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25 de Julio del 2014
Historias
Lectura: 15 minutos
25 de Julio del 2014
Redacción Plan V
Zulema Mantilla: "Mi hermano es un tipazo"

Foto: Luis Arguello A.

Zulema Mantilla recibió a Plan V en su casa, en el norte de Quito. Ella y su esposo son propietarios y administran un salón de belleza. En la foto, ella viste una prenda guajira.

 

La hermana del médico Carlos Figueroa –condenado a seis meses de prisión por injurias a Rafael Correa– relata el drama humano que viven su familia y su madre, enferma de cáncer al páncreas. Figueroa fue detenido cuando salió de su clandestinidad, preocupado por la salud de su madre.

Doctor Carlos Figueroa, médico gastroenterólogo, ex secretario general de la Federación Médica Ecuatoriana.

Esto comenzó hace tres años, con la demanda que Carlos, Fernando Villavicencio y Cléver Jiménez  generaron en contra de Rafael Correa, no contra el Presidente,  sino a título personal.  El juicio se desarrolló a grandes zancadas, con toda clase de violaciones, a la final todos sabemos lo que sucedió: a Carlos le dieron seis meses de sentencia y un año y medio a los otros dos, y entre los tres deben pagar 140 000 dólares.

Carlos nos dejó alrededor del 25 de abril de este año. Los pedidos de mi madre eran que salga del país, que se cuide y se ponga a buen recaudo. Nunca aceptó irse. Sus compañeros estaban siempre pendientes de que se cuidara, la intención suya fue siempre enfrentar las cosas, no irse. Al final nosotros dejamos de verlo y luego supimos, como todos los demás, que ellos estaban en Sarayacu. Todo lo que el público sabía era lo que conocíamos, que estaban protegidos por la comunidad Sarayacu. En estos días, de la prisión de Carlos, ellos han estado súper pendientes. Uno de ellos me comentó –que es la persona que dirige a los wios, quienes les dieron seguridad en Sarayacu– que cuando se enteraron de la detención se sintieron como atravesados por una lanza.

Ellos siempre están pendientes. Ellos aceptaron como comunidad las medidas cautelares. Nunca antes habíamos tenido una relación. Desde que protegieron a Carlos y sus dos compañeros hemos tenido una relación estrecha. De solidaridad y colaboración, porque el agradecimiento que siento en mi corazón por esta gente que se jugó por mi hermano, es inmenso, no tiene precio. Estoy siempre pendiente de ellos, de saber en qué puedo colaborar, servir, ellos han venido, han visitado y estoy siempre pendiente en qué les puedo servir. Antes, yo conocía que ellos eran un pueblo de lucha contra las petroleras, que eran bien parados. Tenemos una relación estrecha ahora, somos hermanos y eso nunca va a cambiar.

Mientras estuvieron en Sarayacu no tuvimos contacto, muy complicado allá. Hay una parte donde no hay señal; cuando tenían internet había algún que otro mensaje, pero las cosas se pusieron tenaces: el pueblo Sarayacu estaba con el riesgo de una incursión. Al final los tres decidieron salir, con agradecimiento, para no perjudicar a la comunidad.  A partir de entonces perdí la pista de Carlos. Es desesperante, totalmente. Por lo menos quería saber que estaba bien, al parecer ellos fueron más hacia el suroriente. No sabía de él absolutamente nada. Eso fue por dos meses.

Mi madre debutó con un cáncer de páncreas, luego de una fuerte pielonefritis y empezó a deteriorarse. Esto fue en agosto del año pasado. A raíz de esto estuvo 40 días con fiebre en el hospital, no encontraban la causa, no sabían qué otros exámenes hacer.

Carlos, como médico, estuvo en la operación de nuestra madre. Fue operada del páncreas. Era una cirugía programada y los colegas de Carlos tuvieron el detalle de invitarlo a la cirugía. Ella debutó con un cáncer de páncreas, luego de una fuerte pielonefritis y empezó a deteriorarse. Esto fue en agosto del año pasado. A raíz de esto estuvo 40 días con fiebre en el hospital, no encontraban la causa, no sabían qué otros exámenes hacer. Carlos, con su ojo entrenado, pidió que se hiciera un Petcam y miró los resultados con detalle, hasta cuando encontraron un tumor en la parte posterior del páncreas. Luego empezó la quimioterapia, va por la sexta sesión. Está deteriorada físicamente, y emocionalmente ni se diga. Es muy difícil para mi madre sobreponerse, porque como ella dice, ya no tiene la fortaleza física. Ella tiene 75 años. Quiso visitar a Carlos en Sarayacu pero es imposible, no puede comer cualquier cosa, tiene una dieta especial y horarios estrictos, esos detalles no le han permitido verlo.

