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12 de Julio del 2021
Ideas
Lectura: 7 minutos
12 de Julio del 2021
Gonzalo Ordóñez

Es licenciado en Sociología y Ciencias Políticas por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito; Magíster en Comunicación, con mención en Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación por la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador.

El indigno: un ex alcalde sin respeto por Quito
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El alcalde removido de la ciudad de Quito, Jorge Yunda, continúa serpenteando las leyes y la decencia con el propósito de la venganza: agota todas las instancias legales con la esperanza de que en el futuro una instancia internacional lo devuelva en el cargo.

La estima por uno mismo y la que se espera de los demás tiene que ver con la dignidad. Una persona digna es aquella que tiene la sensación de plenitud y satisfacción con los esfuerzos de la vida. La abundancia de estima se expresa como generosidad, pues la oportunidad de trabajo, salud, educación, alimentación, amor se comparte con otros que a su vez se reconocen también como dignos.

La dignidad en un cargo público produce un enorme prestigio, que lo distingue por su manera de comportarse: honestidad, decencia, decoro y nobleza; esta última como una cualidad que indica carencia de maldad.

El alcalde removido de la ciudad de Quito, Jorge Yunda, continúa serpenteando las leyes y la decencia con el propósito de la venganza: agota todas las instancias legales con la esperanza de que en el futuro una instancia internacional lo devuelva en el cargo.

Yunda afirma: “nosotros haremos respetar los derechos políticos del pueblo que me eligió”. ¿Quién es el pueblo que lo eligió? El 21.3% del total de votos. En términos democráticos es como entrar por la ventana y no por la puerta grande.

Como asambleísta en el 2017, el alcalde removido, fue cuestionado por la abusiva concentración de frecuencias, a través de informes de la Superintendencia de Control del Mercado y la Contraloría.

“Adicional, la Contraloría observó que en total son 12 empresas las relacionadas con el este grupo, aunque en realidad menciona 14. Esta vinculación se establece entre empresas, accionistas, socios, familiares y empleados”. (Plan V, 11 junio 2018). Según la misma fuente, la madre y la hermana constaban como firmas autorizadas en 10 de esas empresas, que compartían la misma dirección.

Una buena parte de los votos en contra de Yunda con seguridad pertenecieron al pueblo que estaba enterado de este indigno comportamiento: un asambleísta, aprovechándose de su filiación política, para obtener beneficios familiares.

Es probable que ese 21.35% de sus electores disminuyera, notablemente, luego de la apertura de una investigación  a Sebastián Yunda, su hijo, por delincuencia organizada. Eso, si antes no se desangró la credibilidad del pueblo ecuatoriano, al que tanto alude, cuando le colocaron un grillete electrónico por supuesto peculado, debido al escándalo de las pruebas para detección de la COVID-19.

El alcalde removido de la ciudad de Quito, Jorge Yunda, continúa serpenteando las leyes y la decencia con el propósito de la venganza: agota todas las instancias legales con la esperanza de que en el futuro una instancia internacional lo devuelva en el cargo.

También es posible que el pueblo ecuatoriano que votó por él se molestara cuando se enteró que los técnicos, del laboratorio de la Universidad Central:  “trabajaron con materiales obtenidos en una colecta realizada en las distintas facultades de ese centro educativo luego de que el municipio no atendió sus sucesivos requerimientos de insumos”. (El Universo, 12 junio 2020). De forma populista y jugando con la vida de los quiteños, se adquirieron pruebas, sin cuantificar la capacidad de procesamiento y el tiempo, pues las pruebas caducaban en octubre de ese año.

¿Cuánta gente queda del pueblo que lo eligió, que lo apoya? La gente con pancartas en la calle apoyándolo, en una situación de falta de empleo, dificultades de transporte, inseguridad: ¿tienen dinero y tiempo para manifestarse?, ¿a cambio de qué?
Efectivamente, puede ser en agradecimiento por alguna obra o por compromisos con los barrios, nada ilegal. Sin embargo, si existe algún pago por el apoyo de estos manifestantes, de forma automática dejan de ser pueblo, para convertirse en trabajadores ocasionales.

Supongamos, imaginariamente, que la mitad de ese 21.35 % mantiene su respaldo. Entonces, a  ese 10.7%, Yunda les debe lealtad y gratitud; a ese pueblo que lo apoya incondicionalmente y que se ve afectado por esta crisis de gobernabilidad.

La ominosa gestión con los jueces para que resuelvan a favor del ex alcalde, que condujo a que la Judicatura presente una denuncia en la Fiscalía General del Estado, confirma la podredumbre de la justicia y la falta de honestidad de los jueces. La impunidad se esparce como una gangrena en el tejido social, incrementando la violencia y la muerte en la ciudad. Ahora se explica por qué los delincuentes no tienen miedo; saben que los protegen, quienes deberían meterles presos.

Otra consecuencia es la pérdida de la institucionalidad, que tiene como resultado la multiplicación de sanguijuelas, particularmente donde circula el dinero. El hijo de Yunda es una muestra de la impunidad provocada por la falta de respeto a su pueblo. Es irrelevante que Yunda salga ileso del escándalo de las frecuencias, pero incluir a sus familiares en negocios irregulares, es una muestra de la falta de estima por su propia familia.

La falta de institucionalidad y gestión en la alcaldía, además de a la salud afecta al empleo, la educación, la movilidad, los servicios, es la vida de los ciudadanos la que se pone en juego. 

Jorge Yunda debería renunciar por respeto al pueblo que lo eligió y a su hijo. Con respecto al primero, porque genera una profunda tristeza (por la ciudad herida) y también provoca vergüenza (como a todo ser humano que se humilla) verlo sostenerse en argumentos que reflejan la falta de estima por si mismo.

Con respecto a su hijo, aunque sea cierto que no sabía lo que hacía a sus espaldas, negociando con los recursos y la vida de las personas que pelean a diario por sobrevivir; el hecho es que tuvo la intención de hacerlo. Es irrelevante que nada de lo que aparece en el chat de Sebastián se cumplió, lo cierto es que usted señor Yunda confirmó que es el chat de su hijo y con eso es más que suficiente.

¿Qué clase de persona está usted formando? ¿Cómo serán sus nietos? La mejor enseñanza es renunciar, para mostrarle a Sebastián el valor del honor, quizá para decirle: hijo, perdóname, no supe distinguir el amor de la familia, de la ambición personal. No debiste actuar a mis espaldas y mucho menos a propósito de la vanidad y el egoísmo, ahora debemos enfrentar a la justicia para recuperar nuestra dignidad y humanidad.

[PANAL DE IDEAS]

Alfredo Espinosa Rodríguez
Gonzalo Ordóñez
Mariana Neira
Fernando López Milán
Diego Chimbo Villacorte
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Gianna Benalcázar
Iván Flores Poveda
Rubén Darío Buitrón
Ernesto Carrión

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