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3 de Noviembre del 2014
Ideas
Lectura: 12 minutos
3 de Noviembre del 2014
Andrés Ortiz Lemos

Escritor y académico.

Las cinco oportunidades perdidas del correísmo
La Asamblea Nacional podrá realizar cambios profundos en la Constitución que ampliarán, aún más, las facultades del Gobierno, y le asegurarán una continuidad indefinida. Si bien esta circunstancia parecería un triunfo del correísmo, considero que debería considerarse, más bien, la triste consecuencia de una cadena de oportunidades perdidas para el sistema democrático.

Como si se tratara de una de las operaciones de trasmutación lingüística para el diccionario de la Neolingua, (en una bien conocida novela de George  Orwell),  la Corte Constitucional del Ecuador, haciendo alarde de un manejo casi metafísico de la semiología, ha demostrado cómo las sutiles diferencias entre los significantes "enmienda" y "reforma", pueden alterar significativamente la vida democrática de una nación. De este modo, la Asamblea Nacional, podrá realizar cambios profundos en la Constitución que ampliarán, aún más, las facultades del Gobierno, y le asegurarán una continuidad indefinida. Si bien esta circunstancia parecería un triunfo del correismo, considero que debería considerarse, más bien, la triste consecuencia de una cadena de oportunidades perdidas para el sistema democrático.

El proyecto de la Revolución ciudadana recibió apoyo popular desde sus orígenes, principalmente porque desarrolló un discurso crítico que cuestionó, de manera bastante eficaz, varios de los principales factores que determinaron la  pérdida de legitimidad de los partidos políticos, y la erosión de las instituciones democráticas. Las críticas estuvieron muy bien estructuradas porque los líderes del movimiento eran actores vinculados al mundo académico, activistas sociales con alguna trayectoria, o militantes de movimientos vinculados a la izquierda, los cuales habían basado su actividad intelectual en el cuestionamiento de estructuras que consideraban opresivas.

Adicionalmente, el discurso anti hegemónico del correismo logró articular, en sus orígenes,  tanto las demandas dispersas de los movimientos sociales históricos, cuanto los discursos de las organizaciones urbanas de sociedad civil que habían cobrado protagonismo durante los procesos críticos frente a gobiernos anteriores.

En efecto, en el Ecuador se habían formado las condiciones perfectas para que cualquiera que no perteneciera a un partido político tradicional, o a un movimiento neo populista con repertorios demasiado trillados, pudiera capitalizar el descontento que la sociedad había acumulado durante décadas. A través de un discurso crítico, que coincidía de manera coherente con las demandas generales de la sociedad civil, el  líder del movimiento PAIS pudo acceder al poder y contar con el respaldo plebiscitario necesario para reconstruir los fundamentos de la estructura política ecuatoriana.  En poco tiempo, la Revolución ciudadana tuvo pleno poder en sus manos para procesar cada uno de los cuestionamientos que había enunciado, en sus orígenes, hacia los actores políticos tradicionales. Importantes oportunidades para lograr este cometido estuvieron ahí, pero fueron perdiéndose una por una. Entre estas se puede mencionar:

1. La oportunidad perdida de detener la inercia de la tradición populista. Un espectador que hubiese revisado la campaña electoral de la segunda vuelta entre Álvaro Noboa Pontón y Rafael Correa en el 2006, hubiera podido ver la disputa entre un candidato decididamente neo populista es decir Noboa,  y el representante de un movimiento político basado en elementos ideológicos de la izquierda y la social democracia, con una oferta política bien estructurada, con propuestas objetivas, y con un discurso que había alcanzado un aceptable nivel de complejidad. El público ecuatoriano demostró que promesas de campaña basadas en un liderazgo transaccional  burdo, como el representado por Noboa Pontón, habían dejado de ser efectivas. Noboa ofreció construir mil casas diarias durante su gobierno (El Universo 29-10-2006), Correa no cayó en la subasta de ofertas imposibles y realizó una campaña basada en ofrecimientos coherentes y creíbles.

En efecto, el tipo de populismo identificado en el proyecto correista era más complejo, apelaba a un discurso mucho más elaborado, y tenía que ver con algunas características que lo hacían especial: a. Era un populismo fundacional, es decir rechazaba las estructuras anteriores a él por considerarlas corrompidas, esto permitió que la ingenua consigna ciudadana ¨que se vayan todos¨ encaje perfectamente en su plan de abolir la institucionalidad establecida; b. Era un populismo tecnocrático, en efecto autores como De la Torre han identificado que parte de la eficacia del modelo populista del correismo consistió en el aprovechamiento de una burocracia profesional y tecnocrática que inserte parte del discurso del líder desde enunciados maquillados por la técnica y la experticia; c. Se trataba de un populismo plebiscitario, el cual, aparte del triunfo electoral tradicional,  se podía dar el lujo de saltarse la agencia de las instituciones democráticas apoyado por el ejercicio de consultas directas a la ciudadanía; d. Finalmente, luego del desgaste gradual de estos tres elementos, y la erosión de la efectividad plebiscitaria, se ha generado un proceso de sedimentación discursiva  que hace que se retorne, paulatinamente,  a las características de los modelos neo populistas tradicionales basados en la reducción de la participación popular a la elección presidencial.  Así pues, el  líder, probablemente,  aún puede ganar una elección pero ya no tiene capacidad de imponer sus demandas desde procesos de consulta ciudadana. En ese sentido el modelo de autoritarismo consensuado generado en sus orígenes ha ido perdiendo poco a poco el componente consensual que lo caracterizaba y se va apoyando cada vez más en el poder desnudo de las instituciones afines al régimen.

