Back to top
13 de Mayo del 2015
Ideas
Lectura: 4 minutos
13 de Mayo del 2015
Consuelo Albornoz Tinajero

Profesora universitaria, investigadora y periodista, con un doctorado por la Universidad Nacional del Cuyo, de Argentina.

El 1 de mayo la ciudadanía vivió la unidad
El desafío es complejo. Construir una unidad, sin desconocer las diferencias ideológicas, de principios y de concepciones fundamentales, implica un enorme trabajo. Requerirá un ejercicio de reconocimiento de aquello que los une, de conjugar sus prioridades y de levantar una nueva propuesta, tal vez ecléctica, pero que responda a los empeños de los ciudadanos.

La vivencia efectiva de la unidad en la pluralidad fue un acontecimiento en las movilizaciones del 1 de  mayo. No solo fue una demanda, una proclama, un deseo. Fue un hecho.

Lo prueban las imágenes, los testimonios, las experiencias de quienes protagonizaron las marchas por el día del trabajo. Además de los trabajadores organizados, participaron estudiantes, jubilados, desempleados, empresarios; gente de distinta proveniencia socio-económica y cultural, ciudadanos diversos, identificados por el deseo de cambio, e interesados en que no se perpetúen la arrogancia, el autoritarismo, la arbitrariedad y la mentira. Todos exigiendo respeto, apertura, libertades, democracia, transparencia.

Las calles de las ciudades ecuatorianas se vistieron de multiplicidad. Variedad en las insignias, en las objeciones, en los lemas coreados. En los sinfines de gestos expresados por las multitudes.

La evidencia de la unidad, sin embargo, no surgió este primero de mayo. Una de sus primeras manifestaciones fue la de los votantes, aquel 23-F, cuando aclamaron como autoridades electas a quienes no necesariamente coincidían plenamente con sus preferencias ideológicas, pero prometieron interactuar más con la ciudadanía, y no pretender someterla. Fue ratificada en la marcha del 19 de noviembre de 2014 y en la del pasado 19 de marzo. Fue concretada por tres autoridades territoriales de las dos ciudades más pobladas del país y de una de las provincias más influyentes de Ecuador: los alcaldes de Quito y de Guayaquil y el prefecto de Azuay. A esta iniciativa acaban de adherirse, hace pocas semanas, las vicealcaldesas de ambas ciudades y la vice prefecta de Azuay, quienes prepararon un encuentro de “mujeres por la unidad”, para luchar en favor de la democracia.

Lo ideológico, en modo alguno es insubstancial o irrelevante.  Es importante, necesario, ysimpatizar con una ideología es un derecho de todo ser humano.  No obstante, en momentos críticos, cuando están en riesgo bienes aún mayores, lo ideológico puede mantenerse en suspenso. Y tiempos como los actuales parecen ser cruciales para tantos ecuatorianos que salieron a las calles, sin temor a ser ofendidos, fotografiados, grabados, registrados y hasta asaltados como aquel joven, calificado de “muchachito malcriado”. 

Incluso quienes trabajan en oficinas del gobierno se dieron modos de manifestar su posición y su rechazo por ser obligados a concurrir a la “marcha forzada”, como fue etiquetada en Twitter la convocatoria que arribó a la plaza de Santo Domingo.

La unidad también ha sido invocada por sectores políticos que concuerdan en la necesidad de diseñar acciones para evitar mayores daños a la institucionalidad democrática.  De tal vertiente provienen iniciativas como las de proponer consultas populares y plantear la revocatoria del mandato a ciertos dignatarios, en ejercicio de su derecho a observar y pedir cuentas a sus servidores, que son los titulares del poder político.

Siendo la unidad, un anhelo de tantos ecuatorianos, su búsqueda y concreción deberá ser una prioridad para los políticos, si es que quieren diferenciarse de algunos de los actuales gobernantes, incapaces de dialogar con el pueblo, interesados solo en tratar de persuadirlo mediante sus gastadas fórmulas de mercadotecnia política, a través de piezas propagandísticas y publicitarias, que nos atosigan en todo instante.

El desafío es complejo. Construir una unidad, sin desconocer las diferencias ideológicas, de principios y de concepciones fundamentales, implica un enorme trabajo. Requerirá un ejercicio de reconocimiento de aquello que los une, de conjugar sus prioridades y de levantar una nueva propuesta, tal vez ecléctica, pero que responda a los empeños de los ciudadanos.

Si los políticos quienes configurar y consolidar una unidad, deberán escuchar todas las voces ciudadanas, descubrir los elementos de unidad que las alimentan y trabajar para recuperar la comunicación con el pueblo. Concordar con que cada ecuatoriano, en tanto ciudadano, posee los mismos derechos que sus mandatarios. Y asumir que ninguna autoridad tiene más valor que sus mandantes.

[PANAL DE IDEAS]

Patricio Moncayo
Gabriel Hidalgo Andrade
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Luis Córdova-Alarcón
Fernando López Milán
María José Gómez
Giovanni Carrión Cevallos
Consuelo Albornoz Tinajero
Alfredo Espinosa Rodríguez
Alexis Oviedo

[RELA CIONA DAS]

Ingobernabilidad: ¿tiene alguna estrategia señor Presidente?
Alfredo Espinosa Rodríguez
Una Guadalupe Llori cada vez más sola se atrinchera en la Presidencia de la Asamblea
Fermín Vaca Santacruz
Depuración
Gabriel Hidalgo Andrade
Por ahora, Guadalupe Llori y el CAL se salvan por un voto
Fermín Vaca Santacruz
El verdadero poder de las mesas legislativas
Andrés Jaramillo C.
GALERÍA
El 1 de mayo la ciudadanía vivió la unidad
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Ocho fiscales están entre los nuevos 14 jueces anticorrupción
Redacción Plan V
Crónica de la incursión armada al Hospital de Chone en busca de ‘Cara sucia’
Redacción Plan V
Así opera el Cártel de Sinaloa, el más grande del mundo
Redacción Plan V
El top ten de los candidatos más conocidos al Consejo de Participación
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

Así fue el encontronazo entre Fernando Villavicencio y Leonardo Cortázar, uno de los de la piscina de Miami
Redacción Plan V
Miami fue el centro de operaciones de los sobornos en Petroecuador
Redacción Plan V
Seguridad y narcotráfico: la clave está en el control del dinero sucio
Redacción Plan V
Estos son los favores de la justicia ecuatoriana al capo albanés Dritan Rexhepi
Redacción Plan V