Luego no se tuvo comunicación con él, pura elucubración, puro “creo que”. Al final pasó lo que igualmente todos conocemos: él se arriesga a venir a verla porque él habría supuesto, por su misma experiencia, que era el tiempo para saber cómo iba a reaccionar nuestra madre en dos escenarios: el primero que responda adecuadamente a la terapia y se reponga, y el otro que se deteriorara cada vez más. De eso él no sabía nada, no había modo de avisarle nada. Él vino y esperaba ver a mi mamá, y supongo que la policía ya sabía cómo llegó. Yo no lo sabía, hace cuántos días u horas, no tengo idea. Leí en la prensa que yo había arrendado una casa para que llegue Carlos. Me enteré en la prensa que yo había hecho y dicho algunas cosas que nunca hice ni dije. La casa donde llegó es de una persona conocida, no podía ser de otra manera, no podía llegar a la casa de un desconocido. Pero tampoco es que se hayan programado las cosas en el sentido que dicen que fue rentada para él. También leí que se iba a encontrar con mi mamá en esa casa, lo cual no hemos sabido ni mi mamá ni yo. Creo que él no quiso exponer a la familia, porque la primera decisión hubiese sido llegar donde mi madre, pero ella está muy delicada y no sé si hubiera tolerado la sorpresa.

Es una elucubración todo esto. Nosotros no teníamos contacto con Carlos, conocíamos lo que todo el mundo conoce.  Hay gente del gobierno y de la Policía que nos da su solidaridad, pero tienen pánico de ponerse en evidencia. Tienen terror de que alguien se entere, les vea. La gente ha sido y es sumamente solidaria y cariñosa, pero con un perfil muy bajo. Así que era muy difícil que nos pusiéramos a arrendar y todo eso. Más bien celebro y agradezco que no se hayan hecho insinuaciones de mayor tamaño.

Nos enteramos de su captura por internet y la prensa. Fue en el momento en que ya era llevado a flagrancia. Me fui para allá. Decían que llevaron doce policías del GIR; otros dicen que era una gran cantidad de policías, pero de cualquier modo ya estaba detenido. Y luego el desespero, porque uno en su imaginario tiene que le van maltratar o a qué lo someterán. Al final lo llevan a flagrancia y decían que debían hacerle un examen médico, porque tenía el brazo lastimado. Fue un impacto tenaz porque cuando llegamos y lo vimos por el garaje vi su brazo lastimado. Pero luego se nos explicó que era un lastimado que se hizo él y que no lo habían topado en absoluto. Y que, al contrario, él estaba dispuesto a “colaborar” con ellos a actuar con tranquilidad.

Lo tuvieron allá cuatro horas. No me permitían verlo ni hablarle. Yo les rogaba que me dejaran pasar algo de comer, agua, no me lo permitieron. Entonces con quién hablo, entonces que suba al tercer piso, que baje al primero, que no está la directora, que ya lo habían llevado a la cárcel cuatro… No se le permitió ni un familiar, ni un abogado; estuvo ahí, como dijo su abogado, secuestrado.

Nosotros realmente asustados, sin saber el procedimiento, no se tiene, pues, una experiencia vasta en el tema. Sin saber qué hacer, mi mamá desesperada, pero no pudo ir porque salió de la quimioterapia en los últimos días de la semana anterior. Como la detención fue el martes, ella demora unos días en reponerse. Ella tiene que hacer la quimio cada quince días y sale de la quimio, le inyectan factores hematopoyéticos para aumentar sus defensas, alcanza un nivel adecuado de defensas y recuperación y vuelve a la quimio. Entonces, ella estaba apenas comenzando a reponerse. Fue fatal, ella estaba en casa y yo en la fiscalía.

Por donde entró Carlos sacaron una camioneta con una persona, que era otra, pero como todo el tiempo vimos entrar y salir gente, lo sacaron por otra puerta. Igual, por la prensa nos enteramos que ya estaba llegando a la cárcel cuatro. Allá también rogamos que nos permitieran pasarle una cobija o algo de comer, algo de ropa. Nos ofrecieron que mi mamá podía verle, fuimos con ella, pero nos negaron la entrada diciendo que debíamos esperar los días de visita. Las visitas son los viernes y sábado. Los compañeros están pendientes de verle, hay mucha gente que lo quiere ver, pero la prioridad es mi mami.

