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17 de Agosto del 2016
Ideas
Lectura: 9 minutos
17 de Agosto del 2016
Patricio Moncayo

PhD. Sociólogo. Catedratico universitario y autor de numerosos estudios políticos.

El analfabetismo de las alturas
Los aspirantes al solio presidencial en el Ecuador debieran ponerse a meditar. Como que no están muy conscientes de la compleja tarea que tienen por delante. ¿Cuál es su preparación para el cargo? ¿Con qué equipos de trabajo cuentan? Si bien los méritos no definen, en democracia, el derecho para postularse a un cargo de elección popular, son imprescindibles en la conformación de tales equipos.

El conflicto entre democracia y gobierno puede aclararse con la metáfora que contrasta “la construcción de edificios o de barcos y el gobierno de la ciudad”. Bernard Manin, politólogo francés, cita a Sócrates quien se asombra de cóm, en el primer caso, se convoca a constructores que saben su oficio; mientras que en el segundo, no importa si tienen o no “habilidades técnicas”.

Para justificar tal diferencia “Protágoras recurre a un mito: Zeus dotó de virtud política a todos los hombres”. Este mito, dice Manin, constituye una defensa del principio igualitario en el que se asienta la democracia. La democracia, para los atenienses, “consistía en dejar los poderes decisivos en manos de aficionados”.

Pero claro, confiar el gobierno de la ciudad a cualquiera tiene sus riesgos.    

En una campaña electoral, por tanto, no cuentan las “habilidades técnicas” de quienes se postulan para “gobernar la ciudad”, pues ello iría en contra de ese postulado básico de la democracia que consagra el derecho de cualquiera de elegir y ser elegido. La práctica de este principio, si bien echó abajo el principio aristocrático de la herencia, dejó al mercado la capacidad de decidir sobre quienes serían los llamados a ocuparse de las “cuestiones generales de la ciudad”.

Los gobiernos surgidos de la lucha armada adolecen también de este déficit. Ello quizás explique su perpetuación en el poder. Cuba y Nicaragua son ejemplos vivos. No obstante al declararse revolucionarios, han retrocedido al “ejercicio dinástico del poder”. La justificación suele ser el tiempo que toma la transformación de la sociedad. En los dos países mencionados tal transformación no se ha dado, pero con esa expectativa, “la política ha dejado de ser una actividad libre”. 

O sea, tanto en los países capitalistas como en los socialistas, el ejercicio del poder no garantiza la realización de los “proyectos”. Esto marcaría, según Benjamín Fernandez, politólogo paraguayo, en su columna Poder e ideologías del diario El Universo, del 10 de agosto del 2016, el “fin de las ideologías”. También llevaría  a cuestionar la divisió del mundo político en “izquierda” y “derecha”. Frente  a la realidad que “desconcierta” a los partidos que llegan al poder, dicha clasificación pierde sentido. Lo que realmente importa, dice, radica en “el sistema de distribución y, fundamentalmente de gestión del Estado”.  Y agrega: “el debate es sobre la capacidad de gestionar a favor de las mayorías políticas que sirvan para brindar oportunidades a la gente”

Desde otro ángulo de análisis, Francisco Martín Moreno, en El País, el 4 de agosto del 2016, en su columna Escuela para presidentes, aborda el tema de la impreparación de los presidentes y del tiempo que les toma aprender a ser presidentes. A su juicio no hay otra escuela para presidentes que la práctica, “el ejercicio del poder en sí mismo”. Ello, por cierto, comporta un alto costo para las naciones, en “vidas humanas, en salud y en el desarrollo de millones de personas” .

¿Cómo disminuir tan alto costo? ¿Cuánto pesa la experiencia? Y ¿cuánto el conocimiento?
Moreno sostiene que las universidades no imparten conocimientos sobre la práctica de gobierno, lo cual aleja a los futuros gobernantes de la academia y les lleva a refugiarse en su experiencia personal que tampoco la comparten. De ahí que se valore más los conocimientos de aplicación, el “saber hacer”, que los contenidos. Éstos últimos tienen que ver más con la ideología y menos con la experiencia.

