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6 de Febrero del 2015
Ideas
Lectura: 9 minutos
6 de Febrero del 2015
Cristina Burneo Salazar

Docente de la Universidad Andina Simón Bolívar. Trabaja en Letras, género y traducción.

Por cosas de la vida
¿Cuáles son “esas cosas de la vida”, ministro Espinosa? Si para usted esas cosas triviales de la vida comprenden violaciones contra adolescentes por parte de familiares; familias enteras que no saben que tienen una hija embarazada hasta que le crece el vientre; parejas de adolescentes que no tienen idea de cómo enfrentar su primera relación sexual por falta de información, usted no debería estar a cargo de la juventud de este país.

“Si por cosas de la vida una chica se embaraza”... Así empieza una de sus frases el ministro de Educación, Augusto Espinosa, en una entrevista con El Universo la semana pasada. “Pero si por cosas de la vida la chica se embaraza (...) hay una disposición expresa en la normativa de que ninguna estudiante que se embaraza pueda quedar al margen de la educación.” En esa entrevista, el tema es la consolidación del bachillerato técnico en Ecuador para el 2015. Si “por cosas de la vida” una adolescente se embaraza, el gran derecho que le confiere ahora el Estado es que no sea expulsada de su establecimiento educativo, como solía ser. Enorme, enorme favor del Estado. Espinosa debe sentirse como todo un feminista de avanzada.

¿Cuáles son “esas cosas de la vida”, ministro Espinosa? Si para usted esas cosas triviales de la vida comprenden violaciones contra adolescentes por parte de familiares; familias enteras que no saben que tienen una hija embarazada hasta que le crece el vientre; parejas de adolescentes que no tienen idea de cómo enfrentar su primera relación sexual por falta de información, usted no debería estar a cargo de la juventud de este país. Esas “cosas de la vida”, como usted tan alegremente las llama, son una dimensión escandalosa de la violencia. Y usted es responsable de no desmontar esa estructura de violencia cuando piensa que una adolescente se embaraza “por cosas de la vida”. Al decir que una adolescente se embaraza sola, Ministro, usted está encubriendo a los agresores.

Esta reflexión no termina ahí. Ante la insistencia de quien lo entrevista, Espinosa, sintiéndose invencible en asuntos de derechos sexuales, arriesga otra perla: Las adolescentes “nunca se deben interrumpir los estudios, porque si ya la joven cometió este error de embarazarse precozmente el problema se agrava cuando es madre con un niño, soltera y sin bachillerato.” ¿Es la joven la que cometió un error? Y si se trata de violaciones sistemáticas por parte de un adulto, un profesor, un familiar o alguien de su entorno, ¿de quién es el “error”, señor Ministro? ¿A quién, según usted, culpamos de ese pequeño “error”? ¿Y si la adolescente decide explorar su sexualidad pero no ha contado con información ni educación de cómo puede hacerlo sin arriesgar su proyecto de vida? Es inaudito que un Ministro de Educación haga una afirmación de este calibre: la adolescente es la responsable de su embarazo. Aquí, todos nos lavamos las manos: Estado, sociedad, familia, instituciones educativas. Es realmente difícil pensar en una afirmación más violenta y más peligrosa. El responsable de la educación de la juventud de este país culpabiliza a las víctimas. Pero no importa. Espinosa se luce con las garantías que ofrece a las jóvenes a las que ofende por acusarlas del “error”, de esas “cosas de la vida”: “Nosotros garantizamos que esa joven pueda continuar con sus estudios y después graduarse, y en lo posible pueda evitar que su plan de vida cambie por su bebé.” ¿Es la única opción que usted les ofrece a las adolescentes embarazadas en este país, Ministro Espinosa? Si ellas se equivocan por esas cosas de la vida, aquí esta el Ministro para garantizar que toda la estructura de violencia que él encubre les deje terminar el colegio.

