Back to top
22 de Diciembre del 2014
Ideas
Lectura: 9 minutos
22 de Diciembre del 2014
Cristina Burneo Salazar

Docente de la Universidad Andina Simón Bolívar. Trabaja en Letras, género y traducción.

Amores fatales
En una sociedad infantilizada por un discurso oficial que pretende, desde la ley, mandar sobre el cuerpo de las personas, ahora nos hablan de cómo practicar el amor y, sobre todo, de cómo no sentir placer. Sólo que el deseo no se puede censar, no importa si se crea una Secretaría de la Felicidad, una Dirección Nacional de Abstinencia y Control del Hedonismo o una Ley Nacional de Reproducción para la Familia.

De la mujer

Hay dos árboles prohibidos en el jardín del Edén. Eva cae en la tentación de probar la manzana del árbol del conocimiento. Es el mal. Nace no de Dios, sino de Adán. En el siglo VI, el cristianismo aún discute si la mujer tiene alma. No hay ninguna mujer presente en esa discusión. Debido a su imperfección biológica y su carencia de genitales, será la mujer quien siga al hombre. “La cabeza de la mujer es el hombre”, dirá San Agustín.

A lo largo del siglo XIX, “el problema de la mujer” ocupa a las ciencias y les lleva a concluir que una parte media de su cerebro permanece vacía. Aun el evolucionismo hace de la mujer su propia especie, con una evolución distinta a la del hombre. Mujer, niño, “primitivo”, serán todos seres inferiores bajo necesidad de tutela permanente, proporcionada por el hombre, con una evolución aventajada. En sus propios términos, el catolicismo más conservador comulga con esta tesis hasta iniciado el siglo XX: el hombre será cabeza de la Iglesia, de la familia, vector de la pareja, administrador del deseo, dador de sentidos.

Del amor

El amor, dirá San Agustín, se inicia por vía de lo sensible. Son nuestros sentidos los que nos llaman al amor: los ojos, reflejo del alma, reconocen la presencia del otro. Pero la concupiscencia debe ser siempre superada por el espíritu. La razón nos permitirá discernir entre el bien y el mal, con la ayuda de Dios. Si el amor es honesto y devoto, el matrimonio será su máxima expresión.

El Catecismo de Santo Tomás de Aquino dice: “Hay un triple bien del matrimonio: el primero es la prole que se ha de engendrar y educar para el culto de Dios; el segundo es la fidelidad que los cónyuges deben guardar uno al otro; el tercero es el sacramento, es decir, la indivisibilidad del matrimonio (...)”. El amor está destinado a la reproducción.

Dios manda que el acto sexual “sirva para que la pareja casada renueve su alianza matrimonial. (...) El control artificial de la natalidad contradice la renovación simbólica de la alianza matrimonial”, dicen por consenso los documentos del catolicismo que preparan a los fieles para el matrimonio, por ejemplo éste. Y San Agustín, en el Libro de la Concupiscencia: “Tener hijos es el único fruto digno de las relaciones sexuales”.

De lo perverso

El hombre como cabeza superior del Estado y la Iglesia, ambas, leyes supremas; una mujer demonizada en su sexualidad e infantilizada en su subjetividad, o viceversa; una concepción de familia que administra el deseo y une amor conyugal entre hombre y mujer con reproducción y sentido único del amor. Paralelamente, los procesos de consolidación de los estados nacionales en América Latina lograron separar Iglesia de Estado. Por estas razones, no cabe ni siquiera mencionar la palabra abstinencia como una política pública en Ecuador, como sucede ahora, que se anuncia el cambio de dirección de la ENIPLA.

Una conquista enorme de la sociedad civil que proviene de los feminismos es la que proclama la soberanía del cuerpo las mujeres y, por tanto, los reivindica para la libertad y, claro, también para el amor en igualdad. El amor y el deseo no necesariamente terminan en la formación de una familia, no son sólo heterosexuales y, sobre todo, el amor y el deseo no pueden ser controlados ni por el Estado ni por la Iglesia. Siempre y cuando una persona no vulnere la integridad de la otra con actos de violencia sexual, que por supuesto constituyen delitos, esta persona puede actuar libre y coherentemente según su sexualidad. Esa persona, qué radical lo que decimos, puede elaborar y vivir su propia idea del amor, del cuerpo, de la sexualidad, de la sensibilidad.

En una sociedad infantilizada por un discurso oficial que pretende, desde la ley, mandar sobre el cuerpo de las personas, ahora nos hablan de cómo practicar el amor y, sobre todo, de cómo no sentir placer. Sólo que el deseo no se puede censar, no importa si se crea una Secretaría de la Felicidad, una Dirección Nacional de Abstinencia yControl del Hedonismo o una Ley Nacional de Reproducción para la Familia. Nunca gozaron de matrimonio más armónico una revolución y un dogma.

