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18 de Mayo del 2015
Ideas
Lectura: 16 minutos
18 de Mayo del 2015
Atawallpa Oviedo Freire

Investigador del pensamiento y episteme indígenas. Fundador de la Multiversidad Yachay Wasi. Impulsor del "indianismo".

Los buenos y los malos
Una mente déspota no actúa benevolentemente en un caso y en otro despóticamente, sino que utiliza la benevolencia cuando le conviene justificar algo a su mente despótica. Aparece como benevolente en lo que entrega pero en el fondo lo que hace es imponer lo que considera que los otros necesitan, no los que los otros esperan.

El problema principal para Rafael Correa, no es la izquierda la oposición de la derecha, o los progresistas y los neoliberales, o el colonialismo y la resistencia, sino los “buenos” contra los “malos”. A esto se reduce todo en última instancia para el correismo, así -por ejemplo- cuando dice: “Tenemos prueba de un último ataque con la foto de mis hijos, etcétera. Hay gente mala, gente mala que busca hacer daño”[1]. O en el sentido inverso: “Barak Obama es una buena persona”. Lo que quiere decir que los seres humanos se dividen en “buenas” y “malas” personas, en la que los “buenos” tienen como misión acabar con los “malos”. De eso se trata la vida.

Pero si se trata de juzgar a las personas como buenas y malas, quién determina qué es lo bueno y qué es lo malo. O quizás hay que calificarse uno mismo, como lo hace Correa: "Hay quienes quieren retratar al presidente como un perverso de mala fe. Soy buena persona". Lo que podemos ver en esta frase, es la falta de humildad de Correa, no importa lo que dicen los otros sino lo que él cree para engañar a su ego: “Ahora, nosotros no les tememos, y decimos la verdad, que muchas veces, por pura vanidad, se pasan la vida tratando de demostrar lo malo, corrupto, dictador y sátrapa que es el presidente Correa. Son cosas que duelen, porque uno es una buena persona, de recta intención…”[2]

Y si solo importa que sean buenas personas o de buenas intenciones, habría que aspirar que aparezcan por gracia divina “más, muchísimos más” “buenas personas” para que el mundo cambie, solo que las “malas personas” siempre han sido las que se han adelantado a su tiempo. Así podríamos creer que hay empresarios “buena gente” que explotan delicadamente a sus trabajadores, o países que colonizan para salvarles del pecado o del diablo. O como dicen algunos correistas de su “mashi” presidente: el único problema es su carácter. Como que hubiera separación y diferencia entre fondo y forma. El uno está enlazado al otro, y no es posible que exista alguien que tenga una forma déspota y un fondo celestial, o viceversa. Si es un déspota en la forma también lo es en el fondo. Las obras del correismo siguen ese mismo esquema.

Una mente déspota no actúa benevolentemente en un caso y en otro despóticamente, sino que utiliza la benevolencia cuando le conviene justificar algo a su mente despótica. Aparece como benevolente en lo que entrega pero en el fondo lo que hace es imponer lo que considera que los otros necesitan, no los que los otros esperan. Él cree que está en lo justo e impone su justeza a todos. Es alguien que se cree un predestinado o un salvador que está ayudando a los otros, al pensar que sabe más que los demás y que es el único que está en lo correcto. Así funciona la mente de un líder carismático, de un dictador, de un populista, como podemos ver en la historia mundial, todos ellos así han justificado sus obras y sus actitudes.

Sin embargo, la “buena persona” de Barack Obama le dio una “buena” respuesta a Correa en la última reunión de todos los estados americanos en Panamá, cuando le dijo: “Quizás el presidente Correa tenga más criterio que yo en la distinción entre la prensa buena y la mala, hay medios malos y me critican, pero sigue hablando esta prensa en Estados Unidos porque yo no confío en un sistema en que una sola persona hace esa determinación. Creo que si creemos en la democracia es que todo el mundo tiene la oportunidad de hablar y ofrecer sus opiniones para defender lo que opina (...)"[3] Ante semejante nocaut, el inmenso ego de Correa solo avanzó a decir: "yo quedé bastante decepcionado por la respuesta, en todo caso esa es mi opinión sobre la respuesta que dio Barack Obama, que yo lo considero, pero esperaba un poco más al menos en esta cumbre"[4]

Si bien Obama cree como Correa que hay “mala prensa”, es interesante cuando le dice: “yo no confío en un sistema en que una sola persona hace esa determinación”[5]. Y aquí llegamos al asunto de fondo y que es un asunto ontológico en occidente desde su existencia a partir del surgimiento del patriarcalismo: qué es lo bueno y qué es lo malo. Desde el Patriarca Abraham se viene discutiendo sobre el bien y el mal. Antes de ello era algo relativizado por las sociedades matriciales de todo el mundo, pero el patriarcalismo lo constituyó en el asunto de fondo, llegando a su mejor configuración con Platón y Aristóteles cuando comenzaron a hablar del Buen Vivir[6].

