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31 de Mayo del 2016
Ideas
Lectura: 7 minutos
31 de Mayo del 2016
Consuelo Albornoz Tinajero

Profesora universitaria, investigadora y periodista, con un doctorado por la Universidad Nacional del Cuyo, de Argentina.

Los dos terremotos que sacudieron a Ecuador
Varios de quienes están obligados a demostrar que constituirán una opción válida para suceder a la dizque revolución ciudadana no están mostrando que posean características diferentes a las que los protagonistas de la RC han expuesto. Y es su obligación explicitarlas ante nosotros: sus próximos mandantes. Esta será la primera diferencia que los aparte del actual gobierno.

Se me movió el piso es la frase que grafica la inestabilidad que alguien confiesa por una conmoción no solo aciaga, sino incluso positiva en extremo. En todo caso, como consecuencia de algo que nos estremece intensamente.

El piso se nos movió a todos los ecuatorianos -por supuesto a quienes nos hallábamos en el país aquel 16 de abril pasado- durante 42 segundos que los sufrimos como una eternidad. La hecatombe se ensañó con los habitantes de Manabí y Esmeraldas, pero todo el Ecuador sintió aquel estremecimiento.

Otra catástrofe, una que ya dura 9 años y medio, es la que denunció un grupo de ciudadanos en la conmemoración del primero de mayo anterior. Ellos exhibieron una pancarta con esta leyenda: “Solidaridad con 16 millones de damnificados por terremoto correísta”.

Sin necesidad de intermediarios, el pueblo expresó la relación entre esos 42 segundos y la devastación socio económica y política que nos afecta este 2016. Una vinculación no por la duración de las tragedias, la natural y la originada por los Ap’s, sino por la desolación que han provocado, y que la segunda seguirá estimulando los próximos meses.

Sin embargo, no solo los actores del correísmo sino quienes aspiran a presentarse como alternativa al desastre parecen estar olvidando que esos segundos develaron las falencias del régimen, su incapacidad para enfrentar algo más que no sea una producción publicitaria, y el egocentrismo que afecta a sus principales figuras, una ineptitud que ya dura casi una década.

Varios de quienes están obligados a demostrar que constituirán una opción válida para suceder a la dizque revolución ciudadana no están mostrando que posean características diferentes a las que los protagonistas de la RC han expuesto. Y es su obligación explicitarlas ante nosotros: sus próximos mandantes. Esta será la primera diferencia que los aparte del actual gobierno.

Algunas de sus retóricas no conmueven, no nos involucran a los 16 millones de damnificados. No aterrizan en qué van a hacer para que tantos cientos de miles de ecuatorianos recuperen su derecho al trabajo. Tampoco sobre cómo van a garantizar mayor tranquilidad a la sociedad, espantada por crímenes horrendos, verdaderos atentados a la seguridad de los ciudadanos. Menos aún nos comparten sobre cómo emprenderán en la corrección de las infamias que se cometen en los espacios de administración de la justicia, doblegada a una sola voluntad.

Si de esto no nos informan ¿cómo podemos considerar que vayan a apoyar y a promover el acceso a la información, el respeto a la diversidad de pensamientos y a la expresión de las opiniones y contribuir a que la censura y la autocensura se alejen de los ámbitos del periodismo? Enfatizo en estos puntos porque si en algo se han empeñado los adláteres del correísmo es en perfeccionar la transmutación de la información en publicidad; del periodismo en relaciones públicas. El ejemplo más acabado y perfeccionado de esta metamorfosis es el que expuso el llamado “informe a la nación” del 24 de mayo. Esta producción fue escenificada por la  agencia de publicidad Koenig & Partners, según informa El Comercio. Koenig & Partners fue la empresa encargada de la propaganda para la campaña All You Need Is Ecuador, pagada con fondos del ministerio de Turismo, cuando uno de los hermanos Alvarado, era cabeza de esta oficina. La dependencia que contrató con esa empresa la “producción y montaje” de la función ya no fue la Secretaría Nacional de Comunicación, (SECOM), cuya misión es la de “Diseñar, dirigir, coordinar y ejecutar las políticas y estrategias de comunicación, información y difusión del Gobierno Nacional”, sino que la ejecutó la Secretaría Nacional de la Administración Pública a través de su Subsecretaria de Imagen Gubernamental, como lo informa El Comercio. Esta subsecretaria aprecia la rendición de cuentas como una campaña más de promoción publicitaria del gobierno central, presentada de manera “lúdica y saludable”. En 2015, la “organización y producción del evento ‘Informe a la nación 2015’ ”, como divulga El Comercio, sí estuvo a cargo de la SECOM, oficina a la cual sí incumbe la organización y desarrollo del informe anual del jefe de estado.

Por si acaso, la Subsecretaría de Imagen Gubernamental, ahora dependencia de la Secretaria Nacional de Administración Pública, hasta hace un tiempo era parte de la SECOM.

Los datos transcritos y examinados revelan prácticas, concepciones, convicciones y rutinas. Son mucho, muchísimo más que manifestaciones de un mero trámite o de una retórica. Evidencian los elementos materiales del discurso publicitario en el que se sostiene y sustenta la acción y gestión del gobierno y su relación comunicacional con los ciudadanos: exclusivamente orientada por la lógica de la propaganda. Desde este enfoque los ecuatorianos somos concebidos como clientes y consumidores. Ni más ni menos. No como interlocutores, peor como actores. Y para lograr y configurar tal dispositivo, los organismos inquisitoriales se han encargado de construir regímenes de verdad definidos desde el poder político que los patrocina.

Ellos, que tanto exigen que los contenidos de los medios de información privados estén atiborrados de etiquetas: que si son de información, que si son de opinión, que si son interculturales, que si son deportivos, que si son publicitarios. Ellos que demandan tal procedimiento, en el “informe a la nación” nos quisieron embaucar y entregarnos propaganda como si fuera información.

Otro aporte a la nación de aquella producción fue el de demostrarnos que si en algo no han sido soberanos ni altivos, peor transparentes o solidarios, es en su ensimismamiento y en su esclavitud hacia las lógicas mercantilistas que colonizan todo con el capital, inclusive la comunicación. Adicionalmente nos corroboraron que ellos no entienden la política sino como espacio para la represión y la sumisión; para el control y la vigilancia; para mandar y ser obedecidos. No para servir. Mucho menos como un ejercicio de diálogo.

[PANAL DE IDEAS]

Hugo Marcelo Espín Tobar
Patricio Moncayo
Alexis Oviedo
Luis Córdova-Alarcón
Paolo Vega López
Fernando López Milán
Gonzalo Ordóñez
Giovanni Carrión Cevallos
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Rubén Darío Buitrón

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