Desde el inicio del gobierno, el periodista ha sido víctima de escarnio público por parte del Presidente de la República. En varios de sus informes semanales, llamados Enlace Ciudadano, el presidente ha expuesto su rostro e incluso ha llamado a sus partidarios a que lo vean bien para cuando lo reconozcan en la calle. El "delito" de Pallares, como el de muchos otros periodistas puestos en la misma situación de violencia estatal, ha sido el de escribir críticas o decir su opinión de manera frontal frente a las políticas del gobierno. A través de cuentas anónimas en Twitter, Pallares fue amenazado de muerte. Este es su testimonio, logrado en una entrevista por la periodista Verónica Larrea, de Rayuela Radio, en la cual también participó Plan V.

Creo que hay un ambiente de autocensura espantoso, creo que ni los periodistas, ni los medios escapan a ese terror, dentro de ese contexto es que se produce mi despido.

"Antes de entrar en los detalles de mi salida, creo que hay que ver que esto se produce en el contexto de un ambiente terriblemente hostil con la prensa, con una Ley de Comunicación que hace que los medios y periodistas estén permanentemente bajo la angustia. El temor de ser procesados ya sea por la Superintendencia de Comunicaciones por el lado de la Ley o por cualquier juez de este país. Creo que hay un ambiente de autocensura espantoso, creo que ni los periodistas, ni los medios escapan a ese terror, dentro de ese contexto es que se produce lo mío. El diario en el que yo trabajaba siempre me hizo saber su temor sobre mis comentarios personales y mis comentarios dentro del Diario también. En el diario yo siempre fui como una pieza que generaba ciertas angustias; a mí se me decía con mucha frecuencia que tenía que  pensar en el empleo de 800 familias…

"Siempre traté de ser muy cuidadoso pero creo que el tema de mi salida tampoco es que tenga absolutamente todo que ver con mis pronunciamientos en redes sociales. Yo creo que esto era algo que la empresa ya tenía planificado.

"Antes de este tema de Twitter había recibido una “invitación” a salir del diario, se me decía que debía pensar, negociar. La verdad mientras yo estaba pensándolo y meditando esto, vino el tema del Twitter. El día jueves 13, Carlos Mantilla, presidente y director de la empresa, me dijo que tenía que escoger entre exponer mis comentarios en mis cuentas personales o seguir en el diario.

"La verdad quedé absolutamente anonadado ante esta situación, no supe ni cómo reaccionar. Yo pensé que se referían a comentarios en Twitter que sean ofensivos contra algo, con calumnias, etc. Lo cierto es que me quedé meditando sobre el tema. Ese fin de semana a mí me tocó trabajar, estuve en la redacción del diario y ese fin de semana se produjeron muchísimas situaciones, que a mi entender yo no podía quedarme callado y me di cuenta que la opción que me habían planteado no era una opción.

"La opción que me habían planteado era indigna de plantearla, era indigna de aceptarla y se multiplicaron una serie de hechos. El sábado ese, hubo esas evacuaciones en Cotopaxi que trajeron muchísimos problemas, hubo el decreto de emergencia y de repente yo me topo ante la necesidad casi física, química, corporal de decir lo que yo pensaba y lo hice.

El día lunes 17 estaba yendo al diario, y recibí una llamada para que vaya por la oficina de Carlos Mantilla y así fue: ya me tenía lista la liquidación. Y así fue como fui despedido.

"Reitero, lo hice con la conciencia de que la opción que me habían planteado el jueves no era una opción. No era una opción digna para un periodista ni para un ciudadano cualquiera, expresé mis opiniones en Twitter y me parecía que el decreto de excepción, declarando el estado en excepción, contenía ciertos aspectos que violaban libertades fundamentales, me parecía que era un abuso de poder, me sigue pareciendo que es un abuso de poder. El día lunes 17 estaba yendo al diario, y recibí una llamada para que vaya por la oficina de Carlos Mantilla y así fue: ya me tenía lista la liquidación. Y así fue como fui despedido.

"Yo creo que un hombre libre no puede acallar unas fuerzas que lleva dentro, me parece que lo que me dieron a elegir no era elegible. Cuando me plantearon la opción yo pregunté qué había pasado y me mencionaron dos cosas: que le había faltado al respeto al presidente en un tuit y que yo reiteradamente entraba en conflicto con los Alvarado. Me llamó la atención sobre todo el segundo tema de los Alvarado, yo en efecto había tenido un enfrentamiento por Twitter con Vinicio Alvarado pero eso fue hace dos años atrás o año y medio. Hace poco había tenido otro con Fernando Alvarado pero había sido muy poco público porque los tuits donde se veía este choque se produjeron en mensajes directos. Entonces me llamó la atención que hayan estado al tanto. Pero eso se me dijo el día jueves 13".

El pánico en las redacciones

"Creo que es dramático, creo que el nivel de pánico que hay en las redacciones es gigantesco. A veces me pregunto si la amenaza es más grande que el miedo que hay, sobre todo en los cargos directivos. Yo entiendo muchísimo de esto porque esta espada de Damocles que constituyen los procesos y estas multas pueden llevar a la quiebra a un medio. En ese sentido yo entiendo perfectamente a los directivos de ciertos medios que sufren por cada cosa que se dice en sus redacciones, cada cosa que se escribe en los diarios, en los canales de televisión.