Den Xiaoping, un líder chino pragmático, se rebeló contra la ideología que predominó con Mao Tse Tung y proclamó que “no importa el color del gato sino que cace ratones”. Esto plantea un conflicto entre el corto, el mediano y el largo plazo. Un gobernante puede ser eficiente en “cazar ratones”, pero no medir los efectos que ello pueda tener más tarde. Ganar las elecciones, por ejemplo, importa más que saber cómo gobernar un país. Desde luego que lo primero, ganar en las elecciones, es previo a gobernar. Y claro que es importante saber cazar ratones.

Pero un líder, un conductor, no puede limitarse a saber cómo lidiar con la oposición, cómo agregar respaldos, cómo preservar el poder adquirido. Debe también ser capaz de ver más allá de lo inmediato, de generar proyectos, abrir caminos, no ser puramente reactivo, de conocer y manejar las herramientas de gobierno más adecuadas para enfrentar una gama de problemas conocidos y desconocidos, sin crear otros de mayor gravedad para la población.

Esto concierne a la relación entre “científicos y políticos”. Gonzalo Maldonado Albán en su columna de diario El Comercio, del 31 de julio del 2016, examina la distancia y hasta, divorcio entre unos y otros. Pensadores de gran renombre como Max Weber, “autor de verdaderos tratados sobre sociología y política”, no pudo ganar “la nominación de su partido para las elecciones generales”. Pero aún si hubiera ganado, digo yo, ¿estaba “preparado” para desenvolverse en el campo político?  No obstante su gran conocimiento teórico, en la práctica, en el oficio, no habría pasado de ser un “aficionado”.  

El caso del presidente Correa es, en efecto, ilustrativo. Alberto Acosta al evaluar al gobierno en una entrevista concedida a El Comercio, declaró que “a la luz de los resultados, sin negar los avances sobre todo en obra pública, resulta frustrante revisar lo realizado en comparación con lo que sintetizaba el Plan de Gobierno de Alianza País, elaborado en el 2006 y plasmado en la Constitución de Montecristi”. ¿Cómo explicar ese desfase?

Correa, sin negar su formación académica, su carisma, su ideología, su poder, no pudo realizar lo previsto en el Plan de Gobierno. Ello quizá explique su pretensión de ser reelegido. Tal pretensión  habla de su propia frustración. La tarea a él encomendada no fue cumplida. La forma cómo él actuó para ejecutar el proyecto colectivo del que fue su encarnación, es ahora objeto de reprobación por propios y extraños, aunque ello pretenda taparse con una consulta popular amañada. Diez años en el ejercicio del poder le fueron insuficientes, lo cual da cuenta de un déficit en su capacidad para gestionar un cambio sustentable. Hoy termina sus funciones como cualquier presidente común y corriente.

Esto debería hacer meditar a los aspirantes al solio presidencial en el Ecuador. Como que no están muy conscientes de la compleja tarea que tienen por delante. ¿Cuál es su preparación para el cargo? ¿Con qué equipos de trabajo cuentan? Si bien los méritos no definen, en democracia, el derecho para postularse a un cargo de elección popular, son imprescindibles en la conformación de tales equipos.

De ahí la importancia de los expertos, aunque éstos son especialistas en campos acotados del saber. El economista, el sociólogo, el politólogo, se ocupan de la parte de la realidad que abarca la disciplina departamentalizada que dominan, y no del conjunto. El político que tiene la tarea de “cazar ratones”, de “hacer cosas”, se ve privado del soporte técnico para tomar decisiones que no son exclusivamente económicas, ni políticas, ni culturales, ni sociales. En este punto sólo cuenta con su propio capital intelectual. De ahí que no cualquiera pueda ser presidente.

Salvar esta brecha entre los científicos y los políticos, entre capacidad política y capacidad de gobierno, entre experiencia y contenido de la acción, es el gran desafío de la democracia en el mundo contemporáneo.

En cuanto a los gobiernos que no navegan en democracia, terminan condenando a sus países a la inmovilidad y a la sacralización del poder.   
  


 
  



        

 


 

 

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