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11 de Diciembre del 2017
Historias
Lectura: 12 minutos
11 de Diciembre del 2017
Redacción Plan V
¿Cuánto le costó a la ciudad el desastre de la escombrera?

El alcalde Mauricio Rodas inspecciona las obras de reparación del acueducto destruido por el derrumbe de en la escombrera de El Troje. 

 

El aluvión que sepultó un acueducto vital para el suministro de agua potable de la capital se produjo en un vasto terreno, en donde fundamentalmente se deposita la tierra húmeda que se saca de las excavaciones del Metro de Quito. El manejo de los desechos de la gigantesca excavación ya había sido cuestionado por la Contraloría, mientras el Municipio anunció que podría terminar el contrato con los operarios de la actual escombrera. Algunos elementos para cuantificar el alcance del desastre.

La noticia pasó, en un principio, inadvertida. El Municipio informó que la noche del 6 de diciembre, mientras la capital festejaba su fundación española, había ocurrido un derrumbe en una escombrera llamada El Troje. Un operario de la escombrera murió como consecuencia del alud. 

La mayoría de los capitalinos no habían oído nombrar ese lugar, que se encuentra en la salida sur de la capital, cerca del Parque Metropolitano del Sur. Pero quienes circulan de sur a norte por la avenida Simón Bolívar, entrando a Quito desde Tambillo, no han podido evitar notar la presencia de volquetas que ingresan a un terreno a mano derecha de la vía, en donde es posible ver una gran cantidad de tierra y lodo sobre la calzada. 

Ese es el lugar donde actualmente se deposita la mayor parte de la tierra que las máquinas que excavan el Metro de Quito sacan del subsuelo. Se trata de tierra húmeda, pues se usa agua en el proceso. Por lo menos 150 mil metros cúbicos de ese lodo se desplomaron ladera abajo, pues el terreno está ubicado en el filo de una quebrada, y destruyeron el acueducto que lleva las aguas del río Pita hacia dos plantas de potabilización que sirven a la ciudad. La capital, sin embargo, había pagado por el manejo técnico de la escombrera, y no porque la tierra del Metro fuera a parar a lo profundo de una quebrada. 

En el contrato de la primera etapa, el manejo de cada metro cúbico en las escombreras del Metro fue estimado en 6,15 dólares. Si el valor pagado en la escombrera de El Troje se mantuvo igual, quiere decir que los 150 mil metros cúbicos que simplemente se desplomaron sobre la quebrada y el acueducto le costaron a la ciudad por lo menos USD 922.500. A esto habría que sumar los costos por la falta de agua,  lo que dejó de facturar la Empresa Metropolitana de Agua y los daños en el canal de agua.

Por lo menos 150 mil metros cúbicos de ese lodo se desplomaron ladera abajo, pues el terreno está ubicado en el filo de una quebrada, y destruyeron el acueducto que lleva las aguas del río Pita hacia dos plantas de potabilización que sirven a la ciudad. La ciudad, sin embargo, había pagado por el manejo técnico de la escombrera, y no porque la tierra del metro fuera a parar a lo profundo de una quebrada.

Actualmente, es el consorcio Troje-Oyacoto el que opera el lote, luego de que la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Emgirs) se la adjudicó en marzo de 2017. Como es habitual en la comunicación del actual Municipio, no se informó sobre los montos del contrato. 

En una rueda de prensa, el alcalde metropolitano de Quito, Mauricio Rodas, admitió que se trata de la tierra que se saca de las obras del Metro, pero estimó que lo importante es determinar si es que se cometieron negligencias en el manejo. De ser así, anticipó el alcalde, se procederá a terminar de manera unilateral el contrato con la empresa privada que maneja el lote y a pedir indemnizaciones. Desde las distintas estaciones del Metro en donde se realizan las excavaciones, volquetas privadas trasladan hacia El Troje, que ha tenido hasta la actualidad cuatro fases, la tierra húmeda  que es colocada en el lote. 

Aunque el propio alcalde habló en principio de un "accidente" en el lugar, luego moderó su apreciación, y sostuvo que un informe técnico determinará si hubo o no "negligencia" en El Troje.

El desastre destruyó parte del acueducto que transporta las aguas del río Pita hacia las plantas que sirven al centro y sur de Quito. La mayoría de los 171 barrios y las 600 mil personas afectadas viven en sectores pobres, en donde las casas y edificios no cuentan con cisternas que les permitieran paliar la falta de agua. Aunque el Municipio dijo que un operativo de 90 tanqueros entregó 11 500 metros cúbicos de agua en la ciudad, no faltaron las protestas por la falta de agua y hasta cierres de vías y roces con la Policía por parte de vecinos molestos. A los costos por la falta de agua potable hay que sumar la destrucción del canal, que según el propio Municipio debió ser reparado por 100 obreros, 20 máquinas y para ello se requirieron 32 metros cúbicos de concreto. 

La destrucción del acueducto dejó sin servicio a buena parte de los principales edificios públicos de la capital, como el Palacio de Gobierno, el Ministerio de Defensa y el propio Palacio Municipal. Sufrieron también aunque en menor grado los mayores hospitales como el Eugenio Espejo en el centro y el Enrique Garcés en el sur. El Ejecutivo se vio obligado a suspender las actividades, y anunció que los servidores públicos deberán reponer uno de los dos días que no trabajaron. 

Para el concejal Carlos Páez, de Alianza PAÍS, la explicación más probable es una sobrecarga de la tierra que se deposita en el sector, aunque estima que hay que esperar que se entregue el informe respectivo.  Páez pidió un informe técnico independiente sobre lo ocurrido, mientras que el alcalde Rodas dispuso que se suspenda el uso de la escombrera hasta nuevo aviso. La tierra que las volquetas trasladan desde las obras del Metro es enviada a otras escombreras, como Oyacoto.