2. La oportunidad perdida de concretar las demandas de la sociedad civil  y las organizaciones sociales. Los movimientos sociales ecuatorianos, entre los que se destaca el movimiento indígena, si bien lograron objetivos simbólicos muy importantes, jamás pudieron complejizar sus discursos de manera efectiva hasta condensarlos en propuestas políticas concretas. Es por eso que sus enunciados discursivos básicos han sido utilizados como símbolos para legitimar agendas distintas y heterogéneas: por ejemplo la orientación  neoliberal de la Constitución de 1998, la apropiación de parte del discurso indígena  por Lucio Gutiérrez para ganar respaldo popular, o finalmente el uso que el correismo le dio a varias de sus demandas históricas para presentarse como el legítimo representante del cambio social en el país. Así pues, varias de las demandas de los movimientos sociales fueron expuestas, por la Revolución Ciudadana,  como paquetes culturales, consignas simplificadas y otras estrategias semióticas. En efecto, los movimientos sociales cayeron en la trampa de creerse representados simplemente porque varios significantes, es decir varias palabras clave dentro de su retórica común,  fueron incluidas en el discurso correista.  Al final del día nos seguimos preguntando; ¿que significa tener un estado plurinacional?, ¿que es el sumak kausai?, ¿de que se tratan los derechos de la naturaleza?, ¿Qué influencia tienen las organizaciones sociales en la política pública nacional?

3. La oportunidad perdida de generar las condiciones para la existencia de una esfera pública saludable. Ecuador había generado gradualmente una proto -esfera pública, constituida por una sociedad civil crítica y relativamente autónoma; espacios participativos, sobre todo a nivel local, que habían sentado el camino para ejercicios de acountability social; medios de comunicación que si bien eran susceptibles de crítica, se habían destacado por generar una importante tradición de periodismo investigativo, y espacios de opinión que cuestionaban a los poderes de turno; además se contaba con la  presencia, cada vez más fuerte, de debates de interés político a nivel intelectual. Todos estos elementos eran insipientes, e imperfectos, pro señalaban la posibilidad de constituirse como componentes de una potencial esfera pública donde la intersubjetividad del debate crítico pueda interactuar de manera coherente con las instituciones democráticas. Sin embargo el correismo se encargó de contrarrestar uno por uno cada uno de los elementos antes señalados, así pues: a. Se burocratizó la participación ciudadana, se crearon instituciones estatales para tramitar incluso os ejercicios de acountability social, llegándose a extremos inauditos de tener veedores condenados a la cárcel por actuar como actores civiles control social, b. Se generaron normativas e instituciones para controlar el ejercicio autónomo de los medios de comunicación, c. Se sometió bajo la vigilancia gubernamental a las instituciones tradicionalmente generadoras de opinión crítica informada, es decir las universidades, d. Y se ha generado un ambiente de constante confrontación e intimidación a líderes de organizaciones sociales. Usando términos habermacianos se podría asegurar que la esfera pública ecuatoriana ha sido colonizada, y cosificada por el subsistema político.

4. La oportunidad perdida de democratizar las instituciones democráticas. La famosa consigna ¨que se vayan todos¨ fue aprovechada de manera inaudita por el Correismo cuando llegó al poder, y lamentablemente este impulso fue respaldado por varios movimientos sociales y organizaciones de izquierda, las cuales no necesariamente tenían una agenda democratizante entre sus demandas. Es por esto que el 2007 el grueso de los movimientos sociales y organizaciones de izquierda aplaudieron histéricamente la anulación del Congreso Nacional inaugurando, en ese preciso momento,  un vertiginoso proceso de apropiación de la institucionalidad democrática. Así pues, la influencia (por usar una palabra sutil) del gobierno correista sobre cada una de las funciones de estado y sobre todas las instituciones democráticas incluyendo los organismos de control es evidente.

5. La oportunidad perdida de establecer un sistema democrático que pueda renovarse a si mismo. ¿Qué pasaría si en el Ecuador se generara una consulta hacia la ciudadanía para decidir por la alternancia democrática? Según CEDATOS , el 61% de la población del país hubiera preferido que sea una consulta popular la que decida el tema de la reelección indefinida. Pero como se mencionó antes, si bien es posible que el correismo pueda tener éxito en una competencia electoral contra líderes políticos poco consolidados, su éxito para imponer ideas desde estrategias plebiscitarias ha sido erosionado.  Este no es un fenómeno nuevo.

En 1988 Augusto Pinochet obtuvo un importante respaldo en el referéndum para decidir si debía seguir o no en el poder: el 44.01%. Este alto soporte popular, sin embargo, no le permitió ganar, ¿la  razón?: Pinochet no competía contra otros candidatos sino contra una idea, es decir,  la noción de la alternabilidad democrática, congregada desde la opción del ¨no¨ a la dictadura. Sin embargo si Pinochet hubiera competido en una elección contra otros políticos la historia hubiera sido totalmente distinta, en efecto, ningún candidato de entre los partidos políticos de oposición hubiera podido superar, por si mismo, el alto respaldo popular del dictador chileno. El mencionado referéndum había sido especificado en la Constitución de 1980, pero el lamentable líder autoritario no contaba con asesores lo suficientemente astutos que lo convencieran de reformar, o enmendar la Constitución, a fin de perpetuarse en el poder.

[PANAL DE IDEAS]

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