"Hemos visto que hay procesos que rayan en lo absurdo y casi en lo cómico si pudiera ser; hay procesos por un radiodifusor que alguna vez dijo la palabra moza, otro dijo la palabra orinar. El mismo caso de Bonil es caricaturesco pero ha hecho que los abogados tengan una importancia inusitada en las salas de redacción de los diarios, y es muy triste cuando se tiene que dialogar con un abogado para el título, para los textos. El editor está muy influenciado por los abogados también.

"Las imposiciones de contenido que se dan desde la SECOM, los pedidos de réplica: son tan burdos, son tan grotescos, son tan tragicómicos que creo que es una bendición que sea así. Yo creo que para la historia va a quedar como uno de los momentos más brutales, de la torpeza autoritaria porque el autoritarismo cuando es torpe es absolutamente grotesco. Estas rectificaciones, estos contextos redactados en la Superintendencia de Comunicación con el diseño, con el título enviado o sea yo creo que esto debemos enmarcarlo. Todas estas cosas las deberíamos guardar como un gran tesoro porque cuando esto haya pasado, cuando esta pesadilla haya pasado, quienes son responsables de esto van a tener que explicar, no solo a los ecuatorianos ni a los descendientes de los ecuatorianos, si no al mundo. Es chistoso dentro de lo trágico, esto es grotesco. Por suerte están haciendo estas cosas porque algún momento esto va a quedar como un documento de los periodos más ignominiosos de la historia del Ecuador.

Un hombre libre no puede acallar unas fuerzas que lleva dentro, me parece que lo que me dieron a elegir no era elegible.

"Es evidente que hay esta presión, porque la amenaza de estos procesos son reales, hay multas que pueden significar el cierre de medios y porque creo que a la prensa ecuatoriana le ha faltado cierto nivel de rebeldía. Me parece que hay cosas que son impresentables, como estas rectificaciones, me parece que ante estas rectificaciones debería haber una actitud más rebelde. No digo que no se las cumpla, digo que se las ponga en escena, esto en cualquier país civilizado del mundo, descarto a Zimbague, descarto a Burundi, esto puesto ante el público en cualquier país moderadamente civilizado es síntoma de una mentalidad absolutamente troglodita, ni siquiera de la Edad Media sino del siglo diez u once . Yo si creo que la prensa ecuatoriana le ha faltado cierta rebeldía, le ha faltado incluso cierto sentido de lo cómico porque yo creo que estas cosas son de las que nos debimos haber burlado más.

La falta de transparencia en la venta de El Comercio

"La venta del diario El Comercio de la familia Mantilla a otro grupo nunca fue lo suficientemente trasparente como para que nosotros sepamos a qué atenernos. Siempre hay unos puntos opacos ahí. Yo debo reconocer que la nueva administración me dio también unas libertades admirables, me dio la posibilidad de escribir en la página de opinión una columna semanal donde yo decía cosas bastante frontales, bastante fuertes. Sin embargo, yo creo que en esta opacidad, en esta falta de no saber quién realmente es el jefe de uno, uno no deja de descartar nada. Entonces la salida del diario era una posibilidad que estaba ahí, que yo la veía venir y sobre todo porque yo ya había sido invitado a dejar la empresa.

"Yo creo que las restricciones son tan bárbaras, son tan absurdas y veo que el poder que las sustenta se está debilitando; creo que es el momento de empezar a faltarles el respeto, creo que es el momento no solo de denunciar sino de ver la forma de hacer un bypass que nos permita decir. Yo creo que no hay mayor pecado que podamos cometer que el de no dar la batalla contra esta tiranía del silencio que se nos quiere imponer. Yo creo que cualquier gesto, incluso insignificante como puede haber sido el mío, el de haberme rebelado para poder seguir diciendo ciertas cosas en las cuentas privadas de redes sociales son gestos necesarios de una batalla en contra de esta tiranía del silencio. Creo que no hay cosa más terrible para el ser humano que el silencio impuesto.

Me voy a tomar unas semanitas para pensarlo fríamente pero voy a seguir escribiendo y a seguir haciendo bulla porque no hay remedio, de eso estamos hechos, de hacer bulla. Renunciar a eso es renunciar a la condición humana".

"Salman Rushdie, el gran escritor inglés, dice que contar historias es una de las partes más naturales, más esenciales del ser humano, lo que nos permite entendernos a nosotros mismos y entender al resto. Y cuando se nos impide contar historias se está atentando no solo contra la libertad de expresión sino contra la naturaleza humana y creo que eso está pasando.

"El periodismo por naturaleza es cuestionador con razón o sin razón y creo que eso es lo que lo hace necesario; es cuestionador y fiscalizador y creo que por eso estamos donde estamos, porque donde existe un deseo por monopolizar la versión de las cosas siempre se va a hacer intentos por eliminar las voces críticas y creo que por eso estamos donde estamos.

"Creo que estamos condenados hacer bulla donde estemos, ya veré dónde haré bulla. Yo voy a seguir escribiendo, no sé todavía dónde; me voy a tomar unas semanitas para pensarlo fríamente pero voy a seguir escribiendo y a seguir haciendo bulla porque no hay remedio, de eso estamos hechos, de hacer bulla. Renunciar a eso es renunciar a la condición humana".

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