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23 de Marzo del 2017
Historias
Lectura: 8 minutos
23 de Marzo del 2017
Desirée Yépez
Mujerón, el travesti de París

La historia de este compatriota muestra el impacto de la crisis económica en nuestro país, que obligó miles de ecuatorianos a la migración.

 

"Ángel", de Sebastiano d'Ayala, el viaje al Ecuador de un guayaquileño que dejó el boxeo y se convirtió en prostituta transexual, en París. Ante las cámaras recorre su viejo barrio y cuenta su historia de pobreza y marginalidad, en una sociedad homofóbica y excluyente.

El italiano Sebastiano d’Ayala Valva, autor del documental.

Esta es la portada del documental sobre este guayaquileño.

En Ecuador entrenaba boxeo. Era boxeador. En Francia se prostituye. Es transexual. Ángel Preciado es su nombre y 'Mujeron' su seudónimo.

Llegó a París, Francia, a inicios de la década del 2000. Lo hizo huyendo de la crisis que afectó al país en aquel entonces. En la Ciudad Luz encontró empleo.

Al oeste de la capital francesa está el Bois (bosque) de Boulogne. Es un parque de 846 hectáreas, más grande que el Central Park (Nueva York), que las guías de turismo recomiendan visitar por sus atractivos naturales. También es el centro de prostitución, al aire libre, más grande de Europa. Así lo dice Sebastiano d’Ayala Valva, un cineasta que recogió la historia del guayaquileño a través de un documental.

El italiano conversó en exclusiva con Plan V, en vísperas de presentar su trabajo en la Semana de Cine Ecuatoriano en París, la cual se desarrollará del 21 al 26 de octubre.

La charla tuvo lugar en una cafetería en el barrio Montmartre, en París. El sitio está cerca de la avenida Clichy, caracterizada por la presencia de travestis y transexuales. Incluso d’Ayala conoció a Ángel en esa zona. Lo hizo en el 2003, cuando junto a un amigo los buscaban para realizar un reportaje fotográfico. "Conocí sobre todo ecuatorianos, guayaquileños. Creo que en Ecuador escucharon sobre Boulogne. Muchos vienen a París sabiendo que se van a prostituir. Es el primer recurso", comenta el documentalista.

En la noche el bosque se divide entre mujeres y transexuales. Según Sebastiano, son centenas de trabajadoras sexuales y los clientes saben cómo encontrarlas. En la oscuridad, es difícil ubicarse. Las prostitutas colocan una especie de carpas y hacen sonidos, silban, aplauden, para mostrar su presencia… Ese era el lugar en el que noche a noche, por no más de 30 euros, 'Mujeron' prestaba su servicio. Esta temporada se encuentra en Marsella, al sur de Francia, ejerciendo el oficio. D’Ayala cree que es porque en París tenía muchos conflictos debido a su personalidad, fuerte, imponente y solitaria. "Es de quienes dicen una palabra y todos lo atienden".

Mia, como también se hace llamar, mide 1,85 de altura. Los músculos de su cuerpo están definidos, rezago de la época en la cual practicaba boxeo. En el deporte se inició a los 15 años. Ahora, a sus casi 40, tiene senos, cambió la nariz ancha, propia de la fisonomía afro, por una fina, los pómulos y los labios también lucen intervenidos.

"Él no dice cambié de cuerpo para prostituirme. Sino que de chico se vestía de mujer y que siempre lo sintió", señala el cineasta. Además acota que en el círculo de los transexuales existe una cultura estética que puede resultar dañina, pues se inyectan silicona en los glúteos, sustancia que puede llegar a los pulmones y ser mortal. "Casi ninguno se interviene los genitales porque los clientes gustan de eso. Quienes pagan por su servicio no los buscan porque tienen senos, quieren el órgano masculino…", dice.

En el documental, Ángel dice que así como está se siente bien. Que no es hombre ni mujer, sino persona. Esa dualidad también se refleja en su cotidianidad. Por el día no usa faldas, peluca ni maquillaje. Se viste con calentadores, gorros. Lo hace, según Sebastiano, para evitar problemas.


El documental muestra el reencuentro de Angel con su familia en Ecuador, luego de cuatro años en Francia. 

En el 2005, Sebastiano d’Ayala acompañó al guayaquileño a una visita de seis semanas en Ecuador. Era la oportunidad de evaluar lo que su familia había hecho con las remesas enviadas. Ese viaje está recogido en Ángel, el documental. En el largometraje se observa cómo en su regreso al barrio Cristo del Consuelo, en Guayaquil, su familia lo recibe y acepta la nueva imagen. Hay niños que lo insultan en las calles, pero él o ella no repara en reprenderlos y hacer que lo respeten. También regresa al gimnasio donde entrenaba y da consejos a los jóvenes boxeadores… Para Sebastiano, ese viaje fue una de las experiencias más impactantes como realizador. "'Mujeron' me introdujo a ese mundo, fue mi guardaespaldas en situaciones peligrosas, donde, incluso, me robaron una cámara con pistolas. La película narra las etapas de su vida, su pasado".

Hasta antes de llegar a Francia, en Guayaquil, Preciado no se prostituía. En el documental revela que si bien, su familia conocía de su homosexualidad, no se travestía. Lo que hacía era, además del deporte, bailar en discotecas. Su madre confiesa que al enterarse de que Ángel era gay lo golpeó. En ese momento él abandonó el hogar, viajó a Quito y tiempo después arribó a París.

Sin embargo, cuando 'Mujeron' volvió a su barrio, cinco años después de abandonarlo, y con un aspecto completamente distinta, su madre lo recibió con total afecto y respeto; mientras que su padre está ciego y no percató el cambio. Sucede que Ángel es el sustento de su familia.

El dinero ganado, además de usarlo en aquel entonces para pagar el hotel donde vivía en París, a un precio de 50 euros por noche, lo enviaba a Ecuador. Así pretendía apoyar a mamá, papá, hermanos y sobrinos. Pero al llegar, la realidad era distinta a la que imaginó. Las remesas no fueron invertidas, todo sigue igual desde cuando él se marchó. No hay mejoras en la casa, ni sus familiares se desarrollaron profesionalmente. La vivienda que mandó a construir, para cuando regrese definitivamente, sigue invisible...

Ángel, Mia o 'Mujeron', retornó a Francia.

A partir del estreno de la obra, Preciado consiguió legalizar su situación migratoria en Francia. Pero no por ello se alejó de la prostitución. Su hermana también llegó hasta el país galo con expectativas de un futuro mejor del que Ecuador le ofrecía, pero también se internó en el Bois de Boulogne.

Sebastiano reconoce que en la actualidad perdió contacto con ellos y desconoce si continúan o no prostituyéndose, pero asume que sí.

Los documentales del italiano están disponibles en Youtube. Su ópera prima es Las travestis también lloran, después estrenó Ángel. Hoy en día trabaja sobre el equipo de básquet nacional francés de gente con retardo mental. También prepara un largometraje acerca de los autistas en París.

*Esta entrevista fue publicada el 20 de octubre del 2013

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