En un cruce que hoy resulta perverso, Estado e Iglesia se disputan la regulación del deseo por medio de la institución de la familia. Ésta, núcleo de la sociedad cristiana y de la sociedad civil, es la llamada a procrear tanto fieles como ciudadanía, bajo los principios de la reproducción que alimentan al Estado y la Iglesia al mismo tiempo.

Esta coincidencia entre el catolicismo más conservador y un Estado no laico es la queestamos viviendo en la unión de Rafael Correa y Mónica Hernández a la cabeza de la ENIPLA. Sus políticas, diseñadas para la observación y la vigilancia del cuerpo de las mujeres, sobre todo, creen que nombrar la palabra abstinencia acaba con la alarmante carencia de educación sexual; piensan que la palabra abstinencia formará jóvenes más decentes; fantasean con que la palabra abstinencia detendrá las violaciones a menores; defienden que la palabra abstinencia terminará con la muerte de niñas por embarazos de riesgo y abortos clandestinos.

De la pluralidad del catolicismo

Del catolicismo, la nueva ENIPLA, por ser ahora desmantelada, comulga con lo más conservador. Hay que decirlo, el dogma obediente del Opus Dei no es la única respuesta que el catolicismo le ha ofrecido a la realidad que vivimos. Aun en defensa de un Estado laico que está yendo contra su propio laicismo, hay que apuntar que, si bien hay históricamente mayoría católica en el país, religiosa y culturalmente hablando, no toda profesión de esta fe se inscribe en la línea de Mónica Hernández, en absoluto.

Un catolicismo contemporáneo y reflexivo es el que practican, por ejemplo, Católicas por el derecho a decidir en Ecuador. Es un “movimiento autónomo de personas católicas, comprometidas con la búsqueda de la justicia social y el cambio de patrones culturales y religiosos”. Ese cambio de patrón, la puesta al día con aquello que nos interpela de la realidad, eso también lo ha pensado este catolicismo más realista.

Cómo no pensar en las comunidades católicas que han acogido los métodos anticonceptivos, aceptando que la tecnología, al siglo XXI, ha logrado separar placer y reproducción más allá del sexto mandamiento; hay que pensar en comunidades creyentes de población LGBTI; en catolicismos de izquierda con presencia histórica en el país; en teologías feministas. Sin tener que adherir, podemos reconocer que esos catolicismos han pensado con honestidad en respuestas para el mundo. Hernández y su línea ultraconservadora no representan a todos los catolicismos de este país, pero es el que la Presidencia ha aceptado como una política para toda la población ecuatoriana, sea que pliegue al ateísmo, al agnostiscismo o que observe el judaísmo o pertenezca a religiones ancestrales. Esto no nos representa. Así como toda persona es libre de profesar la fe que elija, o ninguna, así mismo debemos coexistir en pluralidad de fe y de ideologías, y esta debe ser una garantía del Estado, sin imponer una creencia por sobre otra.

ENIPLA es un esfuerzo de numerosísimas mujeres, de muchos años, resultado de procesos plurales, perseverantes, que han avanzado para toda la población de este país. Este cambio abrupto marcado por el pánico moral y por la ignorancia respecto de las realidades más lacerantes del Ecuador no tiene antecedentes, aunque pensaríamos por defecto, en García Moreno. Eran los 1870. Es el 2015.

[PANAL DE IDEAS]

María José Gómez
Gabriel Hidalgo Andrade
Fernando López Milán
Giovanni Carrión Cevallos
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Consuelo Albornoz Tinajero
Luis Córdova-Alarcón
Patricio Moncayo
Alfredo Espinosa Rodríguez
Alexis Oviedo

[RELA CIONA DAS]

Golpes con toletes y gases lacrimógenos: mujeres denuncian agresiones de la Policía en la marcha por el 8M
Redacción Plan V
Los hombres y el aborto
Julian Estrella López
El claroscuro de las mujeres y la Covid-19
Consuelo Albornoz Tinajero
Femicidio: la perversidad del mal
Rodrigo Tenorio Ambrossi
El auge del femicidio
Rodrigo Tenorio Ambrossi
GALERÍA
Amores fatales
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Las razones del Gobierno para la “conservadora” proforma de 2023
Redacción Plan V
Saving one of Charles Darwin's finches in Galapagos
Redacción Plan V
El tardío naufragio en la Corte Constitucional de la "amnistía tributaria" del Gobierno
Redacción Plan V
Entre la COP27 y el G20: el triunfo de la industria del petróleo
Julio Oleas-Montalvo

[MÁS LEÍ DAS]

Estos son los favores de la justicia ecuatoriana al capo albanés Dritan Rexhepi
Redacción Plan V
Este es el rompecabezas de la red de sobornos en Petroecuador
Redacción Plan V
"Eugenio Zaffaroni y Baltazar Garzón son vedettes": Íñigo Salvador
Redacción Plan V
EEUU ha detectado casi $60 millones en coimas para exfuncionarios ecuatorianos
Redacción Plan V