Por supuesto, una adolescente embarazada debe continuar con su educación. Todos conocemos a una compañera de colegio que desapareció de un día para otro, que se fue a visitar a la familia, la que se enfermó y tuvo que guardar reposo por meses, la que se fue de intercambio, cuando la ocultación es más sofisticada. Todas esas jóvenes fueron ocultadas por sus familias debido a su embarazo. Fueron fajadas, incomunicadas, humilladas. Por supuesto que deben seguir en sus colegios, es su derecho fundamental, pero este no es un avance, Ministro Espinosa. Cuando las asambleístas autodenominadas feministas mocionaron por el aborto en caso de violación en octubre de 2013 y el presidente las castigó, el tema del aborto quedó censurado en este país ad infinitum. El tema del “error” se maneja como si esta “nueva” política de embarazo y educación fuera un máximo, y es lo mínimo que se puede garantizar a jóvenes que no pueden abortar gratuita ni seguramente, que no pueden acceder a información, que difícilmente van a tener las mismas oportunidades que otras personas de su edad. No se trata de un máximo logro, sino es un mínimo de sentido común. Esta afirmación, que Espinosa hace como un triunfo, es una cortina para no hablar de aborto seguro, de abuso sexual ni del derecho a la información respecto de la sexualidad.

El día de hoy, 6 de febrero, concluiría el proceso de traspaso de la Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Embarazo Adolescente (ENIPLA) a la Presidencia de la República. Antes, ENIPLA se desarrolló con intervención de los ministerios de Salud Pública, Educación, Inclusión Económica y Social, con la coordinación del Ministerio Coordinador de Desarrollo.   Social. En la página web del Ministerio de Educación, aún se hallan vigentes los objetivos de ENIPLA: “garantizar el acceso permanente y efectivo a la información, educación, consejería, inclusión, protección y servicios de salud. Fortalecer la toma de decisiones libres e informadas sobre sexualidad y reproducción, así como el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos.” Las decisiones libres e informadas pertenecen a una juventud consciente, educada dentro del laicismo y capaz de discernir. Hablar de errores y cosas de la vida es, por decir lo menos, ofensivo considerando la estructura de violencia dentro de la cual vive la mayor parte de la población joven de este país.

Las chocantes afirmaciones del Ministro Espinosa tienen lugar precisamente cuando Mónica Hernández debe explicar, por fin, qué piensa hacer para continuar con un proyecto que sustituya a ENIPLA luego de sus “reparos” a finales del año pasado. Hernández, que ya era asesora directa de Rafael Correa hace un año, aparentemente en temas de juventud, se ha tomado todo ese tiempo para prepararse, según dijo, y exponer sus estrategias ahora que se halla a cargo de lo que sería un proyecto de continuación de ENIPLA, que finalizó en diciembre de 2014. ¿Qué va a presentar Hernández? ¿Va a decir que la abstinencia nos salvará como sociedad? ¿Que el amor lo vencerá todo?

Hoy terminaría el proceso de traspaso. Hernández afirmó en diciembre que se estaba empapando del tema. Hernández, que se hizo responsable de ENIPLA cuando el proyecto estaba a punto de finalizar para pasar a instalarse en los distintos ministerios, nos debe una larga, detallada y laica explicación. ¿Qué va a hacer Mónica Hernández con las estadísticas de violación a menores de edad; de matrimonios arreglados; de matrimonios forzados; de segundos y terceros embarazos en adolescentes? ¿Va a tirar a la basura los procesos coherentes, consecuentes con nuestra realidad que llevaron a cabo las personas responsables de ENIPLA?

Augusto Espinosa, Mónica Hernández, las personas responsables de este tema, tienen la responsabilidad de encarar la realidad del embarazo adolescente y los derechos sexuales de la juventud de este país sin tabúes ni tibiezas pacatas. Si “por cosas de la vida” no lo hacen, estarán encubriendo la violencia que viven diariamente nuestras hijas, sobrinas, nietas, alumnas, hermanas.

Hoy termina el proceso de traspaso de ENIPLA a Mónica Hernández. Hoy, estamos esperando rendición de cuentas, estrategias y explicaciones.

[PANAL DE IDEAS]

Diego Chimbo Villacorte
Xavier Villacís Vásquez
Iván Flores Poveda
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Mariana Neira
Rubén Darío Buitrón
Gabriel Hidalgo Andrade
Giovanni Carrión Cevallos
Ernesto Carrión
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