La Contraloría analizó las escombreras 

Pero no es la primera vez que el manejo de los desechos del metro es cuestionado. En un informe  especial de ingeniería de la Contraloría General del Estado, aprobado en este año, y que cubre el periodo del 10 de noviembre de 2011, hasta el 20 de mayo de 2016, se observa la forma en la que la contratista del Metro, Acciona, ha manejado la tierra de las excavaciones de la primera fase del Metro. 


Volquetas privadas trasladan la tierra que sale de las obras del metro hacia la escombrera de El Troje. 

Según el informe de la Contraloría, en 2013 la Empresa Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos y la Empresa Metropolitana de Obras Públicas firmaron un convenio, para que esta última se haga cargo de la gestión de las escombreras ubicadas en San Pedro, San José de Nayón, Tiolahuayco y Porotohuayco. Aunque estas son distintas a las que de El Troje, que es en donde ocurrió el desastre, su manejo permite tener algunos indicios sobre cómo se están procesando los desechos que salen del Metro. 

En el informe de la Contraloría, se precisa que la contratista del Municipio tenía previsto remover 324 788,43 metros cúbicos de tierra en las obras de las estaciones de El Labrador, al norte de Quito, y La Magdalena al sur, en la llamada primera fase del Metro. 

En el informe de la Contraloría, se precisa que la contratista del Municipio tenía previsto remover 324 788,43 metros cúbicos de tierra en las obras de las estaciones de El Labrador, al norte de Quito, y La Magdalena al sur, en la llamada primera fase del metro.

Según la proforma presentada en esa ocasión, la escombrera necesitaba  dos equipos: un tractor de orugas y un camión cisterna de seis metros cúbicos, y tres operarios: un peón y dos choferes. 

La Contraloría explica cómo se hacía el trabajo en las primeras escombreras y cuánto costaba: "Trabajos de descarga del material, tendido en el área asignada y compactación con tractor, más el humedecido del material; lo que representa un costo directo de 3,26 USD por m3; y, canon de vertido, con un costo directo de 1,35 USD por m3, valor al cual le incrementa los costos indirectos (1,3326), obteniendo que el costo del canon de vertido es de 1,79901 USD por m3, que multiplicados por los 324 788,43 m3 desalojados; en consecuencia, se determina que la Empresa Metropolitana Metro de Quito, canceló dentro del rubro 02.023 “Descarga y Canon de Depósito de Excedentes de Excavación y Demoliciones”, por concepto de “canon de vertido”, la suma de 584 297,63 USD".

Con relación a esta primera etapa, la Contraloría observó que se pagara un "canon de vertido" al contratista, en especial, tomando en cuenta que se estaban usando tierras de propiedad municipal donde el acceso es gratuito. 


Por lo menos 90 tanqueros se dirigieron a los barrios afectados para entregar agua a los vecinos afectados. 

Según determinó la Contraloría, parte de la responsabilidad del uso de las escombreras correspondió en la primera fase al contratista del Metro. "Determinación de las escombreras o puntos de vertidos a utilizar. b) (dado que las áreas destinadas para escombreras en el perímetro de influencia del proyecto, son de propiedad y/o administración pública), la EPMMQ dispuso a la Contratista, el uso de determinados vertederos, ante lo cual, esta última estaba en la obligación de examinar los sitios asignados y resolver por su propia cuenta si era conveniente o no aceptarlos...: más aún cuando en los Pliegos de Especificaciones Técnicas se señala: “La aceptación por parte del Director de Obra del lugar de extracción o vertido no limita la responsabilidad del Contratista. e) como lo determina el Anexo de Requisitos Ambientales para Contratistas, desarrollado por la EPMMQ en el numeral 8.3.7, los sitios dispuestos por la Contratante para el vertido de materiales de excavación y demoliciones fueron espacios “que ya habían sido usados y adecuados para este fin” conforme se desprende de los Oficios No. EPMMQ-2013-255 de 03 de abril de 2013 dirigido al Gerente General de la EPMAPS y el No. 139 de la EPMAPS dirigido al Gerente General de la EPMMQ del 30 de abril de 2013. En tal virtud, los trabajos desarrollados por la Contratista no pueden ser considerados como de adecuación de un espacio para la disposición de materiales, sino operaciones de mantenimiento del predio asignado a fin de poder realizar el vertido, como parte de la responsabilidad de Acciona". 

La firma de abogados Corral y Rosales, que representa a Acciona, informó a la Contraloría que en el caso de las tierras de la fase uno del metro, "esos trabajos presuponen labores previas de explanación, desbroce, drenaje, acondicionamiento de taludes, etc., trabajos que no fueron prestados por la Empresa Pública Metro de Quito, siendo ejecutados por Acciona. Señala que a través de convenio suscrito entre la EMGIRS y la EPMMQ, la primera cedió a la segunda la gestión de los vertederos; sin embargo, la EPMMQ lejos de desarrollar esa gestión la traspasó en bloque a Acciona".

En el caso de la escombrera de El Troje, en cambio, desde marzo de este año es operada por una firma privada, el consorcio Troje-Oyacoto, y antes estuvo a cargo de la Constructora Bonilla. El Municipio no informó sobre el monto y las condiciones del contrato, pero PLANV pudo establecer que el transporte de los desechos hasta el lugar se realiza en volquetas privadas, pagadas por Acciona. 

 

 

 

 

 

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