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22 de Junio del 2023
Ideas
Lectura: 11 minutos
22 de Junio del 2023
Julian Estrella López

Ingeniero Ambiental por la Universidad de Cuenca. Maestro en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México.

El fondo del Yasuní
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No es una cuestión económica. Es una cuestión existencial, es una cuestión vital. Yasuní: Sí.

Sabemos lo que hay en el fondo del Yasuní. Según la posición que tengamos, lo veremos con miedo, sospecha, ambición o tal vez indiferencia. Pero, ¿cuál es la discusión de fondo sobre el Yasuní? ¿Qué aspectos y posiciones se contraponen? ¿Desde dónde abordar el debate? ¿Qué investigaciones y conocimientos nos pueden ayudar a tener una visión más amplia? Aquí, intentaré hacer algunas aproximaciones.

El Parque Nacional Yasuní es reconocido como la zona más biodiversa del planeta, es decir, la que cuenta con mayor diversidad biológica y genética por metro cuadrado en todo el mundo. Además, es hogar de pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Se estima que debajo del Yasuní hay un poco más de 1.600 millones de barriles de petróleo. En el ITT, o bloque 43, aproximadamente 136,2 millones, según Petroecuador.

El 20 de agosto de 2023, las y los ecuatorianos decidiremos, después de una lucha de casi 10 años emprendida por la organización Yasunidos, si dejar el petróleo del ITT bajo tierra; lucha iniciada y respaldada desde hace décadas por diversas organizaciones sociales, comunitarias y ecologistas.

No es cualquier decisión. Y, aunque el Estado, las empresas petroleras y los poderes económicos se empeñen en dirigir todo al tema de ganancias (donde también tienen las de perder, si se consideran los costos de producción, y, sobre todo, remediación), esta no es una decisión económica. Es, ante todo, una decisión paradigmática y existencial. Paradigmática, porque nos pone a decidir, a todo el país, como no se hizo en los 70, si queremos ser un país petrolero. Existencial, porque nos enfrenta con la mayor crisis ecológica que ha vivido la especie humana: la crisis climática y global.

Otras personas han abordado con rigor el tema económico. En este artículo, quiero centrarme en lo ecológico, porque no se puede “administrar la casa” (definición de economía) sin “conocer la casa” (definición de ecología).

La casa. La Tierra. Un sistema vivo, en tanto que realiza procesos de homeostasis y autorregulación. Así como los seres humanos (y los mamíferos en general) sudamos para enfriarnos, tiritamos para calentarnos, nos erizamos para evitar la pérdida de calor, respiramos más rápido ante la falta de oxígeno, aceleramos la síntesis de glucosa (páncreas), regulamos el amoníaco en el cuerpo (hígado), y todo esto lo hacemos sin una orden explícita a nuestro cuerpo y nuestros órganos, la Tierra también se regula, sea que tenga conciencia de ello o no.

Los bosques evapotranspiran (sudan) para equilibrar el calor, los gases de efecto invernadero conservan calor, y los ciclos del agua, el nitrógeno, el fósforo y otros elementos mantienen el equilibrio ecológico que hace posible la vida.

El cuerpo humano es una maquinaria increíblemente perfecta. Y no es más que el reflejo del sistema perfecto que son el planeta y el Universo.

Más allá de la autorregulación, la Tierra ha vivido otros procesos cósmicos y biofísicos que han permitido y potenciado el desarrollo de la vida. Desde lo macro, los componentes de la Tierra y de todos sus habitantes se originaron en la explosión de una supernova; los planetas mayores Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, con su enorme gravedad, atraen con frecuencia asteroides y meteoritos que, de no ser atraídos, podrían, eventualmente, continuar su viaje y colisionar con los planetas menores. Se estima que Júpiter recibe 100 veces más impactos de asteroides y cometas que la Tierra.

En escala más próxima, los componentes de la Tierra se han organizado casi matemáticamente para posibilitar la vida. La concentración de gases de efecto invernadero, la cantidad de agua fresca disponible para los seres bióticos, los ciclos biogeoquímicos de diversos elementos, la capa de ozono, el clima global, la salinidad y acidez oceánica y la propia biodiversidad, que también cumple funciones de regulación y autosustento (cadena trófica), están en un equilibrio dinámico preciso para permitir y potenciar la continuidad de la vida. Al menos, la vida como la conocemos.

Y no solo eso. La disposición de elementos desde el centro de la Tierra hasta su superficie también tiene una razón de ser, en términos vitales. El núcleo, a más de 6400 °C, está compuesto casi en su totalidad por metales pesados, en estado sólido y líquido, principalmente hierro, aunque también podría haber oro, mercurio y uranio. Los metales pesados son los mayores conductores de electricidad y calor. Cuando la Tierra era una esfera caliente y radiante, la capa magnética, compuesta por estos metales, condujo parte del calor y la energía al núcleo, posibilitando una superficie más propicia para el desarrollo de la vida.

Vamos llegando al fondo de la cuestión, al fondo del Yasuní. 

