Back to top
29 de Septiembre del 2023
Ideas
Lectura: 10 minutos
29 de Septiembre del 2023
Marko Antonio Naranjo J.

Abogado educado en Ecuador, Estados Unidos, y Europa; docente universitario

¿Cómo pensar seriamente en los Derechos Humanos?
0
El problema de la universalidad de los derechos humanos sigue siendo la piedra angular de la dificultad de la aplicación de esos derechos. El discurso de los derechos humanos es acusado de encarnar las aspiraciones del Occidente, dejando de lado la diversidad cultural del mundo.

Nietzsche, una de las mentes más brillantes, apasionantes y visionarias de la humanidad, predijo con exactitud la crisis que vive el mundo moderno. “La Muerte de Dios”, como dijo Nietzsche, le daría al hombre la oportunidad de vivir en absoluta libertad. Sin embargo, esa libertad, tan anhelada especialmente en el Occidente, tendría un precio. Un precio que ha sido demasiado alto para las arcas de la humanidad. Pues, para hacerse de esa libertad tan codiciada, el hombre debía llenar el vacío dejado con un nuevo sistema moral. Lamentablemente, las pruebas hablan por si solas: no hemos sido capaces de crear tal jerarquía de valores que nos permita vivir.  Lo que paso en la Alemania Nazi es un ejemplo de tal fracaso. Fracaso que quizá jamás podamos subsanar a menos de que el hombre reconozca la inferioridad de la naturaleza humana.

Desde 1948 los Derechos Humanos han sido quizá uno de los esfuerzos para llenar aquel vacío del cual nos habló Nietzsche. El discurso de los derechos humanos, erróneamente, desde entonces ha servido como un oráculo para las necesidades de la humanidad. Esa tarea designada a los derechos humanos, que por cierto parecería ser demasiada ambiciosa, comenzó con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por su puesto, eso no significa que el concepto de los derechos humanos haya nacido con la Declaración. Si de analizar el Genesis de los derechos humanos se tratara, muy seguramente, como afirman algunos, el Estoicismo y el Derecho Natural serían el camino. Sin embargo, sin miedo a equivocarse, se puede determinar que lo que hoy en día se conoce como derechos humanos nació después de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la debilidad del discurso de esos derechos, en teoría y en la práctica, es su talón de Aquiles.

Un análisis minucioso del proceso de redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos nos enseña que los encargados de redactar el documento cometieron errores garrafales que han favorecido la erosión del concepto de los derechos humanos.

Empero, es posible pensar, al menos, seriamente acerca de los derechos humanos tomando en cuenta ciertos aspectos. Antes que nada, es importante entender que los derechos humanos no fueron creados para cumplir sueños, deseos, o necesidades de la humanidad. Segundo, si bien la Declaración es un documento esencial en el mundo de los derechos humanos, se debe reconocer que dicho instrumento tiene considerables falencias. Falencias que ojalá algún día puedan ser enmendadas. Por último, el estudio de los derechos humanos establecidos en la Declaración requiere, obligatoriamente, que se tome en cuenta los antecedentes históricos que hicieron posibles su redacción.

Para pensar seriamente en de los derechos humanos se deber considerar que, por más tentador que resulte, no se puede suponer que los deseos humanos se transformen en derechos. Como dicen algunos liberales libertarios, aquel discurso que expresa que donde existe una necesidad nace un derecho, es una mentira. Los derechos humanos no pueden proteger necesidades; pues, esta clase de derechos protegen aquellos aspectos que de verdad son relevantes para la dignidad humana. Los derechos humanos no pueden proteger aspiraciones de hombres o de mujeres. Pues, el ser humano tiene derechos humanos no por ser mujer, no porque ser hombre, no porque ser latino o europeo, sino porque es un ser humano.

Así, se debe concebir a los derechos humanos como derechos que pertenecen a toda la humanidad. El principio de progresividad de estos derechos, paradójicamente, a desnivelado su aplicación alrededor del mundo. Por ejemplo, debido a que, erróneamente, los tal llamados derechos económicos, sociales y culturales son considerados como derechos humanos, en muchos de los casos solamente aquellos países con una fuerte capacidad económica han podido garantizar a sus habitantes tales derechos. Cuando se piense en derechos humanos, se debe pensar en derechos que sean aplicables a todo individuo perteneciente a la especie del Homo sapiens. Si un derecho humano pierde tal característica, como consecuencia el principio de universalidad de los derechos humanos también se ve afectado. 

Hablar de los defectos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos tomaría un extenso análisis; sin embargo, un hecho trascendental que, de una manera u otra, embarca el problema de fondo de este documento es el “reconocimiento” de derechos que no constituyen Derechos Humanos.

Los derechos humanos, como dice Maurice Cranston, deben pasar por un filtro de practicabilidad. Es decir, los derechos humanos tienen que poder ser aplicables en la praxis. Si algún derecho humano no puede ser ejecutado en la práctica, simplemente no puede ser considerado como tal.