Desde ahí hasta ahora el asunto es moral y ético, entre los “buenos” y los “malos”. La mujer (Eva), la naturaleza (manzana prohibida), los animales (la serpiente), el sexo (el diablo), los esclavos, la sensibilidad, los sentimientos… eran los “malos”; y el hombre, los ricos, la razón, la frialdad, el verticalismo… los “buenos”. Esto es, termina imponiéndose la visión religiosa del dios bueno y único (monoculturalismo), con características de varón (antropo-androcentrismo) y de raza blanca (eurocentrismo), en contra y en persecución de las conciencias espirituales de los dioses y diosas, vitalistas o animistas, de todos los colores y presentaciones, existentes en todas las culturas solares y lunares de todo el planeta.

Desde ahí Occidente no sale de estas moralinas, que incluso ha utilizado como referencia para atacar y conquistar a otros pueblos, recordemos la invasión española de Amerindia: “pueblos del demonio”, hasta los últimos casos con dos ex presidentes de EEUU, Reagan y Busch, que hablaban del “imperio del bien” contra “el imperio rojo” y “el imperio del mal”, en referencia a la antigua URSS e Irán respectivamente.

Fruto de esta dicotomía han surgido otras dentro de las epistemologías del norte logocrático: adelantados y atrasados, cultos y salvajes, desarrollados y subdesarrollados, primer mundo y tercer mundo… Es decir, la dicotomía o el dualismo surgen con el patriarcalismo pues antes de ello no existían visiones dualistas de la vida sino complementarias, así por ej. el hombre complementario de la mujer y viceversa.

La “unión o lucha de contrarios” es un concepto patriarcal civilizatorio, pues el mundo vitalista funciona dentro del paradigma de “unión de complementarios”, en la que no se pretende acabar con los “malos” sino de armonizar recíprocamente las distintas posiciones. No se trata de anular a lo diferente u opuesto, sino de equilibrar las contradicciones o polaridades. Todo ello viene de una conciencia que entiende que nadie es dueño de la verdad, del bien, de lo mejor…; o acaso Correa es el nuevo elegido por el Dios antropocéntrico para determinar cuál es la buena y mala prensa[7].

Esto nos lleva a la reflexión si caben las clasificaciones de buenas o malas, u otras distinciones de este tipo. Para evitar aquello los pueblos indígenas ancestrales de todo el mundo[8] no hablan -por ejemplo- de buenas o malas energías sino de energías pesadas y ligeras, de esta manera evitando juzgar o calificar a algo.

Todo lo contrario al lenguaje y mentalidad de Correa, cuando dice -por ejemplo- en referencia a los dirigentes indígenas que son “malos dirigentes”. Son malos, porque no están de acuerdo con él[9]. En cambio quienes le alaban y le endiosan son “buenos dirigentes”[10]. Quienes están contra Correa no son opositores diferentes con puntos de vista diversos, sino que simplemente son malos y mediocres políticos[11].

Aquí estamos anotando algunos ejemplos, pero si revisan atentamente los discursos de Correa es común y perenne su visión moralista[12]. Su mentalidad “curuchupa” -como él mismo lo ha dicho- funciona principalmente entre lo bueno y lo malo, entre bonitas y feas, entre inteligentes y mediocres, entre dios y el diablo. Toda su retórica funciona en calificar o descalificar a alguien o algo[13]. Cada sabatina es una diatriba de valorizaciones y desvalorizaciones, en la que él es la medida y el centro de todo. De todos los presidentes locuaces que ha tenido el Ecuador, Rafael Correa es la excelencia en la vanidad.

Es indudable que su formación en los boys scout y en el catolicismo misionero tienen mucho peso en lo que hoy es Correa. La típica postura disciplinatoria de los boys scouts, y la evangelizadora o catequizadora de la religión católica. La visión paternalista que tiene, es fruto de esa visión salvadora de los pobres que tienen las religiones y de la que se hacen eco los caudillos. Y como buen devoto del Opus Dei ahora quiere imponer sus dogmas a todos (Plan Familia) y para completar ha traído al Papa y así consolidar el neocolonialismo de fé.

En esta visión moralina de la vida llegamos al caso del muchacho de 17 años que le hizo una “mala seña”[14]. Esto nos conduce a la discusión si existen buenas o malas señas, buenas o malas palabras, buena o malas costumbres, buenas o malas culturas, buen o mal clima. Si empezamos por esto último, para los pueblos vitalistas resulta extraño cuando se habla de “mal clima”, pues para ellos es: lluvia, tifón, huracán, y eso no es bueno ni malo, son parte del reciclaje y reajuste de la naturaleza. Aquí otra visión moralista de la naturaleza dentro del eurocentrismo. Y en ese mismo sentido, podemos hablar de las “malas palabras”, las “malas costumbres”, las “malas culturas”, las “malas señas”. Desde una lectura no-moralista de la vida simplemente hay palabras, costumbres, culturas y señas; o como diría la sabiduría milenaria: no existen malas o buenas experiencias sino simplemente experiencias.

