Back to top
22 de Mayo del 2017
Ideas
Lectura: 8 minutos
22 de Mayo del 2017
Gonzalo Ortiz Crespo

Escritor, historiador, periodista y editor. Ex vicealcalde de Quito. 

Chapuzón y chapuza de la plataforma
Este episodio demuestra, con una lógica demoledora, lo que han sido estos 10 años: obras al buen tuntún, contrataciones a dedo, privilegios a las empresas chinas, sobreexplotación a los subcontratistas, ampliaciones de contrato, precios inflados, entregas al apuro y, después, más gastos para corregir lo mal hecho.

Aparte de burlas y memes, pasará a la historia que, en su primer día de trabajo, el 15 de mayo, se anegó la descomunal Plataforma Financiera, y que de nuevo sucedió eso tres días después. Que el agua se filtró por terrazas, jardineras, juntas de vidrio y cayó, alegre, despreocupada, abundante, por lámparas y cielos rasos, por columnas y escaleras; que empapó muebles, arruinó expedientes y resfrió funcionarios. Que entró a raudales a las salas de atención al público en la planta baja, donde derrotó, necia, los mil intentos de afanosos trabajadores por desalojarla.

Aunque lo verdaderamente histórico es que el presidente de la República saliente, que lo sabe todo, dijo que eso era normal en construcciones nuevas, y que solo se necesitarían 800.000 dólares para arreglar los desperfectos. Y que, prepotente como siempre, despreció la pregunta que le hacían los periodistas, porque no era un tema para el nivel presidencial.

Mejor ejemplo no podía haber. Todo este episodio demuestra, con una lógica demoledora, lo que han sido estos 10 años: obras al buen tuntún, contrataciones a dedo, privilegios a las empresas chinas, sobreexplotación a los subcontratistas nacionales y a la mano de obra local, falta de fiscalización, ampliaciones de contrato, precios absurdamente inflados, entregas al apuro y, después, más gastos para corregir lo mal hecho… ¡Y toda esta montaña de irregularidades menospreciada por Correa porque no está a su nivel!  Al presidente saliente ni le conmueven ni le importan pequeñeces.

Pero este mamotreto tiene su historia. Cuando el Banco Central del Ecuador, al inicio del gobierno de Correa, solicitó autorización al Concejo Metropolitano de Quito para unificar dos lotes de su propiedad en Iñaquito a fin de construir su Museo Arqueológico y Galerías de Arte, el Concejo, del que este servidor era miembro, felicitó al banco por su resolución de dedicarlo a tan loable objeto pero condicionó la aprobación a que se pusieran muchos más estacionamientos y a que la calle que pretendían cerrar quedara habilitada al tráfico vehicular, lo que se solucionó en un segundo anteproyecto con un puente que conectaba los dos cuerpos del museo.

Nunca se presentó el proyecto. Peor aún: el museo le fue arrebatado al Central y pasó al manejo, descuidado y abúlico, del Ministerio de Cultura. Hoy esa maravillosa colección ––la mayor y mejor muestra del arte precolombino de lo que hoy es el Ecuador, más otro excelente acopio de arte sacro colonial–– ya tiene dos años embodegada. Mientras tanto, los terrenos se arrendaron a privados, que pusieron canchas deportivas y restaurantes en el frente de la avenida Amazonas.

En la alcaldía de Augusto Barrera, el gobierno presentó un proyecto distinto en esos terrenos: un edificio para concentrar todas las entidades financieras del Estado. Fue el Concejo por él presidido el que aprobó el proyecto mediante una ordenanza especial, y su alcaldía aprobó los planos.

El resultado no puede ser más catastrófico. Se trata de un edificio sin creatividad alguna, compuesto por un solo bloque monolítico, plano, recto y alto, por fuera de toda escala espacial y humana y que en nada aporta a la estética o a la identidad de Quito. Es, sí, el edificio más grande del país, con 133.000 metros cuadrados de construcción, implantado en un terreno de 5,3 hectáreas. Además de su lamentable gusto arquitectónico, que solo puede llamarse soviético, crea una inmensa barrera visual entre el lado oriental y el occidental de la ciudad, en una de las pocas zonas amplias del valle de Quito.

Por si fuera poco, tiene errores de concepto: “Esa rampa de ingreso desde la avenida Amazonas hacia el subsuelo es una invitación cordial para que entre el agua a raudales”, como dice el arquitecto José María Lasso.