La selva amazónica cumple como ningún otro ecosistema la función de “piel” de la Tierra, por su evapotranspiración. También, como se suele decir, funciona como “pulmón”, por la generación de oxígeno. Su enorme concentración de biodiversidad es fuente de una gran variedad de alimentos y principios activos medicinales.

Y está el petróleo…

Cada componente y cada elemento de la Tierra han cumplido una función para propiciar y potenciar la vida, y el petróleo no es la excepción. El petróleo es un producto de la acumulación de desechos animales y vegetales y de otros seres vivos a lo largo de siglos y milenios; un producto líquido y altamente viscoso que ha cumplido dos funciones fundamentales. Por un lado, en tanto que aislante natural, ha contribuido a guardar el calor en el núcleo de la tierra. Por otro, como lubricante natural, ha actuado como líquido intersticial y anti fricción entre las placas tectónicas de la corteza, de forma similar al líquido sinovial que lubrica las articulaciones de los seres humanos y vertebrados en general. Además, algunos procesos de la explotación petrolera, como la fracturación hidráulica o la inyección de aguas residuales, puede generar inestabilidad del suelo y debilitamiento de fallas geológicas, aumentando la actividad sísmica.

De esta forma, en escala de sistema planetario, la explotación de petróleo hasta vaciar la corteza de la Tierra puede generar dos graves problemas: 1) mayor transferencia de calor desde el núcleo hasta la superficie, 2) mayor actividad sísmica por aumento de la fricción y por hundimientos y deslizamientos en la corteza. A estos problemas se suma, claro está, un tercero: la razón de ser de la explotación de petróleo, y sus consecuencias en el clima global: 3) el aumento en la concentración de gases de efecto invernadero. Es decir, un cóctel completo: calor desde abajo, calor desde arriba, agítese para un efecto más devastador.

El liberalismo humanista, que ha posibilitado una sociedad con un nivel de bienestar asombroso y sin parangón en la historia (aunque no equitativo ni universal), al poner al ser humano en el centro de todo, suele relegar y renegar de la Naturaleza. Pero las visiones antropocéntrica y ecocéntrica no se contraponen, al contrario. En primer lugar, no existe tal cosa como “el ser humano y la Naturaleza”, porque el ser humano Es parte de la Naturaleza. En segundo lugar, si el Universo y la Naturaleza son tan perfectos, si cada elemento cumple una función vital, desde una visión humanista, eso no hace más que enaltecernos, poniéndonos en la cúspide de la vida y la evolución: como se dice en la cultura Náhuatl y en otras cosmovisiones, somos la mente con la que el Universo se piensa, somos su conciencia, somos la Supernova originaria pensando sobre sí misma.

Y ahora, desde esa conciencia universal, en este pequeño país llamado Ecuador, se juega, nos jugamos, una de las posibilidades más reales de honrar a la vida y a los procesos que la han permitido y potenciado. Nos jugamos una posibilidad real de avanzar hacia la descarbonización de la economía, de armonizar economía y ecología. La posibilidad de hacerlo, además, desde una comprensión plena e integral de los procesos que posibilitan la vida que conocemos, valoramos, y amamos. Porque amamos la vida en los hechos y no solo en las palabras, ¿verdad?

No es una cuestión económica. Es una cuestión existencial, es una cuestión vital.

Yasuní: Sí.

“Las instrucciones originales disponen que quienes caminamos por la Tierra expresemos gran respeto, afecto y gratitud a todos los espíritus que crean y sustentan la vida (…) Cuando las personas dejen de respetar y expresar gratitud a todas estas cosas, entonces toda la vida será destruida y la vida humana de este planeta llegará a su fin”. – Llamamiento Fundamental a la Conciencia de los Hau de no sau nee (Confederación de las seis naciones iroquesas)

Referencias

Teoría GAIA:
- James Lovelock
- Lynn Margulis
- Joseph Lawrence

Sistema y límites planetarios:

- Centro de Resiliencia de Estocolmo
- Johan Rockstrom
- Linn Person

El petróleo, su función y los problemas de su explotación a escala geológica:

La evolución del planeta Tierra a partir de la explosión de una supernova:

Discusión económica sobre el Yasuní

[PANAL DE IDEAS]

Mariana Neira
Luis Córdova-Alarcón
Fernando López Milán
Alberto Acosta Espinosa
Giovanni Carrión Cevallos
Patricio Moncayo
Alfredo Espinosa Rodríguez
Joel Kouperman
Consuelo Albornoz Tinajero
Rodrigo Tenorio Ambrossi

[RELA CIONA DAS]

La cancelación del proyecto ITT debe cumplirse
Mario Melo
No desoír la voz del pueblo en el Yasuní y el Chocó Andino
Mario Melo
Ecos del Yasuní
Giovanni Carrión Cevallos
Yasuní: ¿Por qué el Gobierno dice que la consulta es inaplicable?
Manuel Novik
Ramiro Ávila: hay una conciencia ecológica que se expresó en las urnas
Juan Carlos Calderón
GALERÍA
El fondo del Yasuní
 
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