Una vez más llegamos al asunto ontológico que nos interesa, entre dos paradigmas diferentes: el paradigma moralista judeo-musulmán-cristiano-helénico y el paradigma animista-quántico-relativista, los cuales miran a la naturaleza, la vida, la sociedad, de dos maneras totalmente diferentes. Y esa es la diferencia principal, que no es entre izquierdas y derechas, izquierdas que por otro lado se han vuelto religiosas (Raúl Castro), sino entre dos paradigmas epistemológicos y axiológicos diversos, entre uno que juzga, califica y sentencia, y otro que relativiza, respeta y armoniza, generando dos tipos de sistema-mundo.

Por eso hasta ahora en estas sociedades y en las periferias colonizadas, la mujer, la naturaleza, las etnias, los pobres, los homosexuales, las emociones, etc. siguen  siendo minimizadas y desvalorizadas. Y la diferencia entre ellos, es entre quienes son más conservadores y fundamentalistas (derecha) y quienes más liberales y tolerantes (izquierda), pero todos en última instancia, siguen siendo moralistas, machistas, homofóbicos (homosexuales), antropocentristas, racistas, por la formación patriarcal monárquica civilizatoria que los envuelve y guía.

De ahí que para Correa es inaceptable la “mala seña” pues estaba con su mujer. En esta visión patriarcalista de Correa, hasta puede aceptar que le hayan dado el yucazo a él, pero es inadmisible a su mujer. Lo que obviamente es una justificación, pero deja entrever su visión puritana cuando cree que hay cosas de machos en las que no pueden intervenir las mujeres. Muy similar a la visión que tiene Bucaram de las mujeres.

Ahí la visión de sumisión que tiene Correa de las mujeres y que Marcela Aguiñaga al fin lo ha reconocido ampliamente, cuando ha dicho: “seré una y mil veces sumisa cuando se trate de luchar y reivindicar los derechos de la mujer”. Y un spot publicitario de la Secom lo ratifica aún más, en ese video se habla de la “dictadura del amor”. Todos los dictadores y tiranos han dicho mismo: todo lo he hecho por el pueblo, nada he querido para mi.

Para qué decir más, está todo claro. Lo importante es que se han dejado ver claramente de cuerpo entero, algo que lo ha venido diciendo la oposición desde hace 7 años y ahora ellos mismos lo ratifican. Lo que hay es un patriarca que se cree el moderno mesías, que utiliza a algunos sumisos para su benévolo propósito de socorrer a los más débiles. Eso es el correismo, puro populismo, nada más.



[1] RT 30 ene 2014
[2] RT 30 ene 2014
[3] EL UNIVERSO, 14 de abril, 2015
[4]   EL UNIVERSO, 14 de abril, 2015
[5] Se encarcela a gente que comete delitos no a personas que piensan distinto. Creo que Obama ha sido víctima de la mala prensa ecuatoriana o mala traducción. Mala prensa es la que miente, la que cuando dieron el golpe de Estado a Chávez dijeron que él había renunciado. Pusieron dibujos animados en todo ese día. Dicen que no confían en un sistema que una sola persona define si hay mala prensa o no. Yo no dije eso. Si hay mala prensa debemos tener un sistema que proteja a los ciudadanos de esto. Enlace 420
[6] Concepto antiguo y moderno que no tiene ninguna relación con el Sumak Kawsay.
[7] El falso dilema de siempre: “prefiero una mala prensa a una prensa silenciada”. Preferimos sencillamente una buena prensa. Twiter Rafael Correa, 11 de abr. de 2015
[8] Con la palabra ancestral pretendemos diferenciar los niveles de colonización que existe entre los pueblos indígenas, entre los que resisten y los que ya han sido colonizados totalmente.
[9] El presidente Rafael Correa habló ante ellos en una tarima instalada en la mañana. "Mentirositos", "Se oponen sin saber", "Malos dirigentes indígenas", "Basta de hipocresía, nosotros sí estamos defendiendo el agua para todos", repitió el mandatario. EL UNIVERSO, 2 de julio, 2014
[10] Mandatario insta a no creer a los malos dirigentes que quieren volver al pasado. Marzo 26 2015, El ciudadano
[11] Mandatario llama a ciudadanos a "rebelarse" contra los malos dirigentes. EL TELEGRAFO, 17 Sep 2014
[12] Rafael Correa: “En Ecuador se derrumbó el mito de los malos gobiernos” 19 de febrero de 2013 ULAN
[13] Rafael Correa: “Por ser malos alumnos del FMI, nos va bien en Ecuador” 20 de Abril de 2013 web de la Presidencia del Ecuador
[14] “Un muchacho malcriado me hizo mala seña”. Rafael Correa

[PANAL DE IDEAS]

Mauricio Alarcón Salvador
Fernando López Milán
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