Y todo a un exorbitante costo: $ 216,8 millones (en cinco contratos separados, el principal de los cuales es por $ 198 millones a los que se suman otros por $ 18,33 millones para el mobiliario, el soterramiento de redes eléctricas, la bóveda de seguridad y el recubrimiento de la fachada). Si se tratara de un proyecto privado, cada metro cuadrado debería venderse a más de $ 2.500 dólares solo para recuperar los costos, sin ganancia alguna, clara muestra de desperdicio inconsciente.

La concepción de Correa, porque es de él y él la ha defendido, de que las cosas concentradas en un solo lugar son más eficientes (es la misma idea que rige el absurdo pedagógico de las “escuelas del milenio” y que inspira el proyecto de completar las plataformas llevando a la presidencia al cuartel Epiclachima), choca contra la realidad de una ciudad de topografía alargada, cuya movilidad complica, cuya conectividad colapsa, cuyo drenaje, como puede comprobarse con cada lluvia fuerte, atora en proporciones épicas.

Los problemas para evacuar el agua en la zona de Iñaquito, que fue laguna hasta hace solo 75 años, se han multiplicado con este mamotreto, y ahora se sabe por qué. Aunque Correa diga que las reformas a los colectores se hicieron con planos dados por la EPMAPS, la realización, como lo han denunciado ingenieros constructores conocedores del tema, se hizo en un ángulo de 90 grados, la cosa más absurda, sin el diámetro adecuado y con material inapropiado.

Llama poderosamente la atención que Correa a las 48 horas de la primera inundación ya supiera con exactitud que se requerían USD 800.000 para solucionar la chapuza.  En cualquier país civilizado lo que se hace es estudiar exactamente lo que sucedió, determinar cuáles fueron las causas de las filtraciones altas y del anegamiento de la planta baja y las calles aledañas. Con todos esos datos se establecen responsabilidades (las del contratista, las del fiscalizador, las del Estado) y se cuantifica la remediación. Pero Correa, de inmediato, sin que medie estudio alguno, omnisciente como es, va y suelta que se requiere USD 800.000 y que el Estado lo va a pagar. Es admirable el trato de excepción a la empresa china. ¿Si fuera un contratista ecuatoriano no estuviera ya preso?

La tan bien tratada CAMC Engineering Co., contratista de la Plataforma Financiera, ha construido 25 obras públicas a un costo de USD 810 millones, y en muchas de esas obras hay problemas. ¿De dónde nace tanta mimazón?

Por lo demás, ya está visto que los contratos con las empresas chinas resultan en ingentes perjuicios al Estado. Tales empresas solo son administradoras, y todos los trabajos los realizan a través de subcontratistas nacionales, a los que se obliga a recortar todos los costos y adaptarse a cronogramas absurdos, perjudicando la calidad de la obra, mientras ellas se marginan ganancias espectaculares.

Ante chapuza tan clamorosa, el nuevo Gobierno lo mínimo que debe hacer es realizar una auditoría al crédito chino, a los contratos con la CAMC, a los procesos constructivos y a la propia manera en que se fiscalizó esta horripilante obra.

[PANAL DE IDEAS]

Paolo Vega López
Gabriel Hidalgo Andrade
Carlos Rivera
Aparicio Caicedo
Giovanni Carrión Cevallos
Carlos Arcos Cabrera
Mauricio Alarcón Salvador
Fernando López Milán
Patricio Moncayo

[RELA CIONA DAS]

La gran deuda china
Francisco Chamorro
Alec Cárdenas: día 23 de encierro en Guangzhou
Alexandra Cárdenas @AlecCardenas
Alec Cárdenas: "lo más impactante es la disciplina de la gente en China"
Alexandra Cárdenas @AlecCardenas
La empresa del Hotel Quito se descapitalizó por más de USD 28 millones
Fermín Vaca Santacruz
La pugna por el 5G, el trasfondo de la tensión entre Estados Unidos y Huawei
Redacción Plan V
GALERÍA
Chapuzón y chapuza de la plataforma
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

En Ecuador, las muertes violentas de niños y niñas aumentaron en la pandemia
Susana Morán
Aeroregional se hace con buena parte de las frecuencias de TAME
Redacción Plan V
EE.UU.: el estallido social que mezcla racismo, pobreza y crisis por la pandemia
Redacción Plan V
Bitácora de una tragedia: los cadáveres desaparecidos de Guayaquil
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

Contratación pública: tarimas, trajes de baño y hasta cursos de francés en plena pandemia
Leonardo Gómez Ponce - Observatorio de Gasto Público
Coronavirus: Ecuador es el país con mayor letalidad en Sudamérica; Santa Elena tiene el mayor aumento de muertes
Redacción Plan V
Las historias desconocidas de la pandemia en Manabí
Redacción Plan V
El COVID-19 y la grave amenaza de la disolución social y nacional
Redacción Plan V