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16 de Septiembre del 2019
Ideas
Lectura: 7 minutos
16 de Septiembre del 2019
Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

De canchas y de drogas
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Sí, señor: el deporte lo cura todo, ahuyenta los malos pensamientos y los pérfidos deseos de usar drogas. Sabios que ni siquiera diferencian los diversos tipos de usos. Para ellos y desde su moralina, todo da igual.

Con el entusiasmo que lo caracteriza, el presidente Moreno acaba de hallar la definitiva solución al problema de los usos de drogas en el país. Bueno, esa es una de las funciones primordiales de quienes ejercen el poder: construir o, por lo menos, proponer las mejores soluciones a los grandes problemas de la comunidad. Y, desde luego, los usos conflictivos de drogas constituyen un problema, aunque no necesariamente, en la dimensión en la que lo ve el poder. Vale aclarar que existen usos conflictivos y usos no conflictivos de drogas. Distinción totalmente ajena a los poderes, ¿verdad Ministerio de Salud?

Con pesar hay que aceptar que el país no cuenta con nuevas investigaciones ni cuantitativas ni socioculturales que provean de información adecuada sobre el estado de la situación. Sin embargo, desde el poder, todo el mundo habla del “gran problema de las drogas”. Siempre ha sido más fácil escandalizar que investigar. Por lo mismo, si lo dice el poder, debe ser inapelablemente cierto que los usos de drogas constituyen un gravísimo problema, quizás el más grave de todos los problemas sociales. Por ende, he ahí el asunto: cómo enfrentar los usos y, sobre todo los usos conflictivos, si ya no se investiga, si desde el poder no se reflexiona sobre realidades, hechos y decires. En la actualidad no podemos presuponer verdades ni creer a pie juntillas lo que nos dicen el vecino y el poder.

 ¿Canchas deportivas? Presidente, esa es la solución que sus asesores y ministros de educación, de salud, de desarrollo social y similares, le han dado: Vea, presidente, luego de profundas reflexiones, sus asesores han hallado finalmente la gran fórmula, la verdadera barita mágica que le permitirán solucionar el problema de los usos de drogas por parte de jóvenes y adolescentes y que lo erradicarán de raíz: el deporte. Sí, señor: el deporte lo cura todo, ahuyenta los malos pensamientos y los pérfidos deseos de usar drogas. Sabios que ni siquiera diferencian los diversos tipos de usos. Para ellos y desde su moralina, todo da igual.

Sí, señor. Cuanto más que todas las estrategias suyas y las de sus antecesores, aquí y a lo largo y ancho del mudo, han fracasado rotundamente. Nadie va voluntariamente a los Centros de atención para drogadictosque creó su ex ministra de Salud. Los cientos de camas que compró para dar sueño tranquilo a los usadores, están vacías. Uno que otro va, pero llevado a la fuerza por su mamá u obligado por el colegio o por un piadoso policía que lo encontró fumando en el parque. Porque como sabe, señor Presidente, en parques y en calles está terminantemente prohibido fumar mariguana. Así son el alma y la lucidez de las normas. 

En verdad, los mariguaneros, presidente, no son tan mala gente como parecen. A lo más serán, como dicen los suyos, viciosos. Si les damos otras oportunidades, entones, dejarán su vicio. ¿Qué le parece si en cada barrio construimos varias canchas de fútbol? Fantástico, ¿verdad? Ya lo decían los antiguos predicadores que los malos pensamientos y los malos deseos entran en la vida por la vía de la ociosidad, por el no tener nada que hacer. El tiempo libre para los chicos constituye un riesgo fatal: no hay que dejarlos ociosos.

Sí, señor: el deporte lo cura todo, ahuyenta los malos pensamientos y los pérfidos deseos de usar drogas. Sabios que ni siquiera diferencian los diversos tipos de usos. Para ellos y desde su moralina, todo da igual.

Si pasan en el colegio hasta media tarde, para que no caigan en la tentación del mal, es preciso que el resto del tiempo libre lo dediquen con ahínco, con alma, vida y corazón al deporte. Que todos los días jueguen futbol, básquet, tenis. Que terminen el día agotados. El deporte es el remedio infalible, como lo era antes la risa que solita curaba todos los males del alma. 

La policía y las fuerzas armadas se encargan de los grandes y pequeños, todos perversos, traficantes. Mientras tanto, Educación, Salud, Desarrollo social se harán cargo de llenar las canchas con chicos que jugarán hasta el agotamiento. Ya exhaustos, harán las tareas escolares y luego dormirán a pierna suelta sin malos pensamientos ni malos deseos. El demonio de la mariguana, del éxtasis, de la H, de la coca, Presidente, ya no tendrá oficio ni beneficios entre nosotros, por lo mismo nos abandonará, rabo entre piernas, para siempre jamás. La más espectacular de todas las victorias sobre el mal que, sin embargo, hay que reconocerlo, habita desde siempre el corazón humano.

Fabuloso país de Manuelito. Resurrección del Edén en el que, por vez primera, el hombre y la mujer se enfrentaron al deseo y probaron el fruto falsamente malo pero prohibido. Y no solo que no murieron sino que se les abrieron los ojos y se descubrieron a sí mismos en tanto deseantes y libres. 

¿Y la complejidad y el misterio de la existencia, la del deseo, la del placer y la del mismo sufrimiento? Sin duda, el Diablo resultó más listo que Yahvé. El deseo nos hace libres porque nos permite saber del bien y del mal, de la libertad y de la esclavitud. Lo prohibido atrae como un imán, irresistiblemente. Es lo que lograron aquellos que, vestidos de sabios y santos, lanzaron las prohibiciones y las sembraron en la existencia. Aquellos que luego de la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial no se amilanaron al declarar la guerra universal a las drogas. Medio siglo después, la mariguana sigue tan presente como en los tiempos del Libro, cuando Yahvé se quejaba de que sus sacerdotes ya no le hacían llegar el bendito humito del cannabis. 

No, señor presidente, así no se da la cara, sin amilanarse, a un grave problema social, político, económico y cultural. Un problema de afectos, deseos y fantasías. No se deje embaucar por quienes saben cuatro cosas de memoria sobre la mariguana y otras sustancias. No invierta en canchas de fútbol. Lo mismo decían hace medio siglo sobre la sexualidad: que chicos y muchachas lleguen agotados a la cama de tal manera que el sueño les inunde y los aleje de malos deseos y malos pensamientos. Pero nunca dijeron clara y abiertamente cuáles eran esos deseos y por qué eran malos. 

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