Veamos por ejemplo el Articulo 24 de la Declaración. Según este los seres humanos tienen el derecho humano a tener vacaciones pagadas. Primero que nada, este no es un derecho humano; puede ser una aspiración marxista, comunista o socialista, pero de ninguna manera un derecho humano ya que no puede ser llevado a cabo en la práctica. En Escandinavia quizá los estados tengan el poder económico para reconocer tales derechos a sus habitantes; no obstante, en países latinoamericanos o africanos, por ejemplo, eso ha sido imposible. Además, ¿en serio la carencia de vacaciones pagadas constituiría una violación a la dignidad de las personas? Está bien que las vacaciones pagadas puedan ser un derecho laboral; pero de ahí, afirmar que los seres humanos tienen el derecho humano a tener vacaciones pagadas es una falacia, es un engaño.

Según Nietzsche la tarea fundamental del mundo moderno sería la de instituir un nuevo sistema moral que pueda guiar la humanidad. Sin embargo, debido a su inferioridad, el hombre ha sido incapaz de edificar dicho sistema de valores. Los Nazis, por ejemplo, creían en y trataron de construir un sistema en donde unos debían vivir y otros ser aniquilados en cámaras de gas.

El hombre no puede gobernarse así mismo. Incluso un estado de anarquía, como decía Dorothy Day, conlleva una gran responsabilidad; la responsabilidad de gobernarse a sí mismo, sin el apoyo de nada ni nadie (sin Dios, ni ley), es una tarea que está fuera de los alcances del hombre. Pues, el hombre, como dice Jordan Peterson, necesita apoyarse en alguien o algo superior. Este problema se ve replicado en el discurso de los derechos humanos. La característica, así dicha, intrínseca de esos derechos ha sido hasta cierto punto cuestionada por la falta de un soporte teórico convincente. El discurso de los derechos humanos en la actualidad ha perdido su suporte histórico. Por esa razón, los derechos humanos han sido considerados aspiraciones del Occidente que los Otros no han estado dispuestos a aceptar. 

Al inicio del proceso de redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Asociación Antropológica Americana envió una carta al Comité de redacción para recalcar su preocupación de que la Declaración se convirtiera en un documento etnocéntrico a favor del Occidente.  Hoy en día, el problema de la universalidad de los derechos humanos sigue siendo la piedra angular de la dificultad de la aplicación de esos derechos. El discurso de los derechos humanos es acusado de encarnar las aspiraciones del Occidente, dejando de lado la diversidad cultural del mundo. Así, uno de los caminos para encontrar el significado de los derechos humanos que permita marcar un estándar equilibrado podría ser el contexto histórico que hizo posible la creación de la Declaración. Ese contexto podría significar una luz para la correcta interpretación de los derechos humanos.

Como dice Seth Kaplan, la única forma en que los derechos humanos sean universales es dejándolos que sean fundamentales. Mientras más simples y básicos sean los derechos humanos, más reconocimiento universal tendrán. Los seres humanos no necesitan una listan interminable de derechos humanos; lo que necesitan es principios básicos y claros que en serio protejan la dignidad humana. Ya el concepto en si de dignidad es difícil y bastante subjetivo; y por tal motivo es necesario recurrir al contexto histórico que dio paso a la Declaración. Por ejemplo, aprender como los derechos humanos fueron violados vilmente durante del Segunda Guerra Mundial. Solamente cuando se aprenda lo que sucedió en lugares como Auschwitz, se podrá juzgar lo que una violación de derechos humanos realmente significa. Todo aquello que no cruce ese umbral, que falle a ese examen, (obviamente podría constituir una violación de derechos) quizá no constituye una violación de derechos humanos.  

[PANAL DE IDEAS]

Giovanni Carrión Cevallos
Julian Estrella López
Fernando López Milán
Alexis Oviedo
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Patricio Moncayo
Alfredo Espinosa Rodríguez
Francisco Carrión Mena

[RELA CIONA DAS]

El problema no es el garantismo
César Trapani
Frankie, el calentamiento global y la crisis civilizatoria
Julio Oleas-Montalvo
Derechos Humanos: una camisa de fuerza imaginaria
Marko Antonio Naranjo J.
Impromptu carcelario
María Amelia Espinosa Cordero
¿Deberíamos adoptar el modelo de seguridad de Bukele?
Hugo Acero Velásquez / razonpublica
GALERÍA
¿Cómo pensar seriamente en los Derechos Humanos?
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Jan Topic y Edwin Ortega se lanzan a la precampaña digital
Redacción Plan V
Pablo Muentes y jueces de Guayas detenidos en el caso Purga, que vincula la política legislativa con el narcotráfico
Redacción Plan V
María Brown: completar la planta docente es una medida eficaz y rápida para cambiar la situación (Parte II)
Juan Carlos Calderón
Derrames petroleros en el río Coca: 109 comunidades no han recibido reparación
Manuel Novik

[MÁS LEÍ DAS]

‘Hacen este trabajo y tienen derecho a medio Quito’: Este es el testimonio anticipado en el crimen de Fernando Villavicencio
Redacción Plan V
¿Cómo Estados Unidos moldeó la estrategia militar y la política económica del «nuevo Ecuador»?
Luis Córdova-Alarcón
Las declaraciones de Arturo Moscoso sobre Leonidas Iza que levantaron polvareda
Redacción Plan V
15 hechos desconocidos sobre el crimen de Fernando Villavicencio
Redacción Plan V