Back to top
9 de Septiembre del 2020
Ideas
Lectura: 6 minutos
9 de Septiembre del 2020
Mauricio Alarcón Salvador

Abogado y director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo

Como en botica
0
Nada nos garantiza que los ególatras, los prontuariados y los influencers no ganen las elecciones. De eso se trata la democracia. Pero antes de ir a votar el próximo 7 de febrero, dediquemos unas horas de nuestro tiempo a conocer sobre los candidatos, a revisar sus antecedentes y sus hojas de vida.

Los tenemos camiseteros. Aquellos que postulan por un partido distinto para cada elección. Se autodefinen de centro y nos aseguran que esta vez sí llegaron para quedarse, porque al fin encontraron la organización política que coincide con sus creencias. Con total desparpajo, en actitud triunfal, levantan la mano de los mismos contra quienes denostaban horas antes.

Los tenemos ególatras. Sin ellos, la política no existe y el proceso electoral no tiene sentido. El mesianismo político es una de sus virtudes. Ganen o pierdan, sabemos que es seguro que los volveremos a ver en el siguiente proceso electoral con la misma sonrisa y el mismo discurso. Los eternos candidatos.

Los tenemos “famosos” e “influencers”. Los que no tienen más mérito que mostrar que haber pasado por la prensa rosa. Son futbolistas, cantantes, humoristas, actores, conductores de televisión. Se escudan en el hecho de que son ciudadanos y que, como tal, tienen derecho a ser candidatos. Por donde van la gente los reconoce y si se apuntaron bien, es probable que ganen la elección.

Los tenemos estudiosos. No tienen experiencia política, pero se han preparado toda la vida. Exhiben orgullosos sus títulos y sus amistades. Saben qué hacer, pero no están seguros de saber cómo hacerlo. Durante años han escrito sus planes de gobierno, manuales que aplicarán con precisión milimétrica, paso a paso, si reciben el favor popular.

Los tenemos desconocidos. La política es para todos, ¿no? Nadie sabe quiénes son, ni de dónde salieron, pero están ahí. Incluso algunos, de manera sorprendente, tienen sus propios movimientos políticos que han obtenido personería jurídica de manera inexplicable. Proclaman tener un enorme respaldo popular, pero a la hora de los votos, ni su familia los apoya.

Los tenemos prontuariados, con antecedentes. Se autocalifican como perseguidos políticos, víctimas de sus opositores. Si han cumplido condena, se han rehabilitado. Si están siendo procesados, buscan la inmunidad de la política. Se presentan con descaro, como si nada hubiera pasado, con la seguridad de que las nuevas generaciones desconocen lo que sucedió con ellos. Incluso algunos se atreven a dar lecciones de ética y moral o aparecen invitados por los medios de comunicación a dar su opinión experta.

Los tenemos eternos. Los que han hecho de la política su modus vivendi. Hoy van por la Presidencia, mañana por la Asamblea. Ayer apuntaron a su gobierno local. Tienen actitud triunfalista y buscan acomodarse en cualquier lista, como sea. Si ganan, en buena hora. Si pierden, seguirán “haciendo política”.

Nada nos garantiza que los ególatras, los prontuariados y los influencers no ganen las elecciones. De eso se trata la democracia. Pero antes de ir a votar el próximo 7 de febrero, dediquemos unas horas de nuestro tiempo a conocer sobre los candidatos, a revisar sus antecedentes y sus hojas de vida.

En todas estas categorías hay excepciones, por supuesto.

Llegado el momento electoral, el caudillo sabe cómo arma sus listas. Todos los partidos y movimientos políticos se esfuerzan en hacer el mejor trabajo, incluyendo una pequeña dosis de todos ellos. No puede faltar el cantante, la actriz, el prófugo y la camisetera. ¿Qué importa dejar de lado a los dirigentes de base, a los que trabajaron por el partido, si son votos los que se necesita para llegar al poder? Parte del show, es lograr que la gente discuta sobre los candidatos, se indigne y reclame. Al final del día, igual terminarán votando por ellos. Si no, ¿cómo se explica que lleguen al poder?

Además, sus campañas están financiadas. Las pagamos todos. Así reduzcan el Fondo de Promoción Electoral, son nuestros recursos los que financian sus spots de televisión y radio, sus vallas y sus anuncios de prensa. Si obtienen un buen resultado, son nuestros recursos los que a través del Fondo Partidario Permanente sostendrán a las organizaciones políticas y la vida de sus dirigentes.

Ahora, ya ni siquiera tendremos la opción de escoger entre listas a los mejores. Las últimas reformas al Código de la Democracia nos obligarán a votar en lista cerrada en el próximo proceso electoral. Ya no será necesario pedir que rayen “todo, todito”. No sabemos siquiera si en la papeleta se presentarán todos los nombres, o si nos terminarán metiendo de agache, en los últimos puestos o como suplentes, a personajes cuestionados.

Tenemos varios meses más para indignarnos, para protestar, para quejarnos. Es una forma legítima de expresarnos, por supuesto, pero esto no soluciona nada. Es cierto que un gobierno es el fiel reflejo de nuestra sociedad, que la política es un espejo de la realidad nacional. Pero si queremos mejorar la calidad de la representación, tener un mejor gobierno o una mejor Asamblea, la respuesta está en nosotros.

Nada nos garantiza que los ególatras, los prontuariados y los influencers no ganen las elecciones. De eso se trata la democracia. Pero antes de ir a votar el próximo 7 de febrero, dediquemos unas horas de nuestro tiempo a conocer sobre los candidatos, a revisar sus antecedentes y sus hojas de vida, a leer sus planes de gobierno. Si actuamos de manera responsable, con seguridad empezaremos a cambiar la política nacional.

[PANAL DE IDEAS]

Consuelo Albornoz Tinajero
Fernando López Milán
Giovanni Carrión Cevallos
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Patricio Moncayo
Carlos Rivera
Carlos Arcos Cabrera
Ricardo Martner
Mauricio Alarcón Salvador
Patricio Crespo Coello
Alfredo Espinosa Rodríguez

[RELA CIONA DAS]

Un "mal gobierno", un "chimbador" y nostalgia: las elecciones en Bolivia
Redacción Plan V
César Montúfar: "enfrentaremos la crisis desde cuatro andariveles articulados"
Fermín Vaca Santacruz
Pandemia de candidatos
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Gustavo Larrea: "Soy partidario de un Estado ágil y austero"
Fermín Vaca Santacruz
Las 17 candidaturas evidencian fragmentación y sobre exposición política
Redacción Plan V
GALERÍA
Como en botica
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Diez años después: el "fantasma" de Froilán Jiménez aún espera justicia
Redacción Plan V
Un "mal gobierno", un "chimbador" y nostalgia: las elecciones en Bolivia
Redacción Plan V
Ximena Peña: ‘Ni morenista, ni correísta, me considero una mujer progresista’
Redacción Plan V
Ola Bini pidió a un juez parar a los pesquisas que -dice- le siguen a todo lado
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

Juego de tronos en el Hospital Carlos Andrade Marín
Redacción Plan V
30S: militares al rescate; y diez años después, al rescate de los militares
Redacción Plan V
César Montúfar: "enfrentaremos la crisis desde cuatro andariveles articulados"
Fermín Vaca Santacruz
Repsol Ecuador vende todos sus activos por USD 5 millones
Redacción Plan V