El abogado presentó el habeas corpus. Por una coincidencia la causa fue sorteada y cayó donde la mamá del ministro José Serrano, la doctora Salgado. El doctor Milton Castillo, que es el abogado de mi hermano, dice que hay que ser optimistas, pero frente a las cosas que se han dado y como conocemos lo que vivimos, es obvio que no él no va a poder beneficiarse de otros recursos. Van a ser presentados, su prisión ya no sólo está en conocimiento de la Comisión Interamericana, sino también de la Corte de Interamericana de Derechos Humanos. La Comisión dictó las medidas cautelares, que fueron desoídas y allá están enterados del proceso.

No he podido hablar, hasta hoy con mi hermano, pero sé cómo es él. Él es una maravilla, es un tipazo. Es un hombre cálido, dulce, bueno, solidario; él cuidaba de nosotras sus dos hermanas, con infinita ternura y cariño, porque mi mamá salía a sus actividades y él nos planchaba el uniforme, nos daba de comer, nos peinaba. Para nosotros, no por la coyuntura, es un hombre inmejorable, un hermano al cual respetamos porque nunca ha claudicado, su convicción siempre ha sido clara. Siempre ha sido de izquierda, un hombre del proceso social, de lucha. Él y otros compañeros fundaron la Coordinadora de Movimientos Sociales y Pachakutik.

Carlos, desde siempre ha sido un militante, pendiente de lo social y de denunciar lo que no está correcto. Todos conocemos lo que pasa, pero la comodidad de no hacer nada al respecto te permite cierta posibilidad de alcanzar una “vida tranquila”.

Desde siempre ha sido un militante, pendiente de lo social y de la denuncia de lo que no es correcto. Todos conocemos lo que pasa, pero la comodidad de no hacer mucho al respecto te permite cierta posibilidad de alcanzar una “vida tranquila”. Él no, ha sido una persona que se ha jugado, ha encontrado eco en otra gente. Ahí tiene al pueblo Sarayacu, que están impactados por esto y me han dicho que todos están orando por él. Que las mujeres, que todo el pueblo está reunido. Patricia Gualinga, dirigente, me dijo que las mujeres están en pie de lucha, apoyando. Es evidente que como el poder maneja la situación coarta la libertad de cualquier manifestación.

No tenemos una idea muy clara de lo que va a pasar, y ni siquiera tenemos la libertad de cuidarlo como se merece. Porque él es tremendamente humano, él se ha sacado la plata del bolsillo para pagar el quirófano de pacientes que no podían hacerlo. Él se presentó a un concurso para dar cátedra en la Universidad Central. Ganó el concurso en buena lid, como no podía ser de otra manera, porque él era el matón de su promoción. Soy su fan, su hincha, como se nota. Él me indujo a ser crítica de las cosas, a estar pendiente de lo que ocurre, a colaborar con el resto, a dejar la comodidad de no hacer nada y pasar a ser parte de algo.

Decía que él ganó el concurso en la Central y no le permitieron dar su cátedra. El doctor Édgar Samaniego, que en ese tiempo era el rector, no le permitió dar su cátedra. Trabajaba en el Hospital del Día de la Universidad Central y tampoco le pagaron su sueldo de un año. Buscaban achicarle el espacio. Él es divorciado, tiene una hija de 14 años. Pero ha sido difícil, como hermana le admiro, respeto y apoyo; pero para su compañera, una gran persona, fue muy fuerte y complicado.

Vamos a buscar alternativas de reclamo que no sean contraproducentes. Creo que fue el doctor Sarango, el abogado de Cléver, quien dijo que la Ministra de Justicia había dicho que por seguridad lo iban a llevar a Latacunga. Hay recelo de hacer algo que le pueda perjudicar, porque eso pasó con los 10 de Luluncoto. Eso sería devastador, no podría llevar a mi mamá, porque la próxima semana vuelve a la quimioterapia. Esta es su sexta sesión y luego vendrá la evaluación. Ella es fuerte, no ha perdido el pelo. Ya se tomaron otras placas, van a comparar e ir viendo qué le ocurre. Mi mamá quería que Carlos viera las placas y la evalúe, pero por ahora es un deseo, nada más.

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