
En los últimos días el Ejecutivo anunció que realizará una petición a la Asamblea Nacional para eliminar la tabla de drogas, con la finalidad de luchar con el crimen organizado en el país. Esto generó una gran polémica entre quienes están en contra del populismo punitivo; no solo porque es el comodín de las campañas y de los discursos políticos, sino porque es cruel engañar a una sociedad temerosa, con discursos de seguridad y lucha contra el crimen.
Para evitar ese engaño es preciso entender que el derecho penal es violento, que es un poder que ataca directamente la libertad, porque te encarcela, al hacerlo pone tu vida en inminente peligro (miren lo que pasa en las cárceles de nuestro país) y al salir de la cárcel, aunque seas inocente te deja estigmatizado ante una sociedad que no perdona. Lo segundo y mas importante, es que el derecho penal no es una fórmula mágica que soluciona los problemas de la sociedad.
Siendo francos, eliminar la tabla de drogas ocasionará que pequeños distribuidores y muchos consumidores terminen en la cárcel por tener de 0,01 gramos de cualquier sustancia prohibida. Eso empeorará aún más la deplorable situación carcelaria en el país y no solucionará el problema del crimen organizado, porque al narcotraficante nunca le faltarán narices para vender su producto, a él no le importa si varios de sus clientes van a la cárcel.
Que el consumidor vaya a la cárcel no impide la siembra, producción, distribución ni venta de drogas. Al contrario: crea una ventaja a las organizaciones criminales porque la policía perderá el tiempo deteniendo consumidores y los fiscales en lugar de investigarlos estarán abarrotados en procesos sin sentido, porque consumir no es delito
Que el consumidor vaya a la cárcel no impide la siembra, producción, distribución ni venta de drogas, al contrario, crea una ventaja a las organizaciones criminales porque el personal policial perderá el tiempo deteniendo consumidores y los fiscales en lugar de investigarlos estarán abarrotados en procesos sin sentido, porque consumir no es delito.
No es delito porque la adicción es una enfermedad que no puede, ni debe criminalizarse. Tampoco es delito el consumo esporádico o el que se hace por primera vez, pues no es la enfermedad la que impide que se penalice el uso, sino porque el consumir es una decisión que incumbe solo a quien decide hacerlo y el Estado no puede entrometerse en las decisiones que le pertenecen solo a la persona.
Esa capacidad de decidir sobre lo que atañe solo a ti se llama autodeterminación. Ese es el derecho que te permite estudiar si quieres, tomar si te place, tatuarte si es lo que te gusta, fumar si es lo que se antoja, drogarte si te da placer, tener hijos si deseas o casarte si eso te hace feliz. Autodeterminarte te permite desarrollarte libremente y dar el rumbo que quieras a tu propio destino.
Cuando las decisiones sobre tu vida no afectan a un tercero, el Estado no puede intervenir, porque al hacerlo te quita la libertad que te permite tomar decisiones y empieza tomarlas por ti, como si el Estado fuera un padre y la sociedad unos niños que necesitan que tomen decisiones por ellos. Pedir que penen el consumo de drogas es rogar al Estado que asuma un rol paternalista y solicitarle que castigue la autolesión.
Mientras las cortes internacionales nos siguen sancionado y nuestra Corte Constitucional reprende a las autoridades por el abuso del poder represivo, nuestros gobernantes deciden no ver, no escuchar, e